Favorita de los viajeros durante los últimos años por su belleza y tranquilidad, Mérida es una ciudad cada vez más vibrante. Sin embargo, a pesar de estar en tendencia, la capital de Yucatán preserva su esencia en cada uno de sus rincones. Lo vas a comprobar en estos seis lugares imprescindibles, en donde experimentarás toda la riqueza cultural e histórica de este destino. Fotos: Charly Ramos y Fredy Peñaloza.

 

Museo de la Gastronomía Yucateca: puro sabor

 

Museo de la Gastronomía Yucateca, en Mérida

 

Vive un encuentro en primera persona con las delicias que Mérida en este restaurante, que también es conocido como MUGY. Lo interesante es que no cuenta con salas propiamente dichas; en lugar de ello, cuenta con recorridos guiados y experiencias inmersivas. Empezarás conociendo los orígenes prehispánicos y mestizos de la cocina yucateca, y posteriormente te explicarán sobre los productos y utensilios usados en el campo y las cocinas.

Después, pasarás a la réplica de una aldea maya, en donde verás cómo se extrae la deliciosa cochinita pibil de los hornos de tierra. Al finalizar, tomarás asiento en uno de sus bellos salones decorados con artesanía local, donde podrás degustar sus especialidades. La sopa de lima, los salbutes con relleno negro y el puchero son imperdibles. mugy.com.mx

 

Micaela Mar y Leña: sabor a costa, aroma a fuego

 

Micaela Mar y Leña, Mérida

 

Aquí te sentirás como en la cocina de una cariñosa abuela, pues su carta es animada por recetas familiares del siglo XIX. A diferencia de otros restaurantes de Mérida, aquí también han rescatado platillos de la costa, muchos de ellos cocinados a la brasa. De modo que no te puedes levantar de la mesa sin probar sus ostiones frescos o el ceviche de pescado con escabeche de recado blanco. La tostada de esquite con pulpo y el tartar de camarón también son de degustación obligada.

Si te gusta paladear el vino este es el place to be en Mérida, pues cuentan con una carta bien surtida y suelen tener catas con sommelier. Las vas a disfrutar en su salón, decorado con coloridas hamacas yucatecas y tradicionales pisos de pasta, a usanza de las haciendas henequeneras. Ojo, se recomienda reservar. IG: @micaelamarylena

 

K’u’uk, alquimia maya

 

Platillo de K'uu'k

 

K’u’uk, ubicado en el bonito Paseo de Montejo, es el mejor representante de que la cocina tradicional yucateca ha alcanzado las mayores alturas. Aquí el chef Pedro Evia ha logrado tomar la esencia de la gastronomía regional para ofrecerla sorpresiva y reinventada a través de técnicas moleculares y de vanguardia. Todo lo anterior es posible gracias al laboratorio dentro del restaurante, donde experimentan con todo: desde los ingredientes hasta la forma de la vajilla.

Así, entre los platillos recomendables están el pescado en cenote (pesca del día servida en un caldo de clorofila de chaya y lima) o el conejo en atole de pibinal, un elote cocinado bajo tierra. kuukrestaurant.com

 

Hacienda Katanchel: lujo a través del tiempo

 

Imperdibles de Mérida

 

Sin duda alguna, la mejor forma de disfrutar la calma de Mérida es recluyéndose en alguna de las haciendas que la rodean.  De entre todas ellas destaca Katanchel, establecida como finca en el siglo XVII sobre los terrenos de un antiguo observatorio maya. Está localizada a 25 minutos de Mérida y cuenta con 300 hectáreas de sabana y selva, dentro de la cual encontrarás sus suites. Además de rescatar la esencia arquitectónica de las haciendas, cada una está equipada con estanques de inmersión nutridos de agua de manantial.

Mención especial merece el restaurante de la hacienda, que aprovecha los productos de la huerta orgánica de la propiedad. También considera que puedes apuntarte a los tours de observación de aves, en los que reconocerás la riqueza natural del entorno. Y si solo deseas descansar, la piscina semi olímpica, rodeada de jardines, será tu lugar predilecto. haciendakatanchel.com

 

Paseo de Montejo: esencia de Mérida

 

Monumento a la Patria en el Paseo de Montejo, en Mérida

 

Venir a la capital yucateca y no pasear por esta señorial avenida equivale a no haber venido. Y es que en ella se puede «leer» parte de la historia de la ciudad, visible en las numerosas obras de arte que la engalanan, como el colosal Monumento a la Patria. Además, las mansiones y casonas que se suceden sobre sus arboladas banquetas dan testimonio de la riqueza que tuvo Mérida durante el final del siglo XIX y siglo XX. Dos buenos ejemplos son el Palacio Cantón y la Quinta Montes Molina, de elegantes fachadas afrancesadas.

Inspirado en el boulevard de los Campos Elíseos de París, te sugerimos visitar el Paseo de Montejo los domingos por la mañana, momento que cierran el tránsito de vehículos y puedes disfrutarla con calma, a pie o en bicicleta.

 

Celestún, paraíso al natural cerca de Mérida

 

Ría Celestún

 

Desde luego, no todos los atractivos de Mérida son culturales o gastronómicos, y la mejor muestra es la Reserva de la Biosfera Ría Celestún. Integrado por más de 59,000 hectáreas, este santuario se compone por manglares, esteros y humedales, ecosistemas de gran valor para el equilibrio de la península. En ella habita un centenar de especies de aves residentes y poco más de 70 especies de emplumadas migratorias, entre las que destaca el flamenco rosado. También se tiene registro de que en Celestún han hecho su hogar el ocelote, el mono araña e incluso el jaguar.

Podrás explorar su belleza en los recorridos en bote que parten desde su centro de visitantes. Y si después del tour se te antoja gozar un poco de mar, puedes dirigirte a la cercana playa que también lleva el nombre de Celestún. Serás recibido por un mar de verde pálido y brillantes arenas blancas.

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Arturo Torres Landa

Arturo Torres Landa

Cuando le preguntaban a qué se dedicaría “de grande”, contestaba confundido que acabaría siendo trotamundos. Así, por caprichos del destino, este aficionado a las palabras terminó dedicándose a relatar historias sobre viajes y comilonas. Un vendedor de periódicos le dijo una vez: “Cuando usted llegue a mi edad ya habrá recorrido más de 20 países”, para luego desaparecer entre las calles de La Habana. Y aunque no lleva la cuenta, el también coeditor web de Food and Travel México está seguro de que hará lo posible por cumplir el augurio y -de paso- demostrarle a su asesor vocacional que viajar también es profesión. Síguelo en Instagram como: @gatodemonte

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