¿Nunca perdonas una concha con café o un cuernito recién horneado? El pan dulce mexicano es parte de la vida cotidiana. Pero, detrás de esas piezas que encontramos en cualquier panadería, existe una tradición de recetas, técnicas y saberes que han pasado de generación en generación. Ahora, la Ciudad de México acaba de reconocer el valor cultural de todo lo que hay detrás de esta tradición. Fotos: Adobe Stock
El pan dulce mexicano ya tiene un nuevo reconocimiento
Y es que esa riqueza acaba de recibir un reconocimiento que pone al oficio panadero en el centro de la conversación. Este 11 de agosto, la Ciudad de México aprobó una declaratoria que reconoce al pan dulce mexicano como Patrimonio Cultural Inmaterial, un paso que busca preservar los conocimientos y prácticas que hacen posible esta tradición.
La aprobación ocurrió durante la Primera Sesión Extraordinaria 2026 de la Comisión Interinstitucional del Patrimonio Cultural, Natural y Biocultural de la Ciudad de México. La iniciativa fue impulsada por la Secretaría de Cultura capitalina y la Cámara Nacional de la Industria Panificadora, Pastelera y Similares (CANAINPA).
El reconocimiento no se refiere únicamente a las piezas que encontramos en una panadería. También pone en valor los conocimientos, técnicas, recetas y prácticas vinculadas con su elaboración y con el oficio de quienes las mantienen vivas.

¿Qué reconoce el Patrimonio Cultural Inmaterial?

Cuando hablamos de patrimonio, quizá pensamos primero en edificios históricos o monumentos. Sin embargo, el Patrimonio Cultural Inmaterial también contempla conocimientos, prácticas y expresiones que las comunidades reconocen como parte de su identidad y que se transmiten de generación en generación.
En el caso del pan dulce, esto significa mirar más allá de una concha, una oreja o un cuernito. También están las técnicas para preparar las masas, los tiempos de reposo, la forma de trabajar cada pieza y los conocimientos que los panaderos perfeccionan con los años. Y la diversidad de esta tradición es enorme. CANAINPA señala que en México existen más de 2 mil 400 variedades de pan, desde las piezas que encontramos prácticamente en cualquier panadería hasta preparaciones propias de determinadas regiones y celebraciones.
Por eso, hablar de pan dulce mexicano es hablar de una tradición que ha cambiado con el tiempo, pero que conserva algo fundamental: los saberes que pasan de una generación a otra.
Mucho más que una receta: el oficio detrás del pan

La historia de la panadería mexicana también es resultado de distintos encuentros culturales. El trigo y las técnicas de panificación llegaron durante el periodo virreinal y, con el paso del tiempo, se mezclaron con ingredientes, costumbres y formas de consumo locales.
Así surgió una panadería diversa que continuó transformándose durante los siglos siguientes. Algunas piezas tienen raíces antiguas, mientras que otras son resultado de adaptaciones y cambios que siguen ocurriendo hasta nuestros días. Por eso, la declaratoria también pone el foco en el oficio de los panaderos. Muchos conocimientos no se aprenden únicamente de una receta: saber cuándo una masa está lista, cómo trabajarla o reconocer el momento adecuado de cada proceso son habilidades que se adquieren con la práctica.
En una ciudad donde las panaderías de barrio siguen formando parte de la vida cotidiana, reconocer estos saberes significa también darle valor a las personas que mantienen viva esta tradición.
¿Esto significa que el pan dulce ya es Patrimonio de la Humanidad?

No. El reconocimiento anunciado este 11 de agosto corresponde únicamente a la Ciudad de México, por lo que el pan dulce mexicano todavía no forma parte de la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.
Lo que sí existe es la intención de llevar esta tradición a un escenario internacional. CANAINPA ha planteado impulsar ante la UNESCO el reconocimiento de los saberes y prácticas relacionados con la panificación mexicana, aunque esto sería un proceso independiente y no significa que la organización ya haya otorgado ese título.
México ya cuenta con un reconocimiento gastronómico de la UNESCO. En 2010, la organización incluyó la Cocina tradicional mexicana, cultura comunitaria, ancestral y viva: el paradigma de Michoacán en su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Así que, por ahora, el siguiente paso para la declaratoria de la Ciudad de México es su publicación en la Gaceta Oficial, prevista para septiembre. Más adelante, cualquier iniciativa para buscar un reconocimiento internacional tendría que seguir su propio proceso.
La próxima vez que estés frente a la vitrina de tu panadería favorita, tendrás una razón más para tardarte en elegir. Entre conchas, cuernitos y donas hay una tradición que acaba de recibir un importante reconocimiento en la CDMX. Y sí, sigue siendo una muy buena excusa para pedir otra pieza más.
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