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Taiwán y sus tés

Decir Taiwán es apuntar a uno de los polos productivos de té más fascinantes del planeta. También, a uno de los territorios con más larga tradición productiva, en el que la influencia histórica de europeos, chinos y japoneses derivó en el surgimiento de toda una colección de sofisticadas y deliciosas hebrasFotos: Escuela Mexicana de Té & Taiwan Tourism Bureau.

La historia del té taiwanés puede rastrearse hasta el S. XIII, cuando los pueblos Han, nativos de China, comenzaron a asentarse en las islas circundantes de Taiwán. Algunos investigadores sugieren que, en aquellos tiempos, los pobladores locales recolectaban hojas y brotes de árboles silvestres de camellia sinensis, la planta del té, para consumirlos de forma rústica. La realidad, querido lector, es que fue con el establecimiento de una base comercial y colonia por parte de los holandeses, en 1624, que el consumo de té comenzó a diseminarse a lo largo y ancho de la isla asiática.

Los holandeses empezaron a importar esclavos de la provincia de Fujian, en China, y del archipiélago Penghu; el cultivo de té en Taiwán fue establecido por los primeros trabajadores fujianeses, quienes llevaron su conocimiento del té y plantas de la China continental. A mediados del S. XVII, con la expulsión de los holandeses de la isla, la industria local del té comenzó a desarrollarse gracias a la llegada de numerosos inmigrantes desde Fujian. Las primeras importaciones desde China suceden, formalmente, durante las dinastías Ming y Qing.

¿Europa, China y…? ¡Japón! Durante la ocupación japonesa (entre 1895 y 1945), el té verde de Uji comenzó a importarse a territorio taiwanés; también, comenzaron a producirse algunos tés negros, para satisfacer la demanda de Rusia y Turquía. Como resultado, la industria local desarrolló una profunda predilección por los métodos de cultivo, manufactura y expresiones sensoriales chinos y japoneses. ¡Sí!, cada hebra nacida en Taiwán es resultado del sincretismo entre técnicas, saberes e influencias de culturas orientales y occidentales.

¿Qué tés produce Taiwán?”. Vayamos ahí. Esta isla es reconocida internacionalmente por sus oolongs de alta montaña, ligeros y fragrantes, bien diferenciados de las variedades elaboradas en China continental. Aunque poco conocidos, los tés verdes y negros de Taiwán también destacan por su gran calidad aromática y gustativa, basta con probar algunos de los ejemplares producidos en las regiones de Nantou y Chiayi.

Hebras específicas y momentos de consumo. Antes que nada, es necesario mencionar al Tung Ting, oolong de media oxidación, muy aromático y de calidad excepcional. Este té se cosecha a mano y se elabora lentamente durante un periodo de cinco días. La infusión se reconoce fácilmente por su coloración verde, con matices dorados; aromas intensos de flores blancas, y un ligero y suave sabor floral. Ni qué decir del Dongfang Meiren u Oriental Beauty, oolong de dominantes aromas frutales, dulce, con astringencia media y generalmente libre de matices amargos.

Concluiremos apuntando al consumo. De forma similar a China, en Taiwán el té se bebe en todo momento del día y acompañado con todo tipo de alimentos. Sí, querido lector, más allá de ceremonias y rituales, la infusión de camellia sinensis es elemento indispensable del día a día local.