Historias de la historia: el nuevo conversatorio de Food and Travel México repasa el relato de Yugoslavia

Tras el éxito de las ya conocidas Cenas Históricas, comienza a escribirse un nuevo capítulo que hace de la  conversación algo más íntimo, cercano y profundamente humano. Así nació Historias de la historia, una experiencia curada por Food and Travel México, donde los grandes acontecimientos del mundo se entienden no sólo desde los libros, sino desde la voz de quienes estuvieron ahí. Te compartimos todos los detalles. Fotos: Gabriel Núñez. 

La primera edición de Historias de la historia se realizó en Casa Cent’anni, espacio cultural, gastronómico y sensorial que abrió sus puertas para un conversatorio guiado por Pedro Fernández junto a Alberto Peláez, ex corresponsal de guerra de Televisa. Él fue quien llevó a los asistentes hasta el corazón de la antigua Yugoslavia y las heridas que marcaron los años noventa.

“Arrancamos, de la mano de Pedro Fernández, Historias de la historia, una nueva experiencia donde la gastronomía y la historia se encuentran, pero ahora contada por aquellos que han sido parte de esos acontecimientos”, compartió Raúl Sayrols, CEO de Food and Travel México, durante la bienvenida de esta primera velada.

Historias de la historia, la Yugoslavia de los 90

La noche comenzó con dos refrescantes welcome drink: Mineral Volcán con Tequila Arette Suave Blanco,  ginger beer y slice de pepino, y Bruxo Tonic, un coctel con mezcal Bruxo 1, jengibre, limón verde, dash de jarabe natural y agua tónica.

Mientras tanto, sobre las mesas comenzaron a servirse dos etiquetas L.A. Cetto, la casa vitivinícola más grande y galardonada de México: Fumé Blanc, un sauvignon blanc floral y cítrico de Valle de Guadalupe, y Concordia, un tinto de notas especiadas, frutales y un ligero toque mentolado.

Pedro Fernández, historiador, tomó primero la palabra para explicar algo fundamental: la guerra de Yugoslavia no podía entenderse sin recorrer siglos de tensiones políticas, religiosas y culturales. Con mapas e imágenes proyectadas, fue trazando el origen de los pueblos eslavos del sur, las diferencias entre croatas, serbios y bosnios, así como la influencia del Imperio Otomano y del centro de Europa sobre la región.

Más que una clase de historia, la conversación se sintió como una guía necesaria para comprender por qué un mismo territorio podía contener identidades tan distintas. Pedro explicó cómo los croatas miraban históricamente hacia Europa central y el catolicismo, mientras los serbios desarrollaban una identidad ortodoxa influenciada por Bizancio y el Imperio Otomano. También abordó la complejidad étnica de Bosnia y cómo Yugoslavia terminó convirtiéndose en un país difícil de mantener unido incluso desde su creación tras la Primera Guerra Mundial.

Una guerra imposible de olvidar en voz de Alberto Peláez

 

Pero el tono cambió por completo cuando Alberto Peláez  comenzó a relatar sus experiencias. “Los periodistas tenemos incontinencia verbal”, dijo entre risas, antes de llevar a la audiencia a 1991, el año en que llegó a la antigua Yugoslavia casi por accidente. Estaba en México junto a Jacobo Zabludovsky cuando un corresponsal pidió ayuda desde Liubliana, capital de Eslovenia. Alberto Peláez levantó la mano para ir sin imaginar que aquella decisión marcaría su carrera para siempre.

Uno de los relatos más impactantes de la noche fue el de la llamada guerra de las carreteras, una disputa por la autopista que conectaba Liubliana, Zagreb y Belgrado. Aquella vía estratégica se convirtió en escenario de bombardeos, francotiradores y enfrentamientos directos entre croatas y serbios.

El periodista Alberto Peláez recordó cómo, junto al equipo de Televisa, quedó atrapado muy cerca de dos tanques eslovenos cuando comenzaron los disparos. Una explosión impactó uno de los vehículos y lanzó por los aires a dos soldados de apenas 18 años. “Uno quedó completamente calcinado y el otro parecía un muñeco desarticulado”, narró ante una sala en absoluto silencio.

Sin embargo, el momento más estremecedor llegó con una historia ocurrida en Osijek, ciudad croata cercana a Serbia. Alberto recordó cómo una mañana observaba, junto a su camarógrafo, a un grupo de civiles intentando cruzar una calle vigilada por francotiradores.

Entre ellos iba una joven pelirroja de ojos verdes que describió como “la mujer más hermosa” que había visto jamás.

Todos avanzaban lentamente mientras miraban hacia arriba buscando al tirador oculto. Cada paso era una apuesta por la vida. Cuando estaban a punto de llegar al otro lado, sonaron dos disparos. La mujer cayó frente a él. Intentaron acercarse para ayudarla, pero comenzaron a dispararles también a ellos. El cuerpo quedó tendido durante varios minutos sin que nadie pudiera acercarse. Ese recuerdo, confesó, sigue acompañándolo décadas después.

Una noche entre memorias

 

Ahí fue donde Historias de la historia encontró su verdadera fuerza: transformar la historia en algo profundamente humano. Porque detrás de las guerras existen nombres, miradas y memorias imposibles de borrar.

La velada continuó con una propuesta finger food donde destacaron los camarones empanizados de Freshbox con aderezo de mango; la brusqueta de espinaca con alcachofa y zest de trufa negra fresca de verano de Gourmanité; además de brochetas capresse, brochetas de champiñones y paninni de carnes frías.

Al terminar la noche quedó claro que Historias de la historia no busca únicamente explicar acontecimientos del pasado. Busca reunir a las personas alrededor de una mesa para escuchar aquello que rara vez aparece en los libros: las emociones, contradicciones y heridas de quienes estuvieron ahí.

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