Ruta del queso y el vino en Querétaro: 8 paradas para brindar con historia y sabor

En Querétaro, donde el semidesierto se funde con montañas y microclimas, la vid encontró un destino inesperado. Y es que aquí, aseguran los cronistas, en el siglo XVI se plantaron las primeras cepas del continente americano, casi todas destruidas durante la época en la que España prohíbe la elaboración del vino en la Nueva España. Hoy, a más de 1,800 metros sobre el nivel del mar, la región se ha consolidado como la más importante del centro del país y como la segunda en producción nacional con más de 600 hectáreas de viñedos. Descubre ocho paradas imperdibles de la Ruta del queso y el vino en Querétaro que te robarán el aliento. Fotos: Gabriel Núñez

Ruta del queso y el vino en Querétaro: producción y diversidad

 

La región vinícola queretana, la única en el país con Indicación Geográfica Protegida, ofrece una travesía que va más allá de las copas: son paisajes de viñedos enmarcados por la Peña de Bernal, recorridos enoturísticos memorables y mesas donde la cocina local dialoga con etiquetas premiadas. Estas ocho paradas de la Ruta del queso y el vino en Querétaro son el corazón de la experiencia, un itinerario que combina historia, terroir, gastronomía y hospitalidad queretana.

CR Vinos: tradición joven con mirada al futuro

A 2,100 metros de altura, en el municipio de Tequisquiapan, se encuentra CR Vinos, una bodega que convierte la vitivinicultura en una experiencia para los sentidos en la Ruta del queso y vino en Querétaro. Sus viñedos de suelos volcánicos y clima templado ofrecen uvas que expresan en copa toda la mineralidad de la región. En tres hectáreas, cultivan primitivo, cabernet, merlot, malbec, syrah y moscato, entre otras variedades con las que dan vida a vinos jóvenes.

El recorrido invita a perderse entre las vides, conocer de cerca el desarrollo de la uva en un entorno desafiante y descubrir el proceso de vinificación. La experiencia culmina con una cata guiada en Cartinto House, el restaurante de la bodega, donde el chef Óscar Herrera reinterpreta la cocina mexicana con ingredientes locales y toques contemporáneos. Entre leña, humo y barro, nacen platillos como el carpaccio de betabel asado o la lasaña, ideales para maridar con las etiquetas de la casa. Costo:Tours guiados desde 300 MXN. IG: crvinosmx

Cava 57: para amantes del vino

A las afueras de San Juan del Río se levanta Cava 57, una bodega que desde 2012 ha hecho del vino queretano su razón de ser. En 3.5 hectáreas se cultivan ocho variedades de uva, cuatro tintas y cuatro blancas que, tras la paciencia del tiempo, se transforman en vinos expresivos y cercanos. Aquí es posible desde caminar entre viñedos, descubrir la cava subterránea, y hasta aprender sobre el arte de catar, con opciones que van del Cava Tour básico a experiencias guiadas por sommeliers.

Aunque todos los tours son fascinantes, el recorrido Wine Lover incluye una degustación directa de un tanque de fermentación, un privilegio que permite saborear lo que más adelante será una etiqueta terminada. La visita continúa en la cava y culmina en Terruño 57, un restaurante que rinde homenaje al campo queretano con carnes locales, quesos de la región y creaciones como el chamorro al horno de leña o las coles de Bruselas con hummus de chiltepín. Costo: Tours desde 250 MXN hasta 620 MXN. IG: cava_57

De Cote: arquitectura, arte y naturaleza

En Ezequiel Montes se levanta De Cote, una vinícola pionera en traer vides europeas a Querétaro y hoy considerada una de las casas más galardonadas del altiplano mexicano. Con 55 hectáreas y 20 varietales, aquí todo se hace en casa: de la uva a la botella. Su bodega, diseñada por el despacho Serrano Monjaraz Arquitectos, fue construida con el mismo suelo extraído de la cava subterránea y premiada por su arquitectura sustentable.

Los recorridos en esta bodega que forma parte de la Ruta del queso y el vino en Querétaro invitan a caminar, pedalear o subir al trenecito para adentrarse en los viñedos; conocer la sala de tanques de fermentación y descender a la cava, donde se degustan 23 etiquetas. La experiencia se complementa en Planta Alta, un restaurante de cocina mexicana contemporánea, y en el Bistro de Planta Baja, más casual y pensado para compartir. Con el propósito de mostrar que Querétaro también produce tintos de guarda, crearon El arte del Gran Reserva, tour que incluye una cata con etiquetas de hasta 24 meses en barrica, aceite de oliva propio y hogazas recién horneadas. Costo: Tours desde 450 MXN hasta 1950 MXN. IG: decotemx

Cházaro: caminos del tabaco

La Ruta del queso y el vino en Querétaro guarda un secreto distinto: Cházaro, la única fábrica de puros en México abierta al público. Más que un espacio de producción, es un taller vivo donde se revela la historia del tabaco en nuestro país, desde los usos ceremoniales de los pueblos originarios hasta la tradición actual del puro artesanal.

El recorrido inicia con Antonio Toto Pucheta, maestro torcedor con décadas de oficio, cuyas manos dan forma a cada hoja mientras comparte la pasión que sostiene este arte. Entre aromas de tabaco y relatos de origen, se aprende el protocolo del cortado y encendido, se descubre que un puro se respira y se oxigena antes de fumarse y se participa en dinámicas que van desde talleres para elaborar su propio puro hasta catas de maridaje con vino queretano. El lugar, además, se convierte en escenario para eventos y celebraciones, ofreciendo en la Ruta del queso y el vino en Querétaro una experiencia singular. Costo: tours desde 250 MXN hasta 500 MXN con taller de puro. IG: chazarocigars

Donato: entre paisajes e historia

En el Valle de Bernal se encuentra Donato, una bodega joven que en apenas ocho años se ha consolidado como un espacio integral donde conviven vino, gastronomía, arte y celebración en la Ruta del Vino y queso en Querétaro. Con 13 hectáreas de viñedos adaptadas a los climas extremos y suelos minerales de Querétaro, aquí la experiencia comienza entre hileras de vides y continúa en una cava tradicional de piedra, donde la temperatura y la humedad se mantienen de forma natural.

El recorrido lleva a descubrir el proceso vitivinícola y culmina con la posibilidad de encorchar o embotellar tu propio vino, experiencia que conecta con el origen de cada etiqueta. Desde su restaurante Donato, especializado en cortes y con vistas privilegiadas a la Peña de Bernal, hasta su salón de eventos, se distingue por su vocación cultural. Tienen un museo de máscaras, esculturas y pinturas enmarcan cada año su vendimia con temática de aires venecianos. Costo: Tours desde 305 MXN hasta 620 MXN embotellando tu vino. IG: donatoqro

Vinaltura: innovación enológica y cocina estacional

En el Valle de Colón, el poblado de Santa Rosa de Lima resguarda a Vinaltura, una bodega joven que desde 2016 se distingue por sus microfermentaciones. Se trata de pequeños tanques que permiten vinificar cada varietal por separado antes de crear complejos ensambles. En sus 20 hectáreas se producen vinos únicos como un espumoso ancestral y un vino naranja, parte de una colección que suma más de 30 etiquetas.

Las experiencias, en este rincón de la Ruta del queso y el vino en Querétaro, van desde recorridos tradicionales hasta un paseo en un London Bus original, además de catas con miel y queso que celebran el trabajo de apicultores locales. La visita culmina en Envero, su restaurante de cocina mexicana contemporánea, donde el chef Jorge Danin creó un menú estacional que honra a los productores de la región. Platillos como el ceviche de acamayas con nopal reflejan el espíritu de un viñedo que busca transmitir el carácter del semidesierto queretano. Costo: Tours desde 450 MXN hasta 690 MXN. IG: vinaltura

Tierra de Alonso: vinos con alma expresiva

A mitad del camino entre Querétaro y Tequisquiapan está Tierra de Alonso, un proyecto familiar donde convergen el queso, el vino, la cerveza y la hospitalidad. Con tres hectáreas de viñedo plantadas con cabernet sauvignon, merlot, tempranillo, garnacha y verdejo, aquí se elaboran blancos, rosados y tintos, además de un coupage dulce obtenido de uvas sobremaduradas. La filosofía es simple: producción moderada para vinos expresivos y de carácter.

Está bodega, que forma parte de la Ruta del queso y el vino en Querétaro, además cuenta con un hotel, construido con la técnica ancestral de tapial que aprovecha la misma tierra del viñedo. Así, invita a vivir noches estrelladas, despertar con vistas inigualables y relajarse con spa y vinoterapia. La experiencia se complementa en su restaurante al aire libre, ideal para compartir pizzas y tapas, o incluso un chamorro al horno, siempre acompañado de quesos locales. Y para brindar, nada como el Lagar de Alonso, un wine bar con la mejor vista a los viñedos. Costos: habitaciones desde 2,240 MXN por noche. IG: tierradealonso

Finca VAI: queso y tradición

Es el corazón quesero de la Ruta del queso y el vino en Querétaro. Pionera en abrir sus puertas al público, hoy es la quesería más visitada de México y un espacio donde se aprende a querer el campo desde la raíz. Su historia comienza en la década de 1920 con la familia Alonso Lavín y ha evolucionado hasta convertirse en una empresa familiar que combina tradición artesanal con hospitalidad.

El recorrido invita a convivir con los animales, conocer el ordeño, entrar en la antigua fábrica y descubrir cómo la leche se transforma en queso. En la cava de maduración se observa cómo el tiempo afina texturas y aromas, antes de culminar con una degustación guiada en la terraza frente al campo. Quesos frescos, maduros o de corteza lavada revelan matices únicos que cuentan la historia de la tierra y sus productores. Una experiencia para aprender con los sentidos, disfrutar con calma y entender por qué Finca VAI es un imprescindible en Querétaro. Costos: Tours desde 210 MXN. IG: fincavai

Así es recorrer la Ruta del queso y el vino en Querétaro. Es descubrir cómo el ingenio humano y la tierra semidesértica se unen para crear vinos con identidad propia. Cada parada ofrece un capítulo distinto de esta historia, donde la innovación y la tradición conviven en equilibrio. Entre cavas subterráneas, restaurantes de autor y viñedos bañados por el sol, Querétaro se consolida como un destino enoturístico único en México, lugar donde cada copa es una invitación a regresar.

 

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