Lugares en Comondú, Baja California Sur, que parecen salidos de otro planeta

¿Sabías que Comondú, el séptimo municipio más grande de México, concentra algunos de los parajes más sorprendentes de la península? Muchos de ellos parecen salidos de otro planeta, pero están en Baja California Sur. Y es que sus rutas atraviesan antiguos fondos marinos, cañones de roca rojiza y oasis que irrumpen de manera inesperada en pleno desierto. Descubre estos lugares que, en cada tramo del camino, te harán sentir lejos de la Tierra. Fotos: Arturo Mateos y cortesía

Comondú, Baja California Sur: sus rincones más irreales

Prismas basálticos de Los Comondú

Rocas de otro mundo

En la sierra de Los Comondú, el paisaje se quiebra para dar paso a columnas de roca volcánica que parecen colocadas con intención. Los prismas basálticos emergen entre cañones y barrancas como una arquitectura natural de formas regulares, creada por el enfriamiento de la lava hace millones de años. La repetición de estas estructuras y su escala generan una escena que remite a territorios de otro mundo.

Llegar hasta ellos implica internarse en senderos serranos y avanzar sobre grandes bloques de piedra, reforzando la sensación de aislamiento y exploración remota.

Poza del Cantil

Un oasis que desafía al desierto

En medio del paisaje árido de La Purísima y San Isidro, en Baja California Sur, la Poza del Cantil aparece como una anomalía geográfica. El agua forma un espejo alargado que refleja el cielo y la vegetación, mientras el Cerro El Pilón se eleva al fondo como una presencia que domina el horizonte. Vista desde arriba, la superficie adopta formas irregulares conocidas como el aguacate, un detalle que refuerza la sensación de estar frente a un territorio que no responde a las reglas del desierto. Explorar este rincón de Comondú a bordo de un kayak permite recorrer el oasis desde una perspectiva poco común.

Los Chorros

Un antiguo fondo marino

A pocos kilómetros de La Purísima, el terreno cambia de forma abrupta. En Los Chorros, capas de roca clara modeladas por el tiempo revelan un paisaje que alguna vez fue fondo marino y emergió hace más de 20 millones de años. Las circulares filtraciones de agua brotan entre la piedra y rompen la aridez del entorno, mientras vestigios fósiles y superficies erosionadas evocan la sensación de caminar sobre la superficie lunar. Sin embargo, se trata de otro de los rincones irreales de Comondú.

Cueva Amarilla

Vestigios marinos en el desierto

cueva amarilla

Entre La Purísima y San Isidro, este es uno de los destinos de Comondú que recuerda que este territorio alguna vez estuvo cubierto por el mar. Las formaciones de roca marcadas por fósiles marinos contrastan con el entorno árido actual, mientras un cuerpo de agua rodea la cueva y acentúa la dualidad entre pasado oceánico y desierto.

El recorrido avanza por senderos de tierra y arena interrumpidos por piedra de río y pequeñas rocas volcánicas, hasta alcanzar un mirador natural con vistas al arroyo, el oasis y el Cerro El Pilón.

Ejido Los Naranjos

Un paisaje que remite a Marte

La llegada al ejido Los Naranjos da la sensación de haber cambiado de planeta. Una extensa planicie cubierta de grandes rocas rojizas marca el inicio de un territorio dominado por formaciones volcánicas y enormes cañones. Desde los miradores naturales, el Cañón Cadegomo se abre como una grieta profunda en el paisaje, mientras el color de la roca y la escasa vegetación refuerzan la idea de estar frente a un escenario marciano.

Transitar este rincón implica internarse en senderos poco transitados que conducen a prismas basálticos formados hace más de 14 millones de años. A su vez, está la cueva El Gorila, donde las pinturas rupestres introducen la huella humana en un entorno dominado por la geología.

Dunas de San Juanico

Un desierto en constante movimiento

En las inmediaciones de San Juanico, el paisaje se vuelve cambiante en este punto de Comondú. Las dunas se desplazan con el viento y transforman el terreno en una superficie ondulante donde no existen referencias fijas. El contraste entre la arena, el mar y el cielo crea un escenario que parece pertenecer a otro planeta, especialmente cuando la luz del atardecer tiñe el entorno de tonos rosados y violetas.

Mesa Colorada

Un territorio marcado por el mar antiguo

La Mesa Colorada, también conocida como Cerro Colorado, se eleva sobre San Juanico como una formación de tonos rojizos que domina el paisaje costero. Sus laderas conservan fragmentos fósiles de un océano desaparecido entre conchas y arena. El color de la roca y la aridez del entorno refuerzan la sensación de caminar sobre un territorio profundamente antiguo.

El ascenso se realiza entre grandes rocas y cactus. Desde la cima, la vista hacia la bahía confirma la singularidad del lugar. Al amanecer, la luz transforma el paisaje y acentúa la impresión de estar en un mundo distinto a Comondú.

Prepara tu viaje

 

Recorrer estos destinos de Comondú es entender que el viaje no siempre se mide en distancias, sino en la intensidad del paisaje. Aquí, la geología, el silencio y la escala del territorio construyen escenarios capaces de hacernos sentir verdaderamente lejos de casa. Conoce más para tu viaje en: visitbajasur.travel

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