Hay tradiciones que solo conocemos por películas, fotografías o videos, hasta que aparece la oportunidad de verlas de cerca. El sumo, uno de los símbolos de la cultura japonesa, llegará a la Ciudad de México el próximo 14 de noviembre con SUMO CDMX, un encuentro que marca el regreso de esta disciplina a nuestro país después de 45 años. Para entender lo que veremos en el círculo de combate, hay que conocer todo lo que sucede antes de que los luchadores se enfrenten. Fotos: cortesía.
Sal, dohyō y técnica: las claves para entender el sumo japonés
Los orígenes del sumo están relacionados con el sintoísmo, la religión tradicional de Japón. En sus inicios, los combates formaban parte de rituales dedicados a los dioses y se realizaban para pedir buenas cosechas. Con el paso del tiempo, esta práctica evolucionó hasta convertirse en un espectáculo público y, durante el periodo Edo (1603-1868), adquirió una estructura más cercana a la del sumo profesional que conocemos actualmente.
Parte de su identidad se conserva en los rituales que preceden cada enfrentamiento. Los luchadores arrojan sal al dohyō, el círculo de combate, como símbolo de purificación, y realizan movimientos ceremoniales antes de enfrentarse. El espacio también tiene un significado especial: está formado por arcilla y delimitado por fardos de paja de arroz que marcan el área de combate. Y todo esto se vivirá en SUMO CDMX.

Qué necesita un luchador para vencer a su oponente
La preparación de un luchador de sumo, conocido como rikishi, requiere fuerza, equilibrio, resistencia y dominio de distintas técnicas. Los deportistas entrenan en espacios llamados heya, donde también conviven con otros luchadores y siguen una rutina que forma parte de la tradición de este deporte.
El objetivo de cada combate es hacer que el oponente salga del dohyō o toque el suelo con alguna parte del cuerpo que no sean las plantas de los pies. Aunque algunos enfrentamientos duran apenas unos segundos, detrás de cada movimiento hay estrategia, preparación y capacidad para reaccionar ante el rival.
Uno de los elementos más reconocibles es el mawashi, la banda de tela que los luchadores llevan alrededor de la cintura. Esta prenda permite ejecutar algunas de las técnicas más características del sumo, como el yorikiri, que consiste en empujar al oponente fuera del círculo mientras se sujeta su cinturón; o el oshidashi, que busca sacarlo mediante empujones sin sujetar el mawashi.


SUMO CDMX: el regreso de esta disciplina a México
Después de 45 años, el sumo volverá a México con SUMO CDMX, una exhibición que reunirá a 16 exluchadores del circuito profesional japonés. El encuentro se realizará el 14 de noviembre de 2026 en la Arena CDMX, ubicada en la alcaldía Azcapotzalco, y es organizado por Never Say Never (NSN), con la intención de acercar al público mexicano a esta disciplina y a las tradiciones que la rodean.
Durante la conferencia de prensa también se realizó una rifa para definir el orden de los equipos que participarán en SUMO CDMX. Así comenzó a tomar forma esta exhibición, en la que el público podrá conocer de cerca los rituales y las técnicas que acompañan cada combate.
“Antes de cada combate no solo nos preparamos físicamente, también mentalmente. Tenemos que estudiar al adversario, observar sus movimientos, identificar sus fortalezas y pensar cómo podemos responder a sus ataques. Cada luchador tiene su propia técnica y estrategia, así que es importante anticipar lo que puede hacer el otro y estar preparado para reaccionar en cuestión de segundos. No se trata solamente de tener fuerza, sino también de saber leer al oponente y tomar decisiones en el momento adecuado”, aseguró Akiseyama Mitsuhiko después de una breve demostración.

SUMO CDMX es una oportunidad para descubrir una de sus tradiciones más representativas, observar la destreza de sus luchadores y conocer todo lo que sucede dentro y fuera del círculo de combate. Dónde: Arena CDMX, ubicada en la alcaldía Azcapotzalco. Cuándo: sábado 14 de noviembre de 2026. Costo: los boletos van de $440 MXN a $2,223 MXN y puedes comprarlos a través de Superoletos.
Si te interesa Japón, sigue explorando su lado menos conocido: descubre cómo la espiritualidad y la hospitalidad japonesa se viven más allá de los lugares turísticos.





