Mes: febrero 2015
Pudín de dátiles y nueces con crema de dátiles y ron
Es recomendable comer este postre recién hecho, pero si prefieres hacerlo por adelantado, puedes calentarlo después para recuperar su textura esponjosa. Sólo envuélvelo en papel aluminio y colócalo en el horno caliente durante 10 minutos. Las coberturas también pueden hacerse por adelantado. Puedes mantener en refrigeración la crema de dátiles y ron hasta por 24 horas; el jarabe se mantiene en buen estado durante unos días en refrigeración; conserva las nueces en un frasco hermético. Conoce más sobre los dátiles dando clic aquí.
Porciones: 6-8 porciones
Ingredientes:
Para el pudín
- 200 g de dátiles, sin hueso, picados en trozos grandes
- 5 cdas. de ron añejo
- 125 g de mantequilla acremada, a temperatura ambiente
- 100 g de azúcar de palma de coco orgánica o azúcar morena
- 3 huevos
- 150 g de harina de trigo
- 2 cdtas. de polvo para hornear
- 1/4 de cdta. de bicarbonato de sodio
- 1 pizca de sal
- 50 g de nueces, partidas a la mitad, picadas en trozos grandes
Para la cobertura
- 175 g de dátiles, sin hueso y picados
- 6 cdas. de ron añejo, más 1 cda. extra
- 125 g de azúcar de palma de coco orgánica o azúcar morena
- 120 ml de agua
- 50 g de nueces en mitades, ligeramente tostadas
- 250 ml de crema batida
- 1 molde para hornear de 25 x 16 cm
Procedimiento:
- Precalentar el horno a 180 °C. Engrasar el molde con mantequilla y forrar con papel encerado, doblando las esquinas.
- Para el pudín, colocar los dátiles en un procesador y el ron en una cacerola pequeña. Calentar el ron a fuego medio durante un minuto y verter sobre los dátiles. Moler hasta obtener un puré suave.
- Batir la mantequilla y el azúcar en un recipiente hasta que se suavicen. Añadir el puré de dátiles y los huevos, uno a la vez; batir bien en cada adición.
- Cernir la harina, el bicarbonato de sodio y la sal, e incorporar a la mezcla de dátiles. Agregar las nueces picadas.
- Verter la mezcla en el molde y hornear por 25 minutos, hasta que el pudín esté esponjoso y bien cocido. Cubrir con papel aluminio y dejar reposar 5 minutos. Cortar en 8 piezas.
- Para la cobertura, calentar el ron a fuego medio durante un minuto en una cacerola pequeña. Colocar los dátiles en un procesador, añadir el ron y moler hasta obtener un puré terso. Transferir a un tazón mediano.
- Para las nueces crujientes, colocar el azúcar y el agua en la misma cacerola y disolver a fuego bajo. Aumentar el fuego y dejar hervir durante 4 minutos. Retirar y agregar las mitades de nueces; revolver para cubrir con el almíbar. Transferir las nueces a una charola para hornear forrada con papel de aluminio; reservar el jarabe.
- Hornear las nueces durante 6 minutos. Añadir 7 cucharadas del jarabe al puré de dátiles y mezclar hasta integrar. Dejar enfriar.
- Calentar el resto del almíbar durante 1 minuto; añadir la cucharada extra de ron, transferir a una jarra pequeña y dejar enfriar.
- Sacar las nueces del horno, dejar enfriar y transferir a un frasco con tapa.
- Añadir la crema batida al puré frío de dátiles y ron, y utilizar un batidor de globo para obtener una textura más suave.
- Servir la crema con el pudín y cubrir con el jarabe de ron y las nueces crujientes.
Maridaje Food and Travel:
Ron de Guatemala, ámbar dorado, aromas de caramelo, vainilla y nueces, meloso e intenso.
Sugerencia: Ron Zacapa 23
Gracias a su rica variedad de productos naturales y a su cocina creativa en boga, el territorio más meridional de Australia es uno de los principales centros culinarios del país, dice Alicia Miller
Declan mete la mano en el agua fría y saca el ostión más grande que jamás había visto. Tanto por curiosidad como por glotonería, me apresuro hacia un banco de ostras cuyo movimiento hace oscilar el agua que choca contra nuestras botas de pescador, formando pequeñas olas que se propagan suavemente por Oyster Bay. No tarda en abrir la concha ayudándose de un cuchillo, y al retirar la parte superior, revela el interior brillante de un color aperlado que rodea un bultito grueso y salino. Agarro el ostión con las manos acercándolo a mis labios.
“Espera”, me interrumpe Declan mientras saca una botella de su mochila. Primero coloca ceremoniosamente el molusco en una mesa sobre pilotes, luego descorcha la botella y enseguida vierte sobre el ostión un chorro de vino espumoso, cuyas uvas crecen a menos de una hora por la carretera. Al morderlo, percibo al instante lo salado del mar acompañado de un ligero burbujeo, y enseguida aparece un sabor a nuez y pepino. Declan ríe entre dientes y me ofrece otro ostión.
Esto es Tasmania, donde el agua es tan cristalina que se comen ostras sacadas directamente del fondo del mar. Donde el agua de lluvia es tan pura que se embotella para venderse. Donde los árboles de manzanas y aguacates abundan, al igual que los de nueces y wasabi, y las despensas están abarrotadas de quinoa y cebada que cultivan en la isla. Gracias a un casi incomparable espacio geográfico, geológico y climático, esta isla es un edén moderno asentado en el extremo del mundo.
La región, que alguna vez fue famosa por sus colonos convictos y demonios, hoy ha sabido atraer a los visitantes con la promesa de playas de arena blanca y un mar de intenso color azul, montañas escarpadas cubiertas de vida animal y de espesos bosques milenarios, repletos de madera dura de tamaño colosal. Dichos turistas siguen regresando al estado, pero ahora lo visitan acompañados. Los viajeros gourmet finalmente han llegado. Mientras que el resto de Australia es más caliente y seco, la gran abundancia que ofrece esta isla la ha llevado a los primeros lugares de las mejores listas culinarias.
Tras haber saciado nuestro antojo de ostiones (lo cual cuesta trabajo), Declan nos conduce en vehículo por un camino lleno de conchas rotas hacia Saffire Freycinet. Al pie de la violácea silueta de las montañas The Hazards, se encuentra este resort que es uno de los más lujosos de Australia.
El hotel juega tal armonía con el paisaje costero de Coles Bay que pareciera haber brotado de la tierra rojiza. En la noche de nuestra visita está iluminado por un atardecer que emana tonos dorados a través de sus ventanales, mientras el chef Simon Pockran saca un plato de abulón fresco…
INFORMACIÓN DE VIAJE
La isla de Tasmania es un estado de Australia, y está situada al sureste del continente. La moneda es el dólar australiano (1 AUD =$11.84 MXN) y el huso horario es GMT+10. El clima es relativamente templado durante todo el año, con temperaturas promedio en febrero de 11°C la mínima y 22°C la máxima. El tiempo aproximado de vuelo desde la Ciudad de México es de 30 horas.
CÓMO LLEGAR
Qantas (qantas.com.au) en alianza con United Airlines (united.com) ofrece vuelos a Melbourne desde la Ciudad de México con conexión en Los Ángeles. Vuelo redondo desde $1,600 USD. Air France (airfrance.com) ofrece vuelos a Melbourne desde la Ciudad de México vía Ámsterdam y Abu Dabi. Vuelo redondo desde $2,600 USD
RECURSOS
Turismo de Australia La oficina nacional de turismo brinda información sobre eventos, historia y cultura, y es un recurso invaluable para planear tu escapada. australia.com
Turismo de Tasmania La oficina de turismo local puede ayudarte a organizar tu itinerario o reservar tours, además de ofrecer información esencial de viaje. discovertasmania.com.au
EMISIÓN DE CARBONO
Si te interesa compensar tus emisiones de carbono cuando vueles a Tasmania, visita ClimateCare (climatecare.org), donde puedes hacer una donación para promover proyectos ambientales en todo el mundo.
DÓNDE COMER
Bruny Island Premium Wines Date vuelo con kebabs, teriyaki, salmón, ualabí frito y salchicha de tlacuache con aceitunas, mientras admiras los viñedos. Precios de $40 USD. brunyislandwine.com
Ethos Eat Drink La más novedosa experiencia culinaria de Tasmania. El chef Iain Todd sólo sirve productos de los proveedores locales que conoce bien, y su menú cambia diariamente para dar a conocer lo que recibe. Ubicado en una antigua farmacia histórica, cuenta con ambiente estilo Brooklyn. Después de la cena, dirígete al piso superior donde el nuevo bar sirve cocteles artesanales con ingredientes tasmanos, tales como aspérula dulce. Menú de seis tiempos de $67 USD. ethoseatdrink.com
Freycinet Marine Farm Tasting Room Degusta ostiones, langosta, callo de hacha y mejillones recién pescados. Descorcha una botella de vino espumoso tasmano y acompáñala con un plato de mariscos. Plato de 12 ostiones por $13 USD. freycinetmarinefarm.com
DÓNDE QUEDARSE
Islington Una antigua casa de campo transformada en un hotel boutique de 11 habitaciones. Los aficionados a las antigüedades se sentirán en un paraíso al pasear por las habitaciones eclécticas. La mitad está ubicada en la casa original y el resto en una extensión; el hospedaje incluye préstamo de iPads, galletas y buen café. Habitaciones dobles desde $354 USD. islingtonhotel.com
Mona Pavilions Si comer, beber y recorrer las exhibiciones del MONA no basta, también puedes descubrir su exquisito hotel boutique. Como todo lo que hay en el Museo del Arte Antiguo y Nuevo, la extravagancia sobra en estas ocho habitaciones de alta gama en River Derwent. No sólo fueron diseñadas por destacados arquitectos australianos e incluyen obras de arte originales, sino que además ofrecen vistas panorámicas con acceso a una piscina, sauna y gimnasio. Habitaciones dobles desde $538 USD, mona.net.au
NO TE LO PIERDAS
Bruny Island Un centro gastronómico con varios pequeños productores. Visítala para comer, pero también admira las playas de arena blanca y avista pingüinos. La visita lleva todo un día. brunyisland.com
Parque Nacional Freycinet Esta zona es un paraíso para los senderistas. No te pierdas una caminata relativamente fácil para visitar Wineglass Bay, la bahía de arena blanca más icónica de Tasmania. parks.tas.gov.au
Como un sabor nuevo y sutil, el Hotel Cacao llega a Playa del Carmen para refrescar la paleta de opciones de hospedaje y ofrecer a la vez un oasis en el mismo destino. Dentro de esta burbuja, Elsa Navarrete disfrutó al máximo de cada uno de sus espacios y experiencias
Casi me olvido de los bares, la música y las tiendas que inundan la 5ta Avenida: me he entregado a la paz del lugar, aunque esté en medio del Hotel Cacao Playa del Carmen y su ambiente vibrante. Al principio, me pareció curioso que situaran aquí un enclave que promete calma tipo zen, pero cualquier duda se disipa con tan sólo pisar el lobby del recién inaugurado Hotel Cacao. Tras el éxito de Matilda, un encantador art boutique asentado en San Miguel de Allende, Harold Stream y Bruce James crearon el grupo Cornerstone en 2013.
Su plan es ofrecer estilos sofisticados de hospedaje en un pueblo colonial, un destino de playa y una ciudad. Y así lo han hecho: eligieron esta zona costera, de famosa vida nocturna, para operar y liderar su segundo hotel boutique.
“Después de haber sido un pueblo casi secreto, Playa del Carmen se puso de moda y creció masivamente”, me comenta Bruce al recibirme.
“Ahora la gente asidua busca más opciones, por lo que creímos que éste era el momento idóneo para abrir Cacao como un escape de la 5ta Avenida”, continúa.
Mientras estamos parados en el patio interior de este edificio de cinco pisos. Además de la altura, una gran pared de agua y un estanque lleno de lirios acuáticos. Mismos que surgen entre plataneros y una vieja canoa, funcionan como un aislante. Aquí el ambiente es silencioso.
Sin embargo, el verdadero protagonista de este patio es un mural de la selva que cubre toda la pared del restaurante Nibs y que hace referencia a la abundancia de la península de Yucatán.
Esta obra pertenece al artista brasileño Eduardo Kobra, a quien James conoció en el festival Art Basel, en Miami. El muralista pasó una semana trazando un homenaje a la pintura El sueño del posimpresionista Henri Rousseau, de la cual retomó el paisaje exuberante y lo combinó con sus trazos, sombras y colores característicos que logran un aspecto tridimensional.
“Los principales elementos decorativos son el agua, la vegetación, la madera y el arte, tal como en Matilda”, me cuenta ilusionado Bruce, quien consiguió el lleno total para las vacaciones decembrinas.
Al entrar a mi pequeño refugio, percibo que el minimalismo prevalece, y sin embargo, está lleno de detalles acogedores. Como las lámparas de latón, traídas desde San Miguel de Allende, así como el espejo de cuerpo entero y otros accesorios. Incluyendo amenidades de la marca italiana Missoni.
Predominan los tonos arena y grisáceos para contrastar con la blancura de la ropa de la cama y la calidez de la madera. Salgo al balcón y alcanzo a ver el océano. En el embrujo de su color turquesa, mis pensamientos logran desvanecerse. No hay nada más relajante que contemplar el mar, y más si se hace desde estos cómodos aposentos.
Los detalles curiosos se cuelan por todos los rincones del hotel. Recién se abren las puertas del elevador en el último piso, aparece incrustada en la pared la mitad de un Volkswagen tapizado de conchas, aunque la que reina en la terraza es la piscina panorámica. Misma que pareciera que sólo unas plantas la separan del cielo. Me recuesto sobre una de las tumbonas que rematan la atmósfera para simplemente caer en la relajación total…
Habitación deluxe desde $300 USD. hotelcacao.com.mx
El chef Evaristo Triano llegó a La Hacienda de los Morales desde Barcelona para dar vida al festival Los Sabores de Cataluña del 4 de febrero al 1 de marzo. Durante esta oda a la culinaria mediterránea, este cocinero demostrará a los comensales que visiten este restaurante clásico de Polanco por qué los arroces son su especialidad y su pasión. “Hay que ponerle mucho cariño, casi hay que hablarles”, comentó el maestro arrocero en la inauguración del festival.
El menú disponible abarca desde entradas como ensalada de chatka (cangrejo real), berros, manzana verde y champiñones; salmorejo español con virutas de jamón ibérico, huevo de codorniz y habitas; guisantes ahogados a la catalana, hasta cochinillo confitado en leche y especias y pescado de playa blanco con patatas y almejas de carril, pasando por las joyas de la celebración: arroces en paella.
Deleita a tu paladar con el arroz de calamarcitos, gambas y almejas; el negro de chipirón de playa y alcachofas; el caldoso de bogavante y el de butifarra, setas y espárragos. Y para el apartado dulce, la clásica tradicional crema catalana y el borracho acompañado de crema de piña asada son imperdibles. haciendadelosmorales.com
Entrevista a Luis Robledo
Las recetas que nos comparte el chef chocolatero Luis Robledo demuestran que, con algunos toques, el cacao y el chocolate pueden ser ingredientes valiosos en la cocina salada contemporánea. Claro, sin olvidar que por algo reinan en el mundo dulce.
Ante la interrogante de por qué incorporar cacao y chocolate en platillos salados, Luis Robledo responde: “¿Y por qué no usarlos? Son dos ingredientes más, y hay que aprovecharlos: la diversidad es primordial en la cocina. Quedan bien en cocciones lentas, confits, braseados y pastas”.
El mundo dulce
Como en muchas otras historias, Luis descubrió su pasión por el arte de la chocolatería por casualidad. Su objetivo al llegar a Nueva York era continuar sus estudios de Economía. Sólo que, para solventarlos, tuvo que trabajar en la cocina, donde se encontró con su vocación.
“El sabor del cacao y del chocolate son diferentes. El primero es más frutal y herbáceo, brinda notas distintas a las del chocolate, que tiene azúcar y manteca de cacao”, agrega este aficionado del placer oscuro que, después de enrolarse en lugares como el restaurante Daniel, junto al maestro François Payard, y La Maison du Chocolat, regresó a México con el deseo de reivindicar la cocina dulce en su tienda Tout Chocolat desde hace ocho años.
El sabor del cacao y del chocolate
En esta lucha por rebasar las fronteras del espectro dulce, recomienda infusionar el cacao en líquidos y salsas para aromatizarlos, tal como lo hizo con el consomé de los ravioles de confit de pato. También usa el chocolate para dar toques ligeros pero complejos.
Lo utiliza en recetas que contengan grasa, así como el risotto y la masa de brioche, donde sugiere sustituir la mantequilla por chocolate con leche y manteca de cacao, respectivamente. “No es que los platillos sean de chocolate”, puntualiza.
En el lado dulce
Para seguir estremeciendo las papilas gustativas ya en el lado dulce, sugiere cinco familias de ingredientes para lograr combinaciones infalibles: los cítricos y los frutos rojos, que contrarrestan el poder del chocolate con su acidez; los destilados añejados en barrica; las infusiones de especias y hierbas, y el grupo más tradicional, que es el de los frutos secos.
En sus tiendas, ubicadas en la Condesa, San Ángel y próximamente en Polanco, Luis Robledo innova y muestra lo que sabe hacer. A la par, ahora preside la Chocolate Academy de Cacao Barry, donde ha encontrado en la difusión y enseñanza una gran oportunidad para seguir dignificando al gremio. “Recomiendo el curso ‘Descubriendo el chocolate’ para valorar su esencia y aprender las bases para trabajarlo. En este centro nos enfocamos más en técnicas que en recetas”.
Chocolate Academy de Cacao Barry
Y a pesar de que es una especialización, considera que para identificar un buen chocolate, hay que utilizar los cinco sentidos: el color debe ser brillante; la textura, firme, es decir, que no se derrita enseguida en la mano; al romperlo se tiene que escuchar el típico “clac”; las notas en nariz deben ser de cacao, amaderadas y afrutadas, y el sabor no tiene que ser necesariamente amargo, como se cree.
“Al paladar, lo más característico es la tersura, que se percibe cuando se derrite poco a poco”, agrega Luis, quien ya ha participado en dos ocasiones en el World Chocolate Masters, el concurso más competitivo.
Encabezando una nueva generación de maestros chocolateros que también está en busca de un chocolate bien hecho en el país, Luis platica que sus preferidos son los que ofrecen un sabor redondo, bien equilibrado.
“Me gusta que tengan azúcar, poca, 65 a 70% de cacao y los que son originarios de América”, confiesa al explicar que los grandes productores de cacao del continente (Ecuador, Venezuela, Costa Rica y México) crean un ingrediente aromático y afrutado, características que no tienen los africanos, que son más robustos. “Creo que en unos años va a florecer el cacao en México. Si crecen las marcas grandes, el consumo aumenta, y por lo tanto, los pequeños productores. Es un pequeño ecosistema”, concluye la entrevista a Luis Robledo.
Ver recetas aquí:
http://foodandtravel.mx/panque-de-chocolate/
http://foodandtravel.mx/ravioles-de-confit-de-pato/
http://foodandtravel.mx/pudin-de-chocolate/
http://foodandtravel.mx/brioche-perdu/
http://foodandtravel.mx/arroz-cremoso-con-chocolate-tocino-y-jitomate/
Con este escurridor, hasta querrás ayudarle a tu vecina a dejar sus frutas, verduras y hojas verdes libres de agua. Esta pieza titulada Max Le Chinois, fabricada en acero inoxidable, es una propuesta del célebre diseñador Philippe Starck. Quien ha ganado importantes reconocimientos, entre ellos el Grand Prix National de la Création Industrielle. Y también el Honor Award del American Institute of Architects. $491 USD en alessi.com.mx


