Mes: abril 2015

Escargots a la Borgoña

 

Receta de la chef Céline Perrot de La Vie en Rose, para el evento Goût France. Conoce más aquí

 

Porciones: 4 porciones

Ingredientes:

  • 2 cdas. de aceite de oliva
  • 1 diente de ajo, picado finamente
  • 150 g de mantequilla
  • 1 rama de perejil, picado finamente, y extra para decorar
  • 12 piezas de escargots (caracoles) (60 g aproximadamente)
  • 100 ml de vino blanco
  • Jugo de un limón
  • 1 puño pequeño de migas de pan
  • Sal, al gusto
  • Pimienta negra, al gusto
  • 12 conchas de escargots, para rellenar

 

 

Procedimiento:

  1. Precalentar el horno a 180ºC. En una sartén, calentar el aceite. Añadir el ajo, la mantequilla y el perejil; revolver.
  2. Incorporar los escargots y saltear durante 2 minutos. Agregar el vino blanco y dejar reducir a fuego medio hasta que el alcohol se evapore. Añadir el jugo de limón y las miga de pan y mezclar perfectamente. Rectificar la sazón y retirar.
  3. Rellenar las conchas de los escargots con la mezcla. Hornear a 180ºC durante 3 minutos. Espolvorear perejil y servir caliente.

 

Maridaje Food and Travel:

Vino blanco de Borgoña, aromas a manzana, cítricos y florales, seco, cuerpo medio, equilibrado y acidez refrescante.

Sugerencia: Louis Jadot Chardonnay

Un vibrante distrito de museos, cafés al aire libre, restaurantes creativos y la Costa Dorada… la tercera ciudad más grande de Australia lo tiene todo, dice Alicia Miller

Paisaje urbano de Brisbane¿Por qué ir?

La mayoría de los turistas que pasan por aquí vienen en busca de las playas de la Costa Dorada, pero, recientemente, la ciudad ha experimentado una revolución. Hoy, ofrece un refugio ideal para relajarse, ya sea que estés en busca de museos, de experiencias gastronómicas o de actividades al aire libre.

¿Qué hacer?

El río Brisbane serpentea por el centro de la ciudad y cuenta con 16 puentes impresionantes. El Story Bridge, que conecta el animado distrito de bares con el Barrio Chino, con Fortitude Valley y con el reverdeciente Kangaroo Point, es el más famoso.

Puedes cruzarlo caminando o en auto, pero para vivir una experiencia única, escálalo durante el día para obtener vistas panorámicas desde la cima (sbac.net.au). Otra de las actividades predilectas en la ciudad es dar un paseo en kayak con Riverlife (riverlife.com.au), saliendo de Kangaroo Point. Podrás ver la ciudad desde una perspectiva diferente. Al otro lado del río, al oeste, encontrarás una zona comercial, el ayuntamiento y algunos de los monumentos y edificios históricos más importantes de Brisbane.

Paseo por jardínÚnete a un tour gratuito en visitbrisbane.com.au y conoce mejor la ciudad; además, con un poco de suerte gozarás de obras callejeras con historias muy interesantes. Sus jardines botánicos, rebosantes de todo tipo de flora exótica, ocupan el extremo sur de la ciudad.

En el siglo XIX, durante la colonización inglesa, éste era el lugar donde llevaban a los presos para que trabajaran la tierra. Cruza Goodwill Bridge hacia el suroeste y te encontrarás con South Bank, sede de la World Expo en 1988.

Posee un ambiente cosmopolita, con una gran cantidad de restaurantes y una ciudad playera. Dirígete río arriba y encontrarás el Queensland Museum and Sciencentre (qm.qld.gov.au) y una excelente Galería de Arte Moderno (qagoma.qld.gov.au), que alberga una colección de obras de arte australianas y de artistas modernos internacionales.

Hotel Spicers Balfour¿Dónde quedarse?

Justo fuera del ajetreo de Fortitude Valley, pero lo suficientemente cerca como para no perderte la acción, Emporium Hotel (emporiumhotels.com.au) es un lugar elegante que tiene una piscina en la azotea con vistas a la ciudad. Hay un bar, pero no cuenta con restaurante, así que el desayuno se sirve en las habitaciones. Spicers Balfour, en el frondoso New Farm Terraza con alberca(spicersretreats.com), tiene todo el estilo de un gran hotel colonial.

Las habitaciones son impecables y cómodas, y hay un bar al aire libre en el último piso que ofrece vistas espectaculares a Story Bridge. Además, el desayuno es delicioso: piensa en tostadas con halloumi a la parrilla y espárragos, salsa dulce de chiles, aguacate y verduras.

Postre en Urbane Restaurant

 

¿Dónde comer y beber?

Si sólo tuvieras tiempo para una comida en Brisbane, tendría que ser en Urbane Restaurant (urbanerestaurant.com), en el distrito central de negocios. Donde el joven chef argentino Alejandro Cancino ofrece comida internacional sublime, elaborada con ingredientes de Queensland.

Stokehouse (stokehousebrisbane.com.au) es otra gran opción en el lado sur del puente Goodwill. Disfruta de un almuerzo tranquilo viendo los barcos pasar mientras comes langostas de Moreton Bay con poro a las brasas, macarrones hechos a mano y mantequilla o pez maruca de Tasmania. Si estás en el área de Fortitude Valley, Harajuku Gyoza (harajukugyoza.com) es un buen lugar para comer un aperitivo, mientras que el brunch de fin de semana en The Gunshop Café es otro de los imperdibles en la ciudad. (thegunshopcafe.com).

INFORMACIÓN DE VIAJE

La moneda en Australia es el dólar australiano (1 AUD = 11.59 MXN) y el huso horario es GMT +10. El mejor momento para visitar Brisbane es durante la época seca, que va desde junio hasta octubre.

Cómo llegar
Delta (delta.com) vuela desde la Ciudad de México a Brisbane, vía Los Ángeles y Sídney. Viaje redondo desde $2,000 USD.

Recursos
Turismo y Eventos de Queensland (experiencequeensland.com), el sitio web oficial de la región, contiene información útil para conocer mejor la ciudad y planear tu viaje.

Más información
The Reef de Iain McCalman ($19.57, amazon.com) cuenta la historia de la Gran Barrera de Coral, desde la época del capitán Cook hasta nuestros días.

Celebrado en Acapulco, Guerrero, durante los días 23 a 26 de marzo, el Tianguis Turístico 2015 cierra con éxito su edición número 40 superando todas las expectativas, según afirmó SECTUR.

Después de tres años itinerante por la República mexicana, el Tianguis Turístico regresó a la ciudad que le vio nacer para celebrar en Acapulco su 40 cumpleaños y seguir apostando por posicionar a México como un destino turístico de importancia internacional.  El Presidente Enrique Peña Nieto y la Secretaria de Turismo Claudia Ruiz Massieu fueron los encargados inaugurar esta edición que tuvo lugar en el marco de la Expo Mundo Imperial.

Un espacio de 22,500 metros cuadrados que acogió a más de 2,500 expositores, más de 65 países participantes, 540 suites de negocio y un total de 31 mil citas de negocios, un 7% más de lo proyectado para esta ocasión. El estado de Guerrero ejerció de excelente anfitrión y en su stand, uno de los más impresionantes de la toda la feria, mostró por qué Acapulco fue siempre un referente de turismo internacional.

Novedades del Tianguis Turístico

Entre las novedades de esta edición llegaron por primera vez compradores de países de Medio Oriente y África, así como un mayor número de Corea del Sur y América Latina, y países como Túnez, Marruecos y Lituania estuvieron presentes por primera vez. De las 690 empresas presentes, 266 fueron nacionales mientras que 424 procedían del mercado internacional.

Las 32 entidades federativas llevaron a Acapulco lo mejor y más diverso de su oferta turística y gastronómica:  Guanajuato celebró y presentó las actividades que van a tener lugar en este año 2015 ostentando el título de Capital Iberoamericana de la Cultura Gastronómica; desde Aguascalientes la mítica Feria de San Marcos, una de las más importantes a nivel ganadero de toda Latinoamérica y que se celebrará del 18 de abril al 10 de mayo;

  • Veracruz mostró todo su color, además de sus tradicionales brujos de Catemaco.
  • Oaxaca presentó lo mejor de sus rutas turísticas.
  • Desde Baja California anunciaron, entre otras novedades, el nuevo vuelo directo entre Mérida y Milán, comunicando México con Europa.
  • Yucatán explicó que está apostando muy fuerte por ser un nuevo destino gastronómico.
  • San Luis Potosí no quiso que su mezcal con Denominación de Origen pasara desapercibido; todo el público se chiapanizó en el stand.
  • Y la fiesta de Chiapas celebrando su lema #Chiapanízate y Michoacán se posicionó como destino de cocina tradicional con la presencia de una de sus grandes cocineras, Cynthia Martínez del restaurante San Miguelito.

Pueblos Mágicos

Además, esta fue la edición en la que se estrenaron como expositores los Pueblos Mágicos y tuvo presencia el ecoturismo indígena, gracias a la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.

El Tianguis ofreció también diferentes eventos como los 43 seminarios, las 12 conferencias de prensa, la reunión de la Asociación de Ciudades Patrimonio, y también por primera vez este encuentro se convirtió en virtual, gracias a la participación de la red de Embajadas, Consulados de México y las oficinas en el exterior de ProMéxico.

El próximo Tianguis Turístico de México 2016 se celebrará en Jalisco, y su Gobernador Jorge Aristóteles Sandoval Díaz tomo el testigo de estafeta en una fiesta acompañado de música de mariachi, tequila y una degustación de lo más rico de su gastronomía.

Tarta de membrillo con helado de arándano, jalea de manzana y aceite de avellana

 

Receta del chef Philip Howard, del restaurante The Square. Conoce más aquí.

 

Porciones: 8 porciones

Ingredientes:

  • 800 g de pasta hojaldre
  • 80 g de azúcar glas, para espolvorear
  • Aceite de avellana, para aliñar

Para la jalea de manzana 

  • 600 g de manzanas, cortadas en cuartos
  • 1 hoja de laurel
  • 25 ml de jugo de limón
  • 280 g de azúcar refinada
  • Para el ondulado de arándano
  • 120 ml de jugo de arándano
  • 25 g de azúcar refinada

Para la base de helado

  • 375 ml de leche entera
  • 40 g de azúcar refinada
  • 50 g de yemas de huevo
  • 50 g de azúcar refinada
  • 250 g de queso mascarpone

Para los membrillos

  • 10 membrillos grandes, pelados, partidos a la mitad, sin corazón
  • 4 cdas. de aceite de avellana
  • 30 g de azúcar refinada
  • 25 ml de jugo de limón
 

Procedimiento:

  1. Extender la masa hojaldre sobre una superficie enharinada, hasta obtener una lámina de 2 a 3 mm de grosor. Dejar reposar en refrigeración durante 30 minutos. Cortar 8 discos de 15 cm de diámetro. Pincharlos a lo largo de toda la superficie con un tenedor, dejando un borde de 1 cm. Acomodar los discos sobre una charola para hornear.
  2. Para la jalea, colocar las manzanas en una olla, cubrir apenas con agua y agregar la hoja de laurel. Calentar a fuego medio y llevar a ebullición. Cocinar a fuego bajo durante 1 hora; revolver ocasionalmente. Colocar una muselina sobre un colador y verter las manzanas encima; dejar escurrir toda la noche sobre un contenedor, hasta obtener 400 ml de jugo.
  3. Verterlo en una olla junto con el jugo de limón y el azúcar. Llevar a ebullición a fuego alto y cocer durante 40 minutos. Para saber si ya está la jalea, colocar una cucharadita del jarabe sobre una superficie fría: si después de 30 segundos colocas la yema del dedo encima de la jalea y se forman surcos, está lista. Si no, seguir cocinando. Verterla en un tazón pequeño. Dejar enfriar, cubrir y refrigerar.
  4. Para el ondulado de arándano, colocar el jugo y el azúcar en una olla. Llevar a ebullición a fuego medio; luego hervir hasta obtener 75 ml de jarabe. Transferir a un contenedor pequeño y reservar.
  5. Para hacer la base de helado, combinar la leche y los 40 g de azúcar en una olla; llevar a ebullición a fuego alto. Retirar del fuego. Batir las yemas con los 50 g de azúcar; verter la leche en esta mezcla, batir y regresar a la olla. Cocinar revolviendo con un cucharón de madera hasta alcanzar los 84°C. La crema debe estar lo suficientemente espesa como para cubrir la parte convexa de una cuchara. Pasar por un colador de malla fina a un tazón y dejar enfriar durante 30 minutos. Agregar el mascarpone y batir hasta combinar. Cubrir y enfriar hasta utilizar.
  6. Congelar la mezcla; después de 2 horas, revolver con un tenedor y congelar por 2 horas más. Repetir este proceso 2 veces más. Cerca de 1 hora antes de servir, agregar en la base de helado un chorrito del jarabe de arándanos y mezclar, dándole un efecto ondulado. Regresar al congelador.
  7. Para los membrillos, colocarlos en un tazón grande junto con el aceite de avellana y el jugo de limón; cubrir por completo cada pieza con la mezcla. Envolver cada mitad en papel aluminio y colocarlas sobre una charola para hornear. Precalentar el horno a 150°C. Hornear los membrillos durante 8 minutos.
  8. Sacar del horno y dejar enfriar durante 1 hora. Retirar el aluminio de la fruta y cortar las mitades en rebanadas muy delgadas de 2 a 3 mm de grosor. Cubrir y dejar reposar a temperatura ambiente.
  9. Precalentar el horno a 180°C. Para confeccionar y cocer las tartas, necesitarás 4 charolas para hornear. Extender una lámina de papel encerado sobre 2 de las charolas y colocar 4 discos de pasta en cada uno. Acomodar las rebanadas de membrillo sobre los discos de pasta en forma de abanico, aprovechando al máximo su tamaño y forma. Espolvorear generosamente las tartas con azúcar glas. Hornear durante 10 minutos y retirar del horno.
  10. Colocar una lámina de papel encerado encima de las tartas, y encima otra charola para hornear. Con cuidado, apretar las charolas y voltear, de manera que las tartas queden al revés sobre la nueva charola. Quitar la primera charola y el papel encerado. Hacer lo mismo con las otras 4 tartas.
  11. Hornear de nuevo las tartas durante 10 minutos. Repetir el proceso de volteado, de manera que las tartas estén de regreso en su lado original (es decir, con la fruta hacia arriba) y hornear durante 6 minutos. Sacar del horno, transferir a parrillas y dejar enfriar.
  12. Servir cada tarta en un plato. Espolvorear ligeramente con azúcar glas y aliñar con aceite de avellana. Añadir una bola de helado encima de cada tarta y presentar con la jalea en un plato aparte.

 

Maridaje Food and Travel:

Vino mexicano de Valle de Guadalupe, uva viognier, aromas a flores y frutas tropicales y cítricas, acidez media y final elegante.

Sugerencia: Casa Magoni Manaz

Tarta de caramelo salado, macarons de praliné y helado de vainilla y jengibre

 

El praliné, la glucosa líquida y el azúcar invertido se consigue en tiendas especializadas en pastelería. Receta del chef Philip Howard, del restaurante The Square. Conoce más aquí..

 

Porciones: 8 porciones

Ingredientes:

  • 500 g de pasta dulce (ver receta abajo)
  • Huevo batido, si es necesario
  • Azúcar glas, para espolvorear
  • Para el relleno de caramelo salado
  • 280 g de azúcar refinada
  • 50 ml de Madeira
  • 1 l de crema para batir, a temperatura ambiente
  • 1 pizca de sal
  • 70 g de azúcar mascabado
  • 270 g de yema de huevo

Para los macarons de praliné

  • 135 g de azúcar glas
  • 150 g de almendras molidas
  • 150 g de azúcar refinada
  • 50 ml de agua
  • 100 g de clara de huevo
  • 15 g de praliné

Para la crema de praliné

  • 200 ml de leche entera
  • 60 g de huevo
  • 1 yema de huevo
  • 75 g de azúcar refinada
  • 25 g de fécula de maíz
  • ¾ de hoja de gelatina
  • 50 g de mantequilla sin sal, fría y troceada
  • 35 g de praliné
  • 40 ml de crema para batir

Para el helado de jengibre y vainilla

  • 250 ml de leche entera
  • 250 ml de crema para batir
  • 125 g de glucosa líquida
  • 40 g de azúcar invertido
  • Ralladura de una naranja
  • 1 trozo de 2.5 cm de jengibre fresco, rallado
  • 1 vaina de vainilla, cortada verticalmente
  • 100 g de yema de huevo
  • 100 g de azúcar refinada

1 manga pastelera con boquilla lisa de 1cm

1 manga pastelera con boquilla lisa de 0.5cm

1 aro para tarta de 20 cm de diámetro y 2cm de profundidad

 

Procedimiento:

  1. Para el relleno de caramelo salado, colocar el azúcar en una olla y calentar a fuego alto. Cuando empiece a derretirse, girar la olla y mantener el azúcar en movimiento mientras se carameliza. Tan pronto como el caramelo adquiera un intenso color avellana-bronce, agregar el Madeira y dejar hervir vigorosamente. Verter un poco de crema a la vez y batir brevemente hasta combinar. Agregar la sal y batir brevemente. Retirar del fuego; dejar enfriar.
  2. En un tazón, batir el azúcar mascabado con las yemas de huevo hasta combinar levemente. Añadir la mezcla de caramelo salado y mezclar. Pasar por un colador de malla fina hacia un tazón limpio. Refrigerar hasta utilizar.
  3. Para los macarons de praliné, colocar el azúcar glas y las almendras molidas en un procesador de alimentos; moler durante 30 segundos. Poner el azúcar refinada y el agua en una olla y llevar a ebullición a fuego alto. Revolver ocasionalmente hasta disolver el azúcar. Cocinar, sin revolver, hasta que el jarabe alcance los 113°C.
  4. Mientras tanto, batir las claras de huevo hasta obtener un merengue ligero. Sin dejar de batir, agregar poco a poco el jarabe caliente. Continuar batiendo durante 5 minutos, hasta que el merengue se enfríe. Agregar los ingredientes secos y el praliné; incorporar con una cuchara de metal hasta obtener una mezcla suave y brillante. Transferir a la manga pastelera con la boquilla lisa de 1 cm.
  5. Precalentar el horno a 150°C. Sobre una charola para hornear cubierta con papel encerado, exprimir discos de 2 cm de diámetro, en intervalos de 5 cm. Espolvorear ligeramente los macarons con azúcar glas y dejar reposar durante 20 minutos, hasta que apenas se sientan secos al tacto.
  6. Meter la charola a hornear durante unos 12 minutos, hasta que los macarons estén firmes al tacto, se hayan inflado ligeramente y se haya formado un aro en la base.
  7. Sacar del horno y dejar enfriar durante 5 minutos. Levantarlos de la bandeja y colocar a un lado para dejar enfriar por completo. Conservar en un contenedor hermético.
  8. Para la crema de praliné, hervir la leche en una olla. Mientras tanto, mezclar el huevo, la yema, el azúcar refinada y la fécula de maíz hasta obtener una mezcla tersa. Verter la leche caliente en la preparación anterior y revolver bien. Regresar la mezcla a la olla y llevar a ebullición, sin dejar de batir. Cocinar durante 1 minuto y retirar del fuego.
  9. Sumergir la gelatina en agua fría durante unos 5 minutos, escurrir el exceso de agua y agregar a la mezcla anterior; batir hasta derretir la gelatina. Agregar la mantequilla y el praliné; batir hasta incorporar. Transferir la mezcla a un tazón colocado sobre hielo y batir hasta enfriar. Batir ligeramente la crema y agregarla. Transferir a una manga pastelera preparada con una boquilla de 0.5 cm. Refrigerar.
  10. Para el helado de jengibre y vainilla, combinar en una olla la leche, la crema, la glucosa, el azúcar invertido, la ralladura de naranja y el jengibre. Raspar las semillas de vainilla de la vaina y agregar a la olla junto con la vaina vacía. Llevar a ebullición. Mientras tanto, batir en un tazón las yemas de huevo con el azúcar. Agregar la mezcla de leche caliente y batir; verter de nuevo en la olla. Sin dejar de mezclar, cocinar hasta alcanzar 84°C. La crema debe estar lo suficientemente espesa para adherirse a la parte convexa de la cuchara sin escurrir. Pasar por un colador de malla fina hacia un tazón limpio y colocar sobre hielo para enfriar. Cubrir y refrigerar. Congelar la mezcla; después de 2 horas, mezclar con un tenedor y volver a congelar durante 2 horas más. Repetir este proceso 2 veces más.
  11. Sacar la mezcla de caramelo salado del refrigerador 1 hora antes de cocinar y la pasta dulce 30 minutos antes. Extender la pasta sobre una superficie enharinada, hasta obtener una lámina de 3 mm de grosor. Colocar un rodillo en un extremo de la pasta y enrollar en el rodillo sin apretar. Desenrollar con cuidado sobre el molde para tarta y colocar sobre una charola para hornear. Con cuidado, acomodar la pasta en el molde (evitar romperla o estirarla). Permitir que el exceso de pasta cuelgue sobre el borde del aro.
  12. Precalentar el horno a 160°C. Colocar un trozo de papel encerado encima de la tarta; encima colocar frijoles crudos y hornear durante 20 minutos o hasta que el borde de la pasta esté dorado. Sacar del horno y retirar el papel encerado con los frijoles. Regresar la tarta al horno y hornear otros 5 o 10 minutos o hasta que la masa adquiera un color dorado pálido. Sacar del horno y dejar enfriar.
  13. Regresar la tarta al horno y calentar durante 5 minutos. Sacar la parrilla del horno con la tarta sobre ella; ahí mismo, verter el relleno hasta llenar por completo el molde. Empujar la parrilla con cuidado y cerrar el horno. Reducir la temperatura a 110°C y hornear durante 40 minutos o hasta que el relleno se cuaje.
  14. Sacar la tarta del horno y dejar enfriar. Mientras aún está tibia, recortar cualquier exceso de pasta de la orilla con un cuchillo pequeño (evitar que las migas caigan en el relleno). Dejar enfriar la tarta por completo.
  15. Acomodar 8 pares de macarons. En la cara plana de uno de ellos, exprimir una pequeña porción de la crema de praliné y unirlo con otro macaron, para formar un sándwich.
  16. Usar un cuchillo filoso de sierra grande para cortar la tarta a la mitad. Limpiar el filo del cuchillo y cortar una mitad en dos. Limpiar el cuchillo y cortar la segunda mitad en dos y luego cada cuarto a la mitad para obtener 8 porciones. Una a una, espolvorear generosamente con azúcar glas y usar un soplete para caramelizar la superficie.
  17. Sacar 8 platos. Colocar un puntito de crema de praliné en el centro de cada plato y colocar un trozo de tarta encima. De manera similar, colocar un macaron sobre otro puntito de crema de praliné. Terminar de adornar el plato con una bola de helado.

 

Maridaje Food and Travel:

Vino fortificado de Portugal, aromas de fruta deshidratada, madera y cítricos, y final persistente.

Sugerencia: Blandy’s Sercial 5 Years Old

Tarte tatin de piña con helado de limón y polvo de coco

 

Receta del chef Philip Howard, del restaurante The Square. Conoce más aquí.

 

Porciones: 8 porciones

Ingredientes:

  • 800 g de pasta hojaldre

Para el helado de limón

  • 8 limones
  • 500 ml de crema para batir
  • 500 g de azúcar glas

Para la piña caramelizada

  • 2 piñas grandes, maduras, sin las puntas, peladas
  • 300 g de mantequilla sin sal
  • 300 g de azúcar refinada
  • 2 chiles serranos rojos, sin semillas, picados finamente
  • 60 ml de ron blanco

Para el polvo de coco

  • 50 ml de aceite de coco
  • 30 g de maltodextrina (comprar en tiendas especializadas de pastelería)
 

Procedimiento:

  1. Extender la pasta hojaldre hasta obtener una lámina de 2 mm de grosor. Cubrir y dejar reposar en refrigeración durante 1 hora. Cortar 8 discos de 16 cm de diámetro. Pincharlos por toda la superficie con un tenedor. Apilarlos, intercalando papel encerado. Cubrir y refrigerar.
  2. Para el helado de limón, obtener la ralladura de los limones lo más finamente posible. Cortarlos a la mitad, exprimir el jugo y colar. Medir 200 ml del jugo y verter en un tazón. Agregar la ralladura, la crema y el azúcar; revolver bien hasta disolver el azúcar. Cubrir y refrigerar toda la noche para infusionar. Congelar la mezcla; después de 2 horas, mezclar con un tenedor y volver a congelar durante 2 horas más. Repetir este proceso 2 veces más.
  3. Para la piña caramelizada, rebanar cada pieza en 8 rodajas de 3 cm de grosor. Con un cortador de galletas, cortar para obtener rebanadas de 11 cm de diámetro aproximadamente. Retirar el corazón con un cortador de galletas.
  4. Colocar las rodajas en una charola cubierta con un trapo de cocina y dejar reposar durante 1 hora, para absorber el exceso de humedad de la fruta.
  5. Caramelizar las rodajas de piña en tandas. Para ello, dividir la mantequilla, el azúcar, los chiles y el ron de manera proporcional. En una olla, agregar la mantequilla y el azúcar; calentar a fuego alto, girando de vez en cuando hasta obtener un caramelo dorado. Añadir con cuidado las rodajas y continuar cocinando hasta que adquieran un color avellana intenso. Voltear las rodajas de piña y repetir del otro lado. No descuidar este proceso, ya que la piña debe adquirir una tonalidad oscura. Una vez que ya estén caramelizadas por completo, agregar los chiles y el ron; girar la olla para mezclarlos en el caramelo. Retirar del fuego y dejar enfriar la piña a temperatura ambiente.
  6. Para montar las tartas, acomodar las rodajas de piña sobre una charola para hornear, con el lado más atractivo hacia abajo (dejar un poco de espacio entre cada rodaja). Colocar un disco de hojaldre encima de cada rodaja y doblar la pasta por las orillas de cada una; plegar en un par de lugares de manera que cubra bien la piña.
  7. Entibiar el caramelo en la olla y verter en la bandeja, sin que caiga sobre la pasta de las tartas. Refrigerar hasta hornear.
  8. Para el polvo de coco, colocar el aceite de coco en un tazón grande y revolver gradualmente la maltodextrina hasta obtene un polvo. Cubrir y reservar.
  9. Precalentar el horno a 180°C. Meter la charola con las tartas y hornear durante 16 minutos o hasta que la pasta esté dorada y crujiente. Retirar del horno y dejar reposar durante 30 minutos.
  10. Regresar las tartas al horno y calentar durante 5 minutos. Con una espátula de metal, levantar cada tarta y voltearla sobre una tabla (ahora, el hojaldre es la base de cada tarta). Glasear la piña con un poco del caramelo y los jugos sobrantes de la charola. En un plato tibio, colocar un poco de caramelo en el centro y colocar la tarta encima. Sobre ella, esparcir una cucharada grande de polvo de coco. Servir con una bola de helado de limón y decorar los platos con espirales de caramelo.

 

Maridaje Food and Travel:

Vino fortificado de Portugal, aromas de fruta deshidratada, madera y cítricos, y final persistente.

Sugerencia: Blandy’s Sercial 5 Years Old

Pequeños placeres: Philip Howard

Philip Howard, el chef encargado del restaurante The Square —premiado con dos estrellas Michelin desde 1998— tiene una absoluta fascinación por los postres. Además de compartirnos su pasión por lo dulce, también comparte tres de sus tartas.

 

Un paladar dulce

Siempre he tenido un paladar dulce. Para quienes consideramos un pudín como la máxima experiencia culinaria, parece inconcebible que haya gente para quienes los postres no sean más que un plato repleto de azúcar. Creo que los postres brindan placer de una manera que sencillamente no puede lograrse con lo salado.

Cuando era joven, llegué a Londres desde Sudáfrica. Vivíamos en un lugar apartado en Kensington, cerca de un kiosco de periódicos; mi hermano y yo gastábamos ahí todo nuestro dinero en golosinas.

En Sudáfrica había dulces, desde luego, pero no como aquéllos. No en grandísimos tarros, acomodados hilera tras hilera, estante tras estante. Aún es un misterio para mí saber cómo he conservado la dentadura.

 

Phil-Howard-chef

 

 

Capacidad para brindar felicidad

Mi madre era, y aún es, una gran cocinera. De todos los postres que preparaba, el que más disfrutaba era la tarta de limón: la mezcla se vierte en un molde profundo y se hornea.

Entonces ocurre algo maravilloso cuando la tarta se separa en dos capas: una mitad superior ligera y crujiente, y en la parte inferior una embriagadora y untuosa cama de crema de limón.

Lo fascinante de la comida dulce es su capacidad para brindar felicidad. La comida salada, acompañada de un apetito incontrolable, puede brindar un inmenso placer.

Sin embargo, los postres no deben comerse para saciar el hambre; para ello están los platillos que anteceden. Son pequeños placeres completamente indulgentes para satisfacer el alma.

El mundo del chef pastelero es diferente al de sus colegas de cocina salada. La degustación y el juicio que juegan un papel crítico en la cocina salada, se reemplazan, en su mayoría, por medidas exactas y técnicas puntuales en la pastelería.

Trabajar en el restaurante Harveys en Londres, junto al chef Marco Pierre White, me enseñó una lección básica: no importa qué tan hermoso pueda lucir un postre o qué tan ingeniosa sea su elaboración: debe haber un elemento en cada uno que brinde placer nutriendo el corazón y el alma desilusionada.

 

The Square

En The Square, nuestro repertorio de postres es moderado, porque no estoy dispuesto a alejarme mucho de las cosas que adoro comer. El estómago nunca miente, y menos el mío; sabe muy bien cuando algún ingrediente especial llega hasta él, así que baso mis menús en dichos productos. Son los postres sencillos los que todos solemos amar, como los crumbles y tartas, brûlées y brownies.

Las tartas que aquí presentamos están ideadas para disfrutarse. En gran medida son, con organización, fáciles de preparar en una cocina doméstica. Recuerda: los postres son parte del cierre de una comida, y sobre ellos recae el último juicio que engloba esa experiencia culinaria.

Nudo Negro - PlatilloLas reglas pueden acotar la experiencia lúdica de comer. Por ello, Daniel Ovadía y Chava Orozco crearon Nudo Negro, el restaurante donde es posible encontrar el Lado B de la gastronomía. Aquí, las normas se rompen desde la decoración de diseño industrial, en donde destacan las lámparas de neón, alguna portada de los Rolling Stones y la fotografía gigante de un Tiempero (chamán de la agricultura).

La manteleta de papel vaticina una comida hecha para disfrutarse con las manos, con palillos chinos o, incluso, con un pedazo de pan. La carta también ofrece una aventura similar a una bitácora de viaje donde los sabores del mundo se reúnen. Un ejemplo son las albóndigas de prime rib añejado con verduras al wok, bañadas en una salsa rogan josh de hoja de aguacate y cúrcuma que te mantienen al filo de la silla.

El servicio es receptivo y cuidadoso, pero sin perder su toque sorprendente, como cuando al pedir una botella de vino, el mesero sube a la parte alta de la cava por ella con el uso de un rapel. Si se prefiere un coctel, vale la pena sumergirse en el Mint Julep o en el Negroni añejado en barrica o en vidrio. Zacatecas 139, Roma, D.F. (55) 5564 5289

Cocinero venezolano con 26 años de experiencia y apasionado educador. Alejandro Mendoza platicó con este “converso” de su patria, quien, tal vez sin proponérselo, trasciende en cada platillo

Reinterpretación-de-los-clasicos-de-Venezuela

 

Asumirse como venezolano

Cuando empecé a salir en televisión, la gente me reconocía como venezolano. Me miraba en el espejo y me decía: “Me ven como venezolano, represento sin querer a un país”, pero es algo que tengo que asumir con responsabilidad. Y si voy a hablar por un país, y la gente me va a reconocer como parte de él, tengo que ser coherente con ello. Incluso es una cuestión de ego, porque pude haber escogido no salir en televisión. Y ese ego me obligó a ser más venezolano de lo que era.

 

Un converso en los fogones

Soy cocinero y embajador de mi patria. Pero soy como los conversos, pues soy un venezolano convertido a venezolano. Porque el converso se hace preguntas. Me tuve que hacer preguntas sobre Venezuela. Entonces aprendí a entender mi patria. En el fondo comprendí que no hay cosa más poderosa para una nación que enamorarse de sus intangibles culturales: sus bailes, sus cantos, su manera de pensar, sus formas de ser, su gastronomía.

 

La identidad latinoamericana

Es muy lindo el proceso de cocina que se está dando en Latinoamérica. Primero tuvimos que buscar una identidad generalizada: la americana. Empezamos a hablar de cocina latinoamericana, y eso cohesionó un discurso alrededor de lo social y lo ecológico. Las grandes carestías sociales de nuestro continente también permearon el discurso ideológico-gastronómico que sale de las cocinas. Pero, si no empiezas a engranar ese hecho social, tus consecuencias, tus preguntas éticas; si no te preguntas: “Lo que hago, ¿enferma a una persona? Lo que hago, ¿daña a la tierra o empobrece a una comunidad?”. Si no te haces esas preguntas, eres un factor más de los daños. Tienes la posibilidad de no serlo, y ahora estamos en ese momento en Latinoamérica.

Platillo-venezolano

 

Trascender a través de las ideas

Tengo 12 años con la escuela de cocina. Probablemente la hice por trascender. No hay cosa más intrascendente que un cocinero, y la trascendencia es algo importante para mí. Un libro es algo que abres una primera vez y luego lo vuelves a abrir años más adelante sólo en la receta que te gustaba. Entonces, trasciendes fundamentalmente a través de las ideas o en jóvenes que empiezan a creer en lo que les explicaste.

 

La patria es donde están los afectos

De México, me llevo un poquito de patria. La patria es la que uno escogió y donde uno nació. Pero la patria también son los afectos. México tiene mucho de eso para mí. En México tengo amistades, cariños, gente… no sólo de la cocina, irónicamente. A mí lo que me une a México es ese hecho: ¿por qué uno va constituyendo afectos por un espacio físico? Pues porque se siente cómodo en ese espacio. El mexicano es una persona que expone muchas cosas de las que yo creo en la vida.