Mes: marzo 2016

La belleza y tranquilidad de los paisajes que otorgan la naturaleza son un escape de la ciudad que a veces resulta ser abrumadora. Los vivos colores de las flores y las diferentes gamas de verde que las plantas poseen, hacen que cada uno de estos jardines botánicos sean destinos obligados para visitar por lo menos una vez en la vida.

Royal botanic Gardens, Kew

Royal botanic Gardens

Con 120 hectáreas de terreno, este gran jardín es uno de los más importantes centros de investigación y entrenamiento botánico. También es un lugar turístico importante e imprescindible en tu visita a Londres porque es parte de la lista de sitios de Patrimonio de la Humanidad desde el 2003. Aquí aparte de vegetación admirarás estatuas de animales con escudos, museos, herbario, galerías y hasta una especie de torre llamada Pagoda, inspirada en la arquitectura china. Dónde: Londres, Inglaterra. kew.org/

Jardín botánico Koishikawa

Koishikawa

Con 16 hectáreas, es un espacio dedicado a la investigación y exposición de la flora mundial. Pertenece a la Universidad de Tokio, es abierto al público y uno de los mejores lugares para disfrutar el florecimiento de los ciruelos y cerezos en Tokio. Podrás encontrar azaleas, camelias y más hierbas en su invernadero, además del tradicional Jardín Zen que logra provocar aún más tranquilidad en la Capital Japonesa. Dónde: Tokio, Japón. teien.tokyo-park.or.jp/en/koishikawa/ 

Jardín Botánico Culiacán

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Este campo tiene como objetivo preservar especies botánicas, así como promover su exploración mediante la educación ambiental. Dentro sus 10 hectáreas se encuentran más de 1,000 diferentes tipos de plantas que conviven con obras de arte contemporáneo y una arquitectura basada en el equilibrio. Aquí es posible admirar desde bonsáis hasta agaves y orquídeas con intensos colores. Dónde: Culiacán, Sinaloa México. botanicoculiacan.org/

Royal gardens of Sydney

Sydney

En el centro de Sidney, una de las ciudades más grandes de Australia, se encuentran, justo donde estuvieron los primeros pobladores europeos, estas 30 hectáreas de diversa vegetación. Fueron abiertas al público en 1831, ya que antes eran privadas y hoy en día dentro del complejo existen sitios como el jardín de las begonias, el oriental, el de plantas amenazadas y más. Las especies que poseen son nativas y de otros países como China, Japón, Tailandia, Vietnam, entre otros, lo cual lo convierte en gran herencia de riqueza vegetal. Dónde: Sidney, Autralia. rbgsyd.nsw.gov.au/

Jardín botánico Nong Nooch

Nong Nooch

Es de los jardines botánicos más grandiosos del mundo con más de 200 mil hectáreas, es una de las principales atracciones turísticas de la provincia en donde se encuentra. Está abierto desde 1980 y su colección de plantas es de más de 15 mil especies en nueve espacios. El complejo es tan extenso que se realizan actividades culturales de cultura thai aparte de contar con habitaciones, restaurantes, albercas y spa dentro de él. Dónde: Nong Nooch, Tailandia. nongnoochtropicalgarden.com

Montreal Botanical Garden

Montreal

Por su variedad y extensión es considerado como uno de los mejores jardines botánicos del mundo. Tiene 73 hectáreas de territorio en las cuales puedes encontrar hasta 190 mil plantas en cinco espacios principales: los invernaderos, el jardín chino, el japonés, de las primeras naciones y Le Jardin Alpine; y seis zonas verdes relativamente más pequeñas. Además, a lo largo del año se realizan diferentes actividades para admirar la naturaleza como el vuelo libre de mariposas y la decoración y exposición de calabazas decoradas entorno a la celebración del Halloween. Dónde: Montreal, Quebec, Canadá. espacepourlavie.ca/en/botanical-garden

Su grandioso paisaje tropical y el vasto océano caracterizan a la cocina de Fiji, que está en rápida evolución. Las especias indias, los innovadores chefs locales y las arraigadas tradiciones dan como resultado una mezcla adictiva, dice Michael Harden.

Lance Seeto está emocionado. El chef ejecutivo de Mana Island Resort & Spa y celebridad fiyiana de la popular serie de televisión Taste of Paradise está en el sitio de su más reciente proyecto: la construcción de un restaurante que está a punto de culminar, asentado en uno de los cabos al norte de la isla. El paisaje es exactamente lo que imaginarías de un paraíso tropical, con arena blanca y un océano apacible de destelleantes tonos verduzcos y azulados, en el que se ven desperdigadas algunas de las otras hermosas islas de Fiji del espectacular archipiélago Mamanuca. El chef chino-australiano dice que es el mejor lugar de Mana para ver el ocaso. Aunque no es la vista lo que más le emociona, sino la comida.

“En este momento, Fiji es un lugar emocionante para ser chef”, asegura. “Estamos en pleno proceso de lograr una cocina regional con todas las técnicas que los fiyianos han usado por miles de años, para crear platillos a la leña, ahumados, curados o cocidos en agua de mar. Asimismo, se usan ingredientes autóctonos como verduras de hoja silvestre y coco, sin olvidar que en la cocina hay influencias de la India, China y Europa que también son parte de nuestra historia. En muchas maneras parece como si fuera un lienzo en blanco. Tenemos la libertad de generar lo que nos venga a la mente”, comenta Lance.

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En WAR no se usa ni gas ni electricidad todo se cocina al fuego, en un foso de agua salada para escaldar o en un bloque de sal para realizar el curado. Un máximo de 30 comensales pueden sentarse en una serie de cabañas de techo de hoja de palma con los pies en la arena y el ocaso de frente, mientras comen meticulosamente los platos de comida bajo la luz de una linterna.

En el menú puede haber un helado de langosta hecho con leche de coco, cubierto con trozos de carne de langosta asada, limón encurtido y flores de chile. O quizá incluya el tradicional platillo fiyiano: kokoda (pescado crudo cocido en jugo de limón), para el que Lance convierte una crema de coco en una panna cotta y coloca finas rodajas de jengibre, jitomate y nama (un vegetal marino local, parecido a una uva salada).

Al probar esta comida cuesta creer que no hace mucho, la cocina fiyiana era pescado, coco y taro. Sin embargo, gracias al reciente turismo después de haber sido un país líder en la industria azucarera, salió a la luz su potencial culinario. Los viajeros que aquí llegan están tan interesados en la comida local como en las magníficas oportunidades para bucear por las más de 300 islas de la nación y apreciar sus arrecifes de coral.

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En la isla Denarau —cerca de la costa poniente de la isla principal, Viti Levu— el japonés Tomo Zukoshi hace un chocolate artesanal delicioso con cacao y azúcar fiyianos, empleando utensilios alemanes que se usaban antiguamente para este fin. Este inmigrante japonés se encontró con una oportunidad de negocio tras descubrir la manera silvestre en la que crecía el cacao. Las vainas eran el único indicio de un proyecto cuyo fin era iniciar la industria del cacao, que fracasó varias décadas antes de que Zukoshi llegara a Fiji. El antiguo propietario de un exitoso negocio de caucho en Japón, se dio a la tarea de investigar y aprender por sí mismo cómo confeccionar chocolate.

“La gente me preguntaba: ‘¿Cómo es que un inmigrante japonés está haciendo chocolate? ¿Qué rayos estabas pensando?’”, se ríe. “Y mi respuesta era: ‘No sé’”. Fue una buena decisión. El chocolate producido por Fijiana Cacao ahora se exporta a Australia, Bélgica, Japón y Suiza. Las variedades incluyen coberturas sutilmente amargas y de bella textura, blancas con sabor a granos de café locales tostados y con leche, en forma de conchas de mar, que llegan hasta las almohadas de algunos de los mejores hoteles de Fiji. De ahí que un creciente número de artesanos fiyianos ha sumado el cacao a sus cultivos.

Shane Watson es el chef ejecutivo en el resort Likuliku Lagoon en Malolo Island, situado a unos 25 minutos en lancha rápida desde el aeropuerto de Nadi. Likuliku es un elegante resort de ambiente relajado, solo para adultos. En las habitaciones, diseñadas como los típicos bures (casitas con techos de paja) construidas sobre el mar, es posible caminar por la terraza y bajar por la escalera para sumergir los pies en la colorida agua llena de peces que yace debajo. Los bures frente a la playa están asentados entre jardines arbolados y florecientes. Además de contar con regaderas exteriores en sus propios patios, algunos tienen pequeñas piscinas privadas.

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Solo hay un restaurante en el resort, por lo que el chef Watson cambia el menú diariamente para ofrecer variedad a los huéspedes.El desayuno puede incluir omelette de cangrejo de fango con chile y relish de papaya, o tortitas de tapioca cubiertas con langostinos locales y salsa holandesa. El almuerzo por su parte quizá ofrezca pollo local con un empanizado sabor limón y, para la cena, pancita de cerdo asada y luego cocinada en un caldo maestro servido con papaya, coco y camote. Watson fue el chef cuando Likuliku abrió, pero regresó a Australia por más de seis años. Ahora está de vuelta y en el tiempo que estuvo fuera, según cuenta, el cambio en la disponibilidad y la variedad de productos es admirable.

“También nos ayuda tener nuestro propio huerto. La tierra aquí es muy rica, volcánica y fértil, de manera que podemos cultivar orgánicamente hierbas y vegetales como bele (similar a una espinaca frondosa) y hoja de taro.

También tenemos colmenas, así que producimos nuestra propia miel, que servimos con hot cakes y vainilla fiyiana para el desayuno. Sin embargo, la diversidad que nos suministran nuestros agricultores, nos ayuda a mantener un menú con ingredientes frescos y variados.

Uno de los mejores lugares para ver dicha diversidad es el mercado Nadi, cerca del centro de la ciudad. No hay nada atractivo en los puestos de lámina con pisos de concreto y luz tenue, pero este mismo ambiente hace que la atención se dirija a la fruta, verduras y mariscos cuidadosamente arreglados. Esto, sumado a la amabilidad de los sonrientes vendedores fiyianos, resulta en una experiencia difícil de superar.

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Hay una gran cantidad de tomates, arreglados en pilas esculturales, berenjenas finas de color violáceo pálido, montones de taro, yuca y camote, una gran variedad de espinaca local, pepinos que parecen calabacines, pequeños plátanos y plátanos macho gigantes, papayas verdes, mangos color naranja, canastas de pequeños chiles, sandías, piñas, maracuyás, yacas y mejillones. En otra sección del mercado hay una fila de puestos cuyos dueños son fiyianos indios, que venden una impresionante selección de especias coloridas. En costales abiertos se ve el chile en polvo de un color rojo vivo y la cúrcuma de un amarillo intenso. En otra sección están los vendedores chinos cuyos puestos están repletos de cebollín y bok choy (col).

Los indios, chinos y europeos han tenido una larga influencia en la cultura culinaria de Fiji. Los primeros isleños, de etnias malesianas y polinesias, vivieron en su mayoría a base de una dieta sin especias, y para cocer el pescado y vegetales utilizaban agua de mar a manera de sazón. Cuando los británicos llegaron en 1874 y declararon a Fiji como su colonia, llevaron consigo a obreros indios para trabajar en las plantaciones de azúcar. Esto debido a que los fiyianos se rehusaron a trabajar en las fincas, y en su lugar arrendaron su tierra para los productores de azúcar. Al llegar los indios, la dieta local de marisco, coco, taro y bele se diversificó con los tomates y especias indias como curry, chile, comino y ajo. Los curries simples hechos con los mismos ingredientes, junto con pescado o pollo y crema de coco, ahora son platos típicos.

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No obstante, los fiyianos están muy arraigados a sus tradiciones. Por ejemplo, la bebida kava, que tradicionalmente se ofrece a los huéspedes para darles la bienvenida y que se consume en todo el país, está disponible también en muchos de los resorts de Fiji, incluso con la ceremonia para tomar dicha bebida. Está elaborada con las hojas secas en polvo de yaqona, miembro de la familia del pimentero, que en grandes cantidades puede ser un sedante. El polvo se mezcla con agua y el líquido arenoso se bebe por lo general en media cáscara de coco, y se pasa entre las personas como parte del ritual. Es un sabor poco habitual, al que los extranjeros deben acostumbrarse.

Información de viaje

Fiji es una nación del Pacífico Sur conformada por 333 islas, ubicada a tres horas en avión de Nueva Zelanda. Los días con cielo azulado ofrecen una temperatura promedio de 26°C, clima que se mantiene a lo largo del año. La moneda es el dólar fiyiano ($8.25 MX) y el huso horario es GMT+12.

Cómo llegar 

Air New Zealand (airnewzealand.com) vuela desde la Ciudad de México al Aeropuerto Internacional Nadi, con dos conexiones: una en Los Ángeles y otra en Aukland.

Recursos 

Turismo de Fiji (fiji.travel) es el consorcio de turismo oficial que brinda consejos útiles para planificar tu viaje a estas islas paradisiacas.

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Más información

Getting Stoned with Savages: A Trip Through the Islands of Fiji and Vanuatu por J. Maarten Troost (amazon.com.mx, $19 USD). Tras dejar su trabajo en Estados Unidos, el protagonista se las ingenia para adaptarse a la vida de esta bella isla.

Responsabilidad verde

Si te interesa compensar las emisiones de carbono cuando viajes a Fiji, haz una donación en climatecare.org para apoyar proyectos medioambientales en el mundo entero.

No te lo pierdas

Flavours of Fiji Cooking School Estas clases prácticas son una buena manera de aprender sobre los ingredientes y platillos tanto fiyianos como indofiyanos. Los maestros son excelentes y tienen buen sentido del humor; las instalaciones están bien equipadas y además puedes sentarte para comer lo que cocinaste al finalizar la clase. Precio de $66 USD por persona. flavoursoffiji.com

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Dónde quedarse

First Landing De ambiente relajado, ofrece diferentes opciones de alojamiento, incluidos pequeños bures en la playa y departamentos con varias habitaciones, cocina y piscina semiprivada. Como parte de las atractivas opciones de un viaje en familia, cuentan con menú para niños. B&B, habitaciones dobles desde $88 USD. firstlandingresort.com

Laucala Island Es uno de los resorts más bellos del mundo, situado en una isla privada. Tendrás a tu disposición piscinas privadas, baños exteriores e interiores, y cinco excelentes opciones para comer y beber. Juega golf, monta a caballo, navega en uno de los 14 botes o visita el hermoso spa en medio de la selva frondosa. Habitaciones dobles desde $5,351 USD. laucala.com

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Likuliku Lagoon Resort Pequeño y elegante solo para adultos, situado alrededor de una laguna protegida repleta de peces, donde se hallan los típicos bures sobre el agua de Fiji. Tiene un spa excelente donde ofrecen una amplia variedad de tratamientos. Habitaciones dobles desde $716 USD. likulikulagoon.com

Mana Island Resort & Spa Resort Accesible tras un corto viaje en taxi acuático, hidroavión o helicóptero. Ofrecen una amplia gama de opciones para hospedarte en lujosos bures, así como cinco diferentes sitios para comer y beber. Comienza bien tus mañanas con uno de los mejores cafés de Fiji. B&B, habitaciones dobles desde $199 USD. manafiji.com

Sofitel Fiji Resort & Spa Este enorme resort frente a la playa en Denarau Island es como si fueran dos en uno, gracias al recién renovado Waitui Beach Club, que ofrece una experiencia solo para adultos con su propia piscina, bar y restaurante con un menú orientado a la cocina saludable. B&B, habitaciones dobles desde $271 USD. sofitel.com

Dónde comer

Fiji

Los precios son por tres tiempos, no se incluye vino a menos que se indique lo contrario.

Daikoku Es una institución de Nadi que aprovecha la excelente calidad de los mariscos fiyianos, tanto en el menú de sushi como de sashimi, así como en sus platillos de tempura y teppanyaki. daikokufiji.com/fiji/

First Landing El chef ejecutivo Darren Braddock es uno de los visionarios empresarios de Fiji cuando se trata de entrenar cocineros locales, además de promover el uso de ingredientes y técnicas culinarias locales. Su restaurante en el resort First Landing es un sitio relajado frente a la playa donde ofrece fidedignos clásicos fiyianos como el platillo kokoda de pescado al coco y limón, y mejillones locales rellenos de espinaca fiyiana. Desde $29 USD. firstlandingresort.com

Taste Fiji Este café prueba que la innovación culinaria no solo es tema de los resorts, pues sirve desayunos y almuerzos empleando ingredientes locales y productos hechos en Fiji. Prueba el tocino y jamón producidos localmente en sándwiches, mientras que para el desayuno deléitate con platillos como pastelillos de pescado al coco con mayonesa al wasabi y chips de betabel, que son tan sencillos como deliciosos. Desde $7 USD el plato. tastefiji.com

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V Restaurant Restaurante refinado con servicio formal y un menú del chef australiano Stuart Blair, quien incorpora ingredientes locales con estilo e ingenio. Prueba platillos como mahi mahi y brandada de camarón con gelatina de coco y pepinillos con ensalada de helecho aliñada con aceite de wasabi. Desde $62 USD. sofitel.com

WAR El restaurante del chef Lance Seeto, situado en la punta de la costa de Mana Island, le rinde un sofisticado homenaje a los ingredientes fiyianos y a las técnicas culinarias con un menú de ocho tiempos que incluye helado de langosta y pollo ahumado al té, que marida con las asombrosas vistas del  atardecer de Fiji. $88 USD. manafiji.com

Conoce las seis paradas imperdibles que debes de hacer en tu viaje a la capital de Bélgica, Bruselas, y maravíllate con cada uno de sus lugares.

Ian Belcher devora papas, mercados y arquitectura en la capital de Bélgica.

Fritkot 

Los locales aman sus fritkot (puestos callejeros) donde venden conos de papas. Como parte de Brusselicious, festival de comida que se celebra todo el año. Sigue el rastro de los fritkot subiéndote a un tranvía donde sirven platillos de chefs premiados con estrellas Michelin. brusselicious.be

Art Nouveau

Dada su reputación de ciudadanos con bigote, es sorprendente encontrar que Bruselas cuenta con 2 mil magníficos edificios estilo art nouveau, en especial en los suburbios de St. Gilles e Ixelles.

Deslúmbrate con las curvas, el llamativo herraje y los vitrales en los bares de la ciudad: Cirio y Le Falstaff, o toma un tour con arau.org.

Place du Jeu

Espejos, vinilos viejos o sombreros… nunca sabes lo que encontrarás al recorrer el tianguis de Place du Jeu de Balle en Marolles. Si lo que buscas es algo más animado, en la mañana del domingo visita los 450 puestos en el Mercado North African Midi. Está cerca de la estación de Eurostar.

Grand Place

No te pierdas la Grand Place (Víctor Hugo la calificó como una de las plazas más bellas del mundo) que data del siglo XVII y que es patrimonio de la humanidad por la UNESCO. No sólo se trata de un preservado patrimonio, sino que además es una grandiosa plaza adornada con flores en el verano y con luces decorativas en Navidad.

Comisión Europea en el Nerve Centre

Observa a los burócratas de la Comisión Europea en el Nerve Centre, dirígete en metro hacia Schuman para visitar el Berlaymont. Edificio con estructura de estrella, sede de la Comisión Europea. Visita el parlamento conocido como Caprice des Dieux (Capricho de los Dioses).

Saint Boniface 

Aléjate de los restaurantes para turistas y toma un taxi hacia Ixelles, puedes ir a Saint Boniface (saintboniface.be) donde degustarás cocina francesa o a La Canne en Ville (lacanneenville.be) para comer excelente carne. Dirígete más lejos para probar fruits de mer en Les Brasseries Georges (brasseriegeorges.be).

 

 

Rebanados en ensaladas, cocidos en sopas o como acompañantes de una hamburguesa, el betabel es una bomba de sabor, dicen Clarissa Hyman y Juan Pablo Montes.

Recetas y estilismo de alimentos: Linda Tubby. Fotos y producción: Ángela Dukes. Maridaje: Miguel Ángel Cooley.

El principal inconveniente de preparar betabeles es que terminarás pareciendo el hijo de Lady Macbeth y Sweeney Todd: las manos pintadas de púrpura. Y también trapos de cocina manchados y salpicaduras sospechosas sobre tu ropa. Sin mencionar que este vegetal puede dejar el resto de tus ingredientes de color rosa. Pero, ¿vale la pena? Opinamos que sí. El betabel es delicioso y versátil, y ha resurgido en el gusto de los cocineros, tanto la raíz como las hojas y también los brotes.

Incluso los betabeles en escabeche han regresado después de años de estar en el olvido del mundo culinario. El vinagre de malta en el que se conservan da pie a la fermentación, la cual hace que este tipo de betabeles tenga un sabor fuerte y picante, que le va muy bien a las ensaladas de invierno con naranja y nuez.

En México se usa para el jugo conocido como vampiro, que ayuda a limpiar los riñones y se prepara con betabel, zanahoria y naranja, aunque tiene sus variaciones con jengibre, manzana o apio. En Guanajuato y Querétaro, durante el Viernes de Dolores, fecha en que festeja a la virgen del mismo nombre, se elabora agua de betabel. Y en la Ciudad de México es popular la ensalada de esta raíz, aunque los chefs poco a poco le han dado un giro más moderno, como sucede en el restaurante Rosetta de Elena Reygadas, donde se sirve rostizada, o en Amaranta, donde Pablo Salas también la rostiza, pero agrega tocino de papada hecha en casa, nueces garapiñadas y queso de cabra.

Betabel

También combinan a la perfección con carne de caza y menudencias. Por eso, el joven chef Pablo Carrera, en Catamundi, acompaña el tuétano con betabel, perejil y rábano. Por su parte, Abel Hernández monta un excelente carpaccio de betabel con nueces y cremoso de jocoque en su restaurante Eloise. Y aunque podrías pensar que la curiosa raíz solo sirve para iniciar el día o la comida, en Pangea, el restaurante de Guillermo González Beristáin que ocupa el número 19 de la lista Latin America’s 50 Best Restaurants, ofrecen un financier de chocolate semiamargo con queso de cabra y sorbet de betabel.

En Europa del Este y en los países escandinavos, el betabel es un ingrediente muy preciado, y se sirve comúnmente con crema ácida y eneldo. Es el ingrediente principal para la sopa de verduras borsch, y también combina maravillosamente con papas, manzanas y arenques.

El secreto es no cortarlos, ya que esto hará que sus jugos se derramen. En lugar de eso, deja una pequeña parte del tallo y la raíz. Una vez cocidos, podrás remover fácilmente la piel, la raíz y el tallo. Para comprobar si los betabeles hervidos están listos, frota la piel con tu pulgar para ver si se desprende con facilidad. Puedes usar guantes de goma para evitar mancharte.

Aunque la variedad más usada es raíz roja o betabel romano —el que encuentras en cualquier mercado—, existen variedades de betabel color amarillo y blanco que lucen muy bien en ensaladas y evitan que los otros ingredientes se manchen, y su sabor es muy similar a los más conocidos. Si deseas utilizar los tres tipos de betabel, el truco es cocinarlos por separado y mezclarlos en el último momento.

Betabel

No solo se han introducido más colores al catálogo de los betabeles —como los Burpee Dorados y los Albina Verduna—, sino que, además, hoy en día puedes elegir entre distintas formas: desde largos y redondos, hasta los que tienen la parte superior aplanada. Sin embargo todas son Beta vulgaris, cuyo antepasado es la subespecie maritima, llamada remolacha de mar, y su hermano es la remolacha azucarera, que se usa para la producción de azúcar en Europa.

Una de las variedades más espectaculares es el Chioggia, que cuenta con anillos blancos y rosados visibles a la hora de rebanarlos. Lo mejor es consumirlos crudos, ya que el color se desvanece cuando se cocinan.

Cuando compres betabeles, fíjate que sus raíces estén firmes y sus hojas verdes y frescas; si las raíces están deformes, puedes estar adquiriendo un producto de sabor y textura pobres. Las hojas de betabel jóvenes son comestibles, pero las de algunas variedades pueden tener un sabor amargo.

El betabel es un súper alimento lleno de vitaminas y minerales como el potasio, el ácido nítrico y el hierro. Sus propiedades ofrecen un estimulante poderoso para el funcionamiento correcto de la sangre y el corazón, e incluso, se cree que son útiles para combatir el cáncer.

Betabel

De hecho, el betabel es una de tus mejores opciones si entrenas en un gimnasio, ya que aumenta el flujo sanguíneo a los músculos; por lo que debes ingerirlo antes de ir. Comerlo crudo le aporta el máximo de beneficios a tu salud. Si prefieres cocinarlo, hazlo al vapor para preservar sus nutrientes.

Aunque sus hojas se han ingerido durante miles de años, las referencias del consumo de betabeles se remontan apenas al siglo XIII. Claro que hay que entender que toda raíz, tubérculo, fruta o verdura ha tenido una evolución a través de los siglos, así que el jugoso y dulce betabel que ahora conoces, probablemente en un principio era un pedazo seco y fibroso difícil de digerir.

NotaSabias

Los pigmentos betacianina y betaxantina son indigeribles pero no tóxicos, y son la razón de por qué todo acaba de color púrpura o rosa. Dicho tinte es usado en la industria alimentaria, y puedes utilizarlo para pintar pasta casera, hotcakes rosados o hacer betunes para pastel.

  • Para remover el tinte de tus manos y otras partes que te hayas manchado, frótalas con jugo de limón y sal antes de lavarlas con agua y jabón.
  • Los australianos y neozelandeses adoran el betabel en sus hamburguesas, una práctica que se remonta a los años 30. Asegúrate de añadirlo en el último momento para conservar su frescura.
  • Los betabeles se mantienen bien en el refrigerador por un par de semanas, y no más tiempo, siempre y cuando remuevas las hojas antes de guardarlos; de lo contrario, se volverán viscosas.

Recetas

Pasta fregula con salsa picada de betabel, espinacas, pollo y queso feta

Risotto

Soufflé de tres quesos y betabel golden

Ensalada con macarela, gelatina de betabel y crema de rábano picante

 

Entre Medellín y Roma con Jean Michel Lorain

Para conocer los sabores de un país, hay que acudir a sus mercados. Ese sitio lleno de colores e ingredientes donde los habitantes realizan sus compras y se relacionan con los comerciantes, incluso creando lazos íntimos. Food and Travel acompañó a Jean Michel Lorain, chef francés del restaurante La Côte de Saint Jacques que brilla con dos estrellas Michelin; en su recorrido a dos mercados emblemáticos de la Colonia Roma.

Jean Michel, chef originario de la región francesa de la Borgoña, caminó entre los laberintos de sabores del Mercado Medellín y del Mercado Roma. Comenzamos presentándole al chef  la base alimentaria mexicana: el maíz.

Justo enfrente del Mercado Medellín se encuentra una tortillería tradicional, donde se realiza, desde el proceso de nixtamalización y molienda, hasta la creación de la tortilla. Ahí observamos el ritmo constante de ocho trabajadores del maíz. Todos esperábamos probar el aroma que flotaba en el aire. Fue el chef Jean Michel Lorain el primero en darle una mordida al clásico taco de tortilla con sal.

 

Jean Michel Lorain

 

Los colores encendidos del Mercado de Medellín ya estaban ejerciendo su fuerza de atracción, así que comenzamos a recorrerlo sin prisa y con tiempo para que el chef descubriera cada ingrediente local. Jean Michel Lorain, me cuenta que el platillo que más le sorprendió fue el mole, por lo nuevo y extraño que le parecía.

Pero otro  ingrediente que logró también seducirlo, fue el que más comemos los mexicanos: el chile. Jean Michel se dejó llevar por su curiosidad y definió el aroma de cada uno de los chiles que se le presentaba; el chile pasilla le pareció “sweet”, el chile mulato  “smokey” y el chile morita le recordó al pasilla pero un poco más “spicy”.

 

Jean Michel Lorain

 

Debido al interés del chef sobre el mole y su preparación, degustamos las pastas de tres de sus tipos: oaxaqueño, almendradito y pipián rojo. Los sabores entre uno y otro fueron tan diferentes que fue necesario preguntar sobre cómo experimentar con la pasta original para modificarla y llegar a una receta propia.

Caminábamos entre los pasillos del mercado, mientras nos explicaban que muchos de los comerciantes son familias y generaciones que han estado ahí toda la vida, por eso existen personas famosas entre ellos, como El yucateco, dueño de un establecimiento cuyos productos son del sureste mexicano.

Ahí encontramos el achiote y las salsas de habanero. Para mi sorpresa, Jean Michel Lorain se animó a probar la salsa y la definió como picante pero tolerable. Además, los chapulines le causaron tal sorpresa, que regresamos sobre nuestros pasos para que se llevara algunos hasta Borgoña.

 

Jean Michel Lorain

 

Al adentrarnos más, llegamos a un área esotérica, donde el chef se emocionó al encontrar el ajo negro que usó esa misma noche como ingrediente en su isla de caviar,  el primer tiempo que sirvió para la cena en la embajada francesa en el marco de Good France, evento organizado para promover la región de Borgoña en Francia.

Como última parada en el Mercado Medellín, fuimos a Cremería Lupita un local que vende productos lácteos, ahí nos dieron a probar cuatro diferentes quesos: el Chihuahua, Oaxaca, Cotija y de Chiapas. Siendo los primeros dos los favoritos de la mayoría, incluyendo al chef, quien comenzó a preguntar en qué se usaban principalmente.

 

Jean Michel Lorain

 

De ahí, nos fuimos a la faceta más contemporánea del concepto de mercado, el Mercado Roma, ubicado en la calle de Querétaro 225. La diferencia entre ambos espacios, uno tradicional y el otro vanguardista, fue una de las primeras cosas que el chef notó, sin embargó mencionó que los pasillos angostos le parecían una constante.

Ahí  empezamos con un pozole con maíz de Pátzcuaro y carne de puerco, al que prefirió sin limón; continuamos con la clásica torta de milanesa y una de bacalao, acompañada de agua mineral y un licor de chiles secos.

Las grandes mesas de madera del Mercado Roma fue donde disfrutamos de los últimos momentos en los que el chef agradeció por el recorrido y el acercamiento a los productos mexicanos. Nos dijo que la próxima vez sería nuestro turno de conocer la Borgoña, y le tomaremos la palabra

Pasta fregula con salsa picada de betabel, espinacas, pollo y queso feta

 

Prepara esta innovadora receta de pasta fregula con salsa picada de betabel, espinacas, pollo y queso feta. Aquí te decimos cómo.

 

Porciones: 2-4 porciones

Ingredientes:

La pasta fregula es originaria de Cerdeña; se trata de bolitas de pasta de semolina tostadas con un sabor anuezado. Puedes utilizar cuscús gigante sin tostar o maftoul.

  • 2 pechugas grandes de pollo, con piel
  • 1 cda. de aceite de oliva

 

Para la salsa picada de betabel

  • 1 betabel golden, cocido, en cubos pequeños
  • 1 betabel rojo, cocido, en cubos pequeños
  • 2½ cdas. de piñones tostados
  • 1½ cdas. de alcaparras
  • 1 chile rojo grande, sin semillas, picado finamente
  • 1 diente de ajo grande, machacado con un poco de sal hasta obtener una pasta
  • 3 hojas de salvia, picadas finamente
  • 3 cdas. de perejil de hoja lisa, picadas
  • 75 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 limón partido en cuatro, para servir

 

Para la pasta fregula

  • 100 g de pasta fregula
  • 2 cdas. de aceite de oliva
  • La ralladura y el jugo de un limón
  • 100 g de hojas de espinaca baby

 

Procedimiento:

  1. Para la salsa, mezclar todos los ingredientes en un recipiente y verter el aceite de oliva. Reservar.
  2. Para el pollo, precalentar el horno a 200ºC. Colocar una de las pechugas entre dos hojas de papel encerado y aplanar hasta obtener 1.5 centímetros de grosor; repetir con la otra.
  3. Frotar las pechugas con aceite y sazonar. En una sartén, cocinarlas con la piel tocando la sartén, durante tres minutos a fuego medio. Dar la vuelta y cocinar por un minuto más.
  4. Transferir las pechugas a una charola cubierta con papel para hornear con la piel hacia arriba. Cocinar durante ocho minutos. Retirar del horno y dejar reposar otros ocho minutos.
  5. En una cacerola, colocar la pasta fregula con una cucharada de aceite de oliva; calentar a fuego medio y revolver durante dos minutos. Añadir 300 mililitros de agua fría con una pizca de sal, y cocinar por cinco minutos más o hasta que el agua se haya absorbido casi por completo. Añadir 100 mililitros más de agua, el jugo de limón y la ralladura; tapar y cocinar a fuego bajo por 10 minutos o hasta que la pasta esté cocida. Añadir otra cucharada de aceite y las espinacas, tapar y dejar cocinar por un par de minutos. Mantener caliente.
  6. Picar el pollo en trozos más o menos pequeños y servir junto con la pasta fregula, la salsa picada de betabel y los limones a un lado para exprimir sobre la salsa.

 

Maridaje Food and Travel:

Vino tinto argentino, complejo, aromas de frutos rojos, flores, especias y minerales, gran frescura, taninos sedosos y elegantes.

Sugerencia: Chacra Cincuenta y Cinco Pinot Noir

Risotto de betabel

 

Cocina este delicioso platillo de risotto de betabel, una forma diferente de saborear este colorido vegetal.

 

Porciones: 4 porciones

Ingredientes:

Puedes reemplazar las hojas de betabel por espinaca u hojas de col rizada.

  • 5 betabeles medianos con hojas (procurar que estén completas y en buen estado)
  • 1 cdta. de sal
  • 1 betabel arcoíris pequeño
  • 1 betabel golden pequeño
  • 1 cdta. de vinagreta
  • 1 echalote grande, picado finamente
  • 2 cdas. de aceite de oliva
  • 2 dientes de ajo, machacados con sal de grano hasta formar una pasta
  • 200 g de arroz arborio
  • 4 cdas. de vino blanco
  • 500 ml de caldo de verduras o de pollo
  • 15 g de mantequilla de leche de cabra
  • 4 cdas. de crema para batir
  • Aceite de oliva virgen extra, para aderezar

 

Procedimiento:

  1. Para cocinar los betabeles regulares, remover las hojas (conservar en agua fría para mantenerlos frescos), dejando un tallo de dos centímetros. Colocarlos en una olla y cubrir con suficiente agua. Añadir la sal, cubrir parcialmente con una tapa y llevar a ebullición. Reducir a fuego bajo y cocinar por 40 minutos o hasta que se sientan tiernos al pincharlos con un tenedor. Escurrirlos
  2. y refrescarlos bajo el chorro de agua fría. Retirar la piel, la raíz y tallo. Picar los betabeles en cubos de un centímetro.
  3. Rebanar el betabel arcoíris y el betabel golden en rodajas delgadas y colocarlas en recipientes separados. Aliñar las rodajas con la vinagreta.
  4. En una sartén amplia, sofreír ligeramente el echalote con el aceite de oliva. Tapar y dejar sudar a fuego medio por cuatro minutos, hasta que esté suave, pero no dorado. Retirar la tapa, añadir el ajo y revolver durante dos minutos.
  5. Agregar el arroz y revolver para cubrir los granos. Añadir el vino y mezclar hasta que se evapore. Sumar el caldo caliente, un cucharón a la vez, removiendo hasta que se absorba antes de añadir el siguiente cucharón. A los 10 minutos de haber empezado a hacerlo, agregar todo el betabel cocido. Evitar que en el proceso el arroz se queme (si necesitas más líquido, ten agua caliente a la mano).
  6. Probar para asegurarse de que los granos estén suaves, pero con una textura firme en el centro. Agregar la mantequilla y sazonar. Añadir la crema y retirar del fuego. Tapar y dejar reposar por cinco minutos.
  7. Sumergir las hojas de betabel en agua hirviendo con sal hasta que estén suaves. Escurrir bien, picar y revolver con el risotto.
  8. Servir el risotto y encima colocar una porción mixta de los betabeles crudos aderezados y un poco de aceite de oliva.

 

Maridaje Food and Travel:

Vino tinto italiano de uva merlot, aromas de frutos rojos maduros, especias y hierbas, taninos pulidos.

Sugerencia: Sottocastello Rosso, Vigna Traverso

Soufflé de tres quesos y betabel golden

 

Aprende a preparar esta receta de soufflé de tres quesos y betabel golden, y sorpréndete con el delicioso sabor de este vegetal.

 

Porciones: 6 porciones

Ingredientes:

  • 300 g de queso de cabra suave
  • 200 g de queso ricotta
  • La ralladura de una naranja (opcional)
  • 3 huevos
  • 4 ramitas de mejorana
  • 4 betabeles golden (60 g c/u aprox.), cocidos y pelados, rebanados en gajos
  • 1 tubo de queso de cabra firme, en rodajas
  • 1 cda. de piñones tostados, aplastados
  • 1 cda. de pistaches, sin sal y sin cascarilla, aplastados toscamente
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 1 molde para hornear de 20 cm de diámetro, engrasado con mantequilla

 

Procedimiento:

  1. Precalentar el horno a 180ºC. Mezclar el queso de cabra suave con el queso ricotta y la ralladura de naranja. Sin dejar de batir, añadir uno a uno los huevos. Sazonar. Agregar la mitad de las hojas de mejorana y verter la mezcla en el molde.
  2. Acomodar los gajos de betabel y las rodajas de queso de cabra firme sobre la mezcla. En un tazón pequeño, mezclar el resto de las hojas de mejorana, los piñones y los pistaches, y esparcir encima de la mezcla.
  3. Hornear por 20 minutos. Aumentar la temperatura a 200ºC y hornear por cinco minutos más, hasta que el centro esté firme (cuidar que la superficie no se queme).
  4. Retirar del horno, verter encima el aceite de oliva y servir.

 

Maridaje Food and Travel:

Vino blanco chileno, buen cuerpo, notas de frutas tropicales y cítricos, gran frescura, fino y elegante.

Sugerencia: Terrunyo Sauvignon Blanc, Concha y Toro

Ensalada con macarela, gelatina de betabel y crema de rábano picante

 

Toma nota de esta deliciosa receta de Ensalada con macarela, gelatina de betabel y crema de rábano picante, y sorprende a tu familia.

 

Porciones: 4 porciones

Ingredientes:

  • 1 puñado grande de microgreens de acedera roja
  • 1 puñado grande de hojas de betabel y de col rizada
  • 4 filetes de macarela ahumados
  • 2 betabeles rojos medianos, cocidos, rebanados finamente
  • 2 betabeles golden medianos, cocidos, rebanados finamente
  • 1 cda. de aceite de oliva virgen extra

 

Para la gelatina de betabel

  • 300 g de betabel golden cocido, rebanado finamente
  • 1 cdta. de vinagre balsámico blanco
  • 2 hojas de grenetina
  • 1 pizca de azúcar
  • 1 pizca de sal

 

Para la crema de rábano picante

  • El jugo de un limón
  • 2 cdas. de vodka
  • 2 cdtas. de azúcar morena
  • 1 cda. de salsa de rábano picante
  • 5 cdas. de mayonesa

 

Procedimiento:

  1. Para la gelatina, licuar el betabel junto con el vinagre, el azúcar, la sal y un chorrito de agua hasta obtener un puré. Colar para eliminar cualquier residuo grueso, y transferir a una jarra de medición. Por cada 115 mililitros de puré, se requiere una hoja de grenetina.
  2. Remojar las hojas de grenetina en agua fría por cinco minutos. En una olla pequeña agregar una cucharadita de agua y añadir la grenetina. Calentar a fuego bajo por unos segundos, hasta obtener un líquido claro. Añadir al puré, mezclar y verter en un plato hondo. Una vez fría, refrigerar.
  3. Para la crema de rábano picante, en una cacerola colocar el jugo de limón, el vodka y el azúcar; disolver a fuego bajo. Retirar y verter en un recipiente. Cuando la mezcla esté fría, añadir la salsa de rábano picante y la mayonesa.
  4. Distribuir las diferentes hierbas en un plato y desmenuzar el pescado encima. Añadir la gelatina de betabel en cubos, triángulos o cucharadas. Agregar un chorrito de aceite encima y sazonar con pimienta negra al gusto. Servir la crema de rábano picante en un tazón.

 

Maridaje Food and Travel:

Vino blanco austriaco, fresco, aromas de nuez, crema y frutos secos, notas minerales y ahumadas.

Sugerencia: Grüner Veltliner Gebling Erste Lage