Es urgente entender nuestra forma de relacionarnos con la naturaleza. Recordar que somos parte de ella, que no estamos al margen y que no es un sitio al que se va de vez en cuando. En Playa Viva no solo son conscientes de ello, sino que están comprometidos con compartirlo con todos. Fotos: Becca Kessel
Ir más allá de la idea de destino turístico
La naturaleza no es un destino: es el territorio que habitamos y del que formamos parte. Esa idea cobró mucho más sentido para mí durante el último viaje a Playa Viva, en las costas de Guerrero. Es un sitio que ofrece experiencias de lujo desde una visión de salud personal en armonía con el entorno natural. Si bien es un hotel, trasciende los conceptos tradicionales de la hospitalidad para convertirse en un espacio donde la naturaleza, las personas y las especies no humanas conviven en equilibrio.


Ubicado en las costas de Guerrero, a unos 40 minutos del aeropuerto de Zihuatanejo, este hotel regenerativo cuenta con 19 habitaciones frente al Pacífico. Su arquitectura emula formas vivas y utiliza elementos naturales como parte del diseño. Es 100% sostenible en términos energéticos y cuenta con sistemas de manejo y reutilización del agua. Playa Viva ofrece estancias de lujo coherentes con la prosperidad del territorio y de quienes lo habitan.
Desde sus primeras etapas, el proyecto se diseñó observando durante largos periodos los procesos, relaciones y características del lugar, adaptándose al territorio y no al revés.


La propuesta coherente de Playa Viva
La arquitectura, los ambientes, la atención del personal y los productos que ofrece Playa Viva generan un equilibrio poco común entre calidez, lujo y exclusividad. Este tipo de experiencias al viajar nos invita a cuestionarnos si la idea tradicional de lujo —basada en el derroche, la presunción y el dominio de la naturaleza— no es ya obsoleta e incompatible con la salud y el bienestar.


El turismo regenerativo propone un entendimiento profundo del destino, sus personas y sus relaciones con el entorno. No depende solo del viajero, sino también de las comunidades anfitrionas y de quienes diseñan las ofertas y servicios turísticos.
Playa Viva es uno de los mejores ejemplos que he encontrado de cómo el turismo puede crear mejores condiciones comunes. Podemos elegir destinos y planear viajes que entiendan la experiencia no solo como consumo, sino como una forma de habitar y relacionarse con el territorio desde el placer, la comodidad y la conciencia. playaviva.com
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