Platillos mexicanos con historia

Algunas de las delicias que disfrutamos a diario de nuestra icónica cocina mexicana tienen historias que se escapan debido a la inmediatez de nuestra rutina cotidiana. Por lo que a veces olvidamos las memorias que hay detrás de ellas y solo nos dedicamos a comer como una actividad automática. Se dice que la comida de los pueblos está vinculada a su cultura; pero ¿conocemos las historias detrás de estas preparaciones? Aquí la historia de algunos platillos emblemáticos de México.

Chocolate

Bebida de origen prehispánico hecha a base de cacao disuelto, en la época prehispánica se mezclaba con vainilla y flores; y los granos eran usados como moneda. Se tienen diversas teorías en cuanto al origen de la palabra pero la más representativa es la que menciona que proviene del náhuatl xococ «agrio», xocolia «agriar» y atl «agua». Los habitantes de la Nueva España, lo consumían con gran agrado y aunque en algún momento Bernardino Salazar -religioso franciscano- prohibió su consumo, el paladar de las personas superó al decreto. Es de sumo interés conocer que dulceros y farmacéuticos del sur de Francia seguían moliendo su chocolate en metates “a la aztéque”. Actualmente hay una gran variedad de preparaciones con chocolate.

Mole Poblano

Del náhuatl molli, salsa o guiso, existe una gran variedad de moles en México; pero dentro de los más representativos está el mole poblano. Respecto a esta preparación se cuentan diversas historias sobre su origen, pero la más popular es la que cuenta de su creación por accidente, en un convento de Puebla. Se dice que fue el resultado de apuros de cocina e improvisaciones fortuitas; pero esta provisional combinación de ingredientes indígenas y españoles, crearon un platillo nacional por excelencia.

Pozole

Del náhuatl pozolli, que significa espuma, servido en el tradicional plato hondo pozolero, con alusiones de Bernardino de Sahagún -misionero franciscano-, tenía registros en los que describe que Moctezuma -emperador del Imperio Mexica- recibía un pozole durante los festejos en honor a Tonatiuh; aunque era preparado de manera distinta y se especula que era de carne humana. La forma actual de prepararse data entre los años 1700 y 1800, con recetas que fueron cambiando en distintas regiones del país respecto a su original.

Alfeñique

Estos dulces presentes en nuestras ofrendas del Día de Muertos, conmemoran a nuestros seres queridos fallecidos en esos días de reencuentro. La técnica y la receta son originarias de Guanajuato y se cree que son de la invención de conventos, y en este estado existen dos tipos de alfeñiques, los duros y los suaves. Suelen hacerse con una pasta de azúcar que se alarga y deforma para darles su figura característica a estos dulces. Las recetas recopiladas entre los años 1800 y 1900, señalan que eran de una pasta cocida y estirada en barras delgadas. Actualmente hay ferias dedicadas a este dulce.

Tamales

Del náhuatl tamalli, que significa envuelto; existen testimonios históricos de Bernardino de Sahagún, en su libro Historia General de las Cosas de la Nueva España, que hace referencia tanto a los tamales ceremoniales como a los de consumo diario. Existen tamales en toda Latinoamérica, pero en México es donde existe más variedad, incluso se comenta que los españoles después de la Conquista apreciaban estas preparaciones, que con el paso del tiempo fueron adaptándose a las diferentes regiones en México.

Chiles en Nogada

El platillo de temporada por excelencia es sin duda el chile en nogada, que en su receta original está compuesto por nueces de Castilla, manzana panochera, pera lechera y acitrón. Su historia se remonta a un 28 de agosto de 1821, cuando Agustín de Iturbide -primer emperador de México-, regresaba de Córdoba tras firmar un acuerdo con el virrey Don Juan O´Donoju; y las monjas del Convento de Santa Mónica fueron las encargadas de idear este platillo; concebido con los colores de la bandera del ejército Trigarante; desde el blanco de la nogada, el verde del chile poblano y el rojo de la granada.