En una colonia donde la modernidad avanza sin pedir permiso, Beto Beto aparece en la Roma Norte como un recordatorio de lo que significa tener un bar realmente local. Descubre la propuesta de este gastrobar en CDMX y déjate llevar por su esencia que te hará sentir cómodo con su espíritu accesible y cercano. Fotos: Cortesía
La historia de este gastrobar en CDMX
La historia de este gastrobar en CDMX está profundamente ligada a su barrio. Está ubicado en un espacio donde, en 1992, Roberto Álvarez (el querido Don Beto) abrió un bazar de antigüedades que por décadas fue un refugio para coleccionistas, artistas, melómanos y vecinos habituales. Un lugar que se volvió parte del paisaje de la Roma y parecía haber existido desde siempre.
Tras el fallecimiento de Don Beto, el espacio quedó abandonado hasta que el actor, productor y vecino de antaño Juan Pablo Castañeda decidió recuperarlo para darle vida nueva. Pero en vez de borrar el pasado, optó por homenajearlo: por eso hoy lleva el nombre de Beto Beto.
Así, Beto Beto es un doble guiño que honra la memoria del barrio y, al mismo tiempo, anuncia su renacimiento. Un gastrobar en CDMX donde uno puede sentirse parte de la comunidad.
Por eso, Beto Beto es un bar de barrio donde te saludan por tu nombre, donde conocen tu trago favorito y puedes llegar solo sin sentirte solo. Sus luces tenues, guiños vintage, una barra larga y atmósfera que recuerda a los bares neoyorquinos de vecindario refuerzan la intención. Es un espacio que invita a quedarse, conversar y disfrutar.

Cocina de barrio reinterpretada
La propuesta gastronómica de este gastrobar en CDMX es breve, directa y está bien construida. “Es una comida que llega al alma”, como dice el equipo. A su vez, tiene una colección de platillos que buscan reconfortar sin pretensiones, con ingredientes frescos y preparaciones que celebran la abundancia del antojo bien ejecutado.
Como ejemplo de lo que existe en el menú está una tostada de esquites con granos tiernos bañados en mantequilla, un toque de chile y queso fresco que es pura celebración mexicana. Otra opción es un generoso meze con hummus, col morada, cottage, pepinillos, berenjena y pan tostado: un toque mediterráneo sin romper la línea de comfort food.
El jugoso taco de rib eye con costra de queso, aguacate y salsa martajada sobre una tortilla de harina bien podría convertirse en el emblema del lugar. Es perfecto para acompañarse con una Monopolio, una de las etiquetas favoritas por su carácter tostado e historia como la segunda cerveza más antigua del país.


También llega a las mesas de este gastropub en CDMX un sándwich de pollo frito, crujiente por fuera, tierno por dentro, con pepinillos y queso derretido, pensado para apetitos grandes y momentos de indulgencia. Esta opción forma parte de una oferta irresistible: todos los días, de 2 a 6 pm, puedes disfrutar uno de estos sándwiches acompañado de una cerveza o soda por solo $200 MXN, una muestra del espíritu accesible y cercano de Beto Beto.
Otros favoritos del menú son el schnitzel de pollo con cremoso de espinacas y parmesano, el salmón macha y esquites o el grilled cheese de birria con pan de masa madre, queso fundido y un consomé profundo para sumergir.
Coctelería que acompaña, no presume
La coctelería en CDMX suele ser muy protagonista, a veces incluso intimidante. En Beto Beto ocurre lo contrario: la barra se piensa para acompañar, no para presumir. Aquí se mezclan clásicos impecables con reinterpretaciones sutiles que sorprenden.
Entre los más populares está el Lemon Grass Spritz, preparado con Lillet e infusionado con hierba limón, Prosecco y notas cítricas; el Hugo Spritz, floral y refrescante; o el clásico Aperol Spritz. Sin embargo, la barra también sorprende con creaciones de la casa como la Don Fulano Paloma con un toque de Aperol, así como con un negroni con tequila, un Vesper Martini, un Bloody Mary o un Old Fashioned, todos ejecutados con precisión.
Pero la esencia de este gastropub en CDMX no se completa sin la música: el lugar mantiene viva la tradición de la antigua tienda de Don Beto. A veces, cuando el ambiente lo permite, los clientes pueden pedir que suenen álbumes completos, como antes. Así, entre tragos bien servidos, comida que reconforta y vinilos que giran como si el tiempo no pasara, Beto Beto se convierte en ese refugio donde la Roma recupera su espíritu, como en los mejores bares de barrio. Cheque promedio: $650 MXN. Dónde: Guanajuato 133, Roma Norte, CDMX. IG: betobetocdmx

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