Detrás del vino mexicano no están solo las uvas, sino quienes cuidan cada detalle en el viñedo, deciden el momento exacto de la cosecha y acompañan cada fermentación hasta que la botella está lista para brindar: los enólogos. Su trabajo combina ciencia, intuición y creatividad, y cada vino que producen refleja la tierra, el clima y por supuesto, su pasión. Texto: Magnolia Ramírez / Fotos: Cortesía
Tras bambalinas: los responsables detrás del vino mexicano
Cada 7 de septiembre se celebra el Día del Enólogo, una fecha que reconoce a quienes dedican su vida a perfeccionar este oficio y a llevar la viticultura nacional a nuevos horizontes. Para celebrarlos, te presentamos a cuatro enólogos que hoy marcan el rumbo de las bodegas mexicanas, cada uno con una visión única que enriquece la diversidad de nuestro vino.
Silvana Pijoan
En el Valle de Guadalupe, Silvana Pijoan representa la nueva generación de voces femeninas en el mundo del vino. Hija del fundador de Vinos Pijoan, tomó las riendas creativas de la bodega con un enfoque fresco y experimental. Desde 2016 ha impulsado etiquetas de mínima intervención que reflejan autenticidad, carácter y una conexión profunda con el terruño bajacaliforniano. “El vino me enseñó a escuchar más y controlar menos. No todo se puede forzar y eso ahora lo aplico también fuera de bodega”, asegura Silvana, quien más que enóloga se identifica como ‘hacedora de vinos’.
Entre sus creaciones destacan Árbol de Fuego, Vino Pelón y El Carbónico, propuestas que combinan técnica, intuición y un lenguaje contemporáneo para dialogar con nuevas audiencias. Cada etiqueta refleja la identidad del Valle de Guadalupe, elaborada con técnicas que respetan tanto la uva como el entorno.

José Trillo
Originario de España, José Trillo se formó como agrónomo y enólogo en la Universidad Politécnica de Madrid y trabajó en reconocidas casas como Vega Sicilia antes de llegar a México. Hoy dirige Guidova y Bodegas del Viento, uno de los viñedos más altos del país, ubicado en la Sierra de Arteaga, Coahuila.
Para José, uno de los mayores retos es el clima: “Coahuila tiene un clima extremo que permite hacer vinos expresivos y con personalidad propia. Pero ese mismo clima, que es nuestra mayor bendición, es una fuente de preocupación: es difícil convivir con heladas, sequías y lluvias torrenciales», afirma. Por otro lado, considera que al ser una región relativamente nueva, en términos de vitivinicultura moderna, es una oportunidad para plasmar la creatividad y los conocimientos cientifico-técnicos.
En sus vinos, combina la búsqueda constante de innovación con un profundo respeto por la tradición. Cada decisión, desde la selección de la uva hasta la crianza en barrica, busca reflejar la identidad de la región y la elegancia de los vinos de altura.

Lluis Raventós
Catalán de nacimiento, Lluis Raventós es el enólogo detrás de los espumosos de Sala Vivé by Freixenet México, en Querétaro. Cada burbuja que sale de la bodega lleva su sello: decisiones precisas en la fermentación, la crianza y el ensamblaje que buscan reflejar el carácter único del terruño queretano.
Raventós también ha convertido la sustentabilidad en parte del ADN de la bodega. Compostaje, manejo eficiente del agua y energías limpias forman parte del día a día en la vinícola. Gracias a su visión, Querétaro no solo produce espumosos de altura, sino que se ha consolidado como una de las regiones más prometedoras de México, demostrando que un enólogo puede combinar técnica, innovación y respeto por la tierra sin perder autenticidad.

Juan Manchón
La historia de Juan Manchón en el mundo del vino comenzó como un sueño heredado de su padre. Tras estudiar enología en España y formarse en distintas bodegas, regresó a México para fundar, junto con Ricardo Vega, Cuna de Tierra en Dolores Hidalgo, Guanajuato. Lo que inició en 2005 como una vinícola boutique se ha convertido en una de las casas más reconocidas del país.
Su visión siempre ha estado anclada en la fidelidad al origen. Más allá de medallas o reconocimientos, lo que lo mueve es expresar la esencia del terruño guanajuatense. Hoy, Cuna de Tierra no solo ofrece vinos de alta calidad, también es un referente arquitectónico que ha puesto a Guanajuato en el mapa vitivinícola nacional.

Uvas, barricas y talento
El trabajo de los enólogos va mucho más allá de premios: se trata de convertir uvas en experiencias, y cada botella es una invitación a descubrir el sabor, la historia y la tierra que la originó. Desde Arteaga hasta Guanajuato, pasando por los espumosos de Querétaro y los vinos naturales del Valle de Guadalupe, estos profesionales muestran por qué el vino mexicano merece ser celebrado.
Este Día del Enólogo, levanta tu copa y brinda por quienes hacen posible que cada vino refleje el trabajo y la pasión que hay detrás de cada botella. Como diría José Trillo: “El abanico de posibilidades es infinito y siempre hay un vino para cada paladar”. ¡Salud!
¡Lee más sobre vino mexicano! Sigue aquí la ruta de los viñedos en Puebla.


