¿Sabías que una de las variedades más famosas del mundo es también una de las más difíciles de cultivar? La pinot noir es una uva que puede dar vinos ligeros, frescos y llenos de aromas. Pero detrás hay una historia llena de curiosidades. Conoce por qué se ha ganado un lugar especial entre los wine lovers. Fotos: Adobe Stock
Conoce más de la uva pinot noir
La pinot noir es una variedad de uva tinta originaria de Borgoña, Francia, donde se convirtió en protagonista de algunos de los vinos más reconocidos de la región. En realidad, lleva siglos de historia: su primer registro escrito bajo el nombre de pinot noir o “plant fin” aparece en 1375. Con el paso del tiempo, llegó a distintas regiones vinícolas y hoy se cultiva en países como Alemania, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Australia e Italia.
Su fama también tiene que ver con lo difícil que puede ser cultivarla. Sus racimos son pequeños y compactos, y sus uvas tienen una piel fina. Por ello, es más susceptible a enfermedades y a problemas relacionados con la humedad. Además, madura temprano y necesita condiciones climáticas adecuadas para alcanzar un buen equilibrio.

¿Qué esperar al probar un vino de pinot noir?

La uva pinot noir suele dar un vino fresco y fácil de beber, más alejado de los tintos de gran intensidad. Generalmente, produce vinos de cuerpo ligero a medio, con buena acidez y taninos suaves. Entre sus aromas y sabores más habituales están la cereza, fresa y otros frutos rojos, aunque también pueden aparecer notas florales, especiadas y terrosas.
Su personalidad cambia mucho dependiendo de dónde se cultiva. El clima, el suelo y la elaboración pueden hacer que dos botellas de pinot noir sean muy diferentes entre sí, incluso cuando están hechas con la misma variedad. Y esa capacidad para expresar su lugar de origen es una de las razones por las que despierta tanta curiosidad entre los aficionados al vino.
Las curiosidades que hacen especial a esta uva

Una de las curiosidades más llamativas de la uva pinot noir está en su color. Aunque las uvas tienen una piel oscura, su pulpa y su jugo son prácticamente transparentes. El tono rojo aparece durante la elaboración, cuando el mosto o jugo entra en contacto con las pieles. Por eso, esta misma variedad puede utilizarse para elaborar vinos blancos si se limita ese contacto en la elaboración del vino.
De hecho, la uva pinot noir también forma parte de algunos de los vinos espumosos más famosos del mundo. Es una de las tres variedades principales utilizadas para elaborar champagne, junto con la chardonnay y la pinot meunier. También puede aparecer en los blanc de noirs, elaborados únicamente con uvas tintas.
Otra curiosidad está en su familia. Estudios de ADN demostraron que pinot noir y gouais blanc son los padres de la chardonnay, además de otras variedades como gamay y aligoté. Es decir, aunque uno sea tinto y otro blanco, forma parte del árbol genealógico de algunas uvas muy conocidas. Incluso su nombre tiene una explicación, pinot hace referencia a la forma compacta de sus racimos, parecida a una piña de pino, mientras que noir significa negro en francés.
¿Con qué acompañar un pinot noir?

Por su acidez y sus taninos suaves, los vinos de uva pinot noir van muy bien con pollo, pavo, pato, cerdo, hongos y pescados grasos como el salmón. Además, platos como un risotto de hongos o una pasta con trufa le quedan excelente.
Otros tips: si vas a probarlo por primera vez, puedes servirlo un poco más fresco que otros tintos, alrededor de 12 a 14 °C. Si la botella estaba en el refrigerador, déjala reposar unos minutos antes de servirla para que no esté demasiado fría.
Este 18 de agosto, Día Internacional del Pinot Noir, es un buen pretexto para descorchar una botella y descubrir qué hace tan especial a esta uva. Porque detrás de su fama y de lo difícil que puede ser cultivarla, hay vinos frescos, aromáticos y llenos de matices.
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