Beneficios del amaranto: lo que no te habían contado

Cruje, tiene un sabor suave con un toque a nuez y, aunque muchos lo recuerdan por ser un snack de la infancia, en realidad es uno de los ingredientes que vale la pena (re)descubrir. Detrás de ese grano diminuto hay una historia milenaria y una calidad nutricional que explica por qué cada vez más personas se interesan en los beneficios del amaranto y lo están reincorporando en su alimentación diaria. Fotos: Adobe Stock

Redescubre el amaranto y sus beneficios como superalimento,

De grano ancestral a mesa actual: los beneficios del amaranto

Mucho antes de que existieran las tendencias de alimentación saludable, el amaranto ya era básico en la dieta de pueblos como los mexicas y otras culturas mesoamericanas. Se consumía a diario en atoles, tamales y mezclas con miel, pero también tenía un valor simbólico importante en ceremonias y celebraciones.

Además de nutritivo, era un cultivo resistente y rendidor, capaz de crecer en condiciones difíciles y almacenarse por largos periodos. Eso lo convirtió en un alimento clave para sostener comunidades enteras y en un grano profundamente ligado a la vida cotidiana y a la relación con la tierra.

Con la transformación de los sistemas agrícolas durante la colonia, su consumo disminuyó, pero nunca desapareció del todo. Sobrevivió en recetas tradicionales y hoy el amaranto vuelve a tomar fuerza como un ingrediente versátil y con una historia que sigue vigente en la manera en que comemos.

El amaranto ya era básico en la dieta de pueblos como los mexicas.

Lo que hoy está reemplazando a la comida chatarra

La vuelta de productos a base de amaranto a espacios cotidianos como las escuelas no es casualidad. En 2024, el gobierno mexicano publicó en el Diario Oficial de la Federación los Lineamientos generales para la preparación, distribución y expendio de alimentos y bebidas dentro de las escuelas, con el objetivo de ofrecer opciones más nutritivas y menos procesadas a niñas, niños y jóvenes.

Estos lineamientos, vigentes desde marzo de 2025, dan prioridad a ingredientes naturales o poco procesados y dejan fuera los productos con exceso de azúcar, grasa o sodio. En este contexto, las alegrías —hechas con un agregado mínimo de azúcar— encontraron un lugar gracias al aporte nutricional y beneficios del amaranto, junto con frutas frescas, verduras y otras botanas naturales.

La medida, que implicó el retiro de la comida chatarra de las cooperativas escolares, abrió la puerta a que productores locales ofrezcan barras de amaranto, galletas y snacks más nutritivos. La adopción es gradual, pero confirma que los beneficios del amaranto van más allá del discurso y empiezan a reflejarse en decisiones concretas.

La vuelta de productos a base de amaranto a espacios cotidianos como las escuelas no es casualidad.

¿Qué tiene de especial el amaranto?

Más allá de regulaciones y políticas públicas, el interés creciente también tiene que ver con algo que vas allá de los beneficios nutricionales del amaranto: es un alimento fácil de integrar y con un perfil nutricional que realmente suma en la vida diaria.

Para empezar, destaca por ser una fuente de proteína vegetal bastante completa, con aminoácidos esenciales que no siempre están presentes en otros granos. Además, es naturalmente libre de gluten, lo que lo vuelve una opción accesible para personas con intolerancias o para quienes buscan diversificar los cereales que consumen.

A esto se suma su aporte de fibra —clave para la digestión y la sensación de saciedad— y de minerales como hierro, magnesio, fósforo y calcio, que participan en funciones básicas del cuerpo y ayudan a mantener una alimentación más equilibrada. También contiene compuestos antioxidantes, lo que refuerza su perfil nutricional y ayuda a entender por qué los beneficios del amaranto están volviendo a ponerlo en la conversación cuando se habla de comer mejor sin complicarse.

Destaca por ser una fuente de proteína vegetal bastante completa.

Formas fáciles de sumar amaranto al día a día

 

Una de las grandes virtudes y beneficios del amaranto es que no exige técnicas sofisticadas para integrarse a la rutina. Sus usos son simples y funcionales:

  • Tostado o “inflado”, ideal para agregar sobre fruta, yogurt o ensaladas
  • Cocido como cereal, como base para platos tipo bowls
  • Molido en harina, para hot cakes, panes o galletas más nutritivas
  • Integrado en snacks caseros, como barras energéticas o mezclas de semillas
No exige técnicas sofisticadas para integrarse a la rutina.

En un momento en el que pensamos más en lo que comemos y por qué lo comemos, redescubrir los beneficios del amaranto es volver a lo esencial. Y quizá por eso, este pequeño grano vuelve a ocupar el lugar que siempre tuvo: el de un alimento completo que  encuentra su espacio en el día a día.

Si después de leer esto se te antojó probarlo de otra forma, no te pierdas nuestra receta de bacalao con amaranto en salsa de huitlacoche, una manera deliciosa de llevar este grano a otro nivel en la cocina.