El restaurante Loretta Chic Bistrot se muda a Paseo de la Reforma y estas son sus novedades

Gozar de una experiencia culinaria en el corazón de Paseo de la Reforma nunca ha sido tan sencillo (y gratificante) como lo es en la nueva casa de Loretta Chic Bistrot. A solo pasos del Ángel de la Independencia, este lugar tiene un ambiente sofisticado y calmado, con la propuesta de sabores elevados que siempre han definido al concepto. Si aún no lo conoces, esta es tu oportunidad. Y si ya estaba en tu radar, ajusta un poco las coordenadas para que siga en tu lista de favoritos. Fotos: Cortesía

Un restaurante cautivador en Paseo de la Reforma

 

Luego de volverse un clásico del sur de CDMX, Loretta Chic Bistrot empieza un nuevo capítulo. Abrió hace casi una década, pero ahora los chefs Abel Hernández y Cuqui Martínez, sus artífices, le dan una nueva cara a una cocina que ya ha conquistado paladares bajo la inspiración del Mediterráneo. En su nuevo hogar, todo luce novedoso y a la vez como si fuera un espacio de toda la vida.

Se ubica al interior del concepto Alma 390, en el mismo número de la transitada avenida, donde también convergen otras mesas de alto perfil. Esto no significa una plaza más de espacios gastronómicos, sino un punto de encuentro para disfrutar propuestas auténticas.

Pasar del bullicio de la calle a una atmósfera calmada es el primer acierto de este restaurante en Paseo de la Reforma que guarda una vista privilegiada al entorno calmado de la calle Praga. Además, su salón pequeño, detalles dorados sobre fondos blancos, texturas y una iluminación de envidia en los días soleados son el mejor pretexto para hacer una visita prolongada.

Loretta Chic Bistrot sabe a equilibrio

 

Medio Oriente, el Mediterráneo y la alacena mexicana se unen en la carta de Loretta Chic Bistrot a través de propuestas clásicas con algunos giros inesperados. Por eso, el menú de este restaurante en Paseo de la Reforma recorre de los tradicionales hummus a dátiles rellenos; del falafel a una escala en Grecia para probar gyros; y de ostiones en mantequilla de ajo a un pollo orgánico con crema de parmesano.

El toque local viene en sorpresas que saben muy bien: un dip de sikil pak (salsa yucateca a base de pepita y tomate) acompañado de crujiente pan pita, chapulines que condimentan a los keppes o huitlacoche para el relleno de los ravioles con salsa de yogurt.

La mezcla, más que opacar sabores, es un equilibrio entre tres cocinas que se identifican con claridad por la potencia, aroma y textura de cada plato. Cada elección del menú se siente auténtica, y en ella los ingredientes parecen haber convivido por generaciones.

¿Qué pedir en este restaurante de Paseo de la Reforma?

 

Esa es la decisión más difícil (porque todo se antoja). Pero antes de responderla, anticipamos: hay que ir con ganas de pasar un buen rato. A este espacio se va con tiempo y mucha hambre, porque vale la pena pedir de todo un poco. Empieza por la sección de entradas, en la que se incluyen dips y hummus. Agrega a tu ticket, además, un coctel de la casa: hay mezclas herbales, otras cítricas y también frescas para disfrutar cada bocado. Nosotros pedimos el Loretta Spritz, a base de cordial de guayaba, licor de avellana y prosecco.

Para continuar, ve directo a la sección de primeros: platos individuales que abren muy bien el apetito en este restaurante en Paseo de la Reforma. Si quieres mantener el enfoque de Medio Oriente, sin duda elige las hojas de parra o los dátiles rellenos. Para moverse a aguas templadas, el gyro de cordero es imperdible, igual que el ostión a la brasa, pero si buscas mayor frescura, la ensalada griega es la opción.

En los platos fuertes hay un listado más corto, pero eso no facilita la tarea. Nuestra elección fue el favorito de la casa: birria de short rib cocinada por ocho horas, garbanzos fritos, cebolla caramelizada y hoja de shiso. El extra es el pan pita blando que se suma a la mesa para taquear sin culpa. Para este momento, también hay que ver la carta de vinos, donde brillan etiquetas españolas, mexicanas, italianas y argentinas.

Y ¿para cerrar en este restaurante de Reforma? La lista de postres se distingue por la panna cotta, tarta cremosa y un bizcocho de almendra. Pero si quieres un acierto total, entonces hay que pedir el baklava: delicadas capas de pasta filo horneada, con jarabe especiado, compota de kumquats y helado de azahar. Sí, es especiado, lleno de matices y un llamado directo a una larga sobremesa.

Visitar este restaurante en Paseo de la Reforma es invocar sabores profundos, platos llenos de historia y una propuesta curada al extremo para hacerla repetible. Un viaje desde la mesa que quiere seguir marcando pauta. Dónde: Visítalos en Paseo de la Reforma 390, Juárez. CH: $1,000 MXN. IG: loretta_rest

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