Siempre he pensado que una bebida sabe mucho mejor cuando entiendes un poco más de lo que hay en tu copa. Si te consideras un auténtico amante de la cerveza, dominar estos términos técnicos te ayudará a descifrar la carta de un taproom, a elegir mejor y a ordenar como un experto. Sigue leyendo para conocer el glosario cervecero por excelencia. Fotos: Adobe Stock y Unsplash

Glosario básico para cualquier amante de la cerveza
En el marco del Día Internacional de la Cerveza, celebrado cada año el primer viernes de agosto, toma nota de los ocho conceptos que todo amante de la cerveza debe conocer para transformar su manera de disfrutar esta bebida.
Malta
Para empezar, debes saber que la malta es el alma y el cuerpo de la cerveza. Se trata de granos de cereal (principalmente cebada, aunque también trigo o centeno) que han pasado por un proceso de germinación controlada y de tostado. Todo buen amante de la cerveza sabe que la malta aporta los azúcares fermentables necesarios para producir alcohol, además de definir el color del líquido y ser responsable de esas notas que van desde el pan horneado y el caramelo, hasta el café y el chocolate.

Lúpulo
Si la malta es el alma de la cerveza, el lúpulo sería su personalidad. Es una flor de la familia de las Cannabáceas encargada de aportar el característico amargor que equilibra el dulzor del cereal, además de actuar como un conservador natural. Dependiendo de la variedad y el momento en que se añada durante el hervido, el lúpulo es el encargado de aportar una amplia gama de aromas herbales, cítricos o tropicales que cautivan a un auténtico amante de la cerveza.

Levadura
Seguro que has escuchado sobre la levadura, en este contexto, se trata del ingrediente que finalmente transforma el mosto azucarado en cerveza. Como buen amante de la cerveza, debes saber que este microorganismo vivo consume los azúcares extraídos de la malta para producir alcohol y dióxido de carbono. Durante la fermentación, la levadura genera compuestos aromáticos (ésteres y fenoles) que aportan notas a fruta fresca, plátano, clavo de olor o especias.

IBU (International Bitterness Units)
En español, las Unidades Internacionales de Amargor son un dato que verás muy seguido impreso en las etiquetas o latas de cerveza artesanal. Es la escala internacional que mide el nivel de amargor percibido en una copa, procedente de los alfaácidos del lúpulo. Va desde los 5 IBU (imperceptible, como en una cerveza de trigo) hasta superar los 100 IBU en estilos como las Double IPA. Ojo, un IBU alto no siempre significa un trago intenso o difícil de tomar, ya que el dulzor de la malta ayuda a balancear el perfil en boca.

ABV (Alcohol by Volume)
En español es el «Alcohol por Volumen» y es, literalmente, el porcentaje que verás destacado en casi cualquier etiqueta o menú de bar. Es un dato clave para todo amante de la cerveza que busca medir la potencia de lo que va a tomar antes de pedir la siguiente ronda. Puede ir desde un amigable 3.5% en estilos ligeros de sesión (session beers) pensados para tardes largas, hasta superar el 12% en estilos más robustos y complejos como las Imperial Stouts.

Ale y Lager
Son las dos grandes familias en las que se divide prácticamente todo el mundo cervecero, y la diferencia radica principalmente en la levadura que se utiliza para elaborarlas. Las Ale fermentan a temperaturas más altas y en la parte superior del tanque, lo que da como resultado cervezas con perfiles más afrutados, especiados y complejos. Por otro lado, las Lager, fermentan a temperaturas frías en el fondo del tanque. De esta técnica se obtienen tragos más limpios, refrescantes y muy ligeros en el paladar (por ejemplo, esas típicas cervezas doradas y bien frías que vienen a la mente cuando hay que combatir la sed).

Pilsner
Hace referencia a la ciudad de Pilsen, República Checa donde en 1842 nació la primera cerveza clara y de baja fermentación (lager bottom-fermented), revolucionando el mundo cervecero. La Pilsner se caracteriza por su color dorado brillante, cuerpo ligero-medio, buena formación de espuma blanca y un perfil donde destacan los aromas florales y especiados del lúpulo checo Saaz, junto con un amargor refrescante. Hoy, la República Checa encabeza el consumo mundial de cerveza por habitante y su tradición es tan profunda que su cultura cervecera forma parte del patrimonio cultural del país.

Dry Hopping
Finalmente, si eres un amante de la cerveza que disfruta de los aromas intensos a frutas o hierbas frescas, el Dry Hopping es un término clave para ti. Es un proceso donde el cervecero añade lúpulo seco cuando la cerveza ya se está enfriando o madurando. Esto con el objetivo de extraer únicamente los aceites esenciales del lúpulo para acentuar la intensidad de sus aromas cítricos, florales o resinosos —algo fundamental en estilos como las IPA o Pale Ale— sin aportarle más amargor a la bebida.

Domina este glosario en tu próximo brindis y celebra este 7 de agosto como un verdadero amante de la cerveza.
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