Vinos de California: las manos mexicanas que transforman la tierra en elíxir

Bebidas | 5 min

Hay historias que no caben en una copa, pero aun así hallan la forma de respirarse entre aromas de barrica, fruta madura y tierra húmeda. Los vinos de California llevan décadas construyéndose mediante las miles de manos mexicanas que han trabajado la vid, aprendido el lenguaje del terruño y convertido el oficio en herencia. Fotos: cortesía.

Esa historia sale hoy a escena gracias a Mexican Hands on California Wines, una iniciativa de California Wines Institute para mirar el vino como resultado de migraciones, memoria familiar y trabajo compartido entre México y California. Este relato  habla de generaciones enteras que crecieron entre viñedos y que hoy forman parte esencial de la industria vitivinícola más influyente de Estados Unidos.

Las manos detrás de los vinos de California

Durante años, la presencia mexicana en la industria de los vinos de California fue invisible para el consumidor promedio. Hasta un 75% de la fuerza laboral del campo en California carece de estatus migratorio regular. Por ello, las recientes redadas migratorias han provocado ausentismo, retrasos en cosechas y pérdidas millonarias para productores y bodegas en regiones como Napa y Sonoma.

Por esta razón es importante conocer las historias detrás de muchas etiquetas icónicas profundamente ligadas a México. Una de ellas es la de Gustavo Brambila, originario de Jalisco y considerado uno de los primeros enólogos mexicoamericanos graduados en Ciencias de la Fermentación por UC Davis. Su bodega Gustavo Wine ayudó a consolidar la reputación internacional de Napa Valley y abrió camino para nuevas generaciones de productores latinos.

También destaca Amelia Morán Ceja, cofundadora de Ceja Vineyards, quien pasó de trabajar en los viñedo cuando era adolescente a convertirse en figura clave dentro de los vinos de California. A estos dos personajes se suma Rolando Herrera, nacido en Michoacán y fundador de Mi Sueño Winery. Su camino inició en la construcción de muros de piedra antes de convertirse en uno de los nombres más respetados de Napa.

Mexican Hands on California Wines pone el foco en las trayectorias de nuestros paisanos: viticultores, trabajadores de campo, enólogos, propietarios y responsables de bodega que durante décadas han sostenido la industria desde la discreción. Lo interesante es cómo destaca una cultura vinícola donde las raíces mexicanas se integran con el paisaje californiano.

El vino de California habla de México

El lanzamiento oficial de esta iniciativa se realizó en Casa Sadi, en CDMX. Una cena maridaje funcionó como una especie de traducción emocional entre cocina y vino. Cada plato parecía narrar una frontera que no divide, sino que adopta ingredientes, técnicas y memorias comunes.

Los chefs invitados, Alex Cabral de Xúxú e Israel Montero de Siembra & St. Jacques, diseñaron un menú de sabores directos, precisos y profundamente mexicanos. A su lado, los sommeliers Adriana Zazueta y Sergio González construyeron un recorrido enológico para maridar etiquetas californianas con ingredientes como pipián, chile meco, pulpo, col quemada y queso cotija.

La velada comenzó con un coctel, mini tostadas de atún con pipián de venas y sopecitos de frijoles negros con camarón seco. En copa se sirvió Pine Ridge Chenin Blanc & Viognier. Más tarde, apareció el Aveta Sauvignon Blanc de Stag’s Leap Wine Cellars junto a un tlacoyo de albejón y pulpo.

EL siguiente plato fue el chicharrón con carpaccio de res, alcaparras y mayonesa de chiles güeros, maridado con el J. Lohr “Riverstone” Chardonnay de Monterey. Finalmente, el Pahlmeyer Proprietary Red tomó la mesa junto a un cordero en salsa borracha con col quemada y queso cotija. Así se confirmó por qué los grandes vinos de California encuentran afinidad natural con la cocina mexicana contemporánea.

El vino como puente

 

Mexican Hands on California Wines reúne chefs, sommeliers y productores, mientras resignifica la conversación en torno a los vinos de California. Durante mucho tiempo, la narrativa privilegió las marcas, las bodegas y el prestigio comercial; ahora, la atención se desplaza a las personas que sostienen la industria con experiencia y conocimiento heredados.

Reconocer la dignidad, seguridad y derechos de los migrantes indocumentados es un acto de justicia. Detrás de cada copa existe una historia de migración y trabajo que, generación tras generación, han cultivado mucho más que viñedos: han construido identidad.

Si quieres saber más sobre estos peculiares producciones, no te pierdas: ¿Qué hace especiales a los vinos de California?