La Ciudad de México se ha vuelto un epicentro de la creatividad: artistas, coleccionistas y curiosos llegan para descubrir el arte en CDMX. Entre esa oferta dinámica y que puede lucir bulliciosa, te llevamos a los espacios donde la inspiración y la expresión sensitiva dialogan sin ruidos. Nuestra compañera de viaje es Lincoln Navigator, que hace de cada kilómetro un episodio marcado por la calma y el manejo preciso. ¿Nos acompañas? / Fotos: Gabriel Núñez y Juan Carlos Ramos.

Lincoln Navigator: una mirada al interior, desde el movimiento.
El verdadero placer del viaje está en el interior. Esa es una máxima que se desprende de la creación artística, y también de recorrer las calles de CDMX en una camioneta Lincoln. A bordo de la exclusiva Lincoln Navigator tuvimos una experiencia de confort, serenidad y tecnología para trazar esta ruta hacia spots que concentran expresiones contemporáneas.
A lo largo de barrios centenarios, espacios educativos y calles vibrantes, nos adentramos en propuestas que refieren la actualidad desde el lenguaje sensorial. Además, hicimos una escala en una mesa consolidada, donde su chef ha creado un entorno para hacerte sentir en casa, a través de un menú que exalta el ingrediente mexicano. Esta ruta de arte en CDMX forma parte de las experiencias que Lincoln ha trazado junto a Food and Travel México, lo mismo para descubrir la serenidad de un destino o su riqueza gastronómica.


Despertar entre arte en CDMX: el inicio del viaje
Nuestro recorrido de arte en CDMX inicia en Colima 71, Casa de Arte Hotel. Este santuario de descanso se ubica en el corazón de la colonia Roma Norte, solo a pasos de los restaurantes, tiendas y espacios que marcan tendencia. Pero contrario a esa efervescencia, en este hotel boutique de apenas 16 habitaciones se respira la calma mezclada con una faceta artística indiscutible.
El edificio es un proyecto del arquitecto mexicano Alberto Kalach (Biblioteca Vasconcelos), y tras sus muros puede descubrirse la fusión entre artesanías de todo el país, fotografías de fachadas del barrio, una escultura hecha por Dario Escobar a base de llantas de bicis que representa el descenso de Quetzalcoatl y una terraza enmarcada por la celosía de la artista Sofía Taboas.

Todos estos elementos engarzados por el arte le han valido a esta hotel en CDMX la obtención de Una Llave Michelin en 2024 y 2025, un galardón que remarca la excelencia, el diseño, el servicio y la personalidad de la estancia. Así que desde este enclave que fusiona una atmósfera moderna y sofisticada, entre detalles que exaltan una estética pulida, y con el mantra de hacerte sentir en casa fuera de tu casa, nos dirigimos al siguiente destino en esta ruta.


Coordenadas precisas
Llegar a cualquier destino es más fácil en Lincoln Navigator: su tecnología Lincoln Digital Experience hace que el manejo sea intuitivo gracias a una pantalla panorámica de 48 pulgadas personalizable, junto a Google Assistant para controlar la navegación y el control de la música, y una pantalla táctil central con acceso a Google Play. Esta claridad nos lleva hacia la zona de Ciudad Universitaria para conocer las propuestas más reflexivas en torno al mundo actual y la creación sensitiva.

El Museo de Arte Contemporáneo (MUAC) de la UNAM es de esos puntos estratégicos en una ruta de arte en CDMX: aquí, la creación no solo se queda entre cuatro paredes, sino que trasciende hasta la esfera universitaria. Fundado en 2008, el MUAC ha tenido la clara visión de servir como un espacio para entender qué es el arte contemporáneo para el público en general. Además, al ser un museo universitario interrelaciona con la comunidad estudiantil desde las tareas de difusión, resguarda la colección de arte de la propia Universidad con obras que datan de 1952, y se ha vuelto un laboratorio para discutir temas actuales desde la producción artística.
A través de sus 9 salas de exhibición, más un espacio de experimentación sonora, se da cabida lo mismo a artistas jóvenes y consagrados, con una visión: que el visitante se lleva una visión plural de las diversas formas de producir arte contemporáneo. Y a eso se le suma la propia experiencia arquitectónica, pues el museo se ubica en un edificio hecho por el arquitecto mexicano Teodoro González de León, justo en el Centro Cultural Universitario, donde convergen otras disciplinas en un ambiente que parece bajar el ritmo respecto a la agitación de la ciudad.


El poder de un viaje
La siguiente escala en la ruta de arte en CDMX nos demuestra el valor del trayecto. A bordo de Lincoln Navigator llegamos hasta la galería Kurimanzutto, un proyecto itinerante de difusión que nació en 1999 principalmente para dar cabida a artistas que no hallaban un lugar en los circuitos tradicionales. Luego, se mudaron en 2006 a su sede actual, en un edificio en plena colonia San Miguel Chapultepec también firmado por el arquitecto Alberto Kalach.
Ahí, en un entorno de barrio, Kurimanzutto representa actualmente a 42 artistas con producciones contemporáneas, pero más que ser un espacio para la venta, se ha consolidado como un laboratorio que arriesga más allá de las tendencias. Esto le ha puesto en un sitio particular dentro de la escena de arte en CDMX, al demostrar cómo el hecho de avanzar es igualmente emocionante que encontrar el destino.


Tal vez por eso esta escala se refleja tan bien en Lincoln Navigator, pues sus interiores, con detalles delicados como la madera de abedul o las costuras minuciosas, asientos eléctricos ajustables y extras como la calefacción y la ventilación, elevan la experiencia hasta un momento marcado por la comodidad y el placer de un viaje.

El arte también se vive en el plato
Antes de terminar esta ruta de arte en CDMX, llegamos hasta una de las mesas más relevantes actualmente. Entre ostras, mariscos y pescados frescos, La Docena recibe a todo aquel que busque un espacio tranquilo para comer de forma especial. El chef Tomás Bermúdez ha sabido hacer de este concepto, nacido en Guadalajara hace 15 y ya con una década en la capital nacional, un lugar para hacer sentir a los comensales en casa.
La fórmula para esto se encuentra en los ingredientes. “Nuestra comida es diferente, protegemos mucho la materia prima que buscamos en todo el país. Tenemos la suerte de poder presumir que el 98% de nuestro producto es mexicano”, explica el chef para sintetizar la experiencia de quien visita La Docena.


En la carta la oferta satisface todos los paladares. Si bien el restaurante inició bajo el concepto de oyster bar, y aún es uno de sus puntos centrales, también se pueden probar vegetales, proteínas como el wagyu o el cordero, tacos y por supuesto productos del mar en preparaciones diversas. Para ponerlo en términos prácticos, a nuestra mesa llegó una fuente de ostras, un taco de barbacoa planchada de waygu, la tostada de ceviche seco y una lonja de pescado con jugo de pescado, alcaparra y mantequilla con hoja de apio.
El extra para demostrar cómo un restaurante también encierra arte lo tuvimos en la propuesta líquida: La Docena pone énfasis en el vino mexicano e incluso cuenta con su propia etiqueta que realiza Amado Garza, de Viñas de Garza. A eso suma una cerveza lager hecha por Colimita, para demostrar que el trabajo de estos productores mexicanos es belleza pura.

El cierre de la ruta de arte en CDMX: un momento para revitalizar
Antes de llegar a nuestra última escala detuvimos el vehículo para experimentar nuestro propio spa frente al volante. Lincoln Rejuvante es una exclusiva forma de relajarse desde el asiento, que se ajusta para masajear mientras se proyectan imágenes igualmente calmadas. Se suma la iluminación ambiental, los sonidos suaves y hasta tres cartuchos de fragancias que vuelven el momento en un tiempo personal.
Esta forma de reducir el estrés nos permitió llegar hasta el cierre con todos los sentidos en armonía. Nuestra ruta de arte en CDMX concluyó en Mystika, un museo interactivo que combina el autodescubrimiento personal con el recorrido por paraísos naturales en México. El proyecto fue ideado por el artista Pepe Soho, quien trazó 10 estaciones en las que es posible desconectarse del ruido y enfocarse en eso que quieres manifestar para tu vida.


Espacios como “Santuario”, “Regreso a Casa” u “Ofrenda” se combinan entre luces, proyecciones de escenas surrealistas de la Riviera Maya o los santuarios de luciérnagas. Al final del recorrido, la idea es que tengas un mejor enfoque en tus prioridades y forma de enfrentarte a la vida.
Lincoln nos permitió unir los puntos entre esta ruta de arte en CDMX. Pero más que una forma de llevarnos fue un aliado indiscutible para experimentar desde otra faceta el pulso de una ciudad cautivadora: una manera de movernos por el mundo con un lenguaje propio.


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