El viaje de Odiseo comenzó hace casi tres mil años en las páginas de Homero, pero para llegar al cine tuvo que recorrer miles de kilómetros alrededor del mundo. La Odisea, la nueva película de Christopher Nolan, no solo recrea una de las historias más famosas de la literatura universal, también lleva a la pantalla paisajes reales que parecen pertenecer a la mitología. Te contamos dónde se encuentran y qué historias esconden las locaciones de esta épica producción. Fotos: Adobe Stock
Del mito de Homero a la pantalla grande

Basada en el poema épico de Homero, La Odisea sigue el viaje de Odiseo (Ulises) de regreso a Ítaca después de la Guerra de Troya. En el camino enfrenta dioses, criaturas mitológicas y desafíos que pondrán a prueba su regreso a casa. Para llevarla al cine, Christopher Nolan apostó por escenarios reales, haciendo que los paisajes fueran parte fundamental de esta aventura.
Otro detalle que ha llamado la atención de los cinéfilos es que fue filmada por completo con cámaras IMAX de 70 mm, un formato que ofrece una experiencia visual mucho más inmersiva. Aunque en México no existen proyectores de ese formato analógico, la película puede disfrutarse en salas IMAX digitales, en 35 mm —como en algunas salas de la Cineteca Nacional— y en formatos digitales convencionales.
Estos son los paisajes reales de La Odisea
Aït Benhaddou, Marruecos
Entre dunas, montañas y construcciones de tierra aparece Aït Benhaddou, uno de los lugares más famosos del cine en Marruecos. Este antiguo ksar —un pueblo fortificado construido con adobe— conserva calles estrechas, torres y edificios que parecen detenidos en el tiempo. Esta fue la razón por la que fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.
En película de La Odisea, este es uno de los escenarios que fue utilizado para representar la antigua Troya, aprovechando su arquitectura milenaria y su apariencia casi irreal. Su historia frente a las cámaras no es nueva: también ha sido locación de producciones como Gladiador y Juego de Tronos, convirtiéndolo en una parada obligada para quienes aman viajar siguiendo las huellas del cine.

Peloponeso, Grecia
Grecia es el escenario natural para una historia como La Odisea, por eso Christopher Nolan llevó parte del rodaje hasta la región del Peloponeso. Lugares como Pilos, la playa de Voidokilia y el castillo de Methoni fueron elegidos por sus paisajes mediterráneos y su conexión con una tierra donde los relatos de Homero siguen presentes.
Uno de los detalles más curiosos del rodaje es la elección de la Cueva de Néstor, un sitio que durante siglos ha sido relacionado con los relatos del poeta griego. Aunque no existe una confirmación de que sea exactamente uno de los lugares descritos en el poema, su ubicación frente al mar y su atmósfera natural ayudan a entender por qué formó parte de este viaje épico.


Escocia, Islandia y Malta
Aunque el viaje de Odiseo pertenece al universo del Mediterráneo, La Odisea también llegó hasta escenarios más lejanos. En Escocia, paisajes como los que hay en el castillo de Findlater y la costa de Moray aportaron acantilados, mares abiertos y una atmósfera de misterio que acompaña la travesía del protagonista.
En Islandia, las playas de arena negra y paisajes volcánicos sumaron un escenario casi sobrenatural, mientras que Malta aportó sus costas rocosas y la Cueva de Calipso, en la isla de Gozo. Esta última está relacionada con el episodio del poema donde la ninfa retiene a Odiseo durante años. Además, la isla tiene una larga historia como escenario cinematográfico, con producciones como Troya, Gladiador y Alejandro Magno.

Favignana e islas Eolias, Italia
El recorrido de La Odisea también llegó hasta Italia, específicamente a Favignana, una isla frente a la costa occidental de Sicilia conocida por sus paisajes con aguas cristalinas, sus calas de roca blanca y su tradición pesquera. Durante años, algunos estudiosos la han relacionado con la llamada “Isla de las Cabras”, el lugar donde Odiseo habría hecho una parada antes de enfrentarse al cíclope Polifemo.
Después, la producción se trasladó a las islas Eolias, un archipiélago volcánico declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Lugares como Lipari, Vulcano y Basiluzzo aportaron escenarios de acantilados, cuevas y paisajes perfectos para recrear los territorios fantásticos que aparecen durante el viaje de Odiseo.


Al final, La Odisea no solo cuenta el viaje de un héroe que busca regresar a casa; también invita al espectador a emprender su propia travesía. Porque detrás de cada escena hay destinos reales donde los mitos parecen cobrar vida y paisajes que demuestran que, a veces, la realidad puede ser tan espectacular como cualquier película.
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