Mes: febrero 2018

Oh tamal cocinado perfectamente bien, al punto de derretirse en nuestros paladares y dar calor a nuestros corazones”, dice un fragmento del libro Tamales, Comadres and the meaning of Civilization, de las autoras Ellen Rojas Clark y Carmen Tafolla, en donde se describe la relación de México y los tamales, preparación obligada en nuestro país, y que los afortunados que encontraron el niño en la rosca de reyes, pagarán hoy, 2 de febrero, Día de la Candelaria, los deliciosos tamales y el atole.

El tamal, del náhuatl tamalli “envuelto”

Es un nombre que se le ha dado a varios platillos latinoamericanos preparados usualmente con una mezcla de maíz; a la que se le fueron añadiendo ingredientes europeos como la manteca de cerdo, hoy día uno de sus principales ingredientes, y una variante de relleno que se cuece dentro de una hoja al vapor. Para finalmente ser envueltos en hojas de mazorca. No hay registros suficientes que avalen el porqué es que los comemos durante dicha celebración; sin embargo, se cree que puede relacionarse con la fiesta registrada por el cronista Fray Bernardino de Sahagún, acerca del nacimiento del Sol y comienzo del año mexica el 12 de febrero.

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Tamales en los comitalli

Durante la celebración las mujeres mexicas cocinaban tamales en los comitalli, unas ollas de barro redondeadas que eran utilizadas como antiguas vaporeras y que representaban la figura femenina del embarazo del que surgían pequeños niños del maíz -tamales-. Que se ofrecían y compartían aquel día. Posteriormente dio pie a la mezcla entre fiestas relacionadas con la luz; el día de la Candela de España y el nacimiento del Sol por parte de la cultura prehispánica.

«Comían también tamales de muchas maneras; unos de ellos son blancos y a manera de pella, hechos no del todo redondos ni bien cuadrados... otros tamales comían que son colorados…», expresaba a principios del siglo XVI, Fray Bernardino de Sahagún, en el libro Historia General de las cosas de Nueva España. 

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Huauhquiltamalqualiztli

Por otro lado, la influencia del tamal en las mesas mexicanas durante una celebración también se registra en un festín llamado Huauhquiltamalqualiztli. Comer tamales hechos con hojas de amaranto”, en los que este alimento era compartido en honor al dios Tláloc a la mitad del décimo octavo mes del Izcalli -periodo-.

Entre los tamales más populares en México se encuentran los envueltos en hoja de maíz, los oaxaqueños con su hoja de plátano, el zacahuil elaborado en tina de metal; los de chipilín de Tabasco, y las corundas y uchepos, típicos de Michoacán.

Así que este, llamado por algunos, “capricho gastronómico”, es la mejor manera de clausurar las fiestas navideñas o simplemente de darte un gusto al saborear las especialidades de casa o localidad, y porqué no, de probar alguna variedad, de las muchas que hay en el país, en compañía de tus seres queridos. ¡A comer tamales se ha dicho!

También checa la nota Tamales y atoles mexicanos. 

125 años de Fairmont Le Château Frontenac

 

Érase una vez, un idílico castillo enclavado en un risco que miraba hacia un río majestuoso… La excepcional estratégica ubicación del Fairmont Le Château Frontenac ha hecho que desde que lo inauguraron, en 1893, sea un sueño hecho realidad para cualquier huésped. Fotos: Charly Ramos. 

Situado en el interior de las murallas de la ciudad vieja de Quebec, se trata de uno de los hoteles más fotografiados del mundo. Su historia comenzó a finales del siglo XIX, cuando William Van Horne, presidente de Canadian Pacific Railway, recaudó fondos suficientes para construir la escala ideal para sus viajeros: Le Château Frontenac.

 

Fairmont Le Château Frontenac

 

En ese entonces se abrió con 170 habitaciones, de las cuales 93 tenían baños y chimeneas, lujos notables en aquellos tiempos. A lo largo de los años, hubo muchos proyectos de expansión para dar forma al hotel tal como se ve hoy en día con sus 611 habitaciones, y la torre central que llega hasta el piso 18.

Este año, el sitio más emblemático de la ciudad de Quebec cumple 125 años de historia. Durante este tiempo personajes célebres de distintos ámbitos han caído rendidos ante su exquisita arquitectura, como la reina Isabel II y su esposo, el Duque de Edimburgo, Winston Churchill, Ronald Reagan, Charlie Chaplin Céline Dion, Paul McCartney y Leonardo DiCaprio.

Dominando el paisaje de esta ciudad canadiense, frente al río San Lorenzo, este lujoso hotel se renovó totalmente en 2014, para combinar el encanto del pasado con toques innovadores y contemporáneos, dando lugar a un concepto de hospedaje fresco que refleja su rico patrimonio histórico en cada rincón.

 

Fairmont Le Château Frontenac

 

Como parte de la remodelación, buscaron enfatizar la propuesta gastronómica a través de tres nuevos restaurantes, comandados por el chef francés Stéphane Modat. Por un lado, está 1608, un bar de vino y queso, cuya carta incluye más de 40 quesos, todos hechos en la provincia de Quebec, y por el otro, crearon Le Sam como un bistró en constante evolución, con platos creativos para compartir y cocteles de vanguardia. Y por último, Champlain como el fine dining del hotel.

Distinguido como el mejor hotel histórico, uno de los 10 mejores hoteles de Canadá y uno de los 10 hoteles más icónicos en el mundo, Fairmont Château Frontenac, con nueva apariencia y un éxito internacional constante, está orgulloso de su herencia y deseoso por lo que le depara el futuro. Mientras tanto, durante este año tendrán festividades para celebrar en grande, como conciertos y exposiciones. fairmont.mx/frontenac-quebec

¡Hoy es Día de la Candelaria! un pretexto más, que la mayoría de los mexicanos (alrededor del 90%), utilizamos para disfrutar este platillo de origen prehispánico. Aquí te dejamos cinco ejemplos de las mejores tamalerías para celebrar este 2 de febrero. ¡Una pausa a la dieta!

Tamalli

 

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Tienen seis distintas sucursales en la Ciudad de México. Ofrecen tamales de diversos sabores, desde los tradicionales verdes y oaxaqueños o de rajas con queso; pero también de chipilín, zarzamora con queso ricotta o de nopal con queso y frijol. El autor de las recetas es el chef Luis Alba, quien también integró los tamales de cazuela, una variedad con la forma y tamaño similar a un pastel. Dónde: Tamaulipas 224, Local C, Condesa y Emilio Castelar 227-A, Polanco.

Tamales Flor de Lis

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La existencia de este negocio se remonta al año 1917, cuando unos hermanos decidieron elaborar tamales y venderlos en Santa María la Ribera. Sus recetas han gustado tanto que incluso después se mudaron a la colonia Condesa, donde tuvieron su época de oro desde 1930. Actualmente continúan haciendo sus tamales como en antaño, deshidratando el maíz al Sol y moliéndolo en metate. En su menú tienen de distintos sabores: de mole rojo con pollo, de dulce con pasas, de chicharrón, de calabaza con queso e incluso del tradicional verde con pollo. Actualmente tiene dos tamalerías o sucursales. Dónde: Miguel Laurent 856, Letrán Valle, Benito Juárez y Avenida Circuito circunvalación Poniente 7A, Ciudad Satélite.

Tamales El Monasterio

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Ésta es una tamalería gourmet que existe desde el 2000 y elabora hasta 24 variedades de tamales de distintos atrevidos sabores como mango, huitlacoche, salmón, o de rompope con almendra y piñón con cereza. También ahí ofrecen tradicionales atoles de cajeta, guayaba, maracuyá y mamey. Dónde: Corina 117, Del Carmen, Coyoacán.

Daunis

¿Pueden creer que es una de las mejores tamalerías de la ciudad? Se trata de un centro de capacitación y transición laboral para jóvenes y adultos con síndrome de down o capacidades intelectuales diferentes. Sus tamales se venden en supermercados pero también en su planta, situada en la colonia Roma. Todos están hecho con un proceso cuidadoso y artesanal, desde la molienda y hasta la cocción. Este año de hecho, presentaron su tamal gourmet de ate con queso al jefe de gobierno de la Ciudad de México. Puedes pedir con anticipación tus tamales o ir directo a la fábrica. Dónde: San Luis Potosí 101-A, colonia Roma Norte.

Tamales Emporio

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Esta tamalería fue fundada en 1960 por Don Lamberto González quien realizó una profunda investigación en la República Mexicana para recopilar diferentes versiones de los tamales y ofrecerlos en su negocio. Hay dos formas de saborear sus tamales verdes, de rajas con queso, oaxaqueños, costeños verdes, de mole, poblanos y canarios; presentándote en su sucursal o haciendo tu pedido en línea en su página web. Dónde: Manuel María Contreras 18 A, San Rafael.

 

 

 

 

Sus castillos, catedrales, iglesias, acueductos y viñedos te hacen regresar en el tiempo: la comunidad autónoma de Castilla y León es considerada Tesoro Cultural al poseer más de 60% del patrimonio arquitectónico, artístico, histórico y cultural de España, dice Ana Belen Ortiz. Fotos: Cortesía de Turismo de la junta de  Castilla y León. 

Segovia 

Encanto del pasado

Castilla y León

Caminar por sus calles empedradas —casi solitarias—, ver los rojos tejados de sus casas en tono beige, rodeadas del follaje de los árboles que abundan en la ciudad, y encontrar los múltiples bebederos y fuentes antiguas en parques y callejones, te harán sentir que has viajado en el tiempo. Debido a su riqueza cultural, Segovia fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985.

La caracteriza la gran cantidad de iglesias de estilo románico que alberga, pero la que destaca por su majestuosidad y belleza es la Dama de las Catedrales. Como se le conoce a la catedral de Santa María de Segovia de estilo gótico, que fue construida entre los siglos XVI y XVII en la Plaza Mayor. Cerca de ahí también encontrarás la Casa-Ayuntamiento, el teatro Juan Bravo y un hermoso kiosco, todos dignos de admiración. Durante tu recorrido disfruta de delicias gastronómicas en alguno de sus restaurantes o en las populares tabernas que hay a su alrededor.

Haz una parada en la Taberna del Fogón, especializada en tapas y tostas, alojada dentro del hotel La Casa Mudéjar. Su estilo y decoración te transportarán a la época medieval. Si apeteces platillos más elaborados, prueba el revuelto de hongos y bacalao, o las berenjenas a la miel, y marídalas con un tinto de verano.

Enamórate del Acueducto de Segovia, de estilo romano, que data del siglo II d.C., también considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus 30 metros de altura y sus 167 arcos son una poesía a la arquitectura romana. Tiene 15 kilómetros de longitud que dividen la ciudad: a su lado izquierdo está la Plaza del Azoguejo, y a la derecha, la Plaza de la Artillería. Visítalo de noche y conmuévete por el paisaje iluminado por miles de chispas de luz que emiten las casas de la ciudad. La leyenda segoviana cuenta que fue construido por el diablo a petición de una niña que deseaba tener una herramienta que la ayudara a acarrear el agua hasta su casa. La ausencia de argamasa —cemento— que la una, hace que esta leyenda parezca real.

Toma nota Hospédate en el Hotel San Facundo (hotelpalaciosanfacundo.com), ubicado en la plaza homónima. Acogedor y tranquilo, con solo abrir la ventana de tu habitación quedarás hechizado por el encanto antiguo de la ciudad.

 

Cuéllar, patrimonio feudal 

Castilla y León

El tiempo en que reyes y reinas vivían en hermosos castillos cimentados en altas montañas con el fin de proteger sus tierras, es lo que representa la localidad de Cuéllar, ubicada al norte de la provincia de Segovia. Aquí encontrarás el castillo de los duques de Alburquerque, construido a partir del siglo XI, cuyo estilo gótico y renacentista le valió ser nombrado Monumento Artístico Nacional. Este nombramiento también lo tienen las murallas de Cuéllar, uno de los bienes patrimoniales más importantes de Castilla y León, debido a su complejidad y extensión de dos kilómetros.

Una visita teatralizada te llevará a recorrer los rincones del castillo. Sube hasta la última torre y asómate por alguna de sus ventanas: admirar desde la cima la inmensidad de todo lo que lo rodea, te estrujará el corazón.

La gastronomía de la ciudad te resultará inolvidable, sobre todo el platillo más tradicional de la región: el lechazo o cochinillo lechal —lechón alimentado solo por leche materna—, que consiste en carne asada al horno tradicional, lo que le otorga un sabor delicado. Prueba el del Hotel Restaurante San Francisco, ubicado en el corazón de la villa de Cuéllar que, con 100 años de historia, también regala sabores inigualables como el de las croquetas de gallina o los pastelitos rellenos de achicoria.

Toma nota En la localidad de Aguilar de Campoo, no te podrás perder, a partir de mayo, la exposición de arte sacro Mons Dei, que exhibirá la relación de las montañas y la religión, pues son consideradas lugares sagrados. 

 

Valladolid, belleza renacentista 

La que fuera por un breve tiempo la capital del Imperio Español en el siglo XVII, es ahora una ciudad que conserva un interesante conjunto de obras renacentistas compuesto por casas, palacios y edificios emblemáticos que le dan mucha vida cultural a sus habitantes y a quienes la visitan. Un imperdible es el Colegio de San Gregorio, que fue construido a finales del siglo XV. Y que actualmente es la sede del Museo Nacional de Escultura. Desde su entrada quedarás impactado por su sublime belleza, representante de una arquitectura híbrida que fusiona dos universos: el medieval y el moderno. Por ello podrás apreciar en el marco de la fachada las esculturas de hombres primitivos y de caballeros con escudos que te darán la impresión de observarte.

Un momento de admiración merece su patio de estudios que vio pasar durante siglos a teólogos, juristas e inquisidores. A través de arcos y castillos contempla su gloriosa arquitectura gótica isabelina, también llamada estilo Reyes Católicos. Inmortaliza su belleza con una foto, luego de decir ¡patata!, como se acostumbra en España.

Además, visita la iglesia de San Pablo, de estilo gótico, ubicada en la plaza del mismo nombre, donde también hallarás el Palacio Real y el Palacio de Pimentel. Ahí podrás observar al famoso Cristo yacente de Gregorio Fernández, escultura de madera tallada y policromada, considerada como la máxima obra del artista español.

Toma nota Da un paseo por la Plaza Mayor de Valladolid, recorre sus comercios y disfruta de la vista de la estatua del repoblador de la ciudad, el conde Pedro Ansúrez. También recarga energías en el restaurante Los Zagales (loszagales.com), donde te deleitarás con tapas y pinchos, cerveza y una amplia gama de etiquetas de vino 100% español. Experimenta el taller de degustación que realizan en el Comedor del Trillo, para probar platillos extraordinarios como su famosa canoa, que contiene varios bocadillos.

 

Peñafiel, cuna de reyes 

Castilla y León

El aire puro y frío que corre por esta villa española se sentirá como una ligera cortada que extrañamente se disfruta en la piel. Si levantas un poco la vista, observarás los hermosos valles que lo comprenden:

  • Valle del Cuco.
  • Vega del Pajares.
  • Botijas.
  • Duero y Duratón.

Que en conjunto forman el Campo de Peñafiel. En ese momento sabrás que has llegado a la capital del vino, pues diversos hallazgos del yacimiento arqueológico de Pintia. Muy cerca del municipio de Padilla de Duero, demuestran que ahí se elabora vino desde hace más de dos mil años. Alza la vista, casi en dirección al Sol, y encontrarás el castillo de Peñafiel, justo en la cima de una loma estrecha, lo que le da la forma de un enorme buque de mar. Considerado como una de las fortalezas más impresionantes de la Edad Media, se trata de una fortificación que data del siglo X. Y que en 1917 fue declarada Monumento Histórico Artístico. Sube hasta la cima del castillo para disfrutar la vista desde más de 34 metros de altura, que es el punto más alto de toda la provincia. Regálate unos minutos para cerrar los ojos, extender los brazos y dejar que el viento te meza.

Al bajar, en el patio sur del castillo, está el Museo Provincial del Vino. Donde conocerás la producción de esta bebida, así como la historia de las maravillosas tierras vallisoletanas.

Toma nota Conoce la Plaza del Coso, donde antes se realizaban batallas medievales y ahora es un templo de la tauromaquia. Posee 48 edificios alrededor que funcionan como gradas.

 

Valbuena de Duero, el hogar de la vid 

Castilla y León

 

Si se pudiera definir en una sola palabra la sensación que produce estar en el centro de un viñedo, sería espiritualidad. El contacto directo con la planta de la vid es una comunicación única que solo se puede tener con la naturaleza. Esto lo podrás vivir en Valbuena del Duero, provincia de Valladolid, nombrada así por el río Duero. Aquí encontrarás la Bodega Emina Ribera, de Grupo Matarromera, en la localidad de San Bernardo. Abrazada por el monasterio de Santa María de Valbuena. Posee la D.O. (Denominación de Origen) de Ribera del Duero, ya que se localiza en el llamado Triángulo de oro del vino que forman las localidades de Valbuena del Duero, Pesquera de Duero y Peñafiel.

Al llegar, te dará la bienvenida la escultura del artista Cristóbal Gabarrón llamada Oinoz, que evoca la cabeza de un dios mitológico. Disfruta en todo su esplendor del enoturismo con un recorrido por sus viñedos, y su propio Museo del Vino, donde te explicarán todo lo que debes saber sobre este elíxir, que está unido a esa tierra desde que los monjes cistercienses llegaron a habitarla. Admira el viñedo que encontrarás a la entrada de la bodega, con 40 variedades de uva tinta y blanca. Realiza una cata con los enólogos, quienes te enseñarán a descubrir las notas que guardan los vinos.

Toma nota Hospédate en el Hotel Castilla Termal Monasterio de Valbuena (castillatermal.com), el primer balneario cinco estrellas de Castilla y León. Te envolverá en un ambiente de silencio que te brindará paz. Data del siglo XII, por lo que es uno de los monasterios cistercienses mejor conservados de Europa.

 

Salamanca, firmamento español 

Tiene sus orígenes como urbe desde hace más de 2,700 años, durante la primera Edad de Hierro. En 1988 fue declarada por la UNESCO como Ciudad Patrimonio de la Humanidad, y en 2002, la Capital Europea de la Cultura, por lo que posee el don de encantar y enamorar a quien llega a ella.

Visita su universidad, que es una de las más antiguas de Europa, al ser fundada en 1218 por Alfonso IX de León. Este recinto es una de las joyas del arte renacentista español. Aquí habitan el pasado, el presente y el futuro. Su fachada, de arte plateresco —corriente artística también llamada gótico plateresco— merece una amplia contemplación, debido a sus cuidadosos detalles.

El Aula de Fray Luis te sorprenderá, pues se conserva igual que cuando el monje agustino dio clases allí antes de ser recluido por la inquisición. Sus pupitres estrechos y la nula existencia de ventanas te darán una idea de cómo se impartían clases en esa época. Avanza un poco más y llegarás al cielo… Sí, el Cielo de Salamanca, del español Fernando Gallego, una hermosa pintura que representa en el cosmos la posición internacional de la ciudad. Esta obra forma parte de la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca, que resguarda más de 2,700 manuscritos.

Castilla y León

 

Sigue disfrutando del encanto de Salamanca y dirígete a sus catedrales: la antigua, de estilo románico que se construyó durante los siglos XIII y XV, y la nueva, de estilo gótico, renacentista y barroco, creada entre los siglos XVI y XVIII. Recorrerlas te hará adentrarte en más de 900 años de arte e historia a través de la exposición permanente Ieronimus. Maravíllate con la terraza de la Torre Mocha, que te regalará una fascinante vista del río Tormes.

Luego de subir las estrechas y largas escaleras, llegarás a la Torre de las Campanas, el punto más alto de ambas catedrales, que mide más de 100 metros de altura. Ahí, colócate debajo de alguna de las campanas y tendrás una panorámica de 360 grados de Salamanca. Te sentirás tan lejos del suelo y tan cerca del firmamento.

Toma nota Pasea por la Plaza Mayor de Salamanca, recorre sus comercios y regálate un momento para saciar el hambre en Asador Don Mauro (restaurantedonmauro.es), especializado en carne, pescado y tapas.

Ana Belen Ortiz viajó a Castilla y León, España, gracias a la Oficina Española de Turismo en México (spain.info). 

En Japón, el té es sinónimo de cultura, arte, tradición ancestral, solemnidad... Es cierto, como ningún otro polo productivo del planeta, el Territorio del Sol Naciente ha desarrollado profundos significados rituales y artísticos en torno a la infusión, mismos que pueden constatarse en la ceremonia de té: cha no yuFotos: Escuela Mexicana de Té.

Armonía (wa), respeto (kei), pureza (sei) y tranquilidad (jaku) son elementos fundamentales de la ceremonia japonesa del té, un arte con más de 800 años de antigüedad y hoy considerado uno de los bienes culturales tangibles más relevantes de Japón.

Pero vayamos por partes..

A territorio nipón la infusión de hojas y brotes de camellia sinensis llegó en el S. IX de la mano de monjes budistas. La historia cuenta que Eisai Myoan (1141-1215), un religioso estudiado en China, popularizó la bebida como una herramienta para los monjes que intentaban mantenerse alertas durante la práctica de la meditación; Eisai también introdujo el batido del té y, apoyándose en sus beneficios psicoespirituales, sentó las bases del ritual de consumo.

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¿En qué consiste la ceremonia japonesa del té?”. Todo inicia en el chasitsu o cuarto de té, espacio dotado de una arquitectura especial y decorado con arreglos florales, caligrafía y elementos que representan las distintas disciplinas tradicionales. Conducido por un anfitrión o maestro, quien puede ser hombre o mujer, el ritual comienza con una reverencia y la limpieza del natsume, contenedor de madera donde se guarda el matcha (té verde pulverizado), así como del chashaku (cuchara de bambú) y del chawan (tazón de cerámica).

La infusión del té se lleva a cabo vertiendo matcha en el tazón, al cual se agrega agua caliente con la ayuda de una cuchara larga de madera llamada hishaku. Con un pequeño batidor de bambú (chasen), el anfitrión agita el fondo del tazón para eliminar grumos de matcha y después, en un movimiento en forma de M sobre su superficie, bate el té para espumar. Décadas de práctica son necesarias para ejecutar el proceso a la perfección.

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Antes de beber el té, los asistentes a la ceremonia, sentados tradicionalmente de rodillas sobre el tatami, con los glúteos sobre los pies y con las manos en los muslos, son convidados con pequeños dulces o wagashi, que permiten impregnar el paladar con un gusto meloso y equilibrar así el sabor amargo del matcha.

Una vez infundido, el té se presenta a cada invitado. Uno a uno, los asistentes toman el tazón con ambas manos, sosteniendo la base y el costado, y lo giran sobre su propio eje antes de dar el primer sorbo; la costumbre dicta que el té debe beberse en máximo tres sorbos y, antes de devolverlo, el tazón debe rotarse nuevamente a la posición inicial.

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Cha no yu concluye con la limpieza de todos los utensilios, los cuales también deben volver a su posición inicial. Concluido el ritual, todos y cada uno de los asistentes son invitados a volver a tomar los tazones para admirar su forma y acabado.

“¿Todas las ceremonias son iguales?”. Realmente no. Más allá de rituales cortos, Japón celebra grandes y largas ceremonias de té, asociadas a épocas y momentos particulares; con la llegada del invierno, por ejemplo, los nipones también celebran Yobanashi, un protocolo que rinde tributo a las largas noches de temporada. Entre conocedores del tema siempre se dice que cada ceremonia es diferente y única, es decir, “ichi go ichi e: un encuentro, una oportunidad”escueladete.mx

A pesar de amanecer con una baja temperatura, el alma regresó al cuerpo y entró en calor con una de las mejores experiencias en lo que va del año: La Tamaliza Santa Clara, en donde nueve chefs nos deleitaron con sus mejores creaciones de tamales para celebrar el Día de la Candelaria y exponer un total de 18 tamales: nueve dulces y nueve salados.

Propuestas de tamales propios de chefs

Con el restaurante Bonito Condesa como sede, 60 periodistas gastronómicos, bloggers y tuiteros nos reunimos para probar las distintas propuestas de tamales de los chefs. Entre ellos: Juan Cabrera de Fonda Fina; Alexander Suástegui de Lucas Local. Daniel Nates de Maizal (Puebla); Diego Sobrino de Mexsi Bocu. Edgar Núñez de Comedor Jacinta; Elena Reygadas de Rosetta. Fernando Hernández de Moyuelo (Puebla); Josefina López de Chapulín y Francisco Molina de Evoka (Tlaxcala).

Tamales salados

La experiencia comenzó con los tamales salados, de donde elegimos al mejor según sabor, consistencia y presentación, por lo que el Mixtamal, que se trata de un tamal de hongos tatemados, salsa pasilla borracha, queso y crema de rancho del chef Juan Cabrera de Fonda Fina, fue el ganador de la mañana.

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Tamales dulces

Luego de una larga pasarela de nueve tamales salados, pasamos a la selección de tamales dulces y aunque muchos de nosotros ya teníamos la barriga llena y el corazón contento, nos animamos a la segunda ronda y, aunque la elección no fue fácil, el tamal de crema de cacahuate y mermelada de frutos rojos de Lucas Local, representado por la chef Alexander Suástegui, fue el ganador.

La dedicación que cada uno de los chefs puso a sus creaciones también fue calificada y el tamal con la mejor presentación fue para el de rabo de res del restaurante poblano Moyuelo, representado por el chef Fernando Hernández quien, por cierto, pasaba por las mesas para escuchar de viva voz los comentarios de los ahí reunidos.

El tamal más original

fue para el zacahuil de crustáceos del joven chef Daniel Nates, de Maizal quien desde Puebla se hizo presente en esta gala de sabores.

Aunque no ganaron ningún premio, debemos decir que el tamal de chicharrón prensado de Comedor Jacinta gozaba de las riquezas de un tamal sencillo en presentación, pero sustancioso en cuanto a sabor; lo mismo que con la delicia dulce de Moyuelo que era un tamal de requesón que, a pesar de ser el décimo sexto en salir a las mesas, fue de los más aplaudidos por la explosión de sabor que nos regaló al paladar.

Si de guapos hablamos…

Los tamales salados de Fonda Fina, Chapulín y Evoka también levantaron suspiros; mientras que en la categoría dulce, Fonda Fina, Moyuelo y Chapulín fueron de los consentidos para todos los glotones que disfrutamos hasta el último bocado.

Toma nota: Los tamales que cada chef preparó podrán ser disfrutados en su respectivo restaurante durante todo el mes de febrero. Aquí los restaurantes y tamales participantes para que armes tu plan y los pruebes todos:

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Fonda Fina, CDMX (Medellín 79, Roma)

  • Mixtamal: Tamal de hongos tatemados, salsa pasilla borracha, queso y crema de rancho.
  • Guajolota Nice: Uchepo con espuma de mantequilla avellanada y caramelo. Bolillo de hojaldre.

Lucas Local, CDMX (Colima 65, Roma)

  • Tamal de birria.
  • Tamal de crema de cacahuate con mermelada.

Maizal, Puebla (Fraccionamiento Fuentes del Molino, Puebla)

  • Zacahuil de crustáceos.
  • Tamal canario de coco, de almendra y chocolate blanco.

Mexsi Bocu, CDMX (Durango 259, Roma)

  • Tamal de pato confit con chileajo de costeño amarillo.
  • Tamal de frutos secos, queso mascarpone y compota de durazno y especias.

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Comedor Jacinta, CDMX (Virgilio 40, Polanco)

  • Tamal de chicharrón prensado.
  • Tamal de mamey.

Rosetta, CDMX (Colima 166, Roma)

  • Tamal de elote y apionabo.
  • Tamal de higos.

Moyuelo, Puebla (Av. Juárez 1914, Zona Esmeralda)

  • Tamal de rabo de res.
  • Tamal de requesón.

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Chapulín, CDMX (Campos Elíseos 218, Polanco)

  • Tamal de estofado de bodas con lengua de res.
  • Tamal de elote con queso de cabra y poleo.

Evoka, Tlaxcala (Calle 2 de Abril, Centro. Apizaco)

  • Tamal de ayocote con pulpo y salsa verde de xoconostle.
  • Tamal de aguamiel con nata.