San Diego es mucho más que una ciudad fronteriza. Al sur de California, una vibrante escena de cerveza artesanal hace de este lugar un paraíso soleado para los aficionados de la bebida, narra Elsa Navarrete, quien la define como radiante y efervescente. Fotos: Charly Ramos.

En San Diego se hace cerveza, y mucha. Es un asunto serio, casi una religión y, literalmente, un estilo de vida. La percepción (justa o no) de una ciudad no tan interesante ha cambiado por completo, debido en gran parte a su vibrante cultura cervecera. Ubicada en la costa suroeste de Estados Unidos, en California, brilla con luz propia y atrae como si de un imán se tratara a amantes de esta bebida y de la vibra playera.

San Diego

A 24 kilómetros de Tijuana, San Diego llegó a catapultarse como una ciudad a la que solo se cruzaba para buscar trabajo, surtirse en los outlets, llegar a Gaslamp Quarter, básicamente la zona de entretenimiento, o como una importante sede naval. Ahora, la frontera más cruzada en el mundo, con gente y cultura fluyendo diariamente, también se promueve como destino binacional para que los viajeros exploren en un solo itinerario ambas ciudades y la región llamada Baja (Ensenada y Valle de Guadalupe).

En esta ocasión toca recorrer San Diego y sus barrios abarrotados de cervecerías; para ser exactos, 114 según la asociación de San Diego Brewer Guild. Recién salgo del aeropuerto y un día soleado me recibe. Los meteorólogos (y yo, tras mi primera impresión) están de acuerdo con que es un lugar bendecido por un clima perfecto, con una temperatura media de 22ºC. Un paisaje montañoso como telón de fondo y 112 kilómetros de playas, que miran hacia el Pacífico, resultan buen augurio para esta misión bebible.

San Diego

El reino de las India Pale Ale

Como buen representante de la relajación californiana, aquí la gente va en sandalias los 365 días del año. Aunque sea la octava ciudad con mayor número de habitantes en el país, se percibe un ritmo bastante pausado entre las calles de sus más de 100 barrios. Quizá el de mayor crecimiento sea North Park, y el más ecléctico. Pasó de ser un lugar residencial deteriorado a uno vigorizado con restaurantes, tiendas independientes, galerías, departamentos nuevos y casas viejas restauradas. Desde su corazón, en el cruce de la calles 30th y University Avenue, alcanzo a ver un letrero con el nombre de la zona que brilla ininterrumpidamente. “La mayoría de los barrios tienen un arco de bienvenida. Es una muestra de orgullo por el lugar donde vivimos”, me dice Edna Gutiérrez, representante de la Oficina de Turismo de San Diego, quien, aunque nació en Mexicali, lleva ya 20 años viviendo en estos parajes.

“Aquí viven muchas familias jóvenes que salen a comer o tomar algo”, continúa esta enamorada de su ciudad. Así llegamos a Waypoint Public, fundado por John Pani y Brian Jensen, una dupla de veteranos en la industria de la hospitalidad y, por supuesto, aficionados a la cerveza. Desde el exterior, gracias a que los ventanales no tienen vidrio y solo está el marco (una moda por el barrio), se alcanza a oír el bullicio de este asediado gastropub.

“Drink LoCal” es un mensaje pintado sobre una ilustración del estado de California; decora una de las paredes junto a otros carteles que dicen “Beerfornia”. Se respira un ambiente muy local y justamente aquí se profesa el acto de maridar la comida con una amplia selección de cervezas californianas: más de 100 embotelladas y 30 de barril. Aunque el menú cambia cada estación, nos recomiendan sus clásicos. Pero antes, hay que lograr una misión que parece imposible: decidirse por una cerveza. “El estilo por excelencia de San Diego es la India Pale Ale, conocida como IPA”, me orienta Edna ante la encrucijada.

Cerveza San Diego

Esta variedad, de tradición inglesa, se caracteriza por ser una pale ale espumosa con un alto nivel del alcohol y lúpulo. Su creación se remonta al siglo XVIII, cuando los cerveceros británicos tenían que superar un problema: la cerveza no se conservaba bien en los largos viajes por el océano hacia la India. Y las armas para evitar esta caducidad fueron el alcohol y el lúpulo.

 Por fin logro elegir, y llega a la mesa una pinta de The Pupil, una IPA de la cervecería sandieguina Societe, con 7.5% de alcohol y una espuma cremosa que la hace lucir muy apetecible. Emanan sus aromas tropicales y cítricos mientras le doy un sorbo al brebaje de color oro. Un ligero amargor resinoso (parecido al de un palito de madera) invade la boca. Es rica, refrescante y hasta relajante. La sonrisa es instantánea: me parece perfecta.

“Nos han dicho que la cerveza no es buen acompañante. Se equivocan. Puede maridar desde un postre de chocolate hasta una ensalada”, dice el chef Caleb Ayres, mientras me enseña que en la carta todos los platillos cuentan con un maridaje sugerido. Así, armonizo mi cerveza con mejillones y pork belly. Una compleja explosión de sabores realza la frescura del marisco y la consistencia jugosa de la carne. “Una especie de responsabilidad culinaria surgió al tener tantas cervezas de gran calidad”, concluye Caleb.

San Diego

Dos décadas de historia

Mientras la mayoría de los turistas suelen moverse en Gaslamp Quarter, el distrito más histórico y famoso por su oferta de diversión, los locales y foodies se dirigen a Little Italy, una zona con historia que cada vez crece más. Hace muchos años solía ser la casa de pescadores italianos, quienes abrieron varios restaurantes. Entre ellos, Filippi’s Pizza Grotto, que empezó en 1950 como una pequeña tienda y ahora es uno de los lugares más queridos. El barrio sigue siendo uno de los favoritos para ir a comer, pero ahora están naciendo espacios con otro tipo de comida, como Ironside Fish & Oyster, con su cocina de mar y bar de ostiones, y Bracero, del chef tijuanense Javier Plascencia, quien sirve nueva cocina mexicana con productos locales.

Gracias a la fiebre cervecera, la mayoría de las marcas cuentan con gastropubs donde ofrecen visitas guiadas, salas de degustación, restaurantes y la oportunidad de conocer este oficio más de cerca. Bajo un cielo resplandeciente, entre las calles de Little Italy, encuentro el de Ballast Point, pioneros en esta oleada junto a Stone y Karl Strauss; actualmente las más grandes en San Diego. “Muchas cosas interesantes están sucediendo, y muchas son gracias a los que empezamos hace 20 años”, apunta Yuseff Cherney, uno de los propietarios. “Ya tenemos tiempo haciendo esto. No se trata de una moda pasajera”. Su historia empieza cuando entró a trabajar a Home Brew Mart, una tienda que recién abría Chris White en 1992, con quien después se asoció para fundar Ballast Point cuatro años más tarde.

Ahí aún venden granos de diferentes cereales, levaduras, lúpulos y las herramientas necesarias para hacer cerveza en casa. De hecho, muchos de sus clientes vienen desde Tijuana. Otra de sus locaciones es Miramar. Se trata del más grande de sus cuatro conceptos, al tener un amplio restaurante con patio incluido justo a lado de la fábrica. “¿Hasta qué punto una cervecería se considera artesanal?”, le pregunto al ver el volumen de producción. “Sí hay un límite: seis millones de barriles al año, pero sobre todo radica en que no cambien los propietarios ni las recetas”, responde en seguida, mientras me sirve una IPA con habanero. Toda una maravilla, y más si se marida con platillos de carne.

Cerveza San Diego

Los sandieguinos son comensales abiertos y ávidos de nuevas versiones para satisfacer su paladar. Finalmente fue así como se enamoraron de la cerveza. “Los productores empezamos a añadir más lúpulo para sorprenderlos con los sabores de las IPA”, agrega. En este oasis, que también tiene lugar para una selección de vinos, la carta es muy descriptiva. De tal forma que sabrás lo que estás pidiendo. Divididas en lúpulo y más lúpulo, ricas en malta, frutales y especiadas, y frescas y brillantes, las cervezas son insignia, de especialidad o en investigación y desarrollo.

En los últimos años, las cervecerías de San Diego han ganado concursos internacionales. Sí, existe la Copa Mundial de la Cerveza. Y Ballast Point, superando a los destinos tradicionales de elaboración, como Alemania y Bélgica, ganó este certamen en 2010 con su Calico Amber Ale. “Esto se debe a la pasión de los trabajadores y que ellos pueden experimentar”, agrega Yuseff.

Los efluvios de la cerveza se vuelven adictivos. Por lo que no hay tiempo que perder para seguir probando diferentes opciones, y más aún cuando estás pisando una de las nuevas capitales de la cerveza artesanal. El Parque Balboa y sus caminos verdes es uno de los planes favoritos para quien viaja y vive en San Diego. El parque urbano más grande de Estados Unidos, y uno de los más fotografiados desde hace 100 años, aloja 15 museos, numerosas galerías de arte, cinco teatros, extensos jardines y, desde hace un año, al gastropub Panamá 66. En la plaza del Museo de Arte, este local recibe a aquellos que requieren recargar energía a través de 12 cervezas locales de barril y un menú de comfort food.

Cerveza San Diego

En todas las mesas hay pintas, copas tulipán y vasos lagers rebosantes de los brebajes. Unos cristalinos, otros turbios; color oro, ámbar, cobre e incluso negro opaco. El mundo de estilos es inmenso: va más allá de “clara” y “oscura”. Además de las IPA, también disfrutan manufacturar belgian ales —un giro al estilo clásico belgian—, de trigo, stouts, session beer —cerveza “de diario” de baja graduación alcohólica, perfecta para la hora de comer durante la semana—, lagers y sour beer (aciduladas).

“La industria produjo 600 millones de dólares y generó 6 mil 203 empleos”, apunta Kevin Hopkins, director de San Diego Brewers Guild y propietario de la cervecería Mother Earth. Comemos un beeramisu, bebemos una Black House de Modern Times para resaltar las notas de café y chocolate del postre y platicamos sobre lo importante que resulta esta industria para los habitantes. “Cuatro cervecerías de San Diego están entre las 50 mejores en Estados Unidos”, añade orgullosamente.

Vistas y sabores ilimitados

Con un clima mediterráneo que permite una agricultura favorable durante prácticamente todo el año, San Diego cuenta con materia prima de calidad y de temporada proveniente de granjas sustentables como Chino y Suzie’s que, con 56 hectáreas y 100 productos —entre vegetales, hierbas y frutas—, tiene como misión cultivar, educar e inspirar.  Además de contar con tours privados, Suzie’s está presente en los farmers’ markets que se instalan en la mayoría de los barrios. En Little Italy, el Mercato es todo un éxito.

La gente se lleva pescados, mariscos y vegetales hiperfrescos los sábados, mientras que en North Park y Hillcrest se dan cita también food trucks en jueves y domingo, respectivamente. Por su parte, en Ocean Beach, los miércoles, los vendedores comparten espacio con bandas en vivo.

Cerveza San Diego

Surtirse en estos lugares es una filosofía vital para los chefs, como Meredith Maneé, quien está al frente de 1500 Ocean del archiconocido Hotel del Coronado. Ella tiene además su propio huerto donde cultiva 20 hierbas, fresa, melón, sandía y acelga. “Los vegetales y pescados así de buenos no necesitan mucho tratamiento”, argumenta Meredith. La carta del restaurante es corta y responde a la estación del año. A la luz de las velas, opto por el menú de degustación. Sus platos parecen sencillos, pero desvelan sabores sorprendentes sustentados por la frescura del mar y la tierra. Mis favoritos son el pulpo con vegetales rostizados y los ravioles de langosta con salsa de coco y albahaca.

Antes de irme, Edna quiere mostrarme La Jolla, una de las zonas más adineradas y con las mejores vistas hacia el Pacífico. Llegamos a la llamada La Jolla Cove, en donde decenas de leones marinos posan en la caleta y a lo lejos los surfistas esperan la mejor ola. Ésta es una parada obligatoria. Es un área ideal para comer con vista al mar, como lo ofrece George’s at the Cove, un aclamado restaurante que incluye, en realidad, tres destinos gastronómicos en uno. Elegimos nuestra experiencia y pasamos a tomar el almuerzo en la terraza con una panorámica imponente del océano. Un fulgurante azul rey con manchas turquesas inunda nuestra vista, mientras el sabor franco de unos buenos tacos de pescado —especialidad de la ciudad— se desborda en el paladar.

Llevo cinco días deleitándome con una gran variedad de cervezas bajo los efectos hipnóticos de los días más soleados y de vistas hermosas del Pacífico. Los suficientes como para darme cuenta de que aquí la vida le sonríe a sus productores y bebedores. Activa y rebosante de proyectos: así es San Diego.

Elsa Navarrete y Charly Ramos viajaron a San Diego por cortesía de San Diego Tourism Authority (sandiego.org).

Cerveza San Diego

INFORMACIÓN DE VIAJE

San Diego se encuentra en el extremo suroeste del estado de California, haciendo frontera con Tijuana. Cualquier época del año es buena para visitar esta ciudad, pues goza de un clima mediterráneo seco, con una temperatura media de 22°C. Los meses más calurosos son agosto y septiembre.

Cómo llegar

Volaris (volaris.com) cuenta con vuelo directo de la Ciudad de México al Aeropuerto Internacional de San Diego. Vuelo redondo desde $280 USD.

Recursos

San Diego Tourism Authority (sandiego.org) es el portal oficial de turismo y brinda útiles consejos de qué hacer, dónde quedarse y cómo planear tu viaje. En Discover America (discoveramerica.mx) descubre más información de éste y otros destinos de Estados Unidos.

No te lo pierdas

Parque Balboa El parque urbano más grande de Estados Unidos. Tiene desde un zoológico hasta una increíble colección de museos y jardines.

Más playa En Mission Beach y Mission Bay podrás disfrutar de diferentes actividades como kayak, navegar en velero, stand up paddle y kite surfing.

Parques temáticos También encontrarás diversión en Sea World y Legoland, a 30 minutos del centro de San Diego.

Monumento a Cabrillo Los lugareños (y los sabios visitantes) acuden a esta puntita de tierra para contemplar vistas insuperables de la ciudad y el Pacífico.

Quartyard En East Village, este nuevo espacio al aire libre se compone de food trucks, contenedores que funcionan como gastropubs, mesas comunales y un patio para mascotas.

San Diego

DÓNDE QUEDARSE

Hotel del Coronado Este mítico hotel que abrió en 1888 no solo es uno de los edificios de madera más grandes de California, sino que desde 1977 fue reconocido como Hito Histórico Nacional. Con una decoración victoriana, aloja 679 habitaciones al pie de la playa, siete restaurantes y un acogedor spa. Es la opción ideal si lo que se busca es una escapada familiar, incluyendo mascotas, gracias a su portafolio de actividades como paseos en bicicleta y kayak, y clases de surf y stand up paddle. Victorian Room desde $450 USD. hoteldel.com

The Lafayette Desde que abrió sus puertas en 1946 ha funcionado como hotel boutique. Conservando ese aire retro pero divertido, hoy en día es perfecto para pasear en North Park y alojarte en un bungalow completo. Parte de la experiencia es su piscina que, ambientada por djs, aloja fiestas y conciertos. Otro punto a su favor es Hope 46 y su cocina americana clásica. Manor king desde $150 USD por noche. lafayettehotelsd.com

Grande Colonial Inaugurado en 1913, este recinto de corte clásico ofrece una excelente relación precio-calidad en sus 93 habitaciones, además de que su locación es inmejorable. Asentado en La Jolla, está a unos cuantos pasos de las playas, tiendas y el Museo de Arte Contemporáneo. Village View King desde $260 USD por noche. thegrandecolonial.com

San Diego

DÓNDE COMER

Ironside Fish & Oyster Perfectamente diseñado en un ambiente marítimo y con una barra sorprendente que es el alma del lugar, esta nueva joya de Little Italy ha sido un éxito. El chef Jason McLeod tiene el gusto de servir ostiones de su raw bar, rollo de langosta y cualquier pescado entero horneado. ironsidefishandoyster.com

Waypoint Public En este gastropub se marida el menú de temporada con la amplia selección de cervezas: más de 100 embotelladas y 30 de barril. Aunque la carta cambie cada estación, no te pierdas los clásicos: po’boy de ostras fritas, cazuela de mejillones con pork belly y hamburguesa de cerdo deshebrado y huevo frito. waypointpublic.com

Underbelly Lo primero que salta a la vista es la fila de personas esperando a ordenar para después pasar a la barra. Con dos locaciones, en Little Italy y North Park, su propuesta concisa ha marcado tendencia: ramen y cerveza. Combinación infalible: la sopa con huevo, dumplings y brisket junto a una Broceanography Pilsner. godblessunderbelly.com

1500 Ocean Ubicado en el Hotel del Coronado, la chef Meredith Maneé ofrece una cocina de sabores eclécticos que combina productos locales, hierbas y vegetales de su huerto, y especias. Abierto solo para cenas, el menú de degustación con maridaje es excelso. (Ver Dónde quedarse)

Panama 66 Este lugar al aire libre es una de las mejores formas de recargar energía después de recorrer el Parque Balboa a través de alguna de sus 12 cervezas de barril, vinos californianos o cocteles. Su menú es corto pero consistente, e incluye sándwiches fríos, calientes, ensaladas y su versión beeramisu, hecho con cerveza stout. panama66.blogspot.mx

Ballast Point Cuenta con tres locaciones más, pero en Miramar ofrece un restaurante amplio con patio incluido a lado de la fábrica. En este oasis encontrarás una carta descriptiva donde sabrás todo acerca de la cerveza que estás pidiendo. Marida con pork belly y duraznos en balsámico, cupcakes de carne y los flat breads. ballastpoint.com

Nine-Ten Consagrado a la nueva cocina californiana, este sofisticado bistró se aloja en el hotel Grande Colonial. El chef Jason Knibb y la repostera Rachel King crean platillos estéticos experimentando con texturas. Platos sugeridos: sashimi de hamachi, callos de hacha con vegetales de la granja Chino y el sorbete de ciruela. (Ver Dónde quedarse)

George’s at the Cove Con una vista envidiable al mar, su terraza es el lugar para almorzar en La Jolla. Empieza con un ceviche, sigue con los famosos tacos de pescado y termina con una cemita. georgesatthecove.com

Te podría interesar

Más sobre Mundo Gourmet

VER MÁS