La cocina mexicana guarda secretos que datan de siglos atrás. Entre ellos destacan los platillos prehispánicos, recetas llenas de historia, sabor y tradición. Cada platillo refleja costumbres y técnicas ancestrales, invitándote a descubrir sabores que han perdurado por generaciones. Explorar estos platillos prehispánicos es una forma deliciosa de viajar al pasado sin salir de la mesa. Sigue leyendo para conocerlos y descubrir qué hace únicos a cada uno. Fotos: Adobe Stock
¿Has probado estos platillos con orígenes prehispánicos?
Tlatonile o Tlantonil
El tlatonile es un guiso ceremonial de la época prehispánica que se ofrecía tradicionalmente en bodas por la madre del novio. Su base, en la actualidad, puede ser pollo o carne de res, cocinada en una salsa espesa.
Cada región añade su toque, haciendo que el sabor y la textura cambien ligeramente, pero conservando la esencia ancestral. La versión veracruzana destaca por su consistencia similar al pipián, acompañada de arroz blanco.
Este es uno de los platillos prehispánicos que sobrevive en el presente y refleja la creatividad culinaria de quienes fusionan ingredientes locales con técnicas tradicionales. Su aroma intenso y su sabor equilibrado lo convierten en un platillo imposible de olvidar.

Tikin xik
El tikin xik es uno de los platillos prehispánicos de origen maya, cuyo nombre significa “aleta de pescado seca”. Se prepara untando pescado entero con pasta de achiote, pimienta negra y comino. Se cocina a las brasas, lo que le da un sabor ahumado inigualable.
Tradicionalmente, se elabora con huachinango, pámpano o boquinete, abierto en mariposa y sin espinas, preservando su textura jugosa. Este es uno de los platillos que reflejan la relación profunda de los mayas con el mar y sus rituales culinarios prehispánicos. La combinación de especias y técnica ancestral transforma un pescado simple en un manjar lleno de personalidad.

Tikinpat
El tikinpat es de origen maya y combina tradición y sabor. Se prepara con cazón, un tipo de tiburón pequeño de carne firme, que se seca y se sala para conservarlo. Se hidrata y se desmenuza antes de cocinarlo con chile seco y epazote.
Este guiso se utiliza en la Península de Yucatán para preparar tacos, empanadas o panuchos, convirtiéndolo en un platillo versátil y lleno de carácter. A su vez, es uno de los platillos prehispánicos más representativos de la región, donde cada bocado refleja técnicas ancestrales. Su preparación requiere paciencia, pero el resultado es un sabor intenso y auténtico que transporta al pasado.

Memela
La memela es una tortilla gruesa cuyo nombre proviene del náhuatl tlaxcalmimilli. Originalmente, era consumida por la clase gobernante; hoy es un antojito popular en todo México.
Su relleno varía según la región: frijol en Chiapas, puerco en Oaxaca, quelites en Puebla, y muchos más. Este es uno de los platillos de origen prehispánico que muestra a la perfección cómo las recetas antiguas se adaptan a diferentes culturas y paladares. Lo mejor es que su versatilidad permite reinventarla sin perder su esencia. Eso sí, nunca sin dejar de lado su crujiente capa.

Chapulines
Los chapulines, del náhuatl chapoli, eran un alimento habitual en la dieta prehispánica gracias a su sabor y facilidad de conseguirlos en el entorno local. Antes de comerlos, se hierven en agua con sal y luego se tuestan, acompañándose con limón para realzar su sabor. Este platillo refleja la práctica de entomofagia, común en varias regiones de México. Su textura crujiente y su sabor ligeramente ácido los hacen irresistibles incluso para quienes los prueban por primera vez.
Los chapulines son un ejemplo vivo de cómo los platillos prehispánicos aprovechan los recursos naturales de manera creativa. Su popularidad se mantiene gracias a su sabor único y la tradición ancestral que representan.

Barbacoa
La barbacoa es un clásico que conecta con las raíces de México, cuando se cocían aves en hoyos de tierra para lograr sabores intensos y únicos. Con la llegada de ovejas y cabras, la receta se adaptó, pero el corazón del método ancestral sigue intacto. La carne se cocina lentamente, envuelta en hojas y al calor de la tierra, hasta quedar jugosa, tierna y con un aroma ahumado que invita a probarla.
Este es uno de los platillos de orígenes prehispánicos que muestra cómo la paciencia y la técnica logran sabores profundos y auténticos. Su textura suave y su aroma irresistible la han convertido en uno de los platillos favoritos de los mexicanos hasta la actualidad.

Estos platillos prehispánicos no son solo recetas, son historias que perduran en cada bocado. Desde el intenso sabor del tikin xik hasta la tradición de la barbacoa, cada preparación nos conecta con la riqueza de la gastronomía ancestral mexicana. Descubrirlos es celebrar siglos de creatividad, sabor y cultura que siguen vivos en la mesa de hoy.
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