En el Museo Kaluz, la flor de agave fue más allá de la botánica para convertirse en luz, reflejo y materia viva. Fotos: Gabriel Núñez y cortesía

En el marco de la inauguración Vía Láctea, intervención de Jan Hendrix inspirada en el boceto Flor de Maguey (Agave), de José María Velasco, Loco Tequila encontró un escenario natural para revelar el origen artístico que da forma a su obra maestra: Loco Hierofante.

El agave como símbolo y arquitectura
Parte de la exposición El jardín de Velasco, Vía Láctea toma la morfología del agave y la transforma en una constelación que multiplica reflejos y movimiento.
Hendrix interpreta la estructura interna de la planta —sus ritmos, repeticiones y variaciones— y la convierte en arquitectura visual.
Ese mismo gesto de observación minuciosa y traducción de la naturaleza en forma es el que da vida a las botellas y estuches de Loco Tequila, también diseñados por el artista neerlandés. En ellas, el paisaje agavero y las formas orgánicas del agave se convierten en arte líquido y en objeto escultórico.


Loco Hierofante, arte y misticismo en la colección más exclusiva de Loco Tequila
Durante la noche, el diálogo entre arte y materia alcanzó su punto culminante con la presentación de Loco Hierofante, una auténtica obra de arte tripartita de Loco Tequila.
En esta obra convergen tres talentos artísticos: la maestría en destilados excepcionales de Alberto Navarro, creador y Director General de Loco Tequila, el lenguaje de luz y sombra en la obra escultórica de Jan Hendrix y la orfebrería contemporánea de Iker Ortiz.
En sus ediciones Luminis y Umbra, Loco Hierofante explora lo terrenal y lo divino, el tiempo, el misticismo, la dualidad y la transformación, consolidando una propuesta donde destilado, escultura y ritual forman un solo cuerpo conceptual.
Más que una colaboración, una afinidad
La relación entre Vía Láctea y Loco Tequila es esencial. En ambos universos, el proceso es parte de la obra: el dibujo como origen, la observación del agave como acto consciente y la materialización del territorio como experiencia tangible.
La noche cerró en la terraza del museo, deleitando a los invitados con Loco Puro Corazón, cuya pureza, fineza y elegancia elevaron el ambiente. Le siguió Loco Tequila Ámbar, de notas y matices complejos, inusuales, atrevidos y profundamente expresivos, para cerrar con cócteles a base de Loco Tequila Blanco, que aportaron intensidad y versatilidad.

Así, Loco Tequila reafirmó su propósito: consolidarse como una obra de arte líquida que dialoga con el paisaje agavero, la historia y la sensibilidad contemporánea a partir de su filosofía de locura genial, creatividad trascendente y autenticidad radical.
Esta convergencia cobra especial relevancia dentro de El jardín de Velasco, una muestra que reúne el mayor acervo botánico del pintor mexicano y lo pone en diálogo con artistas contemporáneos a través de Vía Láctea. Cuándo: Hasta mayo de 2026. Dónde: Av. Hidalgo 85, Centro Histórico, CDMX. museokaluz.org
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