Por cuarto año consecutivo, Cempasúchil by Food and Travel reunió a grandes exponentes de la cocina mexicana para celebrar una de las tradiciones más entrañables del país: el Día de Muertos. Esta vez, Casa Huamantla abrió sus puertas para recibir a Celia Florián, de Las Quince Letras, y Esteban Lluis, de Damiana para cocinar junto a Iván Fernando del Razo, chef anfitrión de Mexko, y unir sus talentos en una cena de siete tiempos que nos llevó por sabores, recuerdos y guiños a la riqueza gastronómica de México. Aquí repasamos la velada. Fotos: Gabriel Nuñez

La recepción de Cempasúchil by Food and Travel en Casa Huamantla fue colorida y con un espíritu festivo. Algunas invitadas lucieron coronas de cempasúchil, tocados de plumas y flores, así como maquillajes inspirados en las catrinas. Para dar la bienvenida, Briann Lugo, de Shhh99r, creó un coctel especial con tequila Reserva de la Familia, cordial de cempasúchil, triple sec y sal de cempasúchil. Un primer brindis que puso el acento mexicano y anticipó los sabores que estaban por llegar.

Nuevo Teramont: el camino hacia Cempasúchil
El viaje hacia Casa Huamantla también formó parte de esta celebración. Nuevo Teramont de Volkswagen acompañó a los invitados en el trayecto mientras mostró su diseño exterior totalmente renovado y un espacio pensado para disfrutar cada recorrido en compañía. Con tres filas de asientos disponibles, está listo para recibir a todos sus pasajeros y hacer que los viajes en familia sean parte de los buenos momentos que se comparten en el camino.
Su presencia en Cempasúchil by Food and Travel desde Casa Huamantla se integró a una velada dedicada a celebrar nuestras tradiciones, la gastronomía mexicana y encuentros memorables. Una ocasión especial en la que Nuevo Teramont se sumó a la fiesta con una propuesta pensada para quienes disfrutan descubrir, viajar y compartir la vida en familia.




Color y memoria de una tradición
Al entrar al salón en Casa Huamantla, los invitados encontraron una atmósfera festiva y cálida, con mesas vestidas de cempasúchil, flores de terciopelo y velas, mientras los violinistas y guitarristas acompañaban la llegada con su música. Sin embargo, todas las miradas se dirigían a una gran ofrenda de Día de Muertos, con detalles como pan de muerto, frutas, flores, calaveras de papel maché, papel picado y veladoras. Además, vimo un guiño especial a la historia automotriz, con fotografías de algunos modelos de Volkswagen que hoy forman parte del recuerdo, como el querido Vocho (1954-2003).
A los pies de la ofrenda, una alfombra de aserrín, elaborada ese mismo día por artesanos de Huamantla, evocaba una de las expresiones más representativas de la localidad: el arte efímero de crear tapetes con aserrín teñido y flores. Otro detalle que sorprendió fue la imagen de una calavera garbancera, formada con elementos naturales como cebollín, carbón y chiles habaneros, una ingeniosa composición que celebraba la creatividad y el ingenio artesanal.



Siete tiempos para celebrar el Día de Muertos en Casa Huamantla
La cena comenzó con un encuentro de tres cocinas en un mismo plato, en el que cada chef presentó un bocado que reflejaba su identidad: Celia Florián abrió con una tostadita de terrina de manitas de cerdo, aguacate y chintextle; Iván del Razo sorprendió con un falso carbón de rabo de res, chile meco y xoconostle, mientras que Esteban Lluis presentó una tostada de maíz azul con kampachi, erizo y salsa macha.
Después, llegó a la mesa una creación de Iván del Razo, una sopa de flor de calabaza y cempasúchil con trufa de Goumanité, que aportó un delicado acento otoñal al menú.




A lo largo de los siete tiempos, la memoria y las tradiciones del Día de Muertos guiaron el recorrido gastronómico desde Casa Huamantla. Celia Florián encontró inspiración en los platillos que forman parte de las ofrendas oaxaqueñas e incluso platillos que se acostumbran en los funerales.
Así llegaron a la mesa un tamal de masa cocida relleno de costilla de cerdo sobre mole de difunto y un mole negro con guajolote, acompañado de puré de membrillo y plátano. La propuesta continuó con los sabores del mar y la tierra de Esteban Lluis, quién sirvió atún aleta azul, emulsión de chile güero y escamoles, chícharos y puré de raíz de apio, y posteriormente rib eye Wagyu Cross, ajo negro, guiso de acelgas, hongos y jus de carne. La cena cerró con La Vela, un postre de Iván del Razo con mandarina, plátano morado, mezcal y chocolate perfumado con copal.



Cocteles para brindar por la tradición
La coctelería también tuvo un papel especial durante la velada en Casa Huamantla, con preparaciones de Briann Lugo del bar Shhh! Entre ellas estuvo Sendero, preparado con Reserva de la Familia Platino, jarabe de menta y albahaca, jugo de manzana y top de soda; y Amor Eterno: mezcal Creyente Cristalino, jarabe de mole, licor de chile ancho y espuma de chocolate oaxaqueño. Para cerrar la noche, Briann Lugo sorprendió a los invitados con un último coctel elaborado con el mezcal de Casa Huamantla, es decir, mezcal espadín Santo Gusano, cordial de sandía, jarabe de Miguelito. Una despedida con sabores mexicanos que prolongó el espíritu festivo de Cempasúchil by Food and Travel.


Entre catrinas, historia y tradición
La música en vivo y la ambientación estuvieron acompañadas de momentos que mantuvieron a los invitados atentos a cada rincón de Casa Huamantla. Uno de los más sorprendentes fue la caracterización realizada por la artista del maquillaje Jenny Horna, quien, junto con su equipo, transformaron en vivo y frente a los comensales a una modelo en una catrina, con un elaborado maquillaje que combinaba belleza y huesos expuestos en un perfecto equilibrio estético. Al terminar, la catrina recorrió las mesas para regalar flores de cempasúchil a los asistentes, en un gesto que llenó de encanto la velada.


La historia también tuvo un espacio especial en esta cita en Casa Huamantla con la participación del historiador Pedro Fernández, quien compartió datos sobre la relación de México con la muerte desde la época prehispánica. Habló de la presencia de las calaveras en la vida cotidiana, como ocurría con los tzompantli, y explicó cómo las ofrendas actuales son resultado del sincretismo entre las tradiciones indígenas y las españolas.
También, hizo una distinción entre las formas de celebrar estas fechas: mientras en México el Día de Muertos se colocan ofrendas con alimentos, flores y objetos que ayudan a los difuntos a encontrar el camino de regreso a casa para convivir con sus familiares, en Halloween predominan los elementos espeluznantes, cuyo propósito original era ahuyentar a los malos espíritus. Así, explicó cómo distintas culturas han desarrollado maneras propias de aproximarse a un mismo fenómeno: la relación entre los vivos, la muerte y aquello que no podemos ver.

La noche llegó a su fin entre brindis, sabores y recuerdos compartidos. En Casa Huamantla, Cempasúchil by Food and Travel volvió a reunir a quienes encuentran en la gastronomía una forma de celebrar y mantener vivas nuestras tradiciones. Quedaron en la memoria los aromas, los platillos y los momentos alrededor de la mesa, junto con la ilusión de volver a encontrarnos el próximo año para celebrar, una vez más, el Día de Muertos.
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