¿Funciona de verdad el bolillo para el susto? Esto descubrimos

Hay frases que solo un mexicano entiende: “ahorita”, “ya casi” y “un bolillo para el susto”. Cada septiembre, cuando la tierra se sacude y la alerta sísmica nos pone los nervios de punta, esta expresión aparece como parte del ritual colectivo para recuperar la calma. Pero, ¿por qué esta pieza de pan y no un taco o una concha? Más allá del humor que lo rodea, esta costumbre tiene un trasfondo científico y cultural que explica por qué se ha convertido en un clásico tan nuestro como el pozole en las fiestas patrias. Texto: Magnolia Ramírez / Fotos: Adobe Stock

Lo que dice la ciencia sobre el bolillo para el susto

Bolillo para el susto: ¿sirve?

Cuando el cuerpo entra en pánico, el cerebro activa la adrenalina y el corazón se acelera. Entre los efectos inmediatos aparece un aumento en la producción de ácido en el estómago, lo que provoca esa sensación de vacío, náuseas y “nudo en la panza” que muchos describen tras un susto. Aquí entra en juego el bolillo. Al ser un pan neutro y rico en carbohidratos, ayuda a absorber el exceso de ácido gástrico, reduciendo la molestia. Además, el simple acto de masticarlo obliga al cuerpo a enfocarse en otra cosa, lo que desvía la atención del miedo y manda señales para calmar el sistema nervioso.

Especialistas de la UNAM han explicado que no hace falta acabarse la pieza entera: unos cuantos bocados son suficientes para sentir alivio. El resto, ya lo sabemos, puede terminar en torta si te da hambre.

Del remedio casero al símbolo cultural

 

El bolillo para el susto no solo funciona en términos fisiológicos: también es un placebo cargado de afecto y tradición. Darle a alguien un pan después de un mal momento es un gesto de cuidado, una forma sencilla de decir “todo va a estar bien”. La comida, al final, siempre ha sido refugio en la cultura mexicana.

Psicólogos señalan que comer algo después de un episodio de estrés puede activar neurotransmisores como serotonina y dopamina, que generan bienestar. Y en México, el bolillo es la opción perfecta: barato y presente en cualquier panadería. De ahí que el dicho haya quedado tan arraigado como parte de nuestro vocabulario emocional.

Bolillo para el susto: ¿sirve?

Sin embargo, si el susto te agarra y no tienes un bolillo a la mano, también puede funcionarte comer fruta, fibra o algunos lácteos como yogurt para usar como remedio.

Más allá de los memes, el bolillo para el susto es un recordatorio de cómo la comida nos conecta con la calma, la colectividad y hasta con la ciencia. En este mes de septiembre, entre el sonido de las campanas y las alertas sísmicas, este pan sigue demostrando que no hay nada más mexicano que encontrar consuelo en la mesa, incluso cuando la tierra decide moverse bajo nuestros pies.

 

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