Hecho en México: el sello oficial que conquista la alta cocina

En un esfuerzo por fortalecer la identidad nacional y promover el desarrollo económico interno, el Gobierno de México ofrece a las empresas y productores el distintivo oficial Hecho en México. Concedido por la Secretaría de Economía, es una garantía de origen que identifica a productos y servicios que cumplen dos pilares fundamentales: estar fabricados o ensamblados en territorio nacional y demostrar un compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU en sus procesos. La buena noticia es que la gastronomía también se suma a este movimiento. Conoce qué restaurantes mexicanos cuentan con este sello. Fotos: Cortesía

Hecho en México: un sello con impacto

 

Uno de los pilares de Hecho en México es su accesibilidad. Es un programa gratuito y accesible que busca promover el orgullo por lo local, fortalecer las cadenas productivas y aumentar la competitividad de las empresas mexicanas, posicionándolas en un mercado global donde la autenticidad es clave.

Si bien el programa Hecho en México reconoce a más de 4,000 empresas y 6,000 productos, su incursión en la alta cocina es reciente y significativa. El distintivo valora el compromiso con el uso predominante de insumos nacionales y el fortalecimiento de las cadenas productivas locales, principios que actualmente resuenan en la comunidad gastronómica. Tras el emblemático camino abierto por Pujol y Rosetta, hoy se suman dos nuevos protagonistas.

Dos restaurantes se suman a Hecho en México

 

La Secretaría de Economía otorgó el distintivo Hecho en México a Balcón del Zócalo y Taco Tasting Room, ambos bajo la dirección creativa del chef Pepe Salinas. Con este reconocimiento, se convierten en el tercer y cuarto proyecto gastronómico del país en portar este sello oficial.

Para Salinas, la filosofía del programa es el corazón de su trabajo: “Para mí, la gastronomía Hecho en México siempre tiene que estar inspirada en el recuerdo, la cultura, la historia… Tenemos la obligación y la responsabilidad de consumir nuestros propios productos”.

Un menú que anticipó el reconocimiento

 

La entrega del distintivo llegó en un momento simbólico para el restaurante, ya que actualmente sirven el menú de degustación titulado, precisamente, Hecho en México. Fue diseñado desde hace un año y es la cristalización de una visión que el equipo ha defendido por años: una cocina arraigada en la memoria colectiva.

Este menú de 10 tiempos, disponible hasta el 21 de marzo, es un recorrido por siglos de identidad. No son solo platos, sino ensayos comestibles que cuestionan, narran y emocionan. Desde La disculpa histórica, una tostada de pata que dialoga con el pasado colonial, hasta Un país pobre muy rico, una sopa de frijol vaquita con productos de la milpa que celebra la riqueza del campo, la propuesta articula una narrativa poderosa.

Uno de sus platillos estelares, El ombligo de la luna —una trucha de Zitácuaro con chileatole de nopal—, ejemplifica esta búsqueda que parte de lo local para crear alta cocina. El menú culmina con un acto final llamado El mole de mi vida, un mole de avellanas con xoconostle y guayaba que festeja el valor artesanal de la cocina.

El ritual del maíz

 

El distintivo Hecho en México se extendió también a Taco Tasting Room, el concepto más reciente del chef Pepe Salinas, inaugurado el año pasado en el Centro Histórico. Detrás de una puerta discreta, una barra secreta para solo 14 comensales convierte al taco en un acto de conciencia y disfrute.

Mitad teatro y mitad laboratorio, este espacio rinde homenaje al maíz, al fuego y a la tortilla. Aquí, el taco deja de ser antojo callejero para transformarse en una exploración íntima del territorio, los ingredientes endémicos y el gesto ancestral de comer con las manos.

Un reconocimiento que es responsabilidad

 

Para estos restaurantes, recibir el sello Hecho en México no es una meta, sino la reafirmación de un compromiso: seguir cocinando desde el territorio y la memoria, con la convicción de que la cocina mexicana no solo alimenta, sino que también cuestiona y transforma la realidad. Como afirma el chef Pepe Salinas, se trata de vivir un nacionalismo cotidiano a través del acto fundamental de elegir, valorar y transformar lo propio, lo hecho en México. Una lección que, desde la gastronomía, resuena con fuerza en la identidad y economía del país. ¡Visita pronto estos restaurantes y compruébalo tú mismo! hechoenmexico.economia.gob.mx

 

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