¿Sabías que muchas de las uvas que hoy dan vida al vino mexicano llegaron de otras partes del mundo? Con el tiempo, encontraron en México regiones donde pudieron crecer, adaptarse y expresarse de nuevas maneras. Pero ¿cuáles son las variedades que mejor se han acomodado a nuestro territorio? Descúbrelas y conoce la historia que comienza mucho antes de cada copa. Fotos: cortesía

¿Cuántas variedades de uva hay detrás del vino mexicano?
Hablar de las uvas del vino mexicano es hablar también de la diversidad del territorio. En México se cultivan alrededor de 80 variedades de uva y cerca de la mitad tiene un uso industrial, principalmente para la elaboración de vino.
Y es que la uva que encuentras en una botella también está relacionada con el lugar donde se produjo. Cada región tiene condiciones distintas de clima, altura y suelo, y eso influye en la manera en que crecen las vides.
Baja California, por ejemplo, concentra más del 70% de la producción nacional y entre sus variedades más representativas encontramos cabernet sauvignon, merlot, tempranillo, syrah y nebbiolo, además de blancas como chardonnay, sauvignon blanc y chenin blanc.
Por eso, más que buscar una sola uva que represente al país, vale la pena conocer las variedades que han encontrado en México distintas regiones donde pueden crecer y dar vida a vinos muy diferentes entre sí.

Cabernet sauvignon: una de las protagonistas
Entre las variedades tintas, cabernet sauvignon tiene una presencia importante en la vitivinicultura mexicana. Se cultiva en distintas regiones del país y aparece entre las variedades predominantes de Baja California, Coahuila y San Luis Potosí, entre otras zonas productoras.
Parte de su adaptación tiene que ver con sus características: es una uva de maduración tardía que puede desarrollarse en climas cálidos cuando encuentra las condiciones adecuadas para completar su ciclo.
En México, esto hace que una misma uva pueda dar resultados diferentes según el lugar donde crece. El clima, la altura y el suelo influyen en su desarrollo y, con ello, en las características del vino mexicano que llega a la copa.

Más allá del vino tinto: chardonnay y chenin blanc
Y no todo es vino tinto. Entre las variedades blancas que encontramos en México están chardonnay y chenin blanc, dos uvas que han logrado adaptarse a diferentes zonas vitivinícolas del país.
La chardonnay es una de las uvas blancas que se cultivan en nuestro país para hacer vino mexicano y su capacidad de adaptación le ha permitido desarrollarse en condiciones diversas. Un estudio realizado en Nuevo León evaluó su comportamiento, junto con otras cinco variedades, en un viñedo de Linares.
Y aunque quizá el nombre chenin blanc te resulte menos familiar, es una de las variedades blancas con presencia importante en México. Se encuentra, por ejemplo, entre las variedades predominantes de Baja California y Coahuila. Además, puede mantener una buena acidez incluso en climas cálidos, una característica que favorece su cultivo en diferentes zonas del país.

¿Qué tienen en común el tempranillo, merlot y syrah?
Seguro has escuchado hablar del tempranillo, merlot y syrah en vinos de otros países, pero estas tres variedades también tienen un lugar dentro del vino mexicano.
El tempranillo, por ejemplo, está entre las variedades predominantes de Baja California y también se cultiva en regiones como Guanajuato. El merlot tiene una presencia todavía más amplia: aparece entre las principales variedades tintas de Baja California, Coahuila, Guanajuato y San Luis Potosí, entre otros estados.
¿Y el syrah? También se cultiva en distintas zonas del país, entre ellas Baja California, Coahuila y San Luis Potosí. En este último estado comparte espacio con otras variedades como malbec, cabernet sauvignon, nebbiolo y merlot.
Esto no quiere decir que sean las únicas uvas que se dan bien en México, sino que forman parte de las variedades que han encontrado buenas condiciones para crecer en diferentes regiones del país y después producir vino mexicano.

Una misma uva puede contar historias distintas
Aquí viene una parte que puede cambiar la forma en la que pruebas un vino mexicano: la misma uva no necesariamente sabe igual en todas partes. ¿La razón? El lugar donde crece importa mucho. El clima, la altura y el suelo pueden cambiar la manera en que se desarrolla la vid y, con ello, las características del vino.
Piensa en esto: Baja California tiene influencia del Pacífico y un clima de tipo mediterráneo; Coahuila tiene zonas áridas y viñedos a mayor altura; y en San Luis Potosí hay viñedos en el altiplano, algunos a más de 1,600 metros sobre el nivel del mar.
Así que, si alguna vez pruebas dos vinos hechos con la misma uva y notas que son completamente diferentes, no estás imaginando cosas. El lugar donde creció la uva también cuenta.

¡A brindar por el vino mexicano!
La diversidad de uvas y regiones demuestra todo lo que hay por descubrir alrededor del vino mexicano. Actualmente, el Consejo Mexicano Vitivinícola representa a productores de uva y vino de 17 estados y señala que trabaja con más de 550 proyectos vitivinícolas, una muestra de la amplitud que ha alcanzado esta industria.
Y si hacía falta una fecha para brindar por todo lo que se produce en nuestro país, aquí está: el 7 de octubre se celebra el Día del Vino Mexicano. Una buena ocasión para descorchar una botella nacional y descubrir qué uva hay detrás de ella.
Y si ya se te antojó disfrutar esa botella, descubre qué sabores pueden acompañar mejor a los vinos de San Miguel de Allende y arma tu próximo maridaje.





