¡Que vivan las cantinas mexicanas tradicionales! Que este concepto perdure por muchos años tomando solo lo mejor de sus raíces. Y para que eso sea posible, déjate conquistar por lugares como Cantina Filomeno. Aquí, la realidad y la ficción se mezclan para rescatar la esencia de esos espacios en los que el tiempo se detiene por lo bien que lo estás pasando. Te contamos más de este proyecto ubicado en una casona histórica en la colonia Roma. Fotos: Gabriel Núñez y cortesía
Así es Cantina Filomeno
Este lugar te dará la sensación de estar en un espacio que fue atrapado por el tiempo y, en realidad, todo fue meticulosamente planeado. Para recrear la época de las cantinas, los creadores se dieron la tarea de ambientar con referencias al México del siglo XIX.

Así, el proyecto se basa en la idea de que «las cosas históricas y antiguas no tienen por qué ser frágiles o intimidantes, sino que pueden ser divertidas y vividas de manera alegre», las mentes detrás de este proyecto, Daniel Liebsohn y George Diamandopoulos.
Por esa razón notarás que la atmósfera transmite la idea de combinar ficción y realidad de una forma festiva y sin rigidez histórica. De hecho, el mismo nombre está basado en un cuadro antiguo y misterioso, sin autor, que Daniel encontró hace muchos años, al cual decidió darle voz y vida. Ese cuadro es de un personaje (ficticio) de la época del Porfiriato: Filomeno, un charro que creó una cantina en 1909 después de viajar a Londres y La Habana.
A esa narrativa que nació de un cuadro desconocido, se le suma un espacio único. La casona que alberga a Cantina Filomeno fue restaurada con mucho cuidado y luego se le añadieron toques modernos que no rompen con el esquema… Pero vaya que tiene una gran historia. En su pasado albergó una casa para señoritas, la sede central del Colegio de México y hasta fue oficina de importantes escritores como Octavio Paz y Alfonso Reyes.
Del corazón de los creadores

Para crear Cantina Filomeno, no solo se rescató un espacio de gran valor histórico, como lo es el inmueble: también se empezó desde cero el proyecto con mucha pasión y trabajo en equipo.
Un ambiente único, bebidas, botanas y la convivencia social son solo algunos de los elementos que se ofrecen en esta cantina mexicana hecha al estilo tradicional. Incluso se mantiene el estilo de servicio (uno cálido y familiar) y es muy probable que pierdas la noción del tiempo al estar en este acogedor lugar.
«La intención es que no solo sea un restaurante, sino una experiencia inmersiva que evoca las raíces de la cantina tradicional mexicana, alejándose de lo pretencioso y ofreciendo una experiencia auténtica», señalan los creadores.
Lo que no te debes perder

Otra de las cosas que definen este lugar es un consistente menú de comida mexicana inspirado en la tradición de las cantinas de antaño. Por ello encontrarás platos vastos y llenos de sabor. Para nada se busca hacer reinterpretaciones modernas, se busca mantener todo lo más clásico posible.
Así, el menú fue creado por el chef Alfredo González, quien esta vez tomó la idea de centrar la cocina en la simplicidad, una que se apega al sabor auténtico. Hay entradas calientes y frías típicas cantineras para botanear, sopas reconfortantes y también cortes de carne para apetitos voraces. Algunos de los platillos son perfectos para compartir, como lo es el chamorro confitado, una de las especialidades que justifican tu visita. Tampoco te pierdas la lengua en salsa verde para taquear ni la Milanesa manchega, que tienen toda la nostalgia de sabores caseros.
Por supuesto, las bebidas son más que importantes en este lugar, por lo que encontrarás coctelería, destilados, vinos (en su mayoría mexicanos) y pulque. Y esta experiencia, la del buen beber, también se enriquece una experta en mezcal y destilados de agaves, Lala Noguera. Con sus conocimientos, no solo te dará una amigable conversación, sino que te recomendará una selección excepcional de mezcales de todo el país.
Un ambiente para disfrutar
Compuesto de diferentes atmósferas: en la cantina, en la terraza o en el gran salón, te harán falta muchas visitas para descifrar y conocer las más de 300 piezas que componen la colección de objetos, curaduría de Daniel Liebsohn. Hay piezas históricas, como un retrato de Benito Juárez hecho de caligrafía: su propia biografía logra un juego de sombras y luces que dan como resultado, casi como magia, un solo retrato.

Los sonidos nostálgicos no pueden faltar. Por ello, reina la música tradicional mexicana con propuestas en vivo, como mariachi o el pianista Héctor Cifuentes, quien tocó durante 35 años en una cantina y ahora lo hace desde la pianola antigua de Cantina Filomeno.
Algo más, a pesar de la sofisticación del lugar, Cantina Filomeno mantiene una política de precios razonables, algo que siempre se agradece. Todo está puesto para que sea una cantina mexicana para estar en el top de tus favoritas. ¿Ya conoces este lugar? Corre a visitarlo y comprueba por qué es un nuevo clásico de la Roma.
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