¿Qué tienen en común Abraham Lincoln, una bóveda de un edificio que data de 1891, Scooby-Doo y shots de gelatina? La respuesta se revela en Silver Lyan, ubicado en Washington D.C., Estados Unidos. El bar, que ocupa la posición número 55 de North America’s 50 Best Bars 2026, estrena su carta Folklore con tres secciones y los clásicos indiscutibles. Nos aventuramos a probar varios (muchos) de sus cocteles y esto es lo que debes saber de las invenciones del barman Ryan Chetiyawardana, «Mr Lyan», y su equipo. Fotos: cortesía y Cynthia Benítez.
Silver Lyan: la historia detrás de la bóveda
Decir que un hotel tiene una llave Michelin deja un espectro amplio de lo que puede encontrarse detrás de sus puertas. En Riggs Washington DC, alojamiento de 181 habitaciones y suites, la historia del inmueble es parte fundamental de esa experiencia. El edificio fungió como banco hasta inicios del siglo XXI. Dimensionar su relevancia como pieza de la historia de la ciudad resulta sencillo al ponerlo en términos prácticos, ya que 23 presidentes estadounidenses, entre ellos Richard Nixon y Abraham Lincoln, tenían una cuenta abierta.
Su estilo románico richardsoniano cautiva por sus techos altos semicirculares, columnas blancas robustas y excelente iluminación dada por los enormes ventanales arqueados. Sin embargo, en la oscuridad también se resguardan las maravillas. Justamente en la bóveda bancaria restaurada es donde se desarrolla Silver Lyan, abierto en febrero de 2020.
Al frente del proyecto está Ryan Chetiyawardana, mejor conocido como «Mr Lyan», personalidad británica involucrada en el mundo de la hospitalidad desde hace más de 20 años. Por su carácter curioso emprendió la travesía para abrir este bar en Washington. Aunque el panorama se complicó por la pandemia de Covid, supieron sobreponerse ante el reto y Silver Lyan logró posicionarse ese mismo año como Best New American Cocktail Bar en los Spirited Awards® Winners.

Silver Lyan y la escena de coctelería de Washington D.C.
«Vamos a hacer un bar para D.C., para las personas de D.C.», declara Chetiyawardana a la hora de cuestionar qué hace especial a este bar frente a sus otros proyectos en Londres, Ámsterdam y Nueva York. Para lograrlo se empapó de la historia de la ciudad, de su cultura y de sus migraciones, lo que dio como resultado un rostro particular de Washington D.C. Fue entonces que el objetivo pasó a aterrizarse, en palabras del fundador: «Silver Lyan se desarrolla en sí en un espacio histórico grandioso. Quisimos equilibrar esa unicidad con nuestro toque de diversión: entre lo sofisticado y lo informal; la bóveda donde los presidentes depositaban sus ahorros y en donde ahora te puedes tomar unos shots de gelatina. Buscamos que haya un toque lúdico e innovador en su esencia, con un equipo que se apropie de lo que se crea».
En concordancia está también lo que desprende el ánimo de Washington D.C. «Luego de pandemia empezaron a surgir cosas nuevas y como una nueva ola de jóvenes mixólogos y chefs se independizaron y está generando una increíble explosión: calidad de la nueva escena junto con la histórica, es excelente de ver. Se está tomando influencia de todas partes porque hay chefs mexicanos, franceses, coreanos, de todo el mundo que están empezando a llegar. Las personas pasaron por alto mucho tiempo lo que sucedía en D.C.; ahora están notando la excelencia que hay».

Folklore: la nueva carta de Silver Lyan
Una de las primeras llamaradas que encendió Ryan Chetiyawardana entre las tendencias ocurrió durante los primeros años de la década de 2010, en White Lyan, con la implementación de huesos de pollo disueltos en ácido fosfórico dentro de los cocteles. Aunque podría parecer que el escaparate estaba en utilizar ingredientes inusuales, no es así: «al utilizar ese tipo de ingredientes fue porque nos parecía que no era tomado en cuenta y veíamos una oportunidad para un sabor, no por ser ingredientes extraños».
Al cuestionar qué sería el equivalente disruptivo en la actualidad desde Silver Lyan, apunta al regreso a los elementos más cotidianos. «Un ejemplo es el camote que utilizamos para uno de los cocteles nuevos. Este tubérculo que conocemos desde hace mucho tiempo se le puede mirar con otros ojos y pensar ‘de qué maneras podemos extraer sabor‘».
Sin embargo, las novedades se añaden a la ecuación. Elementos que les provocan fascinación en la actualidad, tal como las algas marinas y la cera de abeja. El eje que usan es pensar siempre en lo que aporta a la bebida, si vale echar mano de ello para implementarlo de una manera significativa. «La gente está intrigada por eso y quiere poder entender qué es lo que aporta. Creo que saben que no lo vamos a usar como un truco. No lo hacemos para causar impacto, sino que tiene un propósito en cuanto a lo que aporta, y añade algo singularmente delicioso».

La experiencia de Folklore en Silver Lyan
Desciendo por las escaleras ubicadas a la derecha del lobby. Más allá de la oscuridad y de la gigante máquina de chicles, distingo, del lado izquierdo del pasillo, la puerta de la bóveda, tan imponente como resistente, y del flanco derecho, una delgada cortina con impresiones de nubes. Al traspasarla, me adapto a la tenue luz mientras escucho conversaciones animadas en combinación con los coros de la canción «Don’t You Want Me» (The Human League), pista reveladora de su selección musical ochentera.
Con el sonido ambiente identificado, paso a descubrir cuál de los espacios se adecúa más a la experiencia. La barra se ve atractiva al notar el ritmo veloz y certero del equipo de Silver Lyan. También luce seductora el área del fondo, vigilada por trofeos dispuestos en vitrinas que abarcan de pared a pared. Sin embargo, la ocasión para conocer la nueva carta en Silver Lyan merece un asiento en el espacio semiprivado The Champagne Booth. Rodeada de espejos y sentada en el sillón de terciopelo terracota, le echo un ojo a la carta con portada holográfica (ojo/carita sonriente/círculo concéntrico).
La carta de Folklore en SIlver Lyan se percibe como una pequeña enciclopedia, la cual está dividida en tres secciones. Críptidos está inspirada en las criaturas mitológicas que tienen impacto en la cultura general; Tradiciones Sociales reúne cocteles que hacen reflexionar sobre las historias que han influido la memoria familiar y parte de la historia de Estados Unidos, y Cuentos con Moraleja echa mano del folclore para poner al centro la superstición y la relación entre los humanos y la naturaleza. Como bonus, veo la sección de los clásicos de Silver Lyan, con combinaciones que han trascendido el tiempo. Rodeada de ese panorama, cabe la pregunta: ¿elijo mi coctel por los sabores o por la historia que quiero beber?

Cocteles imperdibles de Silver Lyan: los nuevos de la carta
«Somos geeks y nos gusta ver el resultado de cuando hacemos una hipótesis y un montón de investigación. Somos 30 personas en el equipo y cada una proviene de orígenes muy diferentes, de ahí que busquemos cosas distintas e interpretaciones diferentes. Todos participan desde el punto de vista narrativo, algunos lo hacen desde el punto de vista lingüístico, otros desde el técnico, pero todos participan en el aspecto estético. Y sí, eso significa que no es un proceso rápido, pero representa que logramos involucrar a todos», comparte «Mr Lyan» para explicar lo que implicó el proceso creativo del nuevo menú Folklore.
De ese trabajo nacieron cocteles tanto elocuentes como retadores en su presentación. Para que tú tengas más inspiración para ir de viaje a Washington D.C. y probar las creaciones de Silver Lyan, te compartimos cuatro para empezar tu viaje por las historias:
*Bigfoot Negroni: perteneciente a la primera sección, este coctel tiene aroma a bosque, que deja al inicio el sabor frutal dulzón, pero al final aparece un sabor amaderado en el fondo. En palabras de Alex Leidy, gerente general de Silver Lyan: «está construido como un verdadero clásico que responde a la pregunta: ‘si yo fuera Pie Grande (Bigfoot), ¿de qué tendría hambre?’ La respuesta es principalmente bayas, frambuesas y moras, raíces, diente de león y hongos«. Todo eso se encuentra en la mezcla de ginebra, vermut de frutos del bosque, Campari y jerez de pino.

*Vanishing Manhatthan: para Ryan, este coctel de la segunda sección representa la esencia de la nueva carta Folklore. Rememora el clásico coctel americano Manhattan a su propio estilo y con variaciones que muestran un sentido de sincretismo cultural entre los colonos ingleses y las poblaciones nativas. Anteriormente se creía que los colonos de Roanoke (la Colonia Perdida de América) habían desaparecido de forma misteriosa. Sin embargo, los historiadores modernos apuntan a que los colonos simplemente abandonaron la isla para unirse e integrarse con el pueblo nativo de los Croatan buscando sobrevivir. De allí que añadieran ingredientes locales, con ese whisky predominante, pero termina teniendo capas de sabor que se sienten ligeras. Está elaborado con Maker’s Mark, camote y vermut de maracuyá.

*Volcano Spritz: fue el primero que probé del nuevo menú de Silver Lyan y quedé enamorada por la combinación de tequila, Aperol, chardonnay carbonatado en el bar (para darle ese toque de burbujas) y puré de guayaba con especias de BBQ. Más allá de su sabor tropical, su color naranja y su sensación refrescante, me quedé prendida a la historia, la maldición de Pele. Esta cuenta que, si tomas rocas de Hawaii y te las llevas como souvenir, caerá sobre ti la mala suerte. Es así que aquellas piedras son devueltas por correo anualmente para liberarse de ese destino.
*Jello Shots: como parte de los clásicos de Silver Lyan están estos divertidos tragos vueltos postre, pero con una presentación refinada. La idea nació de la visita de Ryan a Estados Unidos, cuando vio que son populares en los bares. En esta presentación utiliza la cáscara de un limón amarillo como base; la gelatina es hecha con Hugo Spritz con St-Germain y uva blanca, espolvoreada con azúcar de menta. Para acompañarlo viene un caballito con champagne Laurent-Perrier.


*Bonus: aquí te dejamos dos cocteles más de Silver Lyan para tenerlos en la mira. El primero está muy adecuado a la moda con el lanzamiento de La Odisea de Christopher Nolan: hablamos de Achillies Ambrosia. Su historia está asociada con el responsable de encontrar Troya; se representa con sabores de mezcal, mango y yogurt de hinojo bronce. La diversión está con la pandilla de Scooby Sour, que te convierte en un miembro de Misterio a la Orden para ir en búsqueda del Diablo de Jersey. Saboréalo con whiskey, limón, crema a base de sakura y una Scooby galleta hecha con técnicas de fermentación de los granos de trigo, al estilo del miso.

¿Te apuntas a descubrir Silver Lyan en tu próximo viaje a Washington D.C.? Dónde: Riggs Washington D.C., 900 F St NW, Washington D.C. Costo de cocteles desde $21 USD. IG: silverlyan
Si estás por Washington D.C., checa este recorrido por la capital de Estados Unidos.





