Las mejores experiencias gastronómicas son memorables porque contienen la esencia del lugar al que pertenecen, por eso no todas deben ser fine dining. Perderte en las calles del casco histórico de San Sebastián, en el País Vasco, para probar todos los pintxos (tapas vascas) es uno de los momentos culinarios que debes incluir en tu lista de cosas por hacer. ¡Créenos! Texto: Alicia Miller / Fotos: Donostia San Sebastián Turismo; Javier Larrea; Dietmar Denge y Adobe Stock. 

 

La magia de Donostia

 

En el montañoso País Vasco, San Sebastián es famoso por tener una de las concentraciones más altas de restaurantes con estrellas Michelin, pero no son esos lugares los que hacen de esta ciudad una visita obligada para tu lista culinaria. Es su versión vasca de las típicas tapas españolas.

De cara al norte, hacia el golfo de Vizcaya, San Sebastián tiene abolengo: con su arquitectura esculpida frente al mar y sus playas de arena fina, fue un lugar muy querido en el siglo XIX por María Cristina de Austria, la segunda esposa del rey Alfonso XI, quien vacacionaba en esta ciudad. Pero es en las callejuelas del casco antiguo y en sus bares donde ocurre la magia.

 

San Sebastián

 

Sí, vámonos de pintxos a San Sebastián

 

La expresión “vámonos de pintxos” no se refiere solo a un plato o un bar en particular: se trata de una experiencia que dura toda la noche a lo largo de una red de restaurantes. Cada noche, lugareños y visitantes comienzan a recorrer sus lugares favoritos.

Empieza en Bar Sport (Fermin Calbeton Kalea 10), con una copa de txakoli —vino tradicional del País Vasco, elaborado con uvas locales— y un bocadillo de erizo de mar al curry, y luego pasa a Borda Berri (Fermin Calbeton Kalea 12) para probar su pulpo. No se requieren planes fijos ni reservaciones. Los comensales llegan, comen, beben y conversan ordenando los mejores bocados de cada barra. La alegría está tanto en la camaradería como en la comida.

 

La razón de su popularidad

 

Pintxos en San Sebastián

 

¿Y qué hace que un pintxo sea lo que es? Los puristas dirán que se relaciona con la forma de servirlo: los ingredientes se ensartan en un palillo largo (pintxo, en euskera). El primero en elaborarse fue el Gilda, que lleva el nombre del personaje que representó la femme fatale del cine Rita Hayworth, supuestamente creado en el acogedor bar de madera Casa Vallés barvalles.com, en la década de 1940. Servir un trío de aceituna, anchoa salada y pimiento en escabeche parece simple, pero los sabores ricos en umami se combinan para crear una obra maestra gastronómica en un solo bocado. Es la esencia misma de San Sebastián.

 

No existe modernidad, sin una buena tradición

 

Las cosas se han intensificado desde entonces. Encontrarás Gildas en cada bar de Donostia, junto con tiras de jamón tan finas como una oblea, rebanadas de queso y otras delicias que se montan sobre pan crujiente, todo ello servido en barras con un toque teatral. Los gourmands acuden en masa a Atari Gastroleku para probar sus croquetas de bacalao, o a La Espiga, en busca de anchoas del Cantábrico y de panes con huevo y mayonesa casera. Y ninguna visita al casco antiguo está completa sin una porción del cheesecake de La Viña, famoso gracias a Instagram. Su maravilloso exterior carbonizado revela un cremoso, esponjoso y seductor queso horneado en su interior.

 

Restaurante de Pintxos País Vasco

 

 

Pintxos cotizados

 

Algunos pintxos en particular son realmente cotizados. Cada día, en una pequeña calle, Bar Néstor cocina dos tortillas, una para el almuerzo y otra para la cena, y los apostadores acuden en masa con horas de anticipación para reservar una aterciopelada rebanada de papa, cebolla, pimientos y huevo frito.

A solo unos minutos de ahí –en esta San Sebastián todo está a unos minutos–, en Gandarias hay que llegar temprano para probar el solomillo. La pieza de carne de res se cocina hasta que está rosada y se sirve sobre una rebanada de pan crujiente. ¿Y para terminar? Un plato de pimientos verdes y con una pizca de sal de mar.

 

De primer nivel

 

Mugaritz

 

Sería un error venir a San Sebastián y no experimentar su aclamada escena de restaurantes con estrellas Michelin. Entonces, para finalizar, dirígete a Mugaritz que nos recuerda a los bares de pintxos en un formato muy elegante, con sus menús de varios tiempos que a veces incluyen docenas de platos. Ubicado en una granja remodelada a las afueras de la ciudad, mientras la ciudad costera se extiende hacia las montañas. Un final muy apropiado para tu visita al País Vasco.

Para más ideas de viaje en San Sebastián, visita su sitio web. 

¿Listo para perderte entre las calles de San Sebastián para comer los mejores pintxos?

 

También te antojamos en restaurante vasco Ekilore en Ciudad de México. 

Te podría interesar

Más sobre Destinos del mundo