Desde hace miles de años, la humanidad ha buscado formas de materializar la protección, la fortuna y la buena vibra a través de objetos cargados de misticismo. Caminar por los bazares en Estambul o explorar los templos en Kioto significa toparse con piezas que representan siglos de fe y tradición. Traer uno de estos amuletos sagrados del mundo de vuelta a casa no solo es llevarse un (gran) souvenir, sino que es casi como un pacto con la buena fortuna del destino que visitaste. Esta vez te hablamos sobre el origen de cuatro de los amuletos más icónicos del planeta. Fotos: Unsplash

La magia detrás de los amuletos sagrados
Los amuletos son objetos que trascienden fronteras. Cada cultura ha diseñado sus propios símbolos para canalizar las energías, convirtiéndolos en tesoros que vale la pena buscar en tu próximo viaje. Te presentamos cuatro de los más representativos:
El ojo turco
El ojo turco es un ícono del Mediterráneo. Si caminas por las calles de Grecia o de Turquía, el Nazar Boncuğu te observará desde las fachadas de las casas, las joyas y las puertas. Y es que este círculo de vidrio en tonos azules no es un simple adorno, de acuerdo con la tradición local, es un poderoso amuleto diseñado específicamente para absorber y disipar las malas energías y la envidia (el famoso mal de ojo). Encontrar uno auténtico, soplado a mano por artesanos locales en los mercados de Estambul, es una experiencia obligada en tu próxima visita a este destino.

Maneki-neko
¿Más amuletos en el mundo para buscar en tu próximo viaje? No importa si estás en el vibrante barrio de Shibuya o en un místico callejón de Kioto, el tierno gato de la suerte te recibirá con la pata levantada. Aunque se ha popularizado en todo el mundo, el origen del maneki-neko está ligado a los templos budistas de Japón, como el Gotokuji, donde la leyenda cuenta que, durante una tormenta en el siglo XVII, un gato perteneciente a este templo salvó a un samurái de ser alcanzado por un rayo al hacerle una seña con la pata. Si levanta la pata derecha, atrae dinero y prosperidad; si es la izquierda, atrae clientes y buenas visitas. Es el amuleto perfecto para los viajeros con espíritu emprendedor.

El escarabajo egipcio
Otro de los amuletos más icónicos del mundo es el escarabajo egipcio. Son pocos los destinos que cargan con tanto misticismo e historia como Egipto. En la antigüedad, el escarabajo pelotero (asociado a Jepri, el dios del amanecer, la creación y el renacimiento en la mitología egipcia) era el símbolo de la resurrección, la vida eterna y la transformación. Hoy en día, buscar un escarabajo egipcio tallado en piedra, lapislázuli o plata en los laberintos del bazar Jan el-Jalili, en El Cairo, es llevarse un amuleto de protección y un recordatorio físico de nuestra capacidad para reinventarnos.

La Mano de Fátima
También conocida como jamsa, esta representación de la palma de una mano, casi siempre con un ojo en su centro, es uno de los símbolos de protección más antiguos de Medio Oriente y el norte de África, especialmente en Marruecos. Su origen se remonta a la antigua Mesopotamia, posteriormente fue adoptado por los judíos y musulmanes para protegerlos contra el mal de ojo y para atraer la buena fortuna. Ya sea grabada en una pieza de madera o como un dije de plata, este es un amuleto cargado de poder.

Al final, empacar uno de estos amuletos sagrados en la maleta es una gran forma de llevar contigo un pedacito de la esencia de un destino. ¿Cuál de estos amuletos será el primero en tu lista?
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