“Las noches son largas y los corazones ligeros en estos alegres parajes”, conjuraba uno de los anuncios de Mizner Development Corporation en los años 20, cuando auguraba aquello de lo que estaría dotado The Boca Raton. Aquel sueño de retratar el lujo entre jazz y balcones abiertos al lago homónimo, hoy se erige como un resort donde se despliegan cinco hoteles que se amoldan a cada tipo de viajero. ¡Conoce junto a nosotros The Boca Raton! Fotos: Cortesía y Cynthia Benítez.

The Boca Raton: 100 años de historia y una nueva era de lujo
Rebobinar hacia 1925 en la ciudad de Boca Ratón, Florida, hace que una imagen en blanco y negro se nos venga a la mente. En aquel tiempo, cuando el futuro de la zona acaso parecía estar ligado a la agricultura de piñas impulsada por comunidades migrantes, hubo alguien capaz de mirar más allá a través del oráculo inmobiliario.
El arquitecto Addison Mizner, reconocido por edificar mansiones de estilo neomediterráneo en Palm Beach, tenía en mente crear un complejo turístico en el que el lujo se experimentara bajo la sombra de las palmeras, con la bondad del caudal del lago Boca Raton y la cercanía con el océano Atlántico. De aquello nació Cloister Inn, terminado de construir en 1926 con 100 habitaciones y equipado de muebles robustos de la época, con ese dejo de elegancia que marcaría su idea de hospedaje.

Con la incorporación de nuevos elementos y una interpretación del lujo ligada a campos de golf y zonas para yates, el futuro terminó por alcanzarlos. El llamado “paraíso secreto de Florida” dejó de ser tema confidencial protegido por miembros del club y viajeros. El hotel adquirió tal relevancia que se convirtió en uno de los grandes referentes de Boca Ratón, al grado de que su propia historia terminó entrelazándose con la del desarrollo del territorio. Esa herencia histórica se viste hoy con A New Golden Era, a partir de la adquisición de la propiedad en 2019 por el magnate Michael Dell (sí, el de las computadoras) por medio de la empresa MSD Partners.
La reinvención en The Boca Raton no se hizo esperar. Desde cambios de color, la modernización de instalaciones (hasta la fecha en construcción del campo de golf) y la actualización de estilos, esta nueva etapa del resort se hace presente. En entrevista con Daniel Hostettler, presidente y CEO del resort, comparte: “para nosotros era muy importante preservar la historia de la propiedad y, al mismo tiempo, queríamos renovar el interior para sentir cómo la próxima generación está viviendo aquí y tomando el control. La idea fue rendir homenaje a la historia de los 100 años de la propiedad, pero dentro consolidar un hotel para el siglo XXI y no hacer que la gente se sienta como si estuviera en un museo”.
Cinco hoteles, según cada viajero
Tras un vuelo de un poco más de tres horas de la CDMX al Aeropuerto Internacional de Miami y un trayecto en coche de menos de una hora por la Interstate 95 Express, fue como arribamos al resort The Boca Raton. En esa primera impresión apreciamos la altiva fuente de Salomé que, con la mirada puesta hacia el cielo, parecía estar a la espera del bronceado idóneo y la relajación en alguna de las casi mil habitaciones.
Dentro del recibidor del Cloister, el primero de los cinco hoteles que conforman The Boca Raton, comenzamos a indagar acerca de los perfiles de viajeros que van bien con cada identidad de los alojamientos. En aquella parte del resort, la ligada a su primer centenario, nos enteramos de que sus habitaciones recién han sido rediseñadas. A cargo del proyecto, en el que se plasma una escena al estilo de la pluma de Ernest Hemingway (con colores amaderados y elementos de fauna selvática), estuvo el colectivo Curioso, conformado por artistas, diseñadores y arquitectos con sede en Mérida, Yucatán.

Para las familias, la respuesta a unos días de diversión está en Tower. Sumado a su diseño relajado y vistas al Atlántico, tiene el beneficio de encontrarse a pocos pasos de Harborside Pool Club. En contraste, si lo que se busca es mayor privacidad y se planean estancias prolongadas, están los Bungalows, con comodidades que incluyen una piscina privada.
Los dos hoteles restantes toman caminos distintos, aunque ambos tienen el agua como eje. Para llegar al Beach Club se debe cruzar el lago en taxi acuático. Dentro, una vibra seductora con dejos de Miami se disfruta desde la habitación, entre tonos naranja y un espresso martini provisto en el minibar, aunado a las horas de descanso en las albercas o en la playa privada de casi 1 km. En el extremo del puerto deportivo se ubica el Yacht Club, el hotel de The Boca Raton solo para adultos. La estadía transcurre entre silencio, tranquilidad y una sofisticación apegada a la de un camarote en altamar. La vida se aprecia desde el balcón, donde esperan a zarpar los yates, o en servicios como el acceso exclusivo a las albercas del Spa Palmera.

¿Qué hacer en The Boca Raton? De la activación al wellness
La respuesta es «lo que se te ocurra». Y lo decimos con la certeza de que dentro de sus cinco hoteles es posible hasta encontrarse con sorpresas peculiares, como una sala de juegos, que transporta a los años 80, o pasar una tarde de cine en el Valencia Theater.
Como una de las tendencias es la relacionada con el bienestar, su oferta se ha ido confeccionando para rebasar la concepción de los masajes estandarizados y dejar a un lado la palabra “común”. Es entonces cuando el día inicia con una sesión de cardio y pesas en el gimnasio, para darle continuidad a su catálogo de clases diarias incluidas con registro previo. Lo que optamos por hacer, luego de una sesión de pilates de suelo, fue dirigirnos a la zona de Racquet Club.
Provistos de 12 canchas de pickleball y otras 14 de tenis, se presenta la oportunidad de jugar por cuenta propia o tomar clases con expertos. Nosotros tomamos una de introducción con el entrenador Eduardo Ferreira, con 24 años de experiencia.

Experiencias en el agua para todas las edades
Uno de los sinónimos de la relajación en un escenario como The Boca Raton son las experiencias en el agua. Alrededor de este elemento se despliegan las opciones, tanto en el lago Boca Raton como del lado del mar. Con el objetivo de disfrutar del primero, la idea es alquilar, en distintos horarios, un paseo por el lago a bordo del Sorbetto, un “Fiat” flotante, muy a la Barbie en Florida, para hacerte sentir al máximo tu bride era. Para un paseo más prolongado, el plan es navegar en el yate clásico Relentless. Con la elegancia de sus colores en azul marino y madera, surcarán las aguas para acompañar el paisaje con vinos refrescantes y el deleite visual de las mansiones que custodian el borde (tal como la de la madre de Adam Sandler).
Adultos e infantes tienen diversión asegurada en la playa y el parque acuático en The Boca Raton. Si optan por la arena y la coctelería, deberán tomar el taxi acuático desde Harborside hasta Beachside. Los pequeños también están incluidos en unas vacaciones de ensueño en Harborside Pool Club, con dos piscinas, un río lento y toboganes acuáticos. Para adultos, en esta zona hay una alberca exclusiva con opción de rentar cabañas de lujo con servicio de comida y bebida.

En la misma línea de conexión que tiene The Boca Raton con el agua, hay que adentrarse al menos una vez durante la estancia en el Spa Palmera. Sumado a sus áreas de cabinas, albercas y jacuzzis, este recinto de The Boca Raton cuenta con 44 salas de tratamiento, donde la tradición es la base para expandirse hacia el futuro de los tratamientos. Estamos tan seguros de ello que fuimos testigos del masaje realizado por un sistema robotizado Aescape. Mediante un escaneo efectuado por el aparato provisto de inteligencia artificial, se detectan las partes del cuerpo que requieren atención. Su tecnología de escaneo corporal crea un perfil para adaptar el masaje a cada persona.
Más cercano a la tradición está el Baño Ritual de Fusión Tropical. A través de diferentes pasos, la hidroterapia acompaña este ritual para revitalizar la piel y la mente, guiado por los preceptos de la antigua residencia morisca del Palacio de La Alhambra.

Viaje culinario sin salir del resort
Detallar la esplendidez de The Boca Raton sería querer regresar para seguir descubriendo más alrededor de sus cinco hoteles e instalaciones. Sin embargo, si hay que poner los sentidos afinados, es momento de abordar su propuesta de gastronomía y bebidas. Cuenta con 18 propuestas de consumo dedicadas a socios del Club y huéspedes del resort.
El abanico en The Boca Raton incluye opciones casuales como la hora del brunch en Sadelle’s, con ese aire neoyorquino evocado por los bagels en formato torre (el de langosta, uno de nuestros preferidos) y waffles con arándanos. No obstante, como lo dicta la costumbre norteamericana, la notoriedad en The Boca Raton abarca la cena con la multiplicidad de prometedoras cocinas.
La frescura se sirve en Japanese Bocce Club con una la selección de sushi, makis y otras combinaciones de sugerencias del día. Con el sake Nanbu Bijin Shinpaku Junmai Daiginjo se maridó a la perfección el rollo de atún picant, para dar paso a las ganas de darle una mordida a sus tres tipos de mochis; el de matcha es tan poderoso como una taza de té.


El rostro americano de los glamurosos años 50 se experimenta en The Flamingo Grill. Es para el apetito voraz de jazz, carne, vino y coctelería en un entorno animado y elegante. Allí mandan las grandes porciones, como los cortes de rib eye, New York y filete mignon, además de guarniciones con papas y mantequillas trufadas. El final es con un banana split flameado frente a los comensales, igual de cuantioso que todos sus compañeros de carta.
La curaduría gastronómica de The Boca Raton tiene su apuesta más pulida en Flybridge, restaurante ideal para una cena de tiempos en Yacht Club y el único abierto al público con reservación previa. Al frente, el chef Peter Annewanter, originario de Austria, retoma sus bases de la cocina francesa y alpina para fusionarlas con Florida.
Tanto en su versión normal como vegetariana, su menú degustación de tres o cinco tiempos presenta una secuencia de sabores que evoluciona según la temporada y el antojo del chef. De punta a punta de la experiencia, presta atención a replantear preguntas como: ¿la sal es solo sal o el origen la cambia por completo? Así se inició la travesía con una selección de seis diferentes, una de Grecia y otra de San Francisco, con pan recién hecho. Conforme fue avanzando, se probaron los escargots en raviolis con trufa negra y el pato, presentado tanto en confit como en cortes sellados.

¿Quedaste tan asombrado como nosotros al conocer The Boca Raton? Explora más detalles en sus redes sociales @thebocaraton. Y prepárate para visitarlos muy pronto. Dónde: 501 E Camino Real, Boca Raton, FL 33432, Estados Unidos.
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