Tras el triunfo de la selección mexicana ante Sudáfrica y Corea, el Ángel de la Independencia volvió a ser el punto de reunión inevitable de la Ciudad de México. Entre banderas, música y outfits tricolor, Paseo de la Reforma se convirtió en punto de celebración. Esta escena se repite una y otra vez, como si ya fuera parte del guion natural de la ciudad. Pero más allá del festejo, hay una razón más profunda por la que todos terminan ahí: su historia, su simbolismo y lo que representa para la CDMX. Sigue leyendo para descubrirlo. Fotos: Adobe Stock.

El Ángel de la Independencia: un símbolo de la ciudad
El Ángel de la Independencia fue inaugurado en 1910 como parte de las celebraciones del centenario de la Independencia de México, durante el gobierno de Porfirio Díaz. Su construcción respondió a una intención clara: conmemorar el inicio de la lucha independentista y, al mismo tiempo, proyectar una imagen moderna de la capital.
El proyecto formó parte de una transformación urbana de la Ciudad de México que buscaba alinearla con otras grandes capitales del mundo de inicios del siglo XX.
El diseño arquitectónico fue realizado por Antonio Rivas Mercado, mientras que la escultura de la victoria alada fue creada por Enrique Alciati. Desde entonces, el Ángel se convirtió en uno de los símbolos más reconocibles del país.

Todos los caminos llevan a Paseo de la Reforma
Ubicado en una de las avenidas más importantes del país, el Ángel de la Independencia no solo es un monumento aislado, sino parte del corazón urbano de la CDMX: Paseo de la Reforma.
Con el paso del tiempo, este espacio dejó de ser únicamente conmemorativo para convertirse en un lugar donde la ciudad celebra, protesta y se reúne, convirtiéndose en uno de los puntos de encuentro más icónicos de la CDMX por su visibilidad, accesibilidad y carga simbólica.

1957: el año en que el Ángel cayó
Uno de los momentos más importantes en la historia del Ángel de la Independencia ocurrió el 28 de julio de 1957, cuando un sismo de 7.8| en la escala de Richter sacudió la Ciudad de México. El movimiento fue suficiente para derribar la escultura.
Las imágenes de aquel día se quedaron en la memoria de la ciudad: la escultura caída sobre la base del monumento, en una capital que intentaba asimilar lo que estaba pasando y los daños que había dejado el temblor.
Después del incidente, el monumento fue restaurado y reforzado para devolver la escultura a su lugar y darle mayor estabilidad a toda la estructura.
Desde entonces, el Ángel de la Independencia no solo representa la historia del país, sino también la forma en que la ciudad ha sabido reconstruirse después de momentos difíciles.

El escenario de las grandes celebraciones capitalinas
Con los años, el Ángel de la Independencia se consolidó como el lugar natural para celebrar los grandes momentos de la CDMX.
Triunfos deportivos, especialmente del futbol mexicano, concentraciones ciudadanas, marchas y celebraciones culturales han encontrado ahí su escenario principal.
El Ángel funciona como una especie de centro emocional de la ciudad: cuando algo importante ocurre, la gente no pregunta dónde reunirse… simplemente va ahí.

Más de un siglo después de su inauguración, el Ángel de la Independencia sigue siendo uno de los símbolos más poderosos de la Ciudad de México.
No solo por su valor histórico o arquitectónico, sino porque sigue siendo parte activa de la vida cotidiana de la ciudad, hablar del Ángel de la Independencia es hablar de una ciudad que encuentra en un mismo punto su historia, sus momentos colectivos y su manera de encontrarse.
¿Despertó en ti el interés por los monumentos? Entonces te llevamos a recorrer los que atraen más miradas: Estos son los 5 monumentos más visitados del mundo, ¿cuántos conoces?


