Mes: septiembre 2016

Según la leyenda, un pastor se había alejado demasiado de su casa. Sin nada más que un cuchillo, aprovechó la muerte accidental de un cabrito para limpiarlo, ensartarlo en una vara y saciar su hambre. Así nació el cabrito al pastor como un platillo emblemático de la zona norte de México.

Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila, incluso el norte de San Luis Potosí, son las regiones donde el cabrito es el rey. Con los españoles, a principios del siglo XVI llegaron a México sefardíes y árabes, y sus alimentos básicos: cordero, cabrito y borrego.

cabrito

De ahí que se incluyeran en la dieta de los habitantes de la Nueva España. La cría de la cabra de menos de 45 días de edad es perfecta para convertirse en cabrito, siempre y cuando haya sido alimentada con leche materna. Como lo dicta la leyenda, se ensarta en una vara y se asa durante bastante tiempo con leña de mezquite.

La manera tradicional de comerlo es con tortillas de harina y salsa pico de gallo (chiles serranos, cebolla y jitomate). El resultado: una exquisitez que se basa en la simplicidad.

El pasado 16 de septiembre el mundo despidió a uno de los más grandes arquitectos mexicanos: Teodoro González de León, quien a lo largo de su trayectoria creó obras trascendentales que hoy adornan la Ciudad de México. Aquí te presentamos cinco de sus creaciones más representativas e imperdibles. 

El Colegio de México

Colegio de Mexico

Conocido coloquialmente como Colmex, esta institución fue fundada en 1940. Sin embargo el proyecto de la construcción se realizó en 1976. Cuando Teodoro González de León y Abraham Zabludovsky unieron su creatividad para crear este emblemático edificio localizado al sur de la Ciudad de México.

Dónde: Camino al Ajusco 20, Pedregal de Santa Teresa, Tlalpan.

Fondo de Cultura Económica

Fondo de Cultura Economica

Creado en 1934 este grupo editorial cuenta con más de 10 mil obras publicadas en español, todas dirigidas al mundo hispanoparlante. Su casa matriz se construyó en 1992, se trata de un edificio de siete pisos creada por el afamado arquitecto Teodoro González de León.

Dónde: carretera Picacho Ajusco 227, Tlalpan, Bosques del Pedregal.

Museo Universitario de Arte Contemporáneo

MUAC

Este recinto inaugurado en 2008, en la sede central de la UNAM, tiene poco menos de 14 mil metros cuadrados de construcción distribuidos en dos niveles.

Fue diseñado respetando la Reserva Ecológica del Pedregal y se integra al conjunto del paisaje volcánico; además, todas las salas están planeadas para iluminarse, casi en su totalidad, con luz natural.

Dónde: Insurgentes Sur 3000, Centro Cultural Universitario, delegación Coyoacán.

Museo Rufino Tamayo

Teodoro González de León

Oficialmente abierto en 1981, este edificio alberga obras contemporáneas y modernas de arte nacional e internacional. El diseño original lo comparten Teodoro González de León y Abraham Zabludovsky. Quienes se encargaron de que el edificio no fuera un cuerpo que invadiera el Bosque de Chapultepec, sino uno que se integrara al paisaje que lo rodea.

Dónde: Paseo de la Reforma 51, Bosque de Chapultepec, Ciudad de México.

Torres Arcos

Teodoro González de León

Estos rascacielos ubicados en Bosques de las Lomas son obra de tres arquitectos mexicanos: Teodoro González de León, Francisco Serrano y Carlos Tejeda. Quienes diseñaron estructuras de poco más de 160 metros de altura. Ambos cuentan con iluminación natural y artificial, y son considerados edificios inteligentes pues su sistema de luz es controlado por un sistema llamado B3.

Dónde: Paseo de los Tamarindos 400, Cuajimalpa de Morelos, Bosques de las Lomas.

 

 

Chateaux et Domaines Castel es una empresa francesa cuyos excelentes vinos puedes encontrar en México exclusivamente con La Europea. Participamos en una degustación de cuatro de sus nuevas etiquetas en nuestro país. Aquí te contamos más para que te animes a catarlos.

Durante la degustación fuimos guiados principalmente por Sophie Castel, representante del grupo, quien nos comentó que éste nació en 1949, y desde entonces Chateaux et Domaines Castel se ha dedicado con gran pasión a respetar todo lo que respecta a su entorno: desde los terruños donde produce, hasta a la gran cultura del vino francés.

Chateaux et Domaines Castel

Iniciamos con Cru la Maqueline 2014, un vino tinto de Burdeos hecho con 93% de merlot por lo que tiene marcadas notas afrutadas. En boca se expresa elegantemente gracias a que reposa 10 meses en barrica en roble francés con una fracción de madera nueva. “Contamos con 19 propiedades en cuatro regiones francesas”, nos menciona Sophie Castel, lo que explica porqué sus vinos son muy diversos pero siempre de gran calidad.

A continuación llegó a nosotros el Chateau Latour Camblanes que junto a Chateau La Croix Montlabert sorprendieron nuestros paladares gracias a su alto contenido de merlot, 75% y 80% respectivamente.

Chateaux et Domaines Castel

Finalmente, y como broche de oro, Chateau Guillon Graves 2012, tomó nuestra atención debido a su toque mentolado, taninos suaves y elegantes, con notas que recuerdan al cacao, a la fruta madura y al cassis. laeuropea.com.mx

 

Regordetes y jugosos, seducen a quien los saborea. Clarissa Hyman y Fabiola Vega nos comparten algunas virtudes de estos suaves frutos.

La piel perfecta, suave y aterciopelada —el anhelo de muchas personas— es una de las características que más recordamos del durazno. Ese pequeño fruto que cabe en la palma de una mano, con tonos rojos, amarillos y anaranjados, es un regalo multifacético de la naturaleza. Y es que su sabor es tan apetecible que incluso Pedro Infante cantaba sobre el deseo de “comer un durazno desde la raíz hasta el hueso”.

Encontrar duraznos frescos para saborearlos inmediatamente es sencillo; gracias al clima mexicano se pueden comprar en el mercado o súper, o tomarlos en el árbol que se encuentra en el patio trasero de nuestras casas.

Si acaso tienes un duraznero, habrás notado lo bondadosos que son: otorgan gran cantidad de frutos además de sorpresas de piel lisa llamadas nectarinas. Ambos frutos están tan emparentados que de forma aleatoria los durazneros pueden dar nectarinas y viceversa. Situación que los agricultores suelen causar intencionalmente usando injertos.

La variedad nectarina

Cuyo nombre científico es Prunus persica, se caracteriza por poseer una cáscara suave y un origen misterioso. Su nombre —derivado de la frase alemana Pfirsich-Nektar, que significa néctar de melocotón— alude a su gusto intenso. Nectarinas y duraznos son genéticamente similares, ambos pertenecen a la familia de las rosáceas y son conocidos como drupas por tener una sola semilla en su interior.

Aunque provienen de la familia de los duraznos —los cuales continúan madurando después de la recolección—, debe evitarse la cosecha verde de las nectarinas, pues al removerlas del árbol, su maduración se detiene y no tendrán un sabor particularmente bueno. Tómalas en su mejor punto, es decir, cuando tengan una notable fragancia; así asegurarás su alto contenido de azúcar.

Los primeros registros del cultivo de las nectarinas se hicieron en el Imperio Romano, la Grecia clásica y la antigua Persia, para después llegar a Gran Bretaña a finales del siglo XVI. Allí, el poeta londinense John Keats escribió sobre estas frutas: “Hablando de placer, en este momento escribo con una mano y con la otra me llevo a la boca una nectarina —¡Qué delicia, qué fineza!—. Noto cómo se disuelve en la garganta, debajo de toda su carnosidad rezumante, cual si fuera una gran fresa beatificada”. En la actualidad, China produce más de la mitad de las nectarinas y duraznos del planeta, seguida por países como Estados Unidos, Italia y España.

Por otra parte, los duraznos tienen piel aterciopelada, delicada y sensible  a los golpes. Su origen se remonta a los valles montañosos de Asia Central, desde donde fueron trasladados por los viajeros que utilizaban la Ruta de la Seda. Entre las manifestaciones artísticas de China hay numerosas referencias al durazno, ya sea el fruto, árbol o la flor; en cualquiera de sus formas, lo encontrarás plasmado en pinturas, historias e incluso en porcelana, pues es un símbolo de longevidad e inmortalidad en la mitología de esa nación.

Se sabe que  el explorador y mercader veneciano Marco Polo observó “grandes delicias de 900 gramos cada una”, refiriéndose a estos frutos de pulpa blanca y amarilla.

Fueron introducidos a México hace poco más de 450 años

(Gracias al segundo viaje del navegante Cristóbal Colón). Existen dos clases principales: los de pulpa adherida al hueso —como el pavia, que es dulce y jugoso, perfecto para postres, aunque difícil de conseguir fresco, pues en su mayoría es enlatado— y los de pulpa suelta —cuya semilla se separa fácilmente, como el prisco: dulce pero menos jugoso, ideal para hornearlo—. De cada uno se desprenden variedades amarillas y blancas de acuerdo con el color de su interior. La mayoría de los duraznos que se producen en nuestro país provienen de Michoacán, Zacatecas, el Estado de México y Morelos.

Además de tener un gran sabor, estas frutas destacan por su bajo contenido de calorías y grasas, además de su gran cantidad de fibra, antioxidantes, minerales y vitaminas A, B y E. En conjunto, sus componentes son ideales para proteger al sistema inmunológico y evitar el riesgo de desarrollar Alzheimer y cáncer.

Para elegir el mejor durazno

No te dejes engañar por el tono rojizo, porque éste solo indica dónde recibió más luz solar. Observa el color de fondo, que debería ser amarillento. Selecciona los que estén firmes y libres de golpes y heridas.

A pesar de que ambas frutas son ideales para consumirse frescas, puedes usarlas en postres como helados y tartas; el clásico Peach Melba es un dulce francés creado por el chef Auguste Escoffier en Londres, quien lo ideó para consentir a la cantante de ópera Nellie Melba. También van perfecto en platillos salados, como en el magret de pato con puré de duraznos del restaurante Jaso, o en los tacos de tortilla de pepino con camarón al chamoy de durazno, que solía preparar el chef Omar Méndez de El Grillo.

No dudes en usarlo y saborea sus dulces notas en tizanas o ensaladas veraniegas, incluso en recetas tradicionales como el mole y el relleno del chile en nogada.

Desde la antigua Roma, pasando por un mantel tibetano perteneciente a un altar del siglo XVI, en el cual una diosa ofrece duraznos a los budas de la meditación; hasta las sensuales referencias del inmortal Pedro Infante, duraznos y nectarinas han demostrado ser parte esencial en el deleite de nuestros sentidos.

Recetas y estilismo de alimentos: Linda Tubby / Fotos y producción: Angela Dukes / Maridaje: Miguel Ángel Cooley.

Recetas

duraznos Peach and tuna salad

duraznos pochados duraznos

peach melba duraznos

Flatbread de nectarina con llovizna de dulce de coco y labneh dulce duraznos

Galettes de durazno y agua de rosas duraznos

Galettes de durazno y agua de rosas

 

Saborea esta deliciosa receta de galettes de durazno y agua de rosas con la que dejarás sorprendidos a tus invitados por su sorprendente sabor y textura.

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Porciones: 5 porciones

Ingredientes:

Ten en cuenta que cuando se enfrían, la masa pierde su color dorado.

  • 50 g de mantequilla, ablandada a temperatura ambiente
  • 65 g de azúcar glas
  • 1 cda. de agua de rosas
  • 1 huevo
  • 50 g de almendras molidas
  • 2 cdtas. de harina de trigo
  • 500 g de masa de hojaldre
  • 4 duraznos
  • Azúcar glas, tamizada para espolvorear

Un círculo de cartón de 6.5 cm

 

Procedimiento:

  1. Para hacer la crema frangipane, colocar la mantequilla a temperatura ambiente en un recipiente, y añadir el azúcar y el agua de rosas. Con una cuchara de madera, revolver hasta obtener una pasta suave y añadir el huevo. Batir para eliminar los grumos, y añadir la almendra molida y la harina hasta que quede suave. Colocar en el refrigerador para enfriar.
  2. Estirar la masa de hojaldre sobre una superficie de trabajo limpia, cortar alrededor de la plantilla de cartón y presionar con un cortador de masa de 5.5 cm (no cortar totalmente). Colocar en una charola para hornear y reservar en el refrigerador hasta usarse.
  3. Precalentar el horno a 220° C. Cortar cada durazno en 8 trozos. Colocar aproximadamente 2 cdtas. de frangipane dentro de cada círculo de masa y añadir 4 rodajas de durazno, una sobre otra. Espolvorear con azúcar glas y cocinar hasta que la masa esté dorada, de 20 a 25 minutos. Espolvorear más azúcar glas y servir frío o caliente con crema batida.

 

Maridaje Food and Travel:

Champaña semidulce, fresca y de retrogusto largo, con aromas de frutos tropicales y bollería.

Sugerencia: Veuve de Clicquot, Demi-sec NV

Flatbread de nectarina con llovizna de dulce de coco y labneh dulce

 

Disfruta de esta exquisita receta de Flatbread de nectarina con llovizna de dulce de coco y labneh dulce y sorprende a todos tus invitados.

 

Porciones: 4 porciones

Ingredientes:

Para el labneh dulce

  • 300 ml de yogurt natural
  • 1 cda. de azúcar glas
  • 1 cda. de licor de durazno

 

Para el flatbread

  • 125 g de harina de trigo
  • 1½ cdta. de levadura seca
  • ½ cdta. de azúcar glas
  • ½ cdta. de sal
  • 15 g de aceite de coco, más extra para cepillar
  • 3 nectarinas maduras, cortadas en trozos

 

Para el dulce de coco

  • 125 g de azúcar glas
  • 75 ml de licor de durazno
  • 15 g de aceite de coco

 

Procedimiento:

  1. Para hacer el labneh, colar el yogurt con un paño de cocina limpio sobre un tazón para separar el suero y colocar en el refrigerador toda la noche. Colocar los sólidos en un recipiente y añadirles el azúcar glas y el licor de durazno. Reservar.
  2. Para el flatbread, poner la harina, la levadura, el azúcar y la sal en un tazón y mezclar. Poner el aceite de coco en una taza medidora y verter agua tibia para que se derrita. Añadir suficiente agua fría hasta obtener 100 ml de líquido. Añadir a la harina y mezclar con la masa. Asegurarse de que los lados del tazón estén limpios antes de vaciar la mezcla sobre una superficie y amasar durante 3 minutos hasta que esté suave y elástica. Poner de nuevo en el recipiente, cubrir con plástico autoadherente y reposar en un lugar cálido de 45 minutos a 1 hora, o hasta duplicar su tamaño. Colocar la masa sobre una superficie y amasar por 2 minutos más. Estirar sobre una charola para hornear y formar un rectángulo de 16 x 24 cm. Cortar las nectarinas sin pelar en 8 trozos y colocar en la parte superior de la masa, algunas con la piel hacia arriba y otras con la pulpa hacia arriba, y cubrir con un paño limpio. Dejar reposar nuevamente en un lugar sin corrientes de aire, durante 1 hora, hasta que la masa se haya inflado alrededor de la fruta.
  3. A la mitad de la fermentación, precalentar el horno a 220° C. Una vez que la masa haya doblado su tamaño, cepillar la masa entre las nectarinas con un poco de aceite de coco. Hornear durante 20 o 30 minutos.
  4. Para hacer la llovizna de dulce de coco, poner el azúcar y 100 ml de agua en una cacerola. Disolver suavemente el azúcar, aumentar el calor y hervir hasta obtener un caramelo dorado. Retirar del fuego, añadir el licor de durazno y el aceite de coco; revolver y rociar sobre el flatbread. Servir con el labneh.

 

Maridaje Food and Travel:

Vino blanco ligeramente abocado, con aromas a cítricos, de buena persistencia y equilibrado.

Sugerencia: Casa Madero Chenin Blanc

Peach Melba

 

Toma nota de esta deliciosa receta de peach melba en la que disfrutarás del dulce sabor del durazno al mismo tiempo que aprendes a preparar un nuevo postre.

 

Porciones: 5 porciones

Ingredientes:

Puedes almacenarlo en el congelador para servir al otro día con una compota de grosella y frambuesa. Te recomendamos utilizar frambuesas liofilizadas (disponibles en El Palacio de Hierro, elpalaciodehierro.com).

Para el helado

  • 300 ml de crema para batir
  • 100 g de chocolate blanco, en pedazos pequeños
  • 700 g de duraznos maduros
  • 100 g de azúcar glas
  • 1 limón, su jugo
  • 2 cdas. de agua
  • 2 cdas. de licor de durazno

 

Para el crujiente de frambuesa

  • 125 g de azúcar glas y 2 cdtas. más
  • 1 cdta. de frambuesas liofilizadas, un poco aplastadas
  • 125 g de frambuesas frescas
  • 6 mitades de duraznos pochados (ver receta)

 

Procedimiento:

  1. Para hacer el helado, calentar la crema para batir en una cacerola pequeña a fuego medio, y cuando comience a burbujear alrededor de los bordes, apagar el fuego y añadir el chocolate en trozos. Revolver bien para fundir y transferir a un recipiente pequeño para enfriar. Reservar.
  2. Cortar una cruz en la base de cada durazno y colocar en un recipiente grande. Verter agua hirviendo, suficiente para cubrir, y dejar actuar por 6 minutos. Colar y poner los duraznos en agua fría. Retirar la piel y cortar en circunferencia; girar las mitades en direcciones opuestas y retirar el hueso. Reservar.
  3. Poner el azúcar, el jugo de limón y el agua en una cacerola a fuego bajo. No revolver y esperar a que el azúcar se disuelva.
  4. Cuando la mezcla sea un jarabe claro, añadirle los duraznos y cocinar a fuego bajo por 9 minutos o hasta que se forme una espuma.
  5. Transferir a un recipiente frío y colocar en un tazón grande con agua fría durante 10 minutos para ayudar a que los duraznos se enfríen rápidamente y no se decoloren.
  6. Poner en una licuadora y moler en 2 tandas hasta obtener un puré. Añadir el licor de durazno y la mezcla de chocolate y crema al puré. Batir en una máquina de helados siguiendo las instrucciones del fabricante, y colocar en un recipiente a prueba de congelación. Cubrir y congelar por lo menos 6 horas.
  7. Para hacer el crujiente de frambuesa, forrar una charola para hornear con papel aluminio. Colocar 125 g del azúcar en una cacerola mediana con 5 cdas. de agua hirviendo y dejar disolver. Llevar a ebullición hasta obtener un caramelo claro. Añadir las frambuesas deshidratadas y revolver para cubrir de manera uniforme. Verter la mezcla sobre la charola para hornear y extender hasta obtener una capa fina. Enfriar completamente y romper en pedazos.
  8. Aplastar las frambuesas frescas y las 2 cdtas. de azúcar glas con un tenedor. Reservar.
  9. Si el helado está demasiado firme, colocar en el refrigerador durante 10 minutos o hasta que una cuchara se hunda fácilmente.
  10. Servir con medio durazno pochado al lado, 1 cda. de mezcla de frambuesas frescas trituradas y unos trozos de crujiente de frambuesa.

 

Maridaje Food and Travel:

Ginebra inglesa, seca y muy aromática, infusionada con frutos rojos, cardamomo y pimienta rosa.

Sugerencia: Brockmans, Intensely smooth gi

Duraznos pochados

 

Disfruta preparando esta exquisita receta de duraznos pochados, muy rápida de elaborar y que con seguridad, le gustará a toda tu familia.

 

Porciones: 4 porciones

Ingredientes:

Esta receta es básica e ideal para hacer un postre sencillo acompañado de helado, crema o preparar un Peach Melba (ver receta).

  • 3 o 4 duraznos amarillos o de pulpa blanca
  • 1 botella de 375 ml de vino dulce Muscat Saint Jean, de Minervois
  • 250 ml de agua fría
  • 150 g de azúcar glas
  • 1 vaina de vainilla

 

Procedimiento:

  1. Cortar una cruz poco profunda en el extremo de los duraznos y blanquear en agua, hirviendo por 2 minutos. Escurrir y remojar en agua fría.
  2. Cortar por la circunferencia y girar las mitades en direcciones opuestas para retirar el hueso y desechar la piel.
  3. Colocar el vino, el agua, el azúcar y la vaina de vainilla en una cacerola grande a fuego lento para disolver el azúcar, sin revolver.
  4. Aumentar el fuego y añadir las mitades de duraznos pelados; cubrir con un círculo de papel encerado y una tapa. Cocinar a fuego lento durante 5 minutos.
  5. Retirar los duraznos con una espumadera y colocar en un recipiente.
  6. Dejar que el líquido enfríe y devolver los duraznos a la cacerola. Se pueden almacenar en el refrigerador hasta por 3 días.

 

Maridaje Food and Travel:

Brandy de Jerez, aromático, con notas a café tostado.

Sugerencia: Juan Haurie y Sobrinos

Ensalada de atún y nectarina con aderezo de licor de durazno

 

Si amas los duraznos tienes que aprender a preparar esta deliciosa ensalada de atún y nectarina con aderezo de licor de durazno. ¡Te encantará!

 

Porciones: 4 porciones

Ingredientes:

  • 4 nectarinas maduras
  • 3 cdtas. de aceite de oliva
  • 1½ cdta. de sal
  • 2 cdtas. de hojuelas de pimienta aleppo (en tiendas especializadas en productos de Medio Oriente) o de chiles secos
  • 400 o 425 g de filetes de atún aleta amarilla, cortados en mitades a lo largo

 

Para el aderezo

  • 2 cdas. de licor de durazno
  • 1 pizca de azúcar
  • 2 cdas. de aceite de oliva
  • 3 cdas. de piñones tostados
  • 1 puñado de hojas de acedera, hierba de campanario y flores, orégano y tomillo, para servir

 

Procedimiento:

  1. Cortar cada nectarina de 10 a 12 rebanadas y cubrir con 1 cdta. del aceite de oliva. Reservar. Mezclar en un plato la sal y las hojuelas de pimiento aleppo. Presionar el atún sobre esta mezcla para cubrir uniformemente, y añadir el resto del aceite por ambos lados.
  2. En un pequeño tazón, disolver en el licor de durazno la pizca de azúcar, meclar el aceite
  3. de oliva y los piñones. Reservar el aderezo.
  4. Calentar una sartén grande y cocinar el atún durante 2 minutos por cada lado. Colocar en un plato y reposar. Limpiar la sartén y recalentar. Saltear las rebanadas de nectarina durante 1 minuto. Cortar el atún en trozos de 2.5 cm y colocar en platos distintos junto con las nectarinas. Cuando estén listos para comer, añadir las hojas y flores al aderezo, bañar ligeramente la ensalada. Servir frío o caliente.

 

Maridaje Food and Travel:

Vino rosado francés, seco, con notas a frutos rojos tropicales y cítricos.

Sugerencia: Minuty, Prestige Rosé