Mes: junio 2017

La comida de Yucatán es una de las más vastas y deliciosas de México, lo que le ha valido ser reconocida a nivel nacional e internacional. Por ello, aquí te recomendamos seis lugares que no te puedes perder para que pruebes los platillos más representativos de esta región. ¡Visítalos todos!

Stephens

Nombrado en honor a John Lloyd Stephens, explorador estadounidense que recorrió gran parte de la zona maya, este restaurante, ubicado al interior del hotel Presidente Intercontinental Villa Mercedes, ofrece una excelente propuesta de cocina internacional que integra algunos de los ingredientes más emblemáticos de la cocina yucateca.

El menú, diseñado por el chef argentino Diego Alemi, quien aprendió los secretos mejor guardados de la cocina local con gente de las comunidades cercanas, incluye platillos como el ceviche pozolero, la arrachera pibil marinada con naranja agria y recado rojo, y una suculenta sopa de lima, todo acompañado de tortillas hechas a mano. Si eliges ir a desayunar, nuestra recomendación son los huevos benedictinos a la yucateca con longaniza de Valladolid.

Dónde. Av. Colón No.500 Col. Centro. Mérida, Yucatán. presidenteicmerida.com

Rosas y Xocolate

A siete años de su apertura, Rosas y Xocolate se ha convertido en un ícono de la ciudad de Mérida. Este encantador hotel boutique de 17 habitaciones ofrece una experiencia de hospedaje íntima y exclusiva, y una propuesta culinaria muy apreciada tanto por sus huéspedes, como por el público en general. Al interior de su restaurante encontrarás platillos confeccionados con los mejores ingredientes de la región, y por supuesto, con los elementos estelares del lugar: rosas y chocolate. No te vayas sin probar el atún con costra de ajonjolí y salsa de recado rojo, la costilla de res con mole de olla y el chicharrón de pulpo, acompañados con una deliciosa y refrescante margarita de rosas. A partir del jueves, visita su terraza Moon Lounge Bar para escuchar música en vivo y deleitarte con las mejores vistas a Paseo de Montejo.

Dónde. Paseo de Montejo 480. Colonia Centro. Mérida, Yucatán. rosasandxocolate.com

Parque Santa Lucía

Ninguna visita a la Ciudad Blanca estaría completa sin conocer el Parque Santa Lucía. Cuando Mérida fue fundada en 1542, este lugar era un terreno virgen a las afueras del centro, cuyos arcos eran utilizados para guardar carretas y caballos. Sin embargo, en 2012 la familia Gene, propietaria de los portales, inició un proyecto de renovación para este espacio, donde hoy en día es posible encontrar tiendas, bares y un sinfín de restaurantes donde puedes comer al aire libre, mientras disfrutas la tradicional serenata, un espectáculo de baile y música típica del estado que se lleva a cabo todos los jueves desde 1965. Si vas en domingo, pasa a conocer el mercado ambulante que se ubica en la plaza principal de 10 de la mañana a tres de la tarde. Dónde. Calle 60 476A, Centro 97000. Mérida, Yucatán.

Oliva Enoteca

Cuando Stefano Marcelleti comenzó a servir las recetas de su natal Roma en el centro de Mérida, probablemente, nunca imaginó que su restaurante se convertiría en uno de los favoritos de la ciudad. Haciendo uso de ingredientes frescos y de primera calidad (algunos se consiguen localmente y otros se exportan desde Italia), Oliva ofrece un menú de alta cocina italiana con toques contemporáneos, que cambia dos o tres veces al año para asegurarte que cada vez que regreses te encontrarás con una experiencia gustativa totalmente renovada. Su ambiente relajado y casual es ideal para cenar con los amigos o para una cena romántica. Elige entre pastas, ensaladas llenas de sabor y deliciosas burratas, o bien, pregunta por la pesca del día, que se prepara siempre de manera distinta.

Dónde. Esquina Calle 56 y 49. Col. Centro Merida, Yucatan.  olivamerida.com

Crabster

A sólo 20 minutos de la ciudad de Mérida y con una ubicación inmejorable, justo frente a la playa de Puerto Progreso, Crabster da la bienvenida a sus comensales con un ambiente fresco y casual. Y es que, además de sus tres salones, el restaurante cuenta con palapas a la orilla del mar para que puedas enterrar los pies en la arena y contemplar el mar, mientras saboreas sus platillos hechos con mariscos frescos. El chef Christian Bravo, participante de Top Chef MÉXICO 2016, es el alma detrás de su cocina, donde se prepara desde un tradicional pescado frito y unos camarones al mojo de ajo, hasta un delicioso aguachile con recado negro, unos ostiones Rockefeller o una hamburguesa de filete de atún. Aunque, si los mariscos no son lo tuyo, también existen opciones como la arrachera al grill con chimichurri o el jugoso rib eye con papas cambray. El pan de elote tres leches y el cheesecake con dulce de guayaba también son imperdibles.

Dónde. Malecón de Progreso 97320. Progreso, Yucatán.

Parque de las Américas

Es bien sabido que para conocer la gastronomía de un lugar debes observar qué comen los locales, y en ningún lugar encontrarás una mayor concentración de ellos que en el Parque de las Américas. Todos los días, al caer la noche, un sinfín de vendedores ambulantes llegan a este lugar para satisfacer el antojo nocturno de sus visitantes ya sea con esquites, elotes y raspados o con las tradicionales marquesitas rellenas con queso de bola. Una vez que hayas elegido, pasea alrededor del parque para conocer su fuente monumental en forma de hemiciclo, el Centro Cultural José Martí, que representa una choza maya de estilo Puuc y la concha acústica, un teatro al aire libre donde cada domingo se llevan a cabo actividades recreativas y culturales.

Dónde. Av. Colón. Calle 21. Col. García Gineres 97000. Mérida, Yucatán.

 

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Lo que más sorprende de este lugar es que, a pesar de conservar gran parte de la fachada de lo que fuera la oficina de un periódico, en el interior todo ha sido renovado por completo para lograr un espacio minimalista y elegante. Éste es definitivamente un cambio sustancialpara BoHo Hotel a las otras construcciones que lo rodean, como la Ópera Estatal de Praga, la plaza central de la Ciudad Vieja o el Castillo de Praga, con siglos de existencia.

El silencio te acoge una vez que abandonas el bullicio de las calles. Donde más se disfruta es en la biblioteca: ahí podrás pedir un café y un croissant mientras planeas tu día.

Para darle un toque moderno al hotel, que rompe con la arquitectura clásica de la ciudad, usaron una paleta de colores neutros con detalles de matices vibrantes. Sin embargo, los techos altos y los ventanales perduran dándole un toque clásico.

BoHo Hotel

Desayuno

El desayuno en el hotel se agradece pues, además de ofrecer algunas recetas clásicas checas, brinda una gran variedad de platillos internacionales. La recomendación es que disfrutes del buffet que seduce con charcutería, parfaits, pan recién hecho y otras delicias.

El menú de las comidas y cenas también es internacional; además, la cocina es abierta, así que podrás gozar de todo un espectáculo mientras comes.

Habitaciones

Las 57 habitaciones que conforman el hotel son espaciosas y con todo lo indispensable para realizar tu día a día de manera placentera. Los cuartos brindan colores claros y acogedores, WiFi gratis, televisión y un amplio baño.

En la siguiente categoría  son más amplios, con regadera y tina separadas, y tienen amenidades Natura Bissé. También cuentan con cuartos para familias de cuatro personas, además de que el baño está separado por un vidrio ahumado.

Las suites siguen la misma línea del espacio amplio y gozan de una cafetera Nespresso y varios detalles más que se agradecen.

BoHo Hotel

El hotel es parte de Small Luxury Hotels, por lo que todos sus miembros tienen acceso a ciertos beneficios, como desayuno gratis, una cortesía de champaña y fresas cubiertas con chocolate, entre otras. También cuenta con un gimnasio bien equipado con caminadora, elíptica y pesas.

Spa

El spa tiene menú de masajes y tratamientos básicos, pero recomendables. Sin duda, la mejor parte es donde se encuentra un jacuzzi de gran formato, rodeado del sauna y las regaderas frías, además de camastros para relajarte después.

La piedra gris y los paneles de color dorado le otorgan un diseño elegante. Habitación desde $260 USD. hotelbohoprague.com

Pollo a las brasas con hojas de higo, puré de frijol blanco y yogurt

Recetas y Fotografías tomadas del libro Dandelion and quince:

exploring the world of unusual vegetables, fruits and herbs de

Michelle Mckenzie ($22 USD, amazon.com). Fotos: Rick Poona.

 

Porciones: 6 porciones

Ingredientes:

Para el pollo

  • 10 muslos de pollo, con todo y piel
  • 4 hojas de higo
  • 2 a 3 cabezas de cebolla cambray
  • 1 manojo de tallos de cilantro, atados
  • con un lazo
  • 1.7 litros de caldo de pollo
  • 4 dientes de ajo
  • Hilo de cocina

 

Para el puré de frijol blanco y yogurt

  • 200 g de frijoles blancos
  • 1 cda. de aceite de oliva virgen extra
  • 120 ml de yogurt natural
  • 1 diente de ajo, picado
  • 2 cdtas. de jugo de limón fresco

 

Para servir

  • 1 corazón de lechuga, opcional
  • 1 puñado de hojas de menta
  • 1 puñado de hojas de cilantro
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Hojuelas de chile rojo deshidratado
  • 6 rodajas de limón

 

Procedimiento:

  1. Colocar los muslos de pollo en un recipiente grande y secar ligeramente con papel absorbente. Sazonar con sal del mar. Cubrir y refrigerar por al menos 4 horas.
  2. Para el puré de frijol, remojar los frijoles por toda la noche en una olla llena de agua. Escurrirlos y devolverlos a la olla; cubrir con 5 centímetros de agua y añadir 2 pizcas de sal y 1 cucharada de aceite de oliva. Llevar a ebullición, reducir el fuego y cocinar a fuego bajo hasta que estén completamente tiernos, por aproximadamente 45 o 55 minutos.
  3. Precalentar el horno a 150 °C. Retirar los muslos del refrigerador 30 minutos antes de cocinar. Si la piel está húmeda, secar con papel absorbente. Apilar y extender las 4 hojas de higo y colocar las cebollas y los tallos de cilantro en la parte superior. Formar un pequeño rollo y atar con hilo para cocinar.
  4. Calentar una cacerola a fuego alto durante 1 o 2 minutos y añadir suficiente aceite de oliva para cubrir el fondo. Cuando el aceite esté a punto de humear, colocar los muslos de pollo con la piel hacia abajo y cocinar durante 8 o 10 minutos, hasta que la piel esté dorada. Voltear y cocinar durante otros 2 o 3 minutos. Cocinar en lotes para tener suficiente espacio en la cacerola. Apagar el fuego, retirar el pollo y reservar una cucharada de la grasa sobrante. Desechar el resto.
  5. Devolver la cacerola al fuego, añadir el caldo de pollo y raspar el fondo con una cuchara de madera. Añadir el rollo de hojas de higo, el ajo y una pizca de sal. Llevar a ebullición y reducir el fuego a bajo y devolver los muslos a la cacerola. El líquido no debe sobrepasar los lados de la carne (la piel no debe sumergirse). Es posible que haya que cambiar de cacerola o modificar la cantidad de líquido. Dejar la cacerola descubierta y colocar en el horno. Cocinar durante 1 hora, o hasta que la carne casi se separe del hueso.
  6. Mientras tanto, escurrir los frijoles y reservar el líquido sobrante. Colocar los frijoles y 60 mililitros de su líquido de cocción en una licuadora junto con el yogurt, el ajo, el aceite de oliva, el jugo de limón y 2 pizcas de sal de mar. Si la mezcla está demasiado espesa, agregar un poco más del líquido de cocción de los frijoles (debe tener una consistencia más ligera que el hummus, pero más espesa que una sopa).
  7. Colocar de nuevo el puré en la cacerola, tapar y mantener caliente hasta que esté listo para su usarse.
  8. Vaciar 250 mililitros de puré de frijol en un plato y utilizar la parte posterior de una cuchara para extender. Añadir una cucharada de caldo de pollo alrededor y acomodar los muslos. Espolvorear con las hojas de menta y cilantro. Rociar las hojas del corazón de lechuga con aceite de oliva, espolvorear con hojuelas de chile y sal del mar. Servir con rodajas de limón.

 

Maridaje Food and Travel:

Transpórtate a Irán, Marruecos o Israel con este pollo a las brasas impregnado con sabores de todo el mundo: higos, frijoles, yogurt y menta. Vino tinto con aromas de ciruela, moras negras y tierra mojada, es poderoso y balanceado en boca.

Sugerencia: Salentein, Primus Malbec

Estofado verde de pescado

Recetas y Fotografías tomadas del libro Dandelion and quince:

exploring the world of unusual vegetables, fruits and herbs de

Michelle Mckenzie ($22 USD, amazon.com). Fotos: Rick Poon.

 

Porciones: 6 porciones

Ingredientes:

Para el estofado

  • 450 g de tomates verdes
  • 2 manojos de cilantro, hojas picadas
  • 1 manojo de perejil, hojas picadas
  • 6 cebollas cambray, la parte blanca y la verde rebanadas
  • 1 o 2 chiles serranos, en rodajas
  • 475 ml de caldo kombu (ver receta)
  • 1 cdta. de salsa de pescado
  • 700 g de filetes de pescado blanco, firmes (como bacalao o halibut)
  • ½ cdta. de sal de mar
  • 60 ml de aceite de oliva virgen extra, más extra para cocinar
  • 1 limón

 

Para el caldo

  • 30 g de kombu (alga comestible)
  • ½ cdta. de sal de mar

 

Para servir

  • 4 a 6 cdas. de crema fresca
  • Hojas de cilantro y/o las flores, opcional
  • Hojas de perejil, opcional
  • ¼ de cebolla blanca, finamente rebanada

 

Procedimiento:

  1. Para hacer el caldo, colocar el kombu y la sal en una olla con 900 mililitros de agua y calentar a fuego medio. Cuando aparezcan las primeras burbujas, apagar el fuego, tapar la olla y reposar durante 30 minutos. Colar y guardar en un recipiente hermético en el refrigerador hasta por 3 días. Para el estofado, poner una olla con agua y sal a hervir.
  2. Blanquear los tomates verdes durante 5 minutos. Retirar del fuego y escurrir. Colocarlos en una licuadora junto con el cilantro, el perejil, las cebollas cambray, los chiles serranos, el caldo de kombu, la salsa de pescado, el aceite de oliva y la sal de mar. Moler para obtener una mezcla suave.
  3. Transferir la salsa a una cacerola y llevar a ebullición. Reducir el fuego y cocinar a fuego bajo durante 10 o 15 minutos, hasta que se reduzca ligeramente.
  4. Mientras tanto, retirar el exceso de humedad de los filetes con papel absorbente y rebanar en trozos de 10 centímetros. Sazonar con sal del mar.
  5. Calentar una sartén a fuego medio alto y agregar aceite para cubrir toda la superficie. Añadir el pescado en una sola capa y cocinar de 3 a 4 minutos, o hasta que cada pieza se despegue fácilmente de la sartén. Voltear y cocinar por 2 minutos más, hasta que el pescado esté opaco. Mientras tanto, probar la salsa y sazonar si es necesario.
  6. Dividir el pescado en platos individuales y acompañar con salsa. Decorar cada plato con una cucharada de crema fresca, hierbas y rebanadas de cebolla.

 

 

Maridaje Food and Travel:

El pescado frito está acompañado con un caldo espeso y aromático de tomate verde. Vino blanco con aromas de naranja, limón y piña.

Sugerencia: Pazo Señorans, Albariño

Pimientos de padrón asados, verdolagas y cebollas en vinagre

Recetas y Fotografías tomadas del libro Dandelion and quince:

exploring the world of unusual vegetables, fruits and herbs de

Michelle Mckenzie ($22 USD, amazon.com). Fotos: Rick Poon.

 

Porciones: 4 porciones

Ingredientes:

Para el estofado

  • 60 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 680 g de pimientos de Padrón o jalapeños
  • 4 cebollas cambray
  • 1 cda. de vino tinto o vinagre de jerez
  • 60 g de verdolagas, cortadas en piezas de 2.5 – 5 cm

 

Para servir

  • Pan crujiente
  • 1 huevo frito recién hecho
  • Jamón serrano o prosciutto, en
  • rebanadas finas
  • 2 aguacates, rebanados

 

Procedimiento:

  1. Calentar 2 cucharadas de aceite de oliva en una sartén grande a fuego alto. Añadir la mitad de los pimientos y revolver ocasionalmente, hasta que la piel comience a despegarse y la pulpa se ablande, aproximadamente por 3 minutos. Retirar los pimientos del fuego, transferir a un tazón y espolvorear con sal de mar. Repetir el proceso con los pimientos restantes; añadir más aceite a la sartén si es necesario.
  2. Mientras tanto, rebanar las cebollas en rodajas finas y revolver con el vinagre de vino tinto y una pizca de sal. Dejar que las cebollas reposen en el vinagre mientras se fríen los pimientos.
  3. En un recipiente poco profundo, colocar los pimientos con las cebollas y las verdolagas. Servir de inmediato con pan crujiente o huevos fritos, jamón y aguacate.

 

 

Maridaje Food and Travel:

Una ensalada sencilla y moderna. Las notas a limón de las verdolagas, el picor de los pimientos y el dulzor de la cebolla hacen resaltar este platillo. Vino tinto con aromas de grosella y pimientos.

Sugerencia: Monte Xanic, Cabernet Franc

El maíz es la esencia de la gastronomía mexicana. Por eso seguimos los pasos de Santiago Muñoz y Eric Daniel González de Fonda Mayora, quienes nos guiaron a donde converge el conocimiento del pasado con el presente. Texto: Dulce Fabiola Vega / Fotos: Charly Ramos.

Es sábado y el Sol de mediodía ilumina la entrada de Maizajo, tortillería de barrio, situada en la colonia Roma: el más reciente proyecto de los chefs Santiago Muñoz y Eric Daniel González, alias Bam Bam, quienes a la par dirigen el restaurante Fonda Mayora. Mientras espero la llegada de ambos, me deleito con el aroma fresco a nixtamal, un añorado recuerdo de la infancia de muchos mexicanos. También observo el local: detrás de los comales, una mujer limpia el maíz que hoy mismo se convertirá en masa.

Al llegar, ambos saludan cálidamente a su equipo: Laura, Carmen y Chelsea, y comenzamos un pequeño recorrido por el lugar. Me enseñan los muebles más significativos que decoran el sitio, como la vitrina de colores azul, amarillo y rojo. “Ésta nos la obsequió la chef Alicia Gironella, quien ha fungido incluso como mentora del chef Gerardo Vázquez Lugo”, me explican. Santiago se acerca y me muestra con emoción un ornato negro en forma de mazorca.

“Éste nos lo dio Daniel Nates, chef del restaurante Maizal”. También me enseña las salsas, hechas por su madre. Las hay de sabores variados como chipotle, habanero e incluso cebollitas en vinagre, perfectas para tomar un poco de ellas y crear un taco de salsa con tortilla recién hecha. “Ese maíz rojo lo traje de la primera feria del maíz en la que estuve. Fue en Tlaxcala, por encargo de Gerardo”, comenta Santiago orgulloso, mientras señala hacia una repisa negra. Esta variedad tlaxcalteca llamada sangre de Cristo se caracteriza por sus granos blancos adornados con venas rojas.

Me invitan a pasar tras bambalinas, y antes de hacerlo me aclaran que este proyecto está creciendo directamente de sus bolsillos: “Por eso avanzamos poco a poco”. Por su forma de explicarlo, me queda claro que, aunque no los une la sangre, a Eric y Santiago los hermana la misma pasión; por eso en ocasiones —como ésta— finalizan la frase del otro, complementan sus acciones mutuamente y hasta toman las mismas actitudes al posar para una fotografía.

Conocimiento milenario

Asomo la mirada hacia la trastienda de la tortillería. Ahí se aloja un pizarrón negro con marco de madera donde Santiago, Eric y su equipo escriben las ficha técnicas de cada variedad de maíz que utilizan para sus tortillas: nombre, color, cantidad de cal, tiempo, región, productor y contacto. Hasta ahora, a cinco meses de haber abierto, han experimentado con cinco tipos: criollo amarillo, sinaloense amarillo, criollo azul, rojo y morado. “Queremos documentar la información, conocer a los productores y sus tiempos de cosecha, pagarles lo justo y que las personas sepan de dónde viene cada grano de maíz”.

Otro de sus proyectos para fortalecer la propuesta de Maizajo es montar una especie de galería para exhibir la gran diversidad de maíces mexicanos (excluyendo siempre a los transgénicos), con fotografías de sus lugares de procedencia. “Estamos pensando sumar también toda la parte mitológica y cultural que representa a este ingrediente”, me comentan mientras observo una pequeña bolsita con maíz amarillo de La Solana en Querétaro, de los terrenos de los chefs Gerardo Vázquez y Alicia Gironella. Este grano es uno de sus preferidos, ya que ha dado buenos resultados con la nixtamalización: su aroma se torna más apetitoso y rinde hasta 25% más, de acuerdo con Bam Bam.

Finalmente nos dirigimos al área donde sucede la magia: el primer paso es limpiar el maíz, pues cuando lo reciben, suele tener impurezas como piedritas, tallos, cáscaras e incluso polvo. Tomo un poco y lo pongo sobre una malla; ahí noto su coloración beige. Una vez limpio, Santiago y Bam Bam me muestran el efecto que la cal viva y volcánica tiene sobre el agua y el grano: la primera se calienta tanto como para quemar levemente mi dedo, y el segundo se torna de un amarillo más intenso. La nixtamalización está lista después de que todo hierve, con ayuda del fuego, por cinco minutos. “Tenemos que hacer pruebas con cada tipo de maíz, porque todos reaccionan diferente con la cal, incluso puede cambiarles el color.

O si usas más agua, la masa puede quedar de textura chiclosa”, añaden ambos chefs. El siguiente paso es la molienda con discos de piedra que deben ser pulidos una vez al día.

Laura, quien les ayuda a documentar y experimentar, saca una bola de masa, prende el comal y comienza a formar tortillas con aplanadora y a mano, junto a Daniel y Santiago. Los tres nos comprueban que están listos para casarse, de acuerdo a la creencia popular que establece que si tu tortilla se infla estás listo para contraer matrimonio.

Amistad tras los fogones

Casi en la esquina de Maizajo está el Huerto Roma Verde, a donde llegamos caminando. Este sitio logra sacar a ambos chefs del contexto urbano, además de relajarlos de sus responsabilidades diarias. Es un día soleado, por eso decidimos caminar para llegar a Fonda Mayora, donde Daniel y Santiago entran en su personaje de jefe de cocina y gerente general, respectivamente.

Ahí observo su sincronía tras los fogones. Eric canta las comandas: “Carne en su jugo, tortillas para dos personas”, mientras Santiago se encarga de preparaciones y emplatados. Ya en la mesa, me cuentan que Fonda Mayora surgió como un proyecto que lideraba Gerardo Vázquez Lugo, su socio y mentor, quien elaboró la carta inicial e incluyó algunos de los clásicos de Nicos, restaurante que le mereció un lugar en los Latin América’s 50 Best Restaurants. A un año de la apertura, la carta ha evolucionado: ellos ya han propuesto creaciones propias y Gerardo solo los asesora. “Hablamos con él al menos una vez por semana, pero no es tanto de trabajo, ya es más personal”.

Amistad y confianza es lo que han conseguido gracias al tiempo que han trabajado codo a codo con el chef Gerardo. Especialmente Eric, quien ha sido influenciado por Vázquez Lugo desde 2010, cuando realizó prácticas profesionales en Nicos, para después crecer a chef ejecutivo de La Gruta en Teotihuacán y continuar en Fonda Mayora. Por su parte, Santiago se empapó de la filosofía del chef desde 2014, cuando fungió como su asistente personal y después como sous chef de Fonda Mayora. Además, el año pasado, Santiago quedó como uno de los finalistas de Latinoamérica del concurso Young Chef de San Pellegrino.

Fonda Mayora

Para comer pedimos los imperdibles de Fonda Mayora, así que nos deleitamos con los sopes de tuétano, servidos con cilantro, salsa verde cruda, cebolla y el hueso: una receta de verdaderos campeones y perfecta para abrir el apetito; luego el mextlapique, una especie de tamal de pescado pero sin masa, con jitomate, cebolla morada y hoja santa; finalmente carne en su jugo, con frijoles de la olla, hoja santa y pedacitos de aguacate. En todos se nota la perspectiva creativa con presentaciones novedosas y muchas veces inesperadas. También resalta el respeto que tienen por el ingrediente y por la tradición, al no transgredir la definición original de las recetas.

Una vez concluida la hora pico del servicio, nos dirigimos a cenar a Asian Bay, del chef Luis Chiu, un restaurante al que suelen ir. Ahí nos recibe “el Chino”, como ambos le dicen al joven chef.Al verse se saludan como buenos amigos, nos sentamos en una mesa del balcón y Luis nos retira el menú, pues ya sabe cuáles son los platos preferidos de sus colegas. “Los tres estudiamos en el Cessa (Centro de Estudios Superiores de San Ángel), aunque en diferentes generaciones, y Luis era toda una leyenda porque ya tenía su restaurante. Yo quería ser como él”, me dice Santiago. “Fue hace un año cuando viajamos a Chile, para la semifinal de Latinoamérica del concurso de San Pellegrino Young Chef, que lo conocí mejor y empezó nuestra amistad”.

Comenzamos el festín con orejas de cerdo picantes, fileteadas y marinadas al estilo Sichuan, uno de sus favoritos, que incluso piden a domicilio; cha siu pao, un pan al vapor relleno de lomo de cerdo al horno, y arroz al vapor para acompañar ambos platillos. Al terminar de comer y antes de irnos de Asian Bay, Luis los abraza para despedirse: se nota la fuerte amistad que une a estos jóvenes y talentosos chefs.

 Fonda Mayora

Memorias del paladar

La sazón personal es el resultado de las vivencias que cada uno hemos tenido a lo largo de nuestra existencia. Con esto en mente, subimos al auto para descubrir el rincón culinario más entrañable para Bam Bam, quien toma el volante para llevarnos hacia la colonia Vallejo. El destino es un restaurante al que suele ir desde que se encontraba en el vientre de su madre: Mariscos Don Panchito. “Mi papá solía trabajar en una empresa de cartones que ya no existe. En su lugar está una plaza llamada Parque Vía Vallejo; por eso traía a mi mamá a estos mariscos, a ambos les gustaban”.

Al llegar, entramos a la versión más relajada de este restaurante: Mariscos El Pollo. “Este lugar ha crecido tanto que uno de los hijos abrió su establecimiento con las mismas recetas, mismo servicio y sabor. Me gusta más aquí porque el ambiente me remite a un mercado”.

Nos sentamos en una barra, frente a cocteles y ceviches de pescado y camarón. Ahí la señora Esther, hija de don Panchito, saluda a Bam Bam, quien pide tacos de pescado rebozado. Solamente hizo falta un bocado para que él admitiera que los mariscos son su antojo dominguero, con el que se imagina relajándose para no tener que volver al trabajo.

Fonda Mayora

Luego, Santiago nos lleva a la colonia donde vivió su infancia: la Álamos, en la Ciudad de México. Ahí recuerda: “En esa esquina de Bolívar y Soria, iba por helados de limón; cerca de aquí están unos esquites que aún me gustan mucho y de los que tomé inspiración para el platillo que usé para la semifinal del concurso de Young Chef de San Pellegrino”. Éste consistió en un tamal en forma de tuétano acompañado de sustanciosos esquites.

Llegamos a un local sencillo, con un anuncio franco: Sopes de los Álamos, jugos, aguas y licuados. Probamos los que Santiago suele ordenar desde niño: sopes con bistec y salsa verde. La porción es generosa, pero por su sabor pareciera ser pequeña. El acompañante ideal es un jugo verde recién elaborado.

Aunque en apariencia son sencillos, estos sitios son esenciales para entender la procedencia de la sazón de Santiago. Con lo que me queda claro que el maíz siempre ha estado en sus vidas: fue su pasado, es su presente y será su futuro. 

Fonda Mayora

Dónde comer

Fonda Mayora Restaurante inspirado en los sabores tradicionales de la cocina mexicana. Está a cargo de Santiago Muñoz y Eric Daniel González, discípulos del chef Gerardo Vázquez Lugo. CH: $300. Campeche 322, Hipódromo Condesa. fondamayora.com

Asian Bay El joven chef Luis Chiu es uno de los mejores representantes de la cocina china en México. Te recomendamos pedir las orejas picantes al estilo Sichuan, su sabor es inesperado y delicioso. CH: $500. Tamaulipas 95, Condesa. asian-bay.com

Mariscos Don Pachito Con sazón memorable, este establecimiento cuenta con dos versiones: restaurante, con atención tradicional, y El Pollo, estilo mercado, relajado y juvenil. Pide los tacos de pescado rebozado. CH: $150. Poniente 122 370, Lindavista Vallejo Tercera sección. Facebook: @Mariscosdonpanchito.

Sopes Los Álamos Consistentes, tradicionales y abundantes, los sopes son un recuerdo fuerte en la mayoría de los mexicanos. Aquí los preparan con bistec y salsa verde o roja. Acompáñalos con jugo recién hecho. CH: $80 Soria 70, Álamos.

Fonda Mayora

La historia reciente del Viejo Continente corre vívidamente por la capital alemana. Su carácter dinámico es difícil de atrapar en un solo viaje, pero hay que intentarlo. Texto y Fotos: Carlos Sánchez Pereyra/ Fotouropa.

Son las seis de la tarde de un día que no parará de llover. Estoy afuera de la estación de trenes Zoologischer Garten, sitio cuyo ritmo jamás cesa. Mientras me resguardo, me divierto escuchando a una pareja que se queja de todo, aunque sé que ello tiene que ver con el ácido sentido del humor berlinés.

No hablo alemán, pero Max, un amigo de toda la vida, me traduce lo que sabe que quiero escuchar. Él es del sur de Alemania, pero, al igual que esta ciudad, ha reinventado su personalidad al residir aquí. Encuentra disciplina y organización, aunque dice que tal vez sea el lugar menos germánico de todos. La urbe tiene su propio carácter: su historia reciente seguramente influyó. Bombardeada hasta el cansancio en 1945, testigo de la persecución de judíos y el pasado nazi. Separada en dos partes por un muro de cemento… Eso sí, la historia de Max es mucho más tranquila y cercana a esa generación de alemanes que buscan consenso y paz.

Por amor al arte

He regresado en varias ocasiones y tengo cinco sitios que no puedo dejar de visitar en cada viaje. Es mi mantra berlinés. En todos ellos brilla la movida artística de esta magnífica ciudad. El primero de ellos, es Tacheles.

Ubicado en pleno centro de Berlín, este mítico centro okupa ya desalojado y sala de exposiciones ofrece desde la década de los 90 una experiencia de contracultura que en los últimos años se convirtió en tendencia. Es la ebullición del arte: cercano al underground, como el que giraba en torno al centro comercial también llamado Tacheles, el cual atrajo a artistas de toda Europa en fechas recientes. Aquí convergen creadores que no quieren escuchar de agendas oficiales de expresión. Eligen, más bien, su propio camino. También la calle Oranienburger es ideal para hallar este universo artístico que palpita en otra realidad.

El segundo sitio es el que diseñó Norman Foster: uno de los arquitectos que participó en la creación del rostro moderno de Berlín. La cúpula del Reichstag es su aportación: obra que funciona como símbolo de unión del pasado y el futuro de la ciudad. Consiste en una propositiva estructura contemporánea que yace sobre un edificio de carácter clásico. La cúpula de cristal (bundestag.de) es uno de los referentes por antonomasia de Berlín.

Por supuesto, en mi ruta obligatoria el muro es el tercer atractivo: hay trozos de él en distintos lugares. No importa con cuál me cruce, todos guardan silenciosamente uno de los largos momentos de tensión que vivió el mundo durante el siglo pasado. No obstante, el que se ubica en Mauerpark es mi favorito, sobre todo los domingos, cuando abre el mercado de segunda mano, que quizá sea uno de los mejores de toda Europa. Me atrevo a decir que ni los del este de Londres pueden superarlo.

A pocos pasos de aquí se encuentra la representación de un cementerio a través de 2711 bloques de cemento y éste es mi cuarto sitio favorito. Se trata del Monumento al Holocausto, un lugar para guardar silencio, para pensar en lo frágil que puede ser la inteligencia humana… La última de mis citas es la pequeña Turquía, que resplandece desde el barrio de Kreuzberg. Me lleva el interés cultural, pero, si soy sincero, también voy para recorrer sus mercados al aire libre y darme un agasajo con la gastronomía alemana, que vive con un pie en Europa y otro en Asia.

Berlín de uso diario

Después de revisitar mis imperdibles personales, decido seguir paso a paso los planes que Max, mi amigo alemán, diseñó para mí: una visión de fuera para vivir la ciudad en sus propios huesos. Lo primero fue subirme en un rickshaw, que no es otra cosa que un taxi con pedales (clásico en este lugar), para dirigirme a Potsdamer Strasse número 2, lugar donde se ubica el Cine Arsenal. Este sitio que funciona como sede del Festival de Cine de Berlín, hoy experimenta de nuevo una intensa vida cultural y comercial después de haber quedado prácticamente sin vida durante la Guerra Fría.

La siguiente parada de Max me lleva al antiguo barrio de Charlottenburg, al este del río Havel, para internarme en la Bücherbogen: un paraíso de libros de arte del que es muy difícil salir con la cartera ilesa. Luego me dirige hacia el otro extremo de la ciudad, donde se encuentra la estación de metro Schönhauser Allee. Las indicaciones que vienen en el mapa que me dio son las siguientes: “Sal del metro, ve al puente bajo las vías y fórmate en la fila más larga que veas. Probarás la mejor currywurst de Berlín, y de tu vida”. Así fue como conocí uno de los míticos sitios de la ciudad: un local callejero llamado Konnopke’s que no goza de estrellas Michelin, pero sí de una hilera de gente ansiosa que dice mucho más. Ahí, se prueba la salchicha alemana asada a la parrilla más memorable de la ciudad.

El café debo tomarlo, según las instrucciones, en un conjunto de edificios y patios de finales del siglo XVIII, conocido como Hackesche Höfe, en Mitte. Este barrio tal vez sea el corazón de una ciudad que carece de un centro evidente.

La última marca del mapa no existe, pero leo una explicación: “Berlín se reinventa constantemente. Haz lo mismo tú con tu viaje”. Con esa sensación de libertad camino hasta la Isla de los Museos, a orillas del río Spree: lugar inigualable, donde se concentra la mayor cantidad de tesoros artísticos por metro cuadrado, desde el busto de Nefertiti en el Neues Museum, el esplendor del arte clásico en el Altes Museum, o el arte bizantino localizado en el Bode Museum, hasta la Puerta del Ágora de Mileto, reconstruida con las mismas piedras llevadas hasta el Museo de Pérgamo.

¿Atrapar Berlín en un solo viaje? Una ciudad que se reinicia casi de manera programada, no permite lograrlo. Berlín es inabarcable, como su propio carácter.

Información de viaje

En Berlín la moneda es el euro (1 EUR =20.50 MXN). Los meses de junio, julio y agosto son los de mayor calor, con una temperatura media de 24˚C.

Cómo llegar

Desde la Ciudad de México, KLM (klm.com.mx) ofrece un vuelo diario hasta Berlín, vía Ámsterdam. El viaje tiene una duración aproximada de 14 horas, pero la comodidad y servicio de esta línea aérea hacen olvidar cualquier distancia. Una de sus novedades es el asiento de su World Business Class, que te hará sentir cómodo aun a 10 mil metros de altura. Fue diseñado por la reconocida diseñadora holandesa Hella Jongarius quien cambia, dentro de las limitaciones de las aeronaves, la manera en que la elegancia se define en el aire. Además de reclinarse totalmente, las pantallas de televisión de 17 pulgadas son las más grandes del mercado al salir de México a Europa.

Otro de los detalles que enorgullecen a KLM es que solo trabaja con los mejores cocineros holandeses poseedores de estrellas Michelin. En colaboraciones previas estuvieron presentes chefs como Mario Ridder, Margot Janse y Sergio Herman. Jonnie Boer, también poseedor de estrellas Michelin, es el chef actual a cargo de las creaciones World Business Class.

Dónde comer

Konnopke’s Aquí probarás las mejores salchicas de Berlín, prueba la currywurst (con curry) o la bratwurst mit Senf (asada). Schoenhauser Allee 44a, Unter Der Hochbahnstation Eberswalderstr. U2, 10435.

Facil En este restaurante premiado con dos estrellas Michelin prueba su menú de degustación con clásicos alemanes y europeos. facil.de

Flamingo Fresh Food Bar En una ambiente casual y fresco, disfruta de una propuesta saludable con sus sopas, ensaladas y sándwiches. También tienen opciones veganas. flamingo-freshfood.de 

Presentado por:

Al cruzar su elegante e imponente puerta, custodiada por la estatua de un orgulloso león, será como si te hubieras transportado a un club de caza inglés. Pon atención, es justo en ese umbral de acceso desde donde podrás apreciar mejor a las estrellas del restaurante The Capital Grille: la carne madurada y los vinos.

Inaugurado hace cuatro años en la Ciudad de México, este restaurante es fiel al estilo de sus hermanos estadounidenses, cuyo concepto nació en 1990. Este lugar es el favorito de muchos diplomáticos, empresarios y extranjeros, gracias a su ubicación y oferta gastronómica. Por ello, el chef Hugo Segundo se encarga de crear platillos y recetas leales a la marca, pero con el sazón enfocado al paladar mexicano.

The Capital Grille

El servicio es excepcional

Para comenzar te reciben con pan hecho al día: de centeno integral, lavash, tipo chapata y con semillas de amapola y ajonjolí. Del menú y para comenzar, te recomendamos los calamares fritos, van acompañados de pimientos del piquillo, salsa tártara, limón amarillo y chile habanero.

Pero, para el plato principal, definitivamente no te puedes perder sus cortes de carne madurada. Todo el proceso de añejamiento lo realizan ellos, reposando la carne a una temperatura controlada de 1 o 2°C de 14 a 21 días.

¿Nuestra sugerencia?

Elige el sirloin con hueso, va añejado en seco y con costra de café Kona y mantequilla de echalote; aunque si lo prefieres, pídelo madurado y al natural; disfrutarás del auténtico sabor carnívoro. Para maridar elige alguna de sus 320 etiquetas de vino, los hay de México, Francia, Italia, Argentina, España, Australia y Nueva Zelanda.

The Capital Grille

Antes de irte revisa la carta de postres, todos hechos diariamente y en casa. En ella encontrarás imperdibles como el pastel de chocolate y espresso sin harina, y el fondant de chocolate y chile ancho: este último es la receta de la casa.

Tip: Los jueves en The Capital Grille son de Jazz&Gins. Ideal para una cita romántica con música en vivo, cocteles preparados directamente en tu mesa y vistas memorables hacia una de las avenidas más importante de la Ciudad de México. Dónde: Av. Paseo de la Reforma 250. Edificio Capital Reforma, Juárez. CH. $1100 MXN. Teléfono: 5207 8358.

The Capital Grille

 

Después de dos años de éxito y crecimiento en la Ciudad de México, Cheese Club celebra de la mano del chef Eduardo Acosta Latapi, director general de Banquetexpress, y mejor conocido como chef Edd, lanzando en conjunto cuatro recetas originales que conforman un menú completo en el que los protagonistas son, sin duda, las texturas, olores y sabores de diversos quesos únicos; un pequeño recetario ideal para un brunch familiar o entre amigos.

Cheese Club es un concepto original creado por Sabor y Carácter, que permite a los amantes del queso descubrir, aprender y disfrutar de una amplia variedad de quesos de excelente calidad. Es un hecho que el sector gourmet ha mostrado una tendencia a la alza en los últimos años, permitiendo la entrada de importaciones y un mayor mercado.

Cheese Club

Olivier Bert, más que un afinador de quesos francés, es fundador de Sabor y Carácter, la empresa en México que desde hace más de siete años se ha dedicado a importar, distribuir y comercializar una gran variedad de productos finos y seleccionados, a través de los cuales se alcanza a notar la pasión detrás de su historia y de su elaboración hasta llegar a la mesa, logrando así, abrir un público más grande hacia el mercado de los quesos.

Durante estos primeros dos años, han sido más de 693 amantes del queso, que han consentido su paladar con productos y sabores auténticos. En este sentido, en el marco de la celebración de llevar a los hogares mexicanos la tradición quesera, se llevó a cabo un exclusivo brunch francés en las instalaciones de Studio Gourmet el pasado lunes 29 de mayo.

Cheese Club

El chef Edd preparó como primer tiempo unas flores de calabaza rebozadas y empanizadas rellenas de queso azul Stilton, de Inglaterra. Posteriormente continuó con una sopa de vegetales con queso suizo Raclette y Comte; para seguir con el plato fuerte, rotollos de pollo en salsa de pimiento, rellenos con Ossau Iraty, un queso francés del País Vasco. Finalmente, cerramos con unos chabacanos rostizados con queso, frutos y miel Bonne Maman.

Thomas Laporte representante en Latinoamérica de Bonne Mamman

También estuvo presente Thomas Laporte, representante en Latinoamérica de Bonne Mamman, mermelada francesa que ha llegado a más de 100 países. Usando solamente la fruta ideal, azúcar 100% natural y la cuidadosa experiencia en la preparación del método tradicional. Su logo y su inconfundible tarro son reconocibles por generaciones de fieles clientes, como un símbolo del savoir faire francés y sus valores culinarios tradicionales.

Cheese Club

A través de sus sabores de mermeladas

Frutos rojos, castaña con vainilla, naranja, cereza, chabacano, durazno, frambuesa, fresa, higo, y mora azul, y otros productos como las tartaletas de chocolate y caramelo. O las galletas finas de mantequilla, Bonne Maman invita disfrutar el placer de lo sencillo y a sentirse como en casa de la abuela.

La línea de productos Bonne Maman también se ofrecen en la tienda Le Fromager, de Sabor y Carácter. Dentro de Marché Dumas, donde se encuentra la selección exclusiva de quesos, entre ellos franceses, ingleses, holandeses, españoles, italianos y nacionales, así como carnes frías, vinos y accesorios especiales.

Cheese Club

Cheese Club ofrece además de sus productos, eventos, cenas maridaje y entregas a domicilio, a través de la afiliación de tres, seis o doce meses. El paladar mexicano busca experiencias sin límites ni barreras geográficas, hay curiosidad e interés. Olivier recuerda que la combinación perfecta no se encuentra en los alimentos, sino en las personas con quien se comparten y el momento. Así, disfrutar de una baguette con un buen queso Comte, puede convertirse en un encuentro memorable.