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Aguacate, manjar mesoamericano

«Agua pasa por mi casa, cate de mi corazón; el que no me lo adivine, es un burro cabezón», ¿Qué es? ¡Aguacate! Este fruto, tan conocido en nuestro país y tan apreciado a nivel internacional, es un verdadero manjar que muchos mexicanos disfrutamos. Su característico sabor delicado, suave textura, excelente aporte nutricional y gran versatilidad, lo han convertido en un ingrediente esencial para un sinfín de preparaciones, y eso es tan solo en el mundo culinario.

Negros por fuera, y verdes y blancos por dentro, con un hueso a forma de corazón. El aguacate, conocido también como palta en países latinoamericanos, es un fruto con más de 400 clases que viven desde el centro de México y hasta Centroamérica, de acuerdo a Sagarpa. Su origen se remonta a hace más de 9,000 años, de hecho las primeras evidencias de su uso proviene de la cueva de Coxcatlán en Tehuacán, Puebla. Razón por la cual es considerado como ingrediente oriundo de mesoamerica.

Es muy nutritivo, pues contiene vitamina A y E, lípidos monoinsaturados, potasio, fósforo, magnesio y calcio. Haciéndolo perfecto para cuidar la línea. Además, sus hojas son una magnífica hierba aromática, la cual te recomendamos usar en tamales y diversos guisos y sopas como el mole de olla.

Principalmente existen tres razas de aguacate: mexicana, guatemalteca y antillana; y de ellas se derivan otras clases. En nuestro país el Hass es el más conocido, sin embargo es un híbrido creado en California, por un científico del mismo nombre. Tiene textura rugosa, gran sabor y pulpa cremosa. En contraparte, el aguacate criollo, -conocido también como guajillo- es de cáscara delgada y suave, además de un sabor ligeramente anisado; además goza de un crecimiento natural, sin ser híbrido, ni injerto.

También existe el aguacate Atlixco, muy pequeño y de piel granulada con manchas violetas y verdes; de sensación suave en el paladar. Mientras que el Chiapas, producido en el estado homónimo, tiene una textura que resulta acuosa. Si te encuentras con uno de color morado oscuro y puntos rojizos, se trata de un aguacate Puebla, considerado de los más finos por su pulpa consistente, piel delgada y lisa, y semilla grande.

Fray Bernardino de Sahagún, misionero franciscano que se encargó de documentar la herencia cultural de la Nueva España, hizo la mejor descripción del aguacate en una sola frase de dos palabras: “Son preciosos”… aunque nosotros añadiríamos “y también deliciosos”.