Ganadora del Reconocimiento a la Trayectoria en los Food and Travel Reader Awards 2025
Hay nombres que se escriben con letras de oro en la historia de nuestra gastronomía, y el de Mónica Patiño es, sin duda, uno de los más brillantes. No solo por ser una de las mentes detrás de recintos icónicos como La Taberna del León o Casa Virginia, sino por esa capacidad de entender la cocina como un ente vivo que evoluciona con el tiempo. Fotos: cortesía
Mónica Patiño: un homenaje a su trayectoria
El pasado jueves 26 de marzo, durante la ceremonia de los Food and Travel Reader Awards 2025, la chef Mónica Patiño recibió el reconocimiento a la trayectoria gastronómica, un pretexto perfecto para celebrar más de cuatro décadas de amor por el ingrediente.
“Estoy muy contenta, pero este no es un reconocimiento a mi persona, yo soy como la punta del retoño de un árbol, porque es todo un árbol de seres, de entes, de amigos, de familia, de trabajadores y de sus familias, el que está recibiendo este reconocimiento”, afirma.
La construcción de un estilo
A los 20 años, Mónica ya estaba moldeando su estilo en la cocina bajo la influencia de sus comensales y de sus viajes. Su estilo es el resultado de un ADN inquieto que la llevó a absorber lo mejor de la técnica francesa de los 80, para luego mirar hacia el Gran Oriente.

“Entendí que el mundo es global, es redondo, pero que es muy importante conectarte con tu tierra, con tus tradiciones y con tu cultura. Esto sin rechazar todo ese conocimiento que ya tenía”, explica sobre esa fusión tan natural que hoy vemos en sus platos que integran técnicas de Japón, China o Tailandia para elevar el producto local.
El respeto por la tierra
Mucho antes de que el concepto farm-to-table fuera tendencia, Mónica ya estaba sembrando estragón y albahaca en el patio de su restaurante La Taberna del León. Ese contacto directo con la tierra le enseñó una lección: que la naturaleza no tiene prisa.
“Te conviertes en un cocinero que va al ritmo del respeto a la naturaleza. O a lo mejor no estás tú directo, pero tienes al proveedor que está directo con lo que hace, con lo que siembra, con el vino, con sus quesos, con sus vacas, y ese es el hilo al que te tienes que estar conectado siempre”, comenta.
Ese mismo respeto la llevó a ser parte de una generación que luchó por dignificar la cocina mexicana en una época donde lo elegante solo se relacionaba con Europa. Para ella, el cambio fue profundo y necesario: “Éramos un grupo que ya sentía que debía de haber un despertar y un reconocimiento a lo nuestro, de reconquistar nuestra dignidad, nuestros sabores y nuestras fantásticas recetas. Y eso es lo que sucede en México ahora, un efervescente por haber picado piedra hacia adentro, hacia nuestro propio corazón”, apunta.

Entre la Toscana y Ciudad de México
La chef también nos compartió que está preparando la mudanza de Casa Virginia para finales de la primavera. Así, llevará el concepto de este restaurante a un espacio en CDMX que promete mantener su espíritu familiar, pero ahora en una nueva ubicación.


Mientras tanto, su proyecto actual en la Toscana busca, de la mano de KĒNTRO, conectar a los viajeros con la esencia más pura de Europa, con pueblos como Roccalbegna.
“Disfrutar de experiencias como caminar por la tierra, cosechar aceitunas, ir a ver cómo se hace el queso… En mi casa, yo recibo a ese grupo, cocinamos juntos y para mí es un gran placer recibirlos”, se trata de un turismo alternativo donde la meditación y la cocina se encuentran.
Hoy, con más de 40 años de trayectoria, Mónica Patiño se mantiene fiel a su estilo, con los pies en la tierra y la mirada siempre curiosa. “Mi papá me decía que, para llevar una buena actitud con tu negocio, con tu restaurante o con tu lugar, tienes que dormir pensando en él y despertar pensando en él. Y creo que eso es lo que he hecho durante estos cuarenta años”, concluye. Sigue los pasos de Mónica Patiño en Instagram: chef_monicapatino
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