Barra Lupe: el restaurante en CDMX con antojos de mercado, coctelería de autor y mucho folclore

La fórmula de Barra Lupe es sencilla, pero con una vibra que conquista. Su espacio es un reflejo de la cultura mexicana, la barra hace un homenaje a los destilados mexicanos y en el plato se disfruta la comida de mercado que siempre conquista paladares. Hay maíz, garnachas y hasta guiños al mar y a las cantinas. Justo como una tarde entre amigos, este espacio es fresco, sabe a anécdotas y se ambienta con referencias coloridas. Te contamos más al respecto. Fotos: Cortesía

Barra Lupe: fusión entre el folclore y la cocina de mercado

 

Nada habla mejor de este restaurante en la Roma que su propuesta visual. Barra Lupe se divide en cuatro secciones bien definidas, con un personaje clave y referencias que seguro resonarán en cualquiera. Primero, a la entrada, hay una reversión de cantina, pero esta recurre a acentos modernos y tonos crudos entre sillas y paredes. A su vez, tiene enfoque en la barra central, donde brillan las botellas de colores y los detalles de aluminio en las molduras, como si se tratara de una pieza que ha sobrevivido por varias décadas.

Después, sigue un pasillo tapizado de azulejos y letreros de colores, justo iguales a los de cualquier mercado, hasta topar con un salón más privado, sobrio y acogedor. Este es el preámbulo para la terraza, toda una escena atrevida que sorprende por los mosaicos de cartas de lotería esparcidos entre las paredes y el comal abierto donde se preparan los antojitos de maíz nixtamalizado todos los días en Barra Lupe.

El menú y una playlist, que va de cumbias a clásicos pop, son el hilo conector entre toda la experiencia de Barra Lupe. La carta es igual de variada que su atmósfera y busca retratar diferentes opciones para botanear con platillos de varios puntos del país. Todo se elabora a partir de toques caseros, ingredientes locales e insumos directos de los productores.

Dividida en entradas, sopas y fuertes, las opciones son un ejemplo de la comida de mercado con énfasis en las garnachas y los tacos. Encontrarás desde un guacamole o una ensalada de nopales con jitomate y queso asado hasta caldo de camarón o aguachile rojo, así como algunas referencias cantineras como el chamorro o un medio pollo en adobo de chiles. Pero, sin duda, son imperdibles los platos a base de maíz amarillo, del Estado de México, y azul, de Michoacán; hay tetelas, huaraches, tlacoyos y tacos.

Esto es lo que puedes comer en Barra Lupe

 

Una visita por este restaurante sabe mejor entre grupos grandes para tomar varias opciones de la carta. Al llegar, se abre apetito con la cortesía de la casa, una chalupa o un tlacoyo, que es antesala de la buena preparación de estos platos. Después de eso, el tip sería recorrer todas las secciones con al menos una opción; en nuestro caso, iniciamos con una tostada en aguachile de setas para explorar su propuesta con solo verduras.

La siguiente petición fue un huarache campechano: con frijoles, diezmillo y chorizo que se hace con la receta de la abuela del fundador, directo desde Chihuahua. El resultado es un plato donde está presente todo lo que se espera de esta garnacha: textura, grasa y la acidez de la crema con la fuerte presencia de los frijoles y el toque especiado del chorizo.

Para cerrar, optamos por una orden de tacos de lengua: son tres, en tortilla taquera recién hecha, y se acompañan de cilantro criollo, cebolla y salsa cascabel que sí pica. Por cierto, el resto de las salsas de la mesa son una de habanero verde emulsionada y una chile morita, perfectas para quienes prefieren el picor fuerte.

El cierre también guarda un apartado especial. Aquí los postres siguen la línea de la comida del mercado, pero en versiones propias. De entre las cuatro opciones, buñuelos, tarta de mamey, flan cremoso y sorbetes de temporada, el favorito de la casa es el buñuelo, acompañado de compota de guayaba y helado de dulce de leche. En la primera cucharada descubrirás porqué hay que incluirlo a la orden.

Un brindis con esencia mexa

 

Barra Lupe también se distingue por su propuesta líquida. Si la comida regresa a los antojos de mercado y de barrio, la coctelería nos lleva de viaje por los destilados mexicanos, desde el mezcal hasta el pox o la bacanora. La creatividad de estos cocteles estuvo a cargo de Claudia Cabrera, quien reinterpretó sabores y escenas para mostrar nueve opciones fáciles de tomar, que resultan muy atrevidas y francas. Una sorpresa fue Guayabo, que podría resumirse como un spritz mexicano a base de charanda, Aperol, prosecco, guayaba, laurel y bitters de hierbas. Su apariencia es elegante, pero su sabor hace honor a esta cantina reversionada.

Otro trago que puedes intentar es Café volador, elaborado con pox vainilla, licor de café, cacahuate y espresso, al estilo de un Espresso Martini, pero mucho más intenso en la sensación de alcohol. Y si prefieres coctelería clásica, también hay desde un Negroni hasta un Tom Collins, así como mezcales derechos, whisky y ginebras, e incluso vinos con varias etiquetas nacionales.

Barra Lupe es como un rehilete con todos los colores mezclándose a la vez: hay música que invita al baile de pareja, muchos sabores familiares y la mancuerna de tragos y buenos momentos con un ambiente moderno. ¡No te lo pierdas! CH: $800 MXN. IG: barralupemx

 

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