El aroma a queso fundido ya tiene nueva dirección en Polanquito: Richeese, con su fondue servido sobre pan crujiente, papas bañadas en cremosidad y postres con mascarpone que convierten cualquier paseo por la zona en una parada obligado. Fotos: Cortesía
Un nuevo lugar para rendirle tributo al queso
La nueva sucursal de Richeese en Polanquito ya se convirtió en el nuevo motivo para desviarse de la ruta habitual y seguir el aroma del queso fundido, demostrando una vez más que el fondue, ese famoso platillo cuyo origen se disputan Suiza y Francia, ya no es exclusivo de mesas largas ni de cenas invernales, pues aquí se sirve listo para caminar con él entre las manos.
La experiencia comienza desde la barra, donde la mezcla burbujea hasta alcanzar el punto exacto. El fondue se prepara con raclette francés, emmental suizo y maasdam holandés, quesos reconocidos en los World Cheese Awards integrados con vino blanco, licor de cereza y un toque de nuez moscada. Cuando la textura es la adecuada, se vierte generosamente sobre una baguette de masa madre crujiente. El contraste entre la corteza firme y el interior suave, cubierto por la capa caliente de queso, convierte la primera mordida en el argumento definitivo para entender el concepto.

La mejor forma de disfrutar de Richeese en Polanquito
La recomendación es personalizarlo: un hilo de miel de abeja aporta contraste, mientras que la salsa macha suma carácter. Si el antojo pide más contundencia, hay versiones con salchicha italiana, prosciutto o salami, parte de la charcutería artesanal que elaboran ellos mismos. Sin duda, Richeese en cada combinación transforma el clásico europeo en un formato urbano que se adapta a cada zona, en especial a Polanquito.
Más allá del icónico pan con fondue, el menú de Richeese en Polanquito ofrece razones adicionales para enamorarse de este paraíso del queso. Las Richeese French Fries llegan cubiertas con queso fundido y trozos de tocino; el Mac & Cheese retoma el clásico, pero lo sirve con una salsa cremosa de lacasa, mientras que las tablas permiten explorar distintas curaciones. Entre ellas destaca el Casa de Piedra, elaborado en su propio rancho en Jilotepec, Estado de México, también premiado en los World Cheese Awards, un detalle que habla del interés por impulsar producción local con estándares internacionales.


Los postres también llevan queso
El capítulo dulce en la carta de Richeese confirma que aquí el queso no tiene límites. El french toast brulee con mascarpone y salsa de vainilla logra equilibrio entre textura y cremosidad, mientras que la malteada de mascarpone y maasdam con dulce de leche resulta inesperada y adictiva. Son postres pensados para prolongar la visita a Polanquito y comprobar que el queso también puede cerrar la comida.
En una colonia donde la oferta gastronómica compite por atención, Richeese apuesta por una experiencia directa: queso de calidad, pan crujiente y combinaciones que invitan a regresar. Basta una visita para entender que el antojo no solo es inevitable, sino recurrente. Dónde: Virgilio 40, Polanco. CH: Desde $220 MXN. IG: richeesemx
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