Capomo: el superalimento maya que energiza sin cafeína

Para la civilización maya, el capomo fue clave: fue base de su alimentación, refugio para su fauna y aliado en su vida cotidiana. Hoy, tras siglos de olvido, esta semilla mesoamericana experimenta un renacimiento, migrando de los saberes locales a las tazas de una nueva generación de consumidores. Texto: Elsa Navarrete y Ángeles Bonilla / Fotos: cortesía

Capomo: de la selva a la taza

 

En el corazón de las selvas tropicales de México crece silencioso el Brosimum alicastrum, conocido desde tiempos inmemoriales como el árbol de Ramón, de capomo o de óox. De sus ramas cuelgan bayas que esconden una semilla de color café, modesta en apariencia pero con una gran historia: el capomo.

El capomo, o “nuez maya”, es mucho más que una simple semilla. Es un testimonio de la relación que las culturas mesoamericanas sostenían con su entorno. Para los mayas, el árbol de Ramón fue un elemento central: construían sus hogares bajo su sombra protectora, utilizaban su corteza con fines medicinales y, sobre todo, consumían su nutritiva semilla. Esta baya, una vez seca, libera la semilla que, tostada y molida, se transforma en una infusión de aroma terroso y sabor profundo. Un elixir que recuerda al café, pero con una gran ventaja: es 100% libre de cafeína.

Tradicionalmente, su consumo se limitó a las regiones donde el árbol prospera de manera natural: Sinaloa, Tamaulipas, Jalisco, Nayarit, Michoacán, Chiapas, Yucatán y Quintana Roo. En estos estados tropicales húmedos de México es un recurso accesible, nutritivo y versátil.

Propiedades que seducen

El interés reciente por el capomo no es casualidad. Detrás de su sutil sabor a nuez tostada se esconde un perfil nutricional que busca un lugar en los superalimentos. La ciencia ha revelado que esta semilla es una fuente excepcional de proteína completa, ya que contiene los nueve aminoácidos esenciales. Además, es rica en fibra, calcio, hierro, cobre, magnesio y vitamina B2, mientras que su contenido de grasa y sodio es notablemente bajo.

Pero sus atractivos van más allá de la tabla nutricional. Algunos estudios preliminares han puesto la lupa sobre su alto contenido de triptófano, un aminoácido precursor de la serotonina, vinculado al bienestar emocional y la regulación del estado de ánimo.

Aunque esta línea de investigación sigue en desarrollo, ha contribuido a perfilar al capomo no solo como un alimento, sino como un posible aliado para el equilibrio integral. En un contexto donde cada vez más personas exploran opciones distintas a los estimulantes convencionales, su perfil de bebida cálida, reconfortante y libre de cafeína lo convierte en una alternativa natural y atractiva.

Zenmaya, el nuevo capítulo del capomo

 

En esta revolución del capomo se encuentra Zenmaya, una marca mexicana recién lanzada  por la actriz y creadora de contenido Claudia Lizaldi y la empresaria Eda Sampieri Tress, CEO de TRESSO Café. Juntas emprendieron una misión: honrar el legado del capomo al tiempo que lo introducen al estilo de vida moderno.

“Es un producto mágico”, afirma Lizaldi, quien recomienda probarlo con leche de almendras. “Comenzó como una bebida que disfrutaba cada día, pero pronto se convirtió en algo tan importante que cuando alguien llegaba a mi casa le decía: tienes que probar el capomo. Con el tiempo pensé que tenía que llegar a más personas, y así nació Zenmaya”.

Para Eda, su versatilidad la convierte en una alternativa contemporánea. “Así como piensas en un matcha, en un café o en un té, piensa en Zenmaya. Es una bebida que fluye con tu vida: con tu mañana, tu trabajo, tu ejercicio, tu familia o con ese momento de paz antes de dormir”, declara Eda.

Zenmaya trabaja directamente con las comunidades recolectoras de Campeche y Quintana Roo, asegurando una cadena de suministro ética y sostenible. Cada semilla es recolectada a mano; es tostada artesanalmente y molida en Mérida para preservar su esencia.

¿Cómo se prepara el capomo?

 

Prepáralo como infusión. Sus instrucciones son sencillas: usa de 4 a 4.5 gramos por cada 250 ml de agua caliente, infusionando de 3 a 5 minutos en una prensa francesa. Puede servirse caliente o frío, solo o complementado con azúcar o miel al gusto.

Cada taza de capomo es, por lo tanto, un homenaje a la sabiduría maya y una elección nutricional inteligente. La semilla que una vez alimentó a una de las civilizaciones más brillantes de la historia, ahora regresa a las barras.

¿Listo para disfrutar de las propiedades y de los beneficios del capomo? Infusiona ya esta semilla milenaria libre de cafeína. Además, sigue leyendo y descubre por qué los sabores swicy están revolucionando la forma en que comemos.