Tani significa «valle», en japonés, y es también la metáfora perfecta para describir la nueva sucursal de Tani Omakase en la colonia Condesa, en CDMX. Se trata de un espacio que se hunde en la calma, donde la luz abraza la madera y el sonido más importante es el roce del cuchillo del chef Alberto García. Su omakase es una sucesión de pulsos, un viaje que se siente contenido, medido, casi meditativo. Descubre cómo se vive esta experiencia y prepárate para tu visita. Fotos: Cortesía

Un omakase en CDMX
Es un hecho que el formato de omakase en CDMX ha crecido en los últimos años, pero Tani decide no correr. Ubicado en el rooftop del Hotel Flow Condesa, invita al comensal a confiar y rendirse ante un ritual japonés donde el producto fresco del día es la brújula de cada servicio. Su propuesta se centra en la pureza del producto, cortes precisos y sabores que no buscan impresionar por exceso, sino por profundidad. Lo mejor: el menú cambia cada semana, obligando al comensal a volver si quiere entender la evolución de la barra. No hay repetición, sino ritmo.
La historia de Tani Omakase
Tani nació originalmente en Valle de Bravo en 2022, inspirado en el bosque y la serenidad del entorno. Desde septiembre de 2024, comenzó su historia en la Ciudad de México manteniendo esa esencia introspectiva y discreta.
Aquí, la cocina del chef García se presenta silenciosa pero segura, disciplinada sin rigidez, y respetuosa del producto sin miedo a intervenirlo con su experiencia en sitios como Tori Tori. Sentarse en su tradicional barra de madera es ver una ceremonia contemporánea en la que el chef entiende el ritmo de tu apetito.
La experiencia consiste en un viaje de 10 tiempos guiado por la temporada, la pesca del día y la sensibilidad del chef, respetando así la tradición japonesa del omakase más puro servido en CDMX. Como ejemplo, entre los primeros destellos puede aparecer la tostada Kaisen coronada con atún, salmón y robalo en un aderezo de serrano. Luego puede llegar la almeja Tani, una chocolata bañada en yuzu, soya y mantequilla, un bocado que confirma que este valle tiene ecos de mar.



Imagina que el desfile continúa con el sashimi de hamachi, un corte grueso e impecable bañado en miso dulce, todo un homenaje a la simplicidad japonesa. Y, por supuesto, también hay nigiris de atún aleta azul (akami, chutoro y aburi toro), piezas clave que conforman una escalera de grasa, temperatura y textura.
Para quienes aman el contraste, el crispy rice de salmón cruza fronteras: arroz frito crujiente, salmón fresco y un toque de Sriracha, perfectamente adictivo. También puede llegar el hand roll de jaiba con mayo spicy, tibio y crujiente. Después, la cena encuentra su pausa en el wakame udon con fondo de dashi, un caldo profundo y equilibrado.
Como cierre de este omakase en CDMX, piensa en un inesperado crocante de arroz con miso dulce, mantequilla, miel, cacahuate, almendras, nueces y oba shiso con helado de matcha. Y para acompañar: el sake de la casa, un Kiku-Masamune de perfil seco que limpia el paladar sin robar escena.
La experiencia es tan exclusiva como íntima: la barra solo recibe a 14 comensales por turno, con tres horarios disponibles (14:30 , 17:30 y 20:30 horas). Es necesario reservar, aunque existe un área abierta para quienes llegan sin reserva a este omakase en CDMX.
Un ritual gastronómico en la Condesa

Tani Omakase se ha convertido en un referente de alta cocina japonesa en México, reconocido por su excelencia en servicio, creatividad y preocupación rigurosa por la frescura del producto. Su apertura en la Condesa trae consigo una nueva forma de vivir la experiencia, desde en un barrio de CDMX que respira creatividad.
El lugar funciona para cenas íntimas, celebraciones discretas o visitas de exploración culinaria. Una propuesta madura, refinada y honesta donde el tiempo se desacelera, el mar se insinúa y cada bocado parece contado en primera persona. ¡Visítalo pronto! Costo: omakase en $1,750 MXN, sin bebidas. Dónde: Nuevo León 108, Hipódromo Condesa, CDMX. IG: taniomakase
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