Desde hace más de tres años, Frituur tiene lo mejor de la cocina belga en México adaptada al paladar mexicano. El término friture, en Bélgica y los Países Bajos, se refiere a esos sitios clásicos donde se sirven papas fritas y otros fritos emblemáticos. Pero aquí, Glenn Van Damme (belga-holandés) y Gypsy Lara (mexicana) decidieron ir más allá. Sigue leyendo y conoce más sobre este restaurante. Fotos: Cortesía
La esencia de Frituur, un restaurante belga-holandés
Lo que comenzó con la intención de traer recetas tradicionales se convirtió en un bistró belga-holandés donde no solo sirven papas fritas y croquetas, sino también entraditas, platos fuertes y desayunos con personalidad. Así, en Frituur el objetivo es mantener la autenticidad con sensibilidad al gusto local para que nadie se quede sin disfrutar en este restaurante.
Aquí todo es hecho a mano, desde las croquetas hasta las masas de waffles con esa textura artesanal que no encuentras en cadenas. Incluso las papas para freír vienen de Europa, seleccionadas por su almidón perfecto para un fritado doble. No pueden faltar las clásicas cervezas belgas, junto con opciones de vino por copa y cafés que saben a tradición.

Lo mejor de la cocina belga en México
En Frituur, la carta inicia con los clásicos de la fritura belga como las bitterballen, croquetas rellenas de salsa velouté con carne de res deshebrada y mostaza Dijon. Otra de las opciones en este restaurante son las kaaskroketten de queso Gouda y Edam, así como las infaltables frites, papas de tipo belga con doble fritura y servidas con una variedad de salsas, desde mayonesa casera hasta trufa negra.
Sin embargo, el menú va mucho más allá de lo frito con platos sustanciosos como el pato moulard, una magret jugosa servida con salsa de vino tinto y gel de cereza negra, acompañado por una cerveza belga Straffe Hendrik Bruges Quadrupel. También está el tradicional stoofvlees parmentier, un estofado de res cocinado en cerveza Brugse Zot Dubbel, gratinado con puré de papa y servido con ensalada.
Si vas por desayuno o brunch, los waffles belgas (dulces o salados) son imperdibles: desde el francés con crème brûlée, coulis de frutos rojos y mora azul, hasta versiones saladas con salmón ahumado o prosciutto.
Además, en temporadas hay especiales temáticos como los waffles de febrero, con benedictinos al estilo guajiro o chorizo artesano con quesillo.

Cultura, experiencia y sabor que conectan

Glenn y Gypsy han logrado transformar lo que pudo ser una propuesta rígida de cocina belga en una experiencia gastronómica flexible, deliciosa y cercana, donde cada platillo se disfruta con calma. En este restaurante no hay prisa, y eso se percibe en cada detalle, desde la fritura doble perfectamente ejecutada hasta la curaduría de cervezas belgas que acompaña entradas y platos fuertes.
Frituur no busca impresionar, sino convencer con técnica, producto y una hospitalidad honesta. Todo para confirmar que este bistró belga-holandés en México se ha convertido en un restaurante al que siempre dan ganas de volver. Cheque promedio: $500 MXN. Dónde: Campeche 276, Hipódromo, Cuauhtémoc, CDMX. IG: frituur.mx
Si eres fan de la cerveza, esta nota te interesa, te contamos del nuevo mapa cervecero de CDMX.


