Pasaron seis años desde que el chef Nicolás Solanilla llegara a Guatemala de su natal Bogotá, Colombia, y se incluyera su nombre en la lista de premios Latin America’s 50 Best Restaurants. En ese camino, atravesó un proyecto que cerró durante la pandemia, emprendió con un concepto clandestino en casa y finalmente dio vida a uno de sus sueños: tener un restaurante con el nombre de su abuela, Ana. Él mismo nos cuenta de este recorrido, los ingredientes que hoy nutren su propuesta y las enseñanzas que ha sumado desde su segundo hogar. Fotos:Cortesía.

El camino de Nicolás Solanilla: de un departamento a un restaurante
Antes de que el mundo volteara a Guatemala y que el restaurante Ana tuviera un premio 50 Best, hubo varios momentos que definieron el rumbo de Nicolás. Su arribo al país centroamericano se dio a los 24 años, tras una propuesta que él pensaba por corto tiempo. “Iba a llegar a Guate a ser jefe de cocina de un proyecto que me ofrecieron, pero la verdad no me llamaba la atención tener un restaurante propio. Quería venir por un año, cocinar e irme a Europa”.
Las circunstancias le llevaron a tomar las riendas de otro espacio llamado Maíz, una propuesta que comenzó a tomar vuelo hasta que la pandemia cortó de golpe esa racha positiva. Su respuesta fue iniciar un proyecto personal cocinando para otras personas en una época de incertidumbre y cierres. “Fue como un momento en el que pensé ‘ya la gente me identifica como fine dining, pues voy a hacer degustación y cobrar por eso’”.
Sin un nombre ni un equipo profesional, siguieron acumulándose las peticiones para cocinar en reuniones privadas y –poco a poco– la bola de nieve lo orilló a ponerle bases. Ahí nació su idea de crear un menú degustación clandestino para ocho personas en su departamento una vez a la semana, y en la casa de quien así lo pidiera. “Fue un proceso como de año y medio que estuvimos en la casa, y la verdad es que Ana, como lugar físico y así como hoy existe, es gracias a mi socio”.

A lo que se refiere es que fue en un par de pláticas donde su socio lo convenció de abrir un lugar para ser relevante y trascender en lo que estaba haciendo. Aunque el argumento central para dar el sí fue una coincidencia de nombres: la abuela de cada uno se llamaba Ana, y como Nicolás siempre había soñado con tener un restaurante bajo esa firma, decidió que era su momento de abrir.


Ana, una cocina local y de memoria
“No ha sido un camino fácil, pero sí ha sido muy bonito y hemos tenido mucha fortuna en que mucha gente nos ha comenzado a ver por el concepto que desarrollamos, como este hibrido de fine dining latino”, dice el chef Nicolás para hacer un recuento rápido de estos años operando Ana.
Además de subrayar el servicio cercano y la oferta elevada en un menú degustación, el alma de este espacio que también debutó en el puesto 94 del Latin America’s 50 Best Restaurants 2025 es la exploración del producto local desde los ojos de un chef extranjero. Para Nicolás, este es el mantra que guía su pasión para llegar a platos honestos y atrevidos a la vez.
“Ana es una carta de amor de alguien que encontró un país que le abrió las puertas, que lo abrazó, de una cultura increíble que le fascinó, de unos productos hermosos que encontró, y es una carta de amor de nosotros hacia el país, de todas las cosas bellas que hemos encontrado”.
En ese recorrido por los sabores de Guatemala también se mezclan a pinceladas las vivencias del propio Nicolás, sus viajes por varios destinos de Latinoamérica, incluido México, y el anecdotario que guarda de su casa: “hay muchas cosas que traemos a la mesa desde esas memorias”. Sin embargo, traduce toda esa experiencia en sincretismo gastronómico, sin atarse a tradiciones de un país o región en específico. “Nuestra propuesta de valor es venir a redescubrir el producto local de una forma contemporánea, limpia y sobre todo desarraiga de las costumbres”.
Para dar un ejemplo de esta filosofía, menciona los indispensables de su alacena en Ana: sal negra, loroco (una flor comestible), tomate heirloom y el apazote, mientras que explica la forma en la que cambia sus platillos, tanto del menú degustación como a la carta: “tratamos de que la creatividad no venga de una necesidad imperiosa de cambiar porque tenemos que cambiar, sino porque tiene sentido cambiar, porque hicimos algo mejor que lo que estaba o tal vez algo diferente y creemos que vale la pena ya tenerlo en la mesa”.

Ana, premio One To Watch 2025 en Latin America’s 50 Best Restaurants
De acuerdo con la propia lista Latin America’s 50 Best Restaurants, este reconocimiento presentado por American Express se le dio a Ana (y al chef Nicolás) por la defensa de los productores locales, su experimentación creativa con ingredientes guatemaltecos y su enfoque acogedor. Al respecto, él califica esta inclusión como un gran logro: “creo que cuando alguien puede entender el concepto y ver que es un lugar en el mundo en el que tienes que fijarte, también es como un empujón, una revalidación a eso que hemos venido trabajando”.
Además, extiende el triunfo a toda la región de Centroamérica, en la cual ve una nueva escena gastronómica que hace 10 o 15 años no existía. “Que los ojos de Latinoamérica estén situados en este momento en Guatemala y nos hayan dado el One To Watch estando en un país como Guatemala, también es muy valioso para la región, porque le da también a toda la gente que está trabajando acá esa alegría de ver que sí hay ojos mirando hacia lo que está pasando en la región”.


Recorrer Guatemala desde la mesa de Ana
La plática con el chef Nicolás concluye como una invitación a probar este restaurante ganador de un premio. En sus palabras, sentarse a la mesa de Ana es conocer una versión digerida de Guatemala, hecha por un turista que se volvió local.
“Creo que va a ser algo muy divertido y van a poder tener una experiencia curada de qué es Guatemala y de lo valioso que he encontrado acá, y sobre todo, que va a ser una versión totalmente diferente a algo tradicional”.
En este mensaje también suma una precisión: Ana es un concepto de fine dining, pero el propósito final es crear un espacio al que la gente siempre quiera volver porque comió muy rico. “La sensación que más quisiera lograr es poder mantener esa esencia de que la gente llegó a mi departamento a comer. Esta es mi casa, y quiero que la gente sienta que llegó a mi casa y que los está atendiendo un amigo”, finaliza.
Si quieres conocer todos los restaurantes de Latinoamérica que se incluyeron en la lista de Latin America’s 50 Best Restaurants, aquí te damos la lista completa.


