En los últimos años, los wine bars en CDMX han encontrado una nueva identidad lejos de los espacios solemnes y las cartas imposibles de entender. Hoy, una nueva generación de espacios pequeños, íntimos y sin pretensiones está cambiando la forma de acercarse al vino en la ciudad. Ahora son sitios donde importa tanto la selección de etiquetas como la conversación alrededor de la mesa. Estas pequeñas joyas ocultas destacan por su servicio cercano, una curaduría mucho más personal y experiencias para compartir. Sigue leyendo para descubrir nuevos spots para disfrutar una buena copa de vino. Texto: Magnolia Ramírez y Aurora Yee / Fotos: Gabriel Núñez

No te pierdas estos wine bars en CDMX, ¡joyas ocultas!
La Fiambrería


«Este lugar comenzó como un almacén gourmet y ha ido evolucionando, pero siempre ha estado marcado por el vino. Además de ofrecer calidad a precio razonable, la intención es fomentar el conocimiento del vinícola de la mano de los expertos», afirma Ricardo Basurto, propietario de La Fiambrería.
Bacaretto


Inspirado en los tradicionales bacari venecianos, Bacareto es uno de esos wine bars en CDMX que nació con la idea de crear un espacio pequeño, cercano y sin pretensiones alrededor del vino y las tapas mediterráneas. Aquí no existen los protocolos rígidos, la experiencia está pensada para que cualquiera pueda acercarse al vino de manera relajada, entre montaditos, croquetas y una selección de etiquetas que cambia constantemente.
“Queríamos que Bacareto fuera un lugar donde la gente pudiera disfrutar el vino sin intimidarse, sentirse como en casa. Para nosotros, el ingrediente más especial del vino es poder compartirlo”, comenta Iván Luna, creador de Bacaretto.
Su carta cambia aproximadamente cada dos meses con alrededor de 60 etiquetas seleccionadas no por precio, sino por calidad y personalidad. Así, se busca que la gente siempre encuentre algo nuevo por probar. La atmósfera tranquila, la música suave y el servicio cálido hacen que el lugar se sienta más como una reunión entre amigos que como los wine bars tradicionales. Entre sus imperdibles están las croquetas y el calamari, una tapa creación de la casa servida en baguette de masa madre. Dónde: Cleveland 6, Ciudad de los deportes, Benito Juárez, CDMX. Cheque promedio: $400 MXN IG: @bacareto.mx
Artenda Vinos


Artenda Vinos nació con la idea de acercar el vino natural y de mínima intervención a más personas de una forma sencilla, relajada y sin pretensiones. Aunque comenzaron trabajando únicamente con vinos naturales, hoy su selección incluye etiquetas de distintas partes —desde Georgia y Armenia hasta Italia, España y Estados Unidos—, siempre priorizando las bodegas pequeñas, las producciones poco comerciales y una fuerte presencia de enología mexicana. Aquí, tanto el vino como la cerveza artesanal están pensados para ser fáciles de disfrutar, incluso para quienes apenas empiezan a explorar este mundo.
“Nuestra idea siempre ha sido quitarle lo intimidante al vino y hacerlo mucho más cercano. Queremos que la gente llegue, pruebe cosas nuevas y descubra que no necesitas ser experto para disfrutar una buena copa”, comparte Arturo Torres, propietario.
Lejos de los protocolos clásicos, Artenda es uno de esos wine bars que apuesta por explicaciones sencillas, precios accesibles y una atmósfera relajada en donde puedes acompañar una copa con una tablita de quesos o unos molletes con chilaquiles. Dónde: La Morena 1309, Narvarte, CDMX. Cheque promedio: $300 MXN. IG: @artenda.vinos
La Charcuteri


La Charcuteri nació con una idea muy clara: hacer que el vino vuelva a ser algo accesible, cotidiano y fácil de disfrutar. Ubicado dentro de Garage Food Garden, este pequeño spot apuesta por precios de tienda en todas sus botellas, permitiendo disfrutar de una copa de vino, lo mismo con una tablita de quesos y charcutería que con unos tacos, una pizza o incluso unos chilaquiles. Su selección destaca por la gran variedad de etiquetas de países como España, Francia, Italia, Grecia o México, siempre buscando gran relación calidad-precio y elíxires con mucha personalidad.
“El vino no tendría que sentirse elitista. Queremos que la gente venga, disfrute el momento y descubra que una buena copa puede acompañar cualquier tipo de comida”, comparte Lino Castañares, propietario.
Con capacidad para solo 12 personas, La Charcuteri es parte de esta lista de wine bars porque se siente íntimo, cálido y muy personal. Es un espacio construido por los propios socios, con muebles familiares y una vibra relajada donde lo importante es compartir, platicar y disfrutar sin que “te sangre la cartera”. Dónde: Pensilvania 143, Nápoles, CDMX. Cheque promedio: $400 MXN. IG: @lacharcuterimx
Visita pronto estos wine bars en CDMX y reafirma tu pasión por el vino desde espacios pequeños, con curadurías personales y experiencias mucho más relajadas. Y si quieres explorar etiquetas mexicanas premiadas en este 2026, aquí te dejamos los resultados del Concurso Mundial de Bruselas.


