Mes: mayo 2017

Costillas de cerdo con glaseado de membrillo

Recetas y fotografías tomadas del libro Grill Smoke BBQ de Ben Tish. Fotografías de Kris Kirkham.

 

Porciones: 4 porciones

Ingredientes:

El ate de membrillo es un dulce que normalmente se acompaña con queso. Puedes encontrarlo en cualquier cremería o supermercado. Derrítelo hasta obtener un jarabe espeso y agrega un poco de vinagre para brindarle acidez y preparar un glaseado ideal para estas costillas.

  • 1.2 kg de costillar de cerdo
  • 1½ cda. de sal de mar gruesa
  • 10 granos de pimienta negra
  • 3 hojas de laurel

 

Para el glaseado de membrillo

  • 200 g de ate de membrillo
  • 50 ml de vinagre balsámico blanco
  • 50 g de azúcar morena
  • Trozos de leña de roble o de haya

 

Procedimiento:

  1. Precalentar el horno a 180 ºC. Colocar el costillar en un recipiente grande para rostizar y verter encima 3 litros de agua; a continuación, agregar la sal, los granos de pimienta y las hojas de laurel. Cubrir el recipiente con papel de aluminio y hornear durante aproximadamente 1½ horas, o hasta que las costillas se sientan muy suaves y tiernas —el hueso debe desprenderse fácilmente—. Retirar el costillar del recipiente y dejar enfriar durante 1 hora o más para que tenga una consistencia más firme.
  2. Mientras tanto, preparar el glaseado de membrillo: colocar todos los ingredientes en una cacerola mediana con 300 mililitros de agua y revolver a fuego bajo hasta que el ate de membrillo se derrita.
  3. Encender la parrilla y ajustar para cocinar a fuego directo en un lado y con fuego bajo en el otro. Colocar un trozo de madera sobre el carbón para que comience a ahumar.
  4. Cubrir las costillas con el glaseado y colocar en la parrilla en la zona de fuego directo. Cocinar cada lado por 2 minutos antes de transferir el costillar al fuego bajo y volver a cubrir con el glaseado. Cerrar la tapa de la parrilla y continuar cocinando las costillas, girándolas y glaseándolas cada 3 minutos aproximadamente, hasta que luzcan cristalizadas y tengan corteza ligeramente carbonizada. Servir las costillas con glaseado caliente a un lado para sumergir.

 

Maridaje Food and Travel:

Vino tinto francés de notas a fresas y arándanos, de gran cuerpo y taninos sedosos en boca.

Sugerencia: Brouilly, Henry Fessy

El Caribe es hogar de tradiciones culinarias ricas y diversas. Y aunque sin duda sus playas paradisíacas y largas horas de Sol son un gran aliciente para visitar sus islas, su cocina es un buen motivo para explorarlas a profundidad, dice Imogen Lepere. Fotos: Gary Latham. 

Debemos confesar que estamos un poco obsesionados con estas islas. Ya sea que se trate de una postal de arena blanca bañada por el azul del mar o la de una fogata en la playa, el Caribe tiene un encanto único.

En su gastronomía está presente la influencia europea derivada de las colonizaciones de diversas naciones. En 1975, mientras Bob Marley cantaba: “In this bright future you can’t forget your past (Ante este brillante futuro no puedes olvidar tu pasado), Barbados, Bahamas, Jamaica y Trinidad y Tobago acababan de declararse independientes luego de cinco siglos de ser gobernados por el Viejo Continente. La voz del músico jamaiquino era la voz de una región que comenzaba a tomar forma.

Después del primer viaje de Colón, en el siglo XV, el imperio español tomó posesión de la mayor parte de estas islas, exterminando a los pueblos nativos arawak. Después, Sir Francis Drake llegó en 1585 tras el rastro de los buques españoles, cargados con oro.

De esta forma comenzaron casi 300 años de disputas europeas por dominar los archipiélagos caribeños: los británicos y franceses se arrebataron Santa Lucía entre sí 14 veces, mientras los holandeses colonizaban más de 13 islas. No fue sino hasta la independencia de Estados Unidos que el poder que Gran Bretaña ejercía sobre sus ocho colonias caribeñas comenzó a ceder.

Era una época de pillaje y piratería, con bucaneros como François le Clerc (Pata de Palo) y Edward Teach (Barba Negra) aterrorizando los confines del océano. Las grandes plantaciones de azúcar del Caribe endulzaban los paladares europeos, pero detrás de esta industria estaba el esfuerzo de 12.5 millones de esclavos africanos, enviados al Nuevo Mundo para trabajar en condiciones atroces. En la actualidad, sus descendientes conforman la mayor parte de la población de las islas.

Éste es el tapiz cultural e histórico en el que se inserta la cocina caribeña, que echa mano de técnicas europeas y sabores tropicales. ¿Qué tal un pollo jamaiquino con pimientos Bonney, ahumado con leña de árbol de pimiento? ¿O unos dumplings fritos con estofado de pescado salado? ¿O tal vez un ron con canela, anís, nuez moscada y musgo carrageen?

El legado francés se percibe en la cocina criolla, mientras que los británicos son responsables de las comidas más sustanciosas, como el pastel volteado con papa y piña de Jamaica. Y las influencias africanas resaltan en la prevalencia de guisos con pescado o carne, preparados con chayotes, taro y yaca.

Con un pasado tan álgido y una geografía que varía desde los terrenos de roca volcánica de St. Barts hasta los huertos frutales de Jamaica, los matices de la escena culinaria de la región son igualmente fascinantes. Permítenos guiarte por la gastronomía de cinco islas caribeñas.

Santa Lucía Pescado salado, guisos al carbón y pay de higo verde

Emergiendo sobre el resplandeciente Caribe, Santa Lucía y sus montes Pitons forman la postal perfecta de esta islas. Las aves vuelan a través de los espesos bosques tropicales, abriéndose camino entre huertos de mango y papaya.

La isla fue gobernada por los británicos desde 1814 hasta 1979, sin embargo su legado francés se hace presente en el dialecto criollo y en platillos como el pastel de macarrones y la sopa de calabaza rostizada. Nada es tan representativo de Santa Lucía como el salty fish bake, una empanada crujiente rellena con pescado salado picante y pimientos Bonney, de los cuales no te debes de confiar porque se trata de una variedad de chile. El mejor lugar para probarlo es Castries Market, un sábado por la mañana. Dirígete a la calle Peynier y descubrirás más de 300 puestos llenos de gente que hace fila para saborear esta especialidad. Espera ver guisos como el pepper pot (una mezcla de ajo, pescado, cebolla, chiles y papas), morcilla y otras recetas tradicionales cocinadas al carbón.

Uno de los mejores lugares para disfrutar la comida auténtica (y barata) es Flavours of the Grill, un colorido restaurante de playa. El chef propietario, O’Nell Daly, prepara un espectacular filete con tuétano y un legendario pastel de higo verde. Curiosamente, estos “higos” son en realidad plátanos verdes, el producto que más se exporta en la isla.

El capitán pirata François le Clerc era famoso por su temible temperamento, pero el restaurante que retoma su apodo, Jambe de Bois (Pata de Palo), es un lugar relajado. Siéntate en una de sus sillas de madera y disfruta una lasaña de mariscos o un pez real. Los fines de semana, el jazz en vivo te hará desear quedarte mucho más tiempo después de que hayas dejado limpio tu plato.

Debido a su asociación con la esclavitud, la agricultura es mal vista y muchos restaurantes optan por importar sus ingredientes. Para estar seguro de que estás probando los verdaderos sabores de la isla, visita Orlando’s Restaurant. Cuentan con dos menús de cinco tiempos hechos totalmente con productos locales. Los imperdibles son la sopa fría de chícharos y menta, la carne de res sazonada con cacao y el dorado dentro de una col.

Dónde comer

Flavours of the Grill En este lugar podrás saborear platillos como la cabra al curry y el pollo deshuesado a la parrilla. No olvides traer efectivo, ya que no aceptan tarjetas de crédito. grillflavours.com

Jambe de Bois Esta cafetería de ambiente artístico es ideal para disfrutar un desayuno frente al mar o una cena de fin de semana. En Pigeon Island

Orlando’s Restaurant Ubicado en un jardín, este lugar utiliza sólo ingredientes que provienen de granjas locales y pescado de Santa Lucía. orlandosrestaurantstl.com

Jamaica Sopa de pimientos, langosta con ajo y especias jerk

La cocina jamaiquina se caracteriza por su abundancia. En las tierras altas del sur, las colinas están cubiertas de árboles de mango, papaya y ackee (fruta local). Sin embargo, los productos naturales son solo una faceta de su rico patrimonio culinario. Los arawak, españoles, ingleses, africanos, indios, chinos y pueblos del Medio Oriente que han puesto un pie en la isla han dejado su huella de sabores. La frase “Better belly buss dan good food wase” (Mejor comer hasta estallar que desperdiciar una buena comida) bien podría ser el lema nacional.

Treasure Beach, en la costa sur de Jamaica, cuenta con playas de arena negra y un cielo soleado todo el año. Además, es ideal para degustar auténtica comida jamaiquina. Por unos cuantos dólares es posible comprar en cualquier restaurante de playa un gran plato de cabra al curry, guisado de pollo dulce y picante, o pescado frito marinado con vinagre, pimientos y especias.

Los jamaiquinos adoran las sopas, en especial la de calabaza, rica y espesa; la callaloo, hecha con hojas verdes; la de pimientos, y la que contiene trozos de pescado, pimientos y papas. Un plato de arroz y frijoles complementa cada comida, las cuales culminan con una bola de helado de Devon House I Scream. Little Ochie es uno de los mejores lugares de mariscos en la isla: los lugareños pueden manejar hasta tres horas para disfrutar un banquete de mariscos recién pescados. Ordena la langosta espinosa con salsa de pimientos Bonney y ajo, y complementa con unos bammies (panqués de yuca al vapor).

Después de 43 años, Dickie’s Best Kept Secret ya no es tan clandestino como lo era antes, por lo tanto hacer una reservación es esencial. Se te pedirá que especifiques si comerás pescado o pollo antes de llegar, luego de eso, estarás por completo en manos de Dickie. Te servirán cinco tiempos de platillos clásicos como el omelette de callaloo y los jitomates rellenos de camarones.

Un clásico son las especias jerk (una mezcla de condimentos de la isla), y algunos de los restaurantes que las sirven de forma más auténtica se encuentran en Bahía Montego. Los productores de estas especias varían sus ingredientes y guardan sus recetas ferozmente. En Scotchies, jugosos trozos de carne de cerdo, pollo y pargo se cubren con esta mezcla y se ensartan en aromáticas ramas de madera de pimiento para cocinarse durante cuatro horas. Son las brochetas más picantes y adictivas que comerás.

Puede que Jamaica sea más famosa por sus playas, pero la comida es el corazón y el alma de este país. La cocina es tan vibrante y seductora como su Sol tropical.

Dónde comer

Dickie’s Best Kept Secret Esta choza con techo de paja sirve deliciosas comidas de cinco tiempos. En 1.5 km. al oeste de Port Antonio.

Little Ochie Deléitate con los mejores mariscos de la isla en una de sus mesas comunitarias en la playa. En Alligator Pond. littleochie.com

Scotchies Prueba la mejor carne con especias jerk de Montego Bay. A menos de 2 kilómetros del aeropuerto, a lado de la carretera principal.

Tobago Cangrejo y dumplings, sabores criollos y cremosos productos lácteos

No es de extrañarse que el cuento clásico de Daniel Defoe, Robinson Crusoe, se basara en  Tobago, la más pequeña de las dos islas que conforman la República de Trinidad y Tobago. La frase “isla paradisíaca” no hace justicia a sus playas prístinas. En Pigeon Point brilla la arena blanca, sus palmeras de coco y un malecón que conduce a un mar azul.

En Castara Beach, los turistas ayudan a los pescadores a tirar sus redes para luego disfrutar una magnífica cena de pescado con especias jerk. Aquí, la producción de lácteos es un gran negocio, y para muestra de ello está Café Cream Cheese, cuya propietaria, Josefa Patience, alimenta a sus cabras en una vieja plantación azucarera. Su leche es la más buscada de la isla, pues los locales juran que se puede saborear la caña de azúcar en ella.

Las influencias criollas son más fuertes aquí que en cualquier otra isla. Jemma’s Tree House es un restaurante con 30 años de historia y toda una institución en Tobago. Un almendro de playa crece a través de su techo y todas sus mesas tienen vistas a Goat Island. No te vayas sin probar la ensalada de col con miel y mostaza, el guisado criollo de camarones o el pay de macarrones.

La cola de res picante, el coocoo (platillo de maíz deshidratado), el caldo de pescado, el plátano y el arroz vegetal son omnipresentes y deliciosos en igual medida. Pruébalos todos en Kariwak, un restaurante con techo de paja y un gran jardín, cuyo delicioso menú cambia a diario. Este puede incluir sopa de guandú, ensalada de gazpacho y berenjena a la parrilla con aceitunas negras.

Sin embargo, nada iguala a dos clásicos de la isla: el cangrejo y los dumplings. El crustáceo se deja en su caparazón para recordar su frescura y se acompaña con un dumpling grande muy caliente. Los lugareños tienen el mejor consejo para comerlo: “Rompe el caparazón con los dientes y chupa la carne”. Las mujeres de Store Bay son quienes se especializan en prepararlo. Lo obtienen fresquísimo y lo venden en kioscos junto a la playa. Es difícil saber cuál elegir: si el de la señora Jean, el de Trim o de Esmie. Una vez que termina la hora del almuerzo y las damas se retiran a sus casas, tendrás la playa para ti solo una vez más.

Dónde comer

Café Cream Cheese Visita este lugar para disfrutar un desayuno con pan recién horneado y yogurt de leche de cabra. En Orange Hill Nature Ranch Jemma’s Tree House Este restaurante se especializa en comida criolla muy tradicional servida en una atmósfera acogedora. Los comensales aman el pay de yuca. En Windward Road

Kariwak El menú del almuerzo y la cena cambian diariamente: siempre es orgánico y muy fresco. En Store Bay Local Road, Hotel Kariwak. kariwak.com

Las Bahamas Caracol, pescado hervido y ensalada de brotes

Las Bahamas es un grupo de gemas blancas y verdes dispersas en un océano de color azul profundo. Nassau, la capital, está en la isla Nueva Providencia. Aquí hallarás sabores vibrantes e ingredientes frescos tanto en puestos de carretera como en restaurantes familiares y cafeterías.

Realmente no existe una cocina nativa que mencionar, las raíces de su gastronomía provienen de otros continentes. En el siglo XVIII, sus plantaciones azucareras funcionaban gracias a la mano de obra esclava, lo que significaba que era posible encontrarse con ron local o chiles de África. Las papas, el queso y la carne cocida vinieron con los británicos, mientras que los derrotados en la guerra de independencia de Estados Unidos trajeron consigo sopas de pescado de Nueva Inglaterra.

Todavía es posible palpar la atmósfera que debió tener el antiguo Nassau dentro del elegante Graycliff Restaurant. Elige el desayuno nativo: mero fresco hervido con papas, cebolla, chile y limón. Tradicionalmente se cubre con hojuelas de avena, pero aquí se sirve con un pedazo de Johnny cake, un pan local enriquecido con manteca de cerdo.

El conch (que se pronuncia “konk”) o caracol es, sin lugar a dudas, un clásico atemporal. A diferencia de las Islas Caimán, aquí se sirve con ensalada. Lesley’s Conch Shack, en Potters Cay, es un excelente lugar para observar cómo se prepara este manjar. La dueña del restaurante le añade jitomate, pepino, cebolla y apio a la preparación tradicional. El toque final es un buen chorro de jugo de limón y jugo de naranja dulce.

Hasta la década de los 90, cuando Karen e Ian Goodfellow abrieron las puertas de su granja, tienda y cafetería, casi no se cultivaban legumbres en la isla. Ahora este es un lugar excelente para almorzar y probar los vegetales locales; ordena la ensalada de pollo con arándanos y almendras adornada con hojas diminutas y brotes de apenas tres días de vida.

Otra buena opción es  Travellers’ Rest, su propietaria, Joan, ha servido platillos locales durante más de 30 años y siempre puedes encontrarla en la cocina.

Dónde comer

Goodfellow Farms Los propietarios de este lugar cultivan una gran variedad de hojas para ensaladas y preparan deliciosos almuerzos. En Nelson Road. goodfellowfarms.com

Graycliff Restaurant Éste fue el primer restaurante de lujo en el Caribe y ha mantenido su reputación gracias a su propuesta innovadora y deliciosa cocina. En West Hill Street. graycliff.com

Lesley’s Conch Shack Los puestos de conch abundan a lo largo de este tramo del puerto viejo, el cual ha sobrevivido debajo de los puentes gemelos de Paradise Island. En Potters Cay, East Bay Street.

Gran Caimán Frituras de caracol, jugo de guayaba y guisado de tortuga

No es difícil encontrar buena comida en Gran Caimán, la más grande de las tres Islas Caimán, con 35 kilómetros de largo y 13 kilómetros de ancho. Sin embargo, rastrear la comida tradicional sí puede requerir esfuerzo.

Aléjate de la famosa Seven Mile Beach y aventúrate a explorar sus  pacíficas aldeas, donde encontrarás productores y restaurantes de primera calidad alojados en humildes cabañas.

Durante siglos, el caracol rey ha sido arrancado de las profundidades arenosas, de donde lo sacaban para luego bañarlo en jugo de limón, cortarlo en rebanadas y comerlo crudo. Ahora hay una temporada de veda que va del primero de mayo al 31 de octubre. Si viajas de noviembre a abril recuerda que los mejores platillos de caracol se encuentran en el lado norte de la isla. Prueba los de Bar Wreck en Rum Point, donde el chef Desmond Marshall sirve unas legendarias bolas fritas de caracol molido aromatizadas con tomillo y chiles.

Vivine’s Kitchen es famosa por su cocina casera y honesta. Sus mesas lucen manteles impecables y botellas con salsa de pimientos; las órdenes se colocan en una escotilla que va directo hacia la señora Vivine y sus ayudantes, quienes se encuentran en una cocina llena de ollas burbujeantes con carne de tortuga, caracol y langosta. Un jugo de guayaba (lechoso, herbal y dulce) ayudará a digerir el arroz, los frijoles, el plátano frito y el pan de maíz con canela con los que acompañan los platos fuertes.

¿Quieres almorzar en la capital, George Town? Entonces pon atención para divisar un letrero roto en North Sound Road, el cual señala el camino a Welly’s Cool Spot, una ubicación difícil de localizar pero que vale la pena buscar. No te pierdas la cabra al curry, la carne es jugosa y se deshace en la boca.

Te sorprenderá el número de pequeños productores de alimentos que hay en la isla. Los empleados de la gasolinera venden pasteles caseros preparados por sus tías, mientras que en la terminal de Royal Watler Cruise, Lindsay y Andrea Bodden ofrecen sus helados Caymanian Traditions. Algunos de sus sabores tropicales son guanábana, guayaba y coco.

Dirígete al mercado de agricultores de Camana Bay, que se instala todos los sábados. Carl Brown reconstruyó su granja después de que el huracán Iván la destruyera en 2004, solo para ser golpeada por dos más en 2008. Lo reconocerás porque en su puesto hay montañas de exquisito aceite de coco.

Dónde comer

Vivine’s Kitchen Con vistas al mar y ubicada en el East End, espera deliciosos guisos de tortuga (cuando es temporada) y pollo. En Gun Bay

Welly’s Cool Spot Éste es un verdadero comedor local: el menú aquí cambia todos los días. En North Sound Road

Wreck Bar Al norte de Gran Caimán, este bar ofrece platos de frituras y deliciosas piñas coladas estilo Cayman. rumpointclub.com

Viajar en familia es una de las mejores experiencias de la vida. Las memorias y recuerdos que se generan, se guardan para siempre en el corazón. Sin embargo, emprender un viaje sólo con mamá deja huellas imborrables, lazos de amistad muy fuertes y una oportunidad para conocerse mucho más. Mañana en México se celebra el Día de las Madres y por ello te proponemos obsequiarle un viaje, aquí te recomendamos cinco lugares para agradecerle y decirle lo mucho que la quieres.

San Cristóbal de las Casas, Chiapas

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En esta pequeña ciudad de los Altos de Chiapas, se encuentran el silencio, el lujo y el confort en un mismo punto. Además de opciones para todo tipo de gustos como aventura, arqueología, tradiciones antiquísimas y paisajes inolvidables entre selvas tropicales.

Se puede sorprender a mamá sin gastar una fortuna, haciéndola sentir en otro mundo maravilloso rodeado de naturaleza y completamente distinto. Te recomendamos visitar la Catedral de estilo barroco, y el Templo y ex Convento de Santo Domingo de Guzmán, así como recorrer los mercados llenos de textiles, sarapes y bordados únicos.

Oaxaca, Oaxaca

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De este lugar solo pueden quedar experiencias divertidas; no puede faltar el mezcal, el chocolate y el mole. Sus colores únicos, sus sabores, sus mercados y su gente, además de su escena gastronómica, una de las más interesantes de México, hacen de Oaxaca un destino ideal para conocer, disfrutar y relajarse.

Te recomendamos probar la cocina istmeña en el restaurante Zandunga y pasear por el barrio de Jalatlaco, así como comer en los mercados y visitar el Museo de Santo Domingo.

Isla Mujeres, Mar Caribe

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La rusticidad y encanto que caracterizan a esta isla enclavada en el Mar Caribe, son un gran regalo para que mamá disfrute a lo grande.

Situada a unos 13 kilómetros de la península de Yucatán, ofrece muchas oportunidades para aquellas mamás que buscan aventura, entretenimiento o pura relajación.

Sus playas de arena blanca que se mezclan con aguas color turquesa, invitan a bucear en el arrecife de coral, nadar con delfines, practicar snorkel, pesca o navegar. Es un lugar ideal para disfrutar de increíbles atardeceres y una cocina regional fantástica.

San Miguel de Allende, Guanajuato

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Si tu mamá aún no conoce esta ciudad, Patrimonio de la Humanidad, este es el mejor momento. San Miguel es una población de estilo colonial y cosmopolita; su oferta gastronómica, cada vez mayor, sorprende a turistas nacionales e internacionales, y sus calles coloridas revelan un paisaje repleto de historias.

La Parroquia de San Miguel Arcángel, de estilo neogótico es famosa en todo el mundo. No olvides llevar a tu mamá al Mercado de Artesanías y a tomar un café en la tradicional churrería San Agustín, para finalizar el viaje con una cena de lujo en el restaurante Trazo dentro del Hotel Boutique Casa 1810, ¡le encantará!

Izamal, Yucatán

mamá

Conocida como la “población de las tres culturas” por ser un conjunto de rasgos prehispánicos, coloniales y contemporáneos, Izamal fue fundada sobre los restos de la antigua capital maya.

Un Pueblo Mágico en el que no se pueden dejar de conocer el Templo de la Purísima Concepción y el ex Convento de San Antonio de Padua que alberga el atrio más grande de América, en el cual el Papa Juan Pablo II ofreció una misa en 1992.

Disfrutar de las callejuelas del pueblo a borde de una calesa o calandria, una especie de carruaje típico de la región, para terminar con los deliciosos antojitos yucatecos como los papadzules, los panuchos, la deliciosa cochinita pibil y la célebre sopa de lima, sin duda, será un plan ideal para celebrar este 10 de mayo.

El regreso a lo natural y esencial hace que el ser humano sienta más libertad y felicidad en muchos ámbitos de su vida. Por eso algunas corrientes de arquitectura, como la orgánica, pretenden además de satisfacer las necesidades del hombre, incorporarse de manera respetuosa con el entorno que lo rodea. Aquí te dejamos cinco ejemplos de construcciones en el mundo, en armonía con la naturaleza. 

The Rantilla Residence

Al suroeste de Raliegh, la ciudad más importante de Carolina del Norte, en Estados Unidos, se encuentra un área boscosa que resguarda el hogar del arquitecto Michael Rantilla. El diseño de este sitio está inspirado en su casa de ensueño: con ventanales de piso a techo, y diferentes tragos de luz que logran que todos los interiores de la casa se iluminen de forma natural. Además su estilo es moderno y armonioso con el entorno por los diferentes materiales con los que trabaja: como vidrio, aluminio, bambú y concreto.

Geometria House

naturaleza
geometria

Rodeada de ligeras montañas y de la emblemática vista del monte Fuji en Japón, la ciudad Hakone es el lugar lleno de naturaleza predilecto para muchos. Por eso, el estudio de arquitectos Mount Fuji se dio a la tarea de crear un hogar que pareciera fundirse con el paisaje. Esta residencia de un piso tiene notables decoraciones en madera, procedente de árboles originarios de la zona. Tiene amplias e iluminadas áreas, y su eje central es la biblioteca, que extiende aún más la sensación de espacio.

Malbaie V Residence

aemonía con la naturaleza

Si observaras esta construcción desde el cielo – tal como lo hacen las aves-, podría ser que no la distingas a primera vista, debido a que su techo está completamente integrado como una terraza verde que se funde con los prados de alrededor. Fue diseñada por la firma MU Architecture en el 2011, en los campos de Columbia Británica.

E Terra Samara

Las casas en los árboles son el sueño de naturaleza de muchos, por eso Farrow Partnership decidió crear un resort ecológico de cinco estrellas en medio del Parque Nacional Bruce Peninsula en Canadá – un sitio considerado una reserva de la biosfera por la UNESCO-. Está compuesto de 12 pequeñas villas que parecieran abrazar a los árboles para despegarse del suelo. Esto aunado al paisaje, harán que desees quedarte por mucho tiempo.

Casa Orgánica

casa orgánica

Javier Senosiain concibió a este proyecto como un sitio para acurrucar al ser humano. Su arquitectura asemeja al vientre materno y a las cavernas que en un inicio los hombres utilizaban para refugiarse. Ubicada en el Estado de México, con vistas hacia el Parque Nacional de los Remedios en México.

 

 

El objetivo de Pedro Evia es causar impacto con una acertada combinación de texturas y sabores intensos. En K’u’uk se divierte transformando productos, creando platillos llamativos y haciendo cocina de vanguardia. Texto y producción: Elsa Navarrete / Fotos: Charly Ramos.

Cuando se habla de lo que está pasando en la escena gastronómica de Mérida, se habla indudablemente de Pedro Evia y el equipo de K’u’uk. Quienes le han dado a la cocina yucateca otra dirección. Intentando salirse de la bolsa de restaurantes tradicionales y ostentar la creatividad como bandera, está a cargo de un concepto culinario que explora los productos locales y usa las técnicas de vanguardia al máximo.

Pedro Evia

El desafío de la cocina

Pedro Evia y su socio Eduardo Rukos asumieron totalmente un desafío: encontrar en el paladar a un Yucatán distinto, una versión moderna que ofrezca sabores nuevos y una embestida de estímulos.

Este estado no solo es cochinita pibil y panuchos. Los comemos todos lo días con la misma alegría. Pero también deben de existir más propuestas”. Comenta este emprendedor de origen yucateco, quien desde hace cuatro años trabaja para convertir a este restaurante en un referente gastronómico.

Para comenzar, la ubicación es una de las piedras angulares, tanto por su dirección, frente al Monumento a la Patria, como por su locación. Se trata de una casona con más de 150 años  de vida que ahora aloja un bar en su antigua capilla, una biblioteca que funciona como estudio de diseño de sabores y un punto de reunión, un laboratorio con decenas de aparatos, una cocina en la cual transformar es la acción que impera y tres diferentes salones donde una colección de arte de artistas mexicanos remata la experiencia de 50 comensales.

Otro elemento de la fórmula es la sociedad con Eduardo, quien planea, organiza y administra, mientras que Pedro opera la cocina y el comedor. Llevan ya 19 años trabajando juntos y lo han hecho a través de diferentes tipos negocios. Sus comienzos con la industria restaurantera se remontan a cuando estuvieron a cargo de los servicios de una construcción termoeléctrica en Vallladolid, incluyendo el comedor. Ahí servían desayuno, comida y cena a tres mil obreros que provenían de diferentes lugares: locales, del centro y norte del país, de Estados Unidos y Japón.

“Encontrar el gusto de cada uno de estos grupos y mantenerlos contentos fue mi primer reto culinario”, añade este mercadólogo de profesión. Así empezó a involucrarse cada vez más: investigando y cocinado. Este momento intensificó el viejo gusto por la cocina que tenía desde muy joven cuando solo lo hacía para la familia y amigos. Finalmente, el primer restaurante lo abrieron hace 15 años y lo llamaron Time. Luego, estrenaron Cosa Nostra y empezaron a desarrollarse como restauranteros hasta tener 25 cocinas distintas; muchas de éstas son las franquicias de cocina japonesa de Sensei, que las operan en distintas ciudades como la Ciudad de México.

 

Siempre en busca de algo más, Eduardo y él decidieron viajar e ir a conocer a algunos de los grandes templos gastronómicos del mundo. De regreso, llegaron a la conclusión de que Yucatán, un sitio tan completo turísticamente hablando, puede llegar a ser también una capital culinaria receptora de paladares curiosos. Apelando a estas peregrinaciones que suelen hacer los viajeros para vivir este tipo de experiencias, le dieron vida a K’u’uk, en donde buscan complementar la oferta tradicional del destino.

La idea principal era descubrir más productos de la tierra yucateca. El contacto con los proveedores, con la gente que siembra el campo y que cría los animales, también hizo que se encaminaran hacia la cocina de vanguardia sustentada por la investigación y con fines activistas. “En esta búsqueda nació la necesidad de dar a conocer lo que hacen y de encontrar nuevas formas de comercialización”, dice Pedro Evia, mientras muestra con orgullo a la pequeña y en rumbo a la extinción cebolla de Ixil, proveniente del municipio homónimo.

Pedro Evia

Esta especie de cebolla endémica aún es sembrada por muy pocas familias, pues se requieren casi 10 meses para cosecharlas y luego ser vendidas a solo $5 el kilogramo. Gracias al programa de desarrollo, comercialización y comercio justo, llegan a venderla hasta $75 el kilogramo, y no solo la hacen encurtida: encontraron otras preparaciones en conjunto con Pedro y su equipo, que van desde un chicle de cebolla hasta un aderezo, pasando por una mermelada y una soda.

El laboratorio de investigación de K’u’uk es único en Latinoamérica”, afirma Pedro. Liofilizadores, deshidratadores, centrifugadoras, rotavapores y otras herramientas coexisten junto a un mapa del estado de Yucatán, en el que están identificados los tesoros gastronómicos de los 106 municipios. Con estos artilugios transforman los productos para potenciar sabores, fortalecer propiedades e innovar texturas. El objetivo: sorprender al comensal, causar impacto.

Pedro Evia

El proceso creativo es el siguiente: a la cabeza está Pedro, quien investiga y diseña; luego se encuentra Ricardo Cortez al frente del laboratorio, donde se aplican diversas técnicas para conseguir distintos subproductos. Con éstos, Pedro y el jefe de cocina desarrollan platillos. Pasan las recetas por el filtro de su estilo personal a tal punto que se vuelven bocados genuinos debido a una gran combinación de texturas y sabores intensos. No oculta su ambición, tanto en las sensaciones como en la estética.

A este procedimiento se le suma el “hardware” que provee Eduardo, quien diseña los platos y los accesorios. Es tal la importancia del tema del montaje, que las vitrinas resguardan 25 tipos de cubiertos y 20 platos diferentes, listos para el servicio. Actualmente, está experimentando con moldes de nitinol, un metal que se termoconforma. “La idea es que te llegue un plato plano, se le agregue el caldo y se transforme”, añade Pedro.

Pedro Evia

Eduardo también trabaja con productores locales, como la cerámica que elaboran en la hacienda San Francisco Tzacalha y la madera de Dzitya, un pueblo de artesanos que talla este material desde hace varias generaciones. De esta forma, diseñó unas manos de cerámica, las cuales tienen nombre y apellido. Se trata de una ofrenda a la gente que trabaja en el campo, y en éstas, Pedro monta un homenaje a la milpa.

Esta entrada es uno de los 14 tiempos de degustación que llega a la mesa. Sin embargo, también existe la opción de carta fija. Si bien en ésta utiliza productos locales y ciertas técnicas sofisticadas, el estilo es mucho más franco y coloquial, con sabores muy yucatecos en una versión contemporánea. Por otro lado, en el menú de degustación la propuesta de vanguardia está de lleno. Aplica todo lo investigado y desarrollado en el laboratorio y emplea técnicas de cocina molecular. Aunque no la cataloga como tal, porque también incorpora tradición a través de la cocción a carbón, leña o en el horno enterrado.

Pedro Evia

Hay mucho que asimilar —en el buen sentido de la palabra— en cada uno de estos platillos de diseñador que buscan despertar paladares. Una versión haute cuisine de una cocina con tanta tradición como la yucateca es la aportación de Pedro Evia, un auténtico visionario.

Es difícil pensar en una mejor forma de comenzar el día que comiendo unos sustanciosos chilaquiles. Los hay rojos, verdes, con pollo, huevo o incluso chorizo. ¿Ya se te antojaron? A nosotros sí, y específicamente de estos cinco lugares, donde los preparan de forma exquisita. Tal vez en uno de ellos encuentres los mejores chilaquiles de la Ciudad de México, de acuerdo a tu gusto.

Fonda Mayora

chilaquiles

 

 

Este sitio es uno de nuestros preferidos para desayunar en la Condesa. Aquí preparan la sopa seca de chilaquiles de estudiante, van con huevo, chiles serranos, jitomates, cebolla, crema, queso Cotija y aguacate. ¡El delicioso sazón mexicano! Dónde: Campeche 3222, Hipódromo Condesa.

Pasillo de Humo

chilaquiles

Situado sobre el Mercado Parián Condesa, este restaurante es perfecto para ti, si lo tuyo es el sabor sureño. El chef Alam Méndez Florián imprime personalidad oaxaqueña en sus chilaquiles, preparándolos con salsa de frijol, o con mole amarillo o incluso mole verde. Todos los puedes complementar con tasajo o huevo estrellado. Dónde: Avenida Nuevo León 107, Hipódromo Condesa.

Chilaquilotas

El dúo perfecto son los chilaquiles con el café de olla y más si son de este sitio. Aquí te los servirán verdes o rojos, con huevos, pechuga de pollo, bistec o incluso cochinita pibil. Si tienes un gran atojo te recomendamos pedir la torta: su pan está hecho exclusivamente para ellos y tiene la textura y sabores memorables. Dónde: José F Gutiérrez 180, Ángel Zibron, Azcapotzalco.

Público Comedor

chilaquiles

Con poco más de un año de vida, la propuesta más relajada del chef mexiquense Pablo Salas, ha logrado que sus desayunos y comidas sean de verdaderos campeones. No te puedes perder sus chilaquiles, van con cecina o pollo en salsa verde y acompañados de queso crema, cebolla y crema. Para complementar recuerda que puedes pedir café y jugo fresco del día. Dónde: Moliere 50, Polanco.

El Cardenal

chilaquiles

Este restaurante ya es un clásico de nuestra capital y aquí podrás encontrar chilaquiles con auténtico sabor casero. Suelen prepararlos con pollo deshebrado cebolla, queso fresco, crema y salsa verde o roja; además los acompañan con una decente porción de frijoles refritos. Dónde: Palma 23, Centro Histórico.

 

Las fronteras son un asunto político y después geográfico. Impactan por el hecho de separar y nos hacen cuestionar la razón. Sin lugar a dudas, las fronteras que son divisiones naturales son las más asombrosas, aquellas en las que no ha sido necesario imponer una raya y en las que una persona puede sentirse libre de un lado o del otro. Estas son algunas de esas fronteras, que invitan a reflexionar el significado real que tienen los límites entre una y otra nación.

Noruega y Suecia

fronteras

Lo que divide a estos dos países nórdicos es un pequeño camino nevado que se extiende hasta donde alcanza la vista. No hay vallas ni puestos de vigilancia, tan solo un sendero de pocos metros de ancho. El angosto pero largo terreno que se extiende a 1000 kilómetros, es una ruta espectacular para los amantes de las motos de nieve y un gran desafío ya que a la derecha, en Noruega, es ilegal esta actividad por diversión, mientras que a la izquierda, en Suecia, sí está permitido.

Argentina, Paraguay y Brasil

fronteras

Las Cataratas de Iguazú son las cascadas más grandes de Sudamérica y se encuentran en la región de las 3 Fronteras, formada por las ciudades de Puerto Iguazú, Argentina; Foz do Iguaçu en Brasil y Ciudad del Este en Paraguay. La naturaleza majestuosa de este atractivo natural llama la atención al ser un tesoro compartido y admirado por los tres países vecinos que le rodean. Las cataratas están formadas por 275 saltos de hasta 80 metros de altura, y se alimentan por el caudal del río Iguazú.

Kenia y Tanzania

tanzania

En el África subsahariana, se encuentra un precioso espacio natural, donde los animales son los protagonistas y el ejemplo que la humanidad debería seguir. En los Parques Nacionales del Serengueti en Tanzania y su prolongación natural, el Masai Mara en Kenia, los animales no entienden de fronteras y por ello, la línea que divide ambos países es poco más que imaginaria.

Holanda y Bélgica

fronteras

En Baarle-Nassau, un municipio en los Países Bajos, se encuentra la línea que divide al país de su vecino Bélgica en el municipio de Baarle-Hertog. La franja más pacífica y fuera de lo común se compone de 26 piezas separadas de tierra rodeada de Baarle-Nassau. Cuando Bélgica se independizó de Holanda en 1830, y dejó de ser parte de los Países Bajos, los dos estados acordaron un reparto de terrenos teniendo en cuenta el curso del río Meuse. Por ello se situó del lado belga terreno holandés ante la ley, y en Holanda, unas hectáreas de dominio belga.

Nepal y China

La frontera más alta de la Tierra se encuentra entre China y Nepal. El monte Everest con 8,848 metros de altura, es el mayor reto para todo alpinista y desde ahí la frontera discurre por la ladera hasta el Collado Sur, el último campo base antes de la cima del pico más alto del mundo. Fue en 1961 cuando se firmó el tratado fronterizo en Pekín dejando la cara norte para China y la sur para Nepal.

El arte se expresa de diferentes modos, especialmente en las grandes urbes del mundo, como nuestra capital. Una de estas maneras es la escultura, donde se plasma la creatividad para dar forma tridimensional a la imaginación. Aquí te dejamos cuatro espacios considerados escultóricos porque albergan piezas actuales, prehispánicas y clásicas.

Cuicuilco

espacios escultóricos

Las raíces de nuestro país son inigualables y algunas más conocidas que otras. Tal es el caso de esta zona arqueológica de origen mesoamericano, localizado en la cuenca de México, cerca de lo que fue el Lago de Chalco. Ahí podrás admirar ocho edificios religiosos y escultóricos, además de los restos del sistema hidráulico que utilizaba la antigua población.

Dónde: Espacio Ecológico Cuicuilco, 14060, Ciudad de México.

Museo del Cárcamo de Chapultepec

espacios escultóricos

Se encuentra relativamente escondido de la segunda sección del Bosque de Chapultepec. En este espacio nacido en 1951, tras nueve años de construcción; admirarás principalmente dos obras: una de Diego Rivera, quien realizó el mural llamado “El agua, origen de la vida”; y la Fuente de Tláloc, hecha con mosaicos sobre un espejo de agua.

Dónde: Avenida Rodolfo Neri Vela, sin número, Miguel Hidalgo.

Espacio escultórico de Ciudad Universitaria

espacios escultóricos

Federico Silva es el creador de este espacio que nació en 1977. Se trata de un espacio abierto que impulsa el acceso público a la belleza de las esculturas, todo por medio de siete piezas, creadas por diversos artistas. Algunas de las que podrás contemplar son las Serpientes del Pedregal y Ocho Conejos, así como la Variante de la llave.

Dónde: Centro Cultural Universitario, Mario de La Cueva, Coyoacán, Universitaria.

Paseo de la Reforma

espacios escultóricos

Si conoces la Ciudad de México, seguramente te encanta esta avenida, pues es la más importante y emblemática de la capital del país. Y es por estas razones y gracias a su belleza urbana, que sus espacios son el hogar continuo de diversas esculturas. Ahí se encuentran algunas piezas creadas por el artista mexicano Jorge Marín y la escultora inglesa Leonora Carrington.

 

“La ginebra es frescura”, así lo describe Desmond Payne, la mente detrás Beefeater London Gin, la única ginebra premium internacional destilada aún en Londres. Apasionado y fascinado por su trabajo, Desmond habla del destilado con enorme respeto; durante más de cuatro décadas se ha dedicado a mantener la esencia de la receta original creada en 1820 por James Burrough, conservando los 9 botánicos naturales entre los que destacan los limones y las naranjas de Sevilla.

La huella de Payne ha quedado marcada en la historia de Beefeater al haber creado Beefeater24 y otras seis ediciones especiales a partir del primero; fusionando la herencia más tradicional con la libertad innovadora necesaria para que un producto pueda trascender.

desmond payne

Hoy la ginebra es un favorito de todo bartender aquí en México y en el mundo, por el hecho de ser una bebida tan versátil y a la vez compleja, apta para todo tipo de gustos; por ello, la importancia de llevar a cada rincón la concepción general del destilado desde el punto de vista más experto, fue razón suficiente para que surgiera Gin College, la primera universidad de ginebra que ha pasado por varias ciudades donde existe entusiasmo por la bebida.

Durante el evento, que tuvo lugar el pasado 29 de abril en Gin Gin de Polanco y al que asistió un gran número de bartenders, comentó Payne que “los principios son los mismos”, al hablar sobre el concepto de ginebra artesanal, aclarando que no por producir a gran escala, se debe perder el conocimiento, el savoir faire y la forma de hacer un buen gin de la manera correcta; desde buscar las bayas de enebro y los ingredientes de la mejor calidad, hasta obtener el producto final.

desmond payne

Las tendencias, el turismo y las nuevas generaciones de bartenders, han influido en este boom de la ginebra; cada vez hay más marcas en el mercado, sin embargo, son pocos los que se quedan. Payne contó la historia de Beefeater 24, un destilado que nació de un viaje a Japón y de la idea de consumir un buen Gintonic con los productos locales de ese país. Añadir tés a la mezcla resultó ser un maridaje amigable. Tras dos años de pruebas, para Desmond, lo más importante siempre fue encontrar el balance y equilibrio ideales.

Beefeater24 rinde homenaje a su proceso de elaboración: 24 horas de maceración que aportan, más que sabor, complejidad. Las bayas de enebro provienen principalmente de Italia, y las notas aromáticas del té asiático junto con las de los cítricos hacen de esta ginebra una joya excepcional. Entre los demás botánicos empleados se encuentra la piel de pomelo, semilla de cilantro, regaliz, raíz y semilla de angélica, almendra y raíz de iris.

desmond payne

Desmond disfruta el trabajo con bartenders y cocineros ávidos por aprender y con ganas de crear; recuerda con cariño su trabajo en conjunto con David Muñoz, chef de Diverxo en Madrid.

Desmond Payne es uno de los genios de la destilería más prestigiosos del mundo, su plática distendida y su clara fascinación por lo que hace son muestra de su éxito. “La combinación de las cosas realmente importa al final del día”, con esta frase terminó la cata de seis ginebras distintas, entre ellas Beefeater24. Una obra maestra que ha llevado a la casa de Beefeater a dar un paso adelante.