Ubicado en la colonia Cuauhtémoc de la Ciudad de México, el restaurante Yerba Santa hace honor a la planta aromática que le da nombre. Sin más abono que cariño, tesón, tiempo y una dirección correcta, ha logrado echar raíces y extenderse más allá de la capital del país para dar frutos –incluso– en el mundo de lo viral. Esto es lo que te espera en este restaurante donde han apostado por un servicio cercano y una propuesta muy original para crear una experiencia culinaria auéntica. Fotos: Arturo Torres Landa y cortesía
Restaurante Yerba Santa: generar el momento indicado
La temporada parecía poco propicia y la ubicación –en la planta baja de un hotel– les suponía varios retos. Sin embargo, el grupo de amigos y socios que echó a andar el restaurante Yerba Santa, en medio de la pandemia, se aferró a dos poderosas ideas: las de insistir y renacer.
A poco más de cinco años desde que Yerba Santa abriera sus puertas en una de las colonias más en tendencia de la CDMX, este restaurante hoy propone una carta de desayunos, comidas y brunchs golosos que sigue fiel a la promesa inicial de brindar comida deliciosa sin fronteras ni etiquetas. Aquí, lo mismo se disfruta de los sabores ahumados y acidulados de la cocina yucateca que se goza de la exactitud técnica propia de la cocina francesa.
De lograr que tan diferentes tradiciones culinarias dialoguen en la mesa se encargan los chefs Nidia Sánchez y Ulises González, quienes, además de diseñar la carta en este espacios, también supervisan lo que se cocina en los fogones de la sede de Yerba Santa en Mérida. Así, toda la experiencia en este restaurante de la Cuauhtémoc podría describirse como autoral pero cercana, gracias a que los platillos son lo suficientemente creativos para sorprender sin dejar al comensal preguntándose qué fue lo que comió.

Este es uno de esos restaurantes en donde cada bocado invita a seguir comprobando cómo los ingredientes cercanos, frescos y sencillos pueden dar como resultado platillos largos y complejos si se ejecutan con pericia y originalidad.
¿Qué comer en el restaurante Yerba Santa?
Si decides visitar el restaurante Yerba Santa a la hora del desayuno, te vas a encontrar con platillos tanto de tendencia mundial como preparaciones auténticamente mexicanas. Así, a la ya universal tostada de aguacate la cubren con pepita de calabaza para darle más crocancia y un toque un poco más nacional, mientras que los chilaquiles en salsa de chile cascabel y hoja santa tatemada remiten a los muy mexicanos aromas a chile, humo y hierba fresca.
Para disfrutar de un platillo inspirado en los orígenes chiapanecos de la chef Nidia, nada com los huevos rescoldo, probablemente el plato más emblemático del turno de la mañana. Se trata de una dupla de huevos cocinados en hoja de plátano, encima de los cuales colocan aguacate y queso panela asado: un plato completo, rico y estimulante para comenzar el día. También del repertorio mexicano es el Señor mollete, un suculento pan campesino que completan con cochinita pibil, puré de frijol, chile xnipec y mermelada de habanero. Para sudar y salivar y desear pedir un poco más.


Llegada la hora de la comida, se vale iniciar en el restaurante Yerba Santa con algún coctel preparado al momento, para después ordenar –sin lugar a dudas– la ensalada de aguacate, colorida y deliciosa preparación elaborada con aguacate caramelizado con azúcar mascabado. Servido al centro de un nido de hojas verdes y bañado en aderezo de yogur y queso feta, invita a repensar este fruto a través de texturas y sabores totalmente inesperados.
Como siguiente platillo a degustar en el restaurante Yerba Santa, puedes preguntar por las flautas cochito, mejor conocidas como «las flautas que probó Luis Miguel». Estos rollos crujientes de cochinita pibil con achiote maya lograron notoriedad digital por haber sido elegidas por el cantante de La incondicional durante su visita a la sede de Yerba Santa en Mérida, aunque por sí solas se merecen tu preferencia gracias a la rica y divertida experiencia que implica comerlas.


Cubiertas por una mermelada de salsa xnipec, acompañadas por un puré de aguacate y espolvoreadas por tapioca de cebolla morada, se trata de una versión juguetona, vibrante y deconstruida del tradicional cochito yucateco. Perfectas para compartir (o mejor no).
Ya entrados en materia, puedes continuar tu visita al restaurante Yerba Santa con el salmón laqueado con cítricos y espárragos a la mantequilla (más ligero, de sabor discreto y cocción correcta) o irte a lo grande solicitando el chamorro confitado a baja temperatura. Jugoso y contundente, se drive con frijoles salteados con epazote y chile xnipec, brindando un vistazo más contemporáneo a este clásico de las cantinas capitalinas y meridanas por igual.
Hora del postre en el restaurante Yerba Santa
¿Y en cuanto al postre? No te vayas del restaurante Yerba Santa sin probar su crème brulée, preparada con vainilla de Papantla y terminada con la tradicional costra de azúcar flameada. El toque creativo y original (sello de la casa y de los chefs Nidia y Ulises) es el crumble y los frutos rojos que lo acompañan, complementos que añaden textura, acidez y color.
Servido todo al interior de una antigua casona porfiriana, la vivencia gastronómica en el restaurante Yerba Santa invita a seguir visitando este espacio con amigos, pareja y amigos para averiguar qué nuevas ideas se hornean en el corazón y mente de su equipo de cocina. ¿Por qué no vas y lo agregas a tu lista de nuevos favoritos en la colonia Cuauhtémoc? Dónde: Río Pánuco 198, Cuauhtémoc. CH: $450 MXN. IG: yerbasantarestaurante

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