Durante cinco días, GEMA brilló en San Miguel de Allende. El festival multidisciplinario busca fortalecer el talento local y generar nuevas experiencias alrededor de la identidad de esta ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad. Y en esta edición hizo del destino el epicentro de la gastronomía, la enología, la mixología y el arte, junto a chefs, cocineras tradicionales, productores, enólogos, mixólogos y artistas que crearon exclusivas experiencias en históricos y encantadores spots. ¡Te contamos todos los detalles para que pongas tu brújula en la siguiente edición! Fotos: cortesía

Una inauguración entre vino, arte y música
El Festival GEMA arrancó en el Viñedo San Lucas, una icónica bodega de la región que recibió a los invitados con degustaciones de vino, quesos, ostras y tragos de autor. La noche incluyó la exposición e intervención artística en vivo de la pintora y cantora mexicana Cecilia García Amaro, quien sorprendió con un pequeño concierto en Cava San Lucas; una muestra gastronómica de cocineras tradicionales, música en vivo y un espectáculo de drones que dibujó en el cielo la esencia del festival.


El arte tomó distintos espacios
La programación artística del festival GEMA también llegó a Casa Hoyos, transformando, al atardecer, el Tonana Rooftop Bar en escenario de una pasarela de moda donde desfilaron las creaciones de Ana Gutiérrez Art. Para esta colección, realizada especialmente para el festival GEMA, la diseñadora utilizó estampados inspirados en su pintura Ansiedad.
Además, en Fábrica La Aurora, uno de los principales espacios dedicados al arte y el diseño en San Miguel de Allende, se realizaron, en una misma tarde, diversas activaciones artísticas.


Vino y conocimiento
La enología fue otro de los ejes del festival GEMA, con catas y experiencias dedicadas a los vinos de Guanajuato. Entre ellas estuvo una degustación de Hacienda San José Lavista en Pueblo Bonito, sede de los Foros GEMA.
Estos encuentros propiciaron conversaciones e intercambio de conocimientos en torno a las disciplinas que integran el festival, con paneles y clases magistrales en los que participaron chefs, mixólogos, enólogos, cocineras tradicionales y artistas.
Una agenda gastronómica con chefs invitados
Las cenas de autor fueron uno de los principales atractivos. Además de reunir a chefs anfitriones e invitados en diferentes restaurantes de la ciudad, fueron un punto de encuentro entre la cocina y los vinos de Guanajuato: todas las cenas del festival GEMA estuvieron maridadas con etiquetas del estado.
En Bocaciega, la chef Valeria Acosta recibió a Manolo Baños, del restaurante oaxaqueño Pitiona, con un menú que sirvió desde flor de calabaza en tempura, tiradito de pesca, hongos silvestres, conejo en escabeche, huauzontle, cordero al pulque y hasta pato en mole de naranja.

El hotel Cleviá fue el escenario de otro de los take overs. Esa noche, el restaurante Ayoli, liderado por el chef Eduardo Osuna, recibió a Esteban Lluis, de Damiana, establecimiento con Estrella Michelin ubicado en Valle de Guadalupe. Juntos cocinaron un menú de cinco tiempos, donde hongos de Sierra Santa Rosa, charales, escamoles, huauzontles y un pollito de leche con mole de chile negro, robaron suspiros.
La agenda también incluyó cenas en Garnacha, con Andrea Bautista y Zayr Huescas, y en Áperi, donde Óscar Torres, de Animalón, con Estrella Michelin, cocinó junto al anfitrión Jesús Vázquez.


Mixología, bares y noches del festival GEMA
La coctelería llevó el festival GEMA a rooftops, hoteles, bares y fiestas. El Bar Hopping reunió 13 bares de San Miguel de Allende y 13 cocteles creados especialmente para esta primera edición del festival.
En Amelia Day Club hubo una pool party y experiencia de mixología a cargo del equipo de Café La Trova, mientras que en Amatte se realizó una Mixology Session con la propuesta de este bar de Miami, que ocupó el puesto número 13 de North America’s 50 Best Bars 2025.
La agenda nocturna continuó con música en vivo, sesiones de DJ y el After Party en Gen X. Para cerrar la primera edición del festival GEMA, Casa Dragones abrió la puerta de su histórica casona con tequila, mixología y música. La celebración continuó después en la terraza de Amatte, donde el tequila y la coctelería acompañaron la última noche del festival.
Si bien el festival GEMA concluyó su primera edición, su propuesta deja una nueva manera de mirar San Miguel de Allende: a través de sus cocinas, sus vinos, sus bares y una comunidad creativa que encontró en el festival un espacio para reunirse, colaborar y mostrar lo que hace. La primera edición terminó, pero la ciudad ya tiene nuevos motivos para volver a poner en la agenda la gastronomía, el arte y la cultura que la distinguen.
Prepárate para disfrutar su siguiente edición y mantente al tanto de todas sus notcias desde su cuenta en Instagram: @gema_festival. Ahora ya tiene un nuevo motivo para organizar tu próxima escapada a San Miguel de Allende.

Después de leer sobre el festival GEMA, también te puede interesar: Los mejores viñedos para visitar en San Miguel de Allende.





