¿Quién no ha probado un huachinango a la veracruzana, al mojo de ajo o simplemente frito? Y cada vez que lo disfrutamos en un plato quedamos encantados por esta proteína de carne blanca, suave y delicada. Pero lo que quizá no tenías en mente es su historia en la cocina nacional y cómo ha evolucionado hasta volverse un producto único, ahora bajo el sello de una marca mexicana a la que debes tener en la mira. ¡Toma nota! Fotos: cortesía

Santomar: nuevos estándares en los productos de mar
Antes de hablar de lleno del huachinango, hay que detenernos en Santomar. Esta empresa mexicana ha enfocado sus esfuerzos en la acuacultura regenerativa; es decir, en una filosofía de crianza y producción que ve al mar más allá de un recurso y lo pone como origen de la vida.
Por ello, ha enfocado la innovación y ciencia en cultivar de manera regenerativa para que los ecosistemas no se vean impactados. Con ese modelo hoy cultivan totoaba en el Mar de Cortés, con métodos que contribuyen a la repoblación; ostiones desde Baja California y Baja California Sur con una mezcla de métodos ancestrales y tecnología de punta, y finalmente el huachinango, protagonista indiscutible de la mesa mexicana.

Los motivos para comer (más) huachinango
Ya en el terreno de elecciones, llega la hora de decidirte por un pescado y su origen para disfrutar en tu próxima preparación favorita. Nuestra recomendación apunta a Huachinango Santomar, principalmente por estos motivos:
1. Origen especial. Este huachinango es el único de cultivo en el mundo. ¿Qué significa esto? Que los peces estuvieron en viveros marinos en aguas profundas del Mar de Cortés bajo controles de alimentación para conseguir una proteína más pura. Esto, además, garantiza que no se compromete ningún ecosistema, y te permite disfrutar del producto los 365 días del año.
2. Del mar a tu mesa. El siguiente distintivo del huachinango Santomar justo se relaciona con la trazabilidad: al ser un pez de cultivo, se sabe el punto exacto desde el cual se extrae y los métodos para hacerlo, además que se controla la cadena de frío desde que sale del agua hasta que lo tienes en tus manos. Prácticamente es la mejor definición de frescura.
3. Arraigo a la cocina mexicana. Por si no lo sabías, el huachinango tiene un papel importante en nuestro recetario y la historia. Por ejemplo, Durante el porfiriato, fue uno de los ingredientes favoritos de los banquetes de la alta sociedad por su versatilidad para integrarse a las técnicas modernas de preparación de la época, que apostaban por la influencia europea.
Pero si vamos más allá, este pescado de etimología náhuatl —cuachilnacatl, es decir “carne roja”— aparece en las fusiones gastronómicas durante la colonia y en las recetas populares. Por eso es considerado un indispensable que une costas y tradiciones.
Aquí va un bonus: si quieres más razones para elegir huachinango (y que sea Santomar), tenemos varios extras: el sabor es ligeramente dulce, con un perfil equilibrado; la carne absorbe bien cualquier salsa sin perder consistencia; es muy rendidor para compartirse y contiene una importante lista de nutrientes que van de las proteínas a las vitaminas.

Ahora, cuando tengas ese antojo de mar, ya tienes las claves para disfrutar de un producto mexicano en el que se garantiza sabor, nutrición y ciencia para conservar nuestros recursos. Revisa más información del huachinango de Santomar en su página: santomar.com
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